En el cómic Asterix en Bélgica, escrito e ilustrado por Gosciny y Uderzo, hay un momento en que una horda de guerreros belgas invaden un campamento romano y uno de ellos, sin querer, asusta a un soldado romano que estaba calentando una olla con aceite hirviendo. Uno de los compañeros del guerrero belga, intrigado, le pregunta qué ha pasado y el otro le responde: <<El tipo se ha derrumbado como un saco de patatas>> dándole, en ese mismo momento la idea de confeccionar un plato nuevo.
Esta escena jocosa viene a colación acerca de la idea general que se tiene –a pesar de la eterna disputa histórica que tienen con los franceses- del origen de las populares patatas fritas. Tradicionalmente se cree que para conocer su origen hemos de remontarnos a 1680 cuando el río Mosa se congeló cuando pasaba por la ciudad belga de Namur, capital de la región de Wallonia. Como la capa de hielo era tan gruesa los habitantes de la zona no podían pescar y por tanto, de la misma manera, tampoco podían freír pescado por lo que tuvieron que tirar de imaginación y del alimento que tuvieran más a mano: las patatas. Así pues comenzaron a freír patatas por primera vez en la historia ya fuera a tiras o en moneda, a gusto del consumidor, y con el tiempo esta nueva receta culinaria salto al extranjero convirtiéndola en todo un sello de identidad de la cocina belga (con perdón de la francesa, claro).






