<<Hay quienes preguntan cuál es la diferencia entre no ver nada y ver todo negro. Preguntan otras cosas. Que si se oye mejor cuando no se ve. Que si todas las mujeres son bellas. Que si se distingue entre el día y la noche. Que si seguimos soñando. Que si lloramos. A muchos les interesa indagar algún trasto sobre la muerte.>>
El 29 de Julio de 1014 se produjo la batalla de Klyuch –conocida como la de Clidio o también la de Belasica- en la que se enfrentaron por un lado el Imperio búlgaro comandado por el emperador Samuel y por otro el entonces todo poderoso Imperio bizantino comandado por el también emperador Basilio II. Tras la desastrosa derrota del ejército búlgaro las fuerzas bizantinas, además de conseguir una victoria decisiva contra sus enemigos y el botín pertinente, capturaron un total de 15.000 soldados búlgaros que en vez de ser ejecutados allí mismo o de pedir rescate por ellos fueron llevados a Constantinopla pues el emperador bizantino tenía otros planes para ellos. Tras un periodo en prisión fueron llevados al hipódromo y allí en tandas de cien fueron sacándoles los ojos dejando tuerto a solo uno de cada partida. ¿Con qué fin? Con el de enviarlos de vuelta a la capital del Imperio búlgaro y así minar la moral del oponente. De esta manera el emperador Basilio II se otorgó el titulo de Bulgaroktonos, o lo que es lo mismo Matabulgaros. Después de esta salvajada los soldados ciegos, guiados por los tuertos, tardaron unos días en llegar a su destino y se dice que el emperador Samuel murió de un infarto al contemplar las filas y filas de compatriotas cegados que iban entrando por las puertas de la ciudad y que con voz lastimera pedían clemencia en su desgracia. Tal fue el efecto desmoralizador de esta acción que cuatro años después, en el 1018, el mismo Matabulgaros terminó de completar su conquista.





