viernes, 29 de marzo de 2019

ODISEO: EL JURAMENTO - Valerio Massimo Manfredi



“Preguntas, Cíclope, cuál es mi nombre ilustre y voy a decírtelo pero dame el presente de hospitalidad que me has prometido. Mi nombre es Nadie; y Nadie me llaman mi madre, mi padre y mis compañeros todos”. (La Odisea, Canto IX)

Odiseo (Ulises en latín) es sin lugar a dudas el héroe más famoso de la antigüedad. Y no solo porque hubiera realizado grandes proezas y aventuras sin par, sino también debido a que frente a todos los héroes de entonces es el único que muestra una humanidad y sensibilidad nunca antes vista. Homero nos lo presenta en el décimo año del sitio de Troya, en La Ilíada, y desde ese mismo momento nos damos cuenta de que Odiseo es un personaje hecho de otra pasta, de otro material, pues frente a las exhibiciones guerreras que muestran otros en la batalla diaria, éste, además de tener esa habilidad, sabe también utilizar su ingenio y perspicacia con la que afrontar las dificultades que entraña doblegar la resistencia teucra. Tan importante ha sido Odiseo en la literatura que su leyenda y sus gestas han pasado a través de los siglos siendo reescrita su memoria una y otra vez por distintos literatos además de evocar sueños de gloria en las mentes de aquellos que tienen la suerte de leer uno de los pilares básicos de la cultura occidental: La Odisea. Muchos han sido los que han sucumbido al embrujo de aquel que siempre tuvo un ojo en el lejano horizonte y otro en su anhelada Penélope. Uno de ellos, en la actualidad, ha sido el escritor e historiador Valerio Massimo Manfredi, prolífico autor enamorado de la antigüedad,  el cual ha querido rendir un sentido homenaje al héroe itacense a través de las novelas: Odiseo, el Juramento (2013) y su posterior continuación Odiseo, el regreso (2014).

En este caso empecemos por el primer volumen: Odiseo, el Juramento. En esta novela histórica el autor se centra en la biografía del propio personaje principal desde su nacimiento hasta el mismo momento en que un inspirado caballo de madera hace caer las murallas de Ilión. Valerio Massimo Manfredi, en un alarde de buen hacer y de buen historiador, narra las vicisitudes originales de la vida de Odiseo hilando las distintas versiones literarias y mitológicas para crear un historia única que haga vibrar al lector ya sea por ser la primera vez que se acerca a esta parte más desconocida del rey de Ítaca como al que ya no es un neófito en la materia homérica. En este primer volumen, como ya he comenzado a describir, conocemos los primeros años de vida de Odiseo en su pequeño reino insular situado al poniente de Acaya. Allí sabremos del modo de vida de su padre Laertes, el fuerte amor que le une a su madre Anticlea o las vivencias y aprendizajes que mantiene con su abuelo materno, el oscuro Autólico, que le serán de gran importancia a lo largo de su vida. Con los años irá ganando en destreza e inteligencia y llegado el momento será uno de los pretendientes que la bella Helena de Esparta (posteriormente de Troya) tendrá que elegir. Pero para evitar que dichos pretendientes, todos grandes príncipes y guerreros de Grecia, se peleen de forma fatídica entre sí, Odiseo, gracias a su astucia,  consigue que juren que sea cual sea el elegido todos acataran la decisión a la vez que se convertirán en paladines los unos de los otros. De ahí el título de este primer título: el juramento. Aunque lo que era una jugada maestra con el tiempo se convertirá en una maldición ya que tras el rapto de la bella Helena por el imberbe París todos los príncipes tendrán la obligación de vengar la afrenta sufrida al impetuoso Menelao. La gran guerra está servida y los míticos héroes parten a tomar la ciudad del rey Príamo. Allá van las huestes mirmidonas del inmortal Aquiles; acullá blande su arma Diomedes y el fornido Ajax; las ambiciones de Agamenón brillan en la distancia; y mientras tanto Odiseo, con sus mil argucias conseguirá sobrevivir a los diez largos años que dura el asedio de Ilión.

Uno de los puntos fuertes de este primer volumen es su forma de estar narrado. Un texto que evoca reminiscencias arcaicas a la vez que desprende una poesía delicada muy del estilo con la que Homero adobó sus dos grandes obras maestras. En verdad un estilo de escritura de lo más bella. Aunque no se piense que el autor se enreda en florituras vanas ya que la acción y las frases directas hacen que la lectura sea fluida a la vez que precisa. Otro aspecto a tener en cuenta es la importancia que la mitología tiene en la obra. Las aventuras del itacenses no pueden deshilvanarse de las ricas leyendas que poblaban el mundo griego. Por las páginas de esta novela, entroncado con las vicisitudes que vive nuestro héroe, aparecen las figuras de Heracles y sus doce pruebas míticas, el increíble viaje de los argonautas, o las arbitrarias decisiones de los propios dioses eligiendo bando ya sea el de los troyanos como el de los aqueos. Aquí hay que precisar que  las apariciones mitológicas no son estruendosas, desmedidas ni espectaculares. Al contrario, son sutiles y humanas, vistas desde la óptica de los propios personajes, con lo que enriquece más el misterio de los inmortales.

En Odiseo, el Juramento, en esos años precedentes a las grandes gestas de la Ilíada y a las grandes aventuras de la Odisea, el autor irá dejando pistas y elementos que serán vitales en el futuro del que todos conocemos como Ulises. Cómo llegó a tener la cicatriz en su pierna; cómo consiguió su famoso arco matador de pretendientes; cómo conoció a su amada Penélope y las casualidades que le llevaron a entablar amistad con los grandes guerreros de la época. En verdad esta novela hará las delicias de todos los que amen la Odisea, las leyendas de la antigua Grecia y las andanzas de aquellos personajes que pueblan nuestros sueños de inmortalidad. Una novela histórica muy bien escrita con la que querremos ser compañeros de remo de aquel que una vez fue el protegido de la diosa Atenea: Odiseo.