lunes, 6 de enero de 2020

EL REGALO DE LOS TRES REYES MAGOS


A cualquiera de nosotros, sobre todo a los niños, si se nos preguntara quiénes son los tres Reyes Magos seguramente diríamos: Melchor, Gaspar y Baltasar. Es una obviedad. Según el Nuevo Testamento, en concreto en el Evangelio de San Mateo, capítulo 2 versículo 11, reza lo siguiente:

Y al entrar en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, lo adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra.

Es decir que ofrecieron a Jesús recién nacido tres presentes, que ahora, en el mundo tecnológico de hoy en día nos puede parecer de lo más raro. Incluso mucha de la gente que conoce el nombre de los tres monarcas desconocen el simbolismo de cada uno de estos presentes pero que en aquellos años eran de lo más importante. Baltasar, por ejemplo, le obsequia con oro, no porque le sobrara sino porque admitía que Jesús era el Rey de Reyes que traería el orden al mundo. Gaspar, por tanto, en honor a ese orden real y a su divinidad al ser Hijo de Dios le regala incienso que a fin de cuentas era lo que se quemaba ante los altares para rendir homenaje a las divinidades. Mientras tanto, Melchor, tal vez el más práctico de los tres, y ya pensando en el futuro, deposita en las manos de la virgen María un recipiente con mirra que es una especie de resina con la que se ungían a los muertos. En este caso ya vaticinaba que aquel tierno retoño moriría joven.

Estos fueron los tres regalos que los Reyes Magos trajeron a Jesús de Nazaret y la transcendencia que simbolizan para todo el orbe cristiano.

domingo, 5 de enero de 2020

EL CÓDIGO S.O.S


Se tiene la tendencia a creer, no sé si por monotonía histórica o por puro espíritu romántico, que la primera llamada de auxilio en código Morse, el famoso S.O.S, fue el que emitió el Titánic el 15 de Abril de 1912 pidiendo socorro y que fue recogido por el RMS Carpathia. En honor a la verdad, el primer mensaje de este tipo se utilizó tres años antes, en 1909, cuando el  SS Slavonia  naufragó cerca de las Azores y también cuando ese mismo año el Arapahoe notificó por este código la rotura de una hélice con la esperanza de que otro barco cercano se hiciera cargo de su difícil situación. Así que ya, aclarado este primer punto, pasemos al siguiente. Hemos de saber que el código internacional de llamada de socorro S.O.S se fijó en la Conferencia Internacional de Telegrafía de Berlín en 1906 y que reemplazaba a otro código anterior de 1904 conocido como C.Q.D. Este último venía a significar Copy Quality Distress (Copia de Calidad de Desastre), aunque algunos creen que venía a decir Come Quickly Distress (vengan rápido, problemas). Añadir también que los alemanes tenían su propio código Morse de socorro, el S.O.E, pero que decidieron cambiarlo en su propia conferencia por el modelo S.O.S.

¿Qué significa S.O.S? Unos opinan que Save Our Ship (Salven nuestro barco); otros que Send Out Succour (Envien socorro); mientras que incluso algunos retuercen estas letras diciendo que es Si Opus Sit (Si fuera necesario, o Cuando sea necesario). Pero en verdad las letras S.O.S no se corresponden con ninguna sigla sino que son letras en Morse que se han establecido de este modo debido a que se pueden radiar fácilmente, es decir tres pulsos cortos, tres largos y otros tres cortos (… - - -…) y que evitan de este modo malinterpretaciones por parte de quien lo recibe o interferencias que impidan el envío del mismo.

Como curiosidad final, añadir que el código en Morse S.O.S fue sustituido al llegar las comunicaciones sonoras por el famoso Mayday. Parece ser que a un oficial de radio del aeropuerto de Croydon en el Reino Unido llamado Frederick Stanley Mockford se le encargó buscar una señal sonora, a la vez que sencilla, para que fuera fácilmente entendible por los aviadores y personal de tierra. Y como estaba asignado a la línea Croydon – Le Bourget (Francia) propuso la palabra mayday que proviene del francés m´aidez (ayudadme).

sábado, 4 de enero de 2020

EL ORIGEN DE LA BATUTA


Cuando vamos a un concierto de música, en especial clásica, una de las cosas que más nos llama la atención es el director de orquesta que, dándonos la espada, blande ante sus compañeros una varilla de madera o metal de manera contundente. Como bien sabe todo el mundo esa varilla se llama batuta y su función es marcar el ritmo y el orden que han de llevar los componentes de la orquesta para su buena realización. El origen de su nombre proviene del latin battire (batir), y de la voz italiana battuta que vendría a significar “compas”. Pero hay que añadir que la batuta no es un adminiculo que haya existido toda la vida sino que su nacimiento es de hace pocos siglos. En la antigua Roma, por ejemplo, la persona que organizaba a los músicos llevaba unos zapatos con suela de madera llamados scabellum con el que marcaba el ritmo. Es obvio pensar que esta manera de dirigir era muy cansada y llevaba al director hasta el límite de la extenuación física.

En el siglo XVII, ya no se utilizaban estos zapatos sino unas barras de hierro muy pesadas, de dos metros de altura, con las que se golpeaba el suelo para fijar el compas de los músicos. En este caso se añadía al cansancio físico el peligro de sufrir algún golpe como el que recibió el maestro de capilla de Luis XIV, Jean Baptiste Lully. En 1687 durante un concierto se golpeó el dedo gordo con esta barra de hierro y aunque el dolor debía ser insoportable decidió seguir con el concierto, y como consecuencia de ello el pie se le gangrenó acarreándole la muerte. Así pues los directores, no sé si hartos del peso de la barra y su continuo sonido que ahogaba la música o temiendo por su pellejo, decidieron un siglo después dejar de usar este enorme mamotreto y pasar a dirigir con las manos o la cabeza. Hecho que les llevó a ser el hazmerreir del público porque en aquellos años el director de orquesta se ponía de espalda a los músicos pareciendo entonces que estaba imitando a un ridículo mimo. Fue otro director, Carl María von Weber en 1787 quien empezó a usar una especie de pequeña varilla de madera para dirigir los conciertos y aunque en un principio fue criticado muy pronto fue imitado por otros compositores y directores como Felix Mendelssohn, Louis Spohr o Berlioz. Incluso el uso de la propia varita fue la que provocó que se redistribuyera el esquema de la orquesta pasando el director a dar la espalda al público y así poder dirigir de mejor manera a sus músicos. Este sería el origen de la batuta como hoy la conocemos.

miércoles, 1 de enero de 2020

EL LEÓN MORIBUNDO DE LUCERNA


Una de las ciudades más bonitas de Suiza es Lucerna. Allí además poderse contemplar el Kapellbrücke (o puente de la capilla) que atraviesa el rio Reuss también se puede observar una de las esculturas al aire libre más impresionantes y sobrecogedoras que existen en el mundo: la del León Moribundo de Lucerna. Tallada en roca por el escultor danés Bertel Thorvaldsen entre 1819 y 1821 la obra nos muestra a un león herido de muerte, con evidentes signos de dolor y que reposa su cuerpo moribundo sobre un escudo con el emblema de Suiza y otro con la flor de lis perteneciente a Casa de los Borbones. Además sobre la triste figura, a la que Mark Twain llamó “el trozo de piedra más triste, conmovedor y contundente del mundo”, nos encontramos una frase en latín que reza lo siguiente: Helvetiorum fidei ac virtuti (a la lealtad y la valentía de los suizos).

Esta inscripción, y esta escultura, por descontado, tiene un por qué. Desde el siglo XVII la Casa Real Francesa tenía asignado un grupo de mercenarios de la Guardia Suiza para su cuidado personal. Pero al producirse la Revolución Francesa en 1789 su estatus cambió por completo. El 6 de Octubre de 1789 el rey fue trasladado desde el Palacio de Versalles a el de las Tullerías pero dos años después, en 1791, el rey trató de escapar al extranjero aunque fue atrapado a punto de atravesar la frontera. Debido a ello fue confinado en su nuevo hogar pero la paciencia de la ciudadanía se había agotado y en 1792 quisieron asaltar la residencia del rey provocando en un principio que cinco miembros de la Guardia Suiza fueran asesinados delante de su capitán. Luis XVI mientras tanto había conseguido refugiarse en la Asamblea Legislativa en donde, para calmar los nervios del momento, pidió a su leal guardia que se retirase a sus cuarteles de buena fe. En cuanto el capitán Dürler recibió la orden por escrito procedió a darle cumplimiento pero cuando la Guardia Suiza salió indefensa a la calle fueron masacrados sin piedad por la turba revolucionaria y sus cabezas, ensartadas en picas, paseadas por todo París. De unos 1100 guardias que había en ese momento solo sobrevivieron unos 350. Por eso debajo de la figura del león moribundo aparecen grabados los nombres y número de los soldados y oficiales asesinados junto con el de los supervivientes

Años después un oficial de la Guardia Suiza, Karl von Pfyffer Altishofen, que en el momento de la matanza estaba de vacaciones en Lucerna, quiso honrar el sacrificio de sus compañeros para lo cual comenzó a reunir dinero en 1818 con el que erigir un monumento para que todo el mundo recordara la enorme valentía que había demostrado la Guardia Suiza en el empeño de su oficio.