lunes, 9 de septiembre de 2013

LAS VIDAS DEL MUSEO DEL PRADO



El Museo del Prado recibe a lo largo del año alrededor de más de tres millones de visitas. Todos quieren ver las grandes obras de Goya, Velázquez, Durero, El Bosco, Tiziano, Tintoretto… y extasiarse contemplando la excelente colección de esculturas, tapices y dibujos que atesora. Es difícil apreciarlo todo en un día no solo debido a la enormidad de las colecciones sino también porque la extensión del edificio hace imposible que puedan ser exhibidas todas a la vez. La razón de ello hay que buscarlo en el origen de este museo: en 1785 cuando Carlos III mandó la construcción de  este edificio al arquitecto Juan de Villanueva, quiso que fuera un Gabinete de Ciencias Naturales. De ahí la razón de porque existe al lado suyo el Parque Botánico de Madrid. Fue la esposa de Fernando VII, María Isabel de Braganza, quien convenció a su esposo para que lo convirtiera en el Real Museo de Pinturas y Esculturas. Aunque en un principio la invasión napoleónica truncó sus planes ya que los franceses lo convirtieron en establo para caballos, nada más terminar la Guerra de Independencia Fernando VII quiso que el edificio volviera a recuperar su status como museo, como sigue siendo hoy en día.