Éste no es un relato acerca del signo de interrogación a través de la Historia, sino el por qué dicho signo tiene esa forma tan peculiar, tan abigarrada. Se da por bueno que este signo (?) apareció en la Edad Media, en concreto en los scriptoria de los monasterios. Los monjes al ir redactando un documento, para señalar que una frase se debía leer como una pregunta utilizaban una palabra latina: quaestio, que viene a significar “pregunta”. Con el paso de los años, ya fuera por comodidad o por redactar manuscritos con mayor rapidez empezaron a abreviarlo poniendo una o debajo de una q, y posteriormente adelgazando la grafía, tal cual como la conocemos hoy en día: ?
Pero solo hemos hablado de la interrogación de cierre, entonces ¿por qué en España se pone también un signo de apertura, al revés, al entonar una pregunta? Esto ocurrió en el siglo XVIII cuando la Real Academia Española observó que mucha gente leía mal las oraciones largas ya que hasta que no llegaban al final no se daban cuenta de que debían de haberla leído como una interrogación. Es por eso que en la segunda edición de la Ortografía de la Real Academia de la Lengua, publicada en 1754, decidieron poner una doble grafía para que se pudiera leer de forma correcta. De esta forma el español es el único idioma que utiliza doble signo de interrogación frente a otros del mundo que lo siguen poniendo solo al final, como por ejemplo el inglés.






