lunes, 18 de mayo de 2026

LAS BRUJAS DE MANNINGTREE - A.K. Blakemore

 

A mediados del siglo XVII el ambiente en Inglaterra estaba bastante tenso, con trazas de acabar en una guerra civil. Tras once años de gobierno absolutista ejercido por el rey Carlos I (1600- 1649) este representante de la casa Estuardo se había hecho muy impopular no solo ante el Parlamento, que había clausurado en 1629 sino también entre la sociedad. Había tenido, de la misma manera, tensiones con otros territorios aledaños, como por ejemplo Escocia e Irlanda y hasta había intentado instaurar una especie de parlamento títere a su conveniencia. Después de muchos años de sufrir este gobierno, en 1642 estalló una contienda fratricida, conocida como la Revolución Inglesa, entre las fuerzas realistas y las anti monárquicas comandadas éstas por Oliver Cromwell en las que, llama la atención, tuvo mucha importancia la ideología de un grupo religioso conocido como los Puritanos. Siete años después, en 1649, acabó triunfando dicha facción anti monárquica, la posterior ejecución del propio rey e imponiéndose durante un breve tiempo una especie de república conocida como la Mancomunidad de Inglaterra, y, lo que es más importante (sobre todo para esta reseña), la hegemonía del pensamiento puritano en todos los ambientes del nuevo estado.

viernes, 15 de mayo de 2026

LA HISTORIA DEL VERDADERO POPEYE EL MARINO

 

                                                            (Foto: National Geographic)

La figura de Popeye el marino es inconfundible. Vestido con uniforme  marinero de mediados del siglo XX, antebrazos abultados y tatuados con el símbolo de un ancla, mentón prominente, una pequeña pipa que emerge de su boca y un ojo cerrado, hundido más bien, y que mira con suspicacia todo lo que hay a su alrededor.  Fue creado por el dibujante Elzie Crisler Segar (1894 – 1938) y desde su nacimiento el 17 de enero de 1929 llegó a convertirse en una figura universal de las tiras cómicas y los dibujos animados. Un auténtico icono pop del siglo pasado. Pero ¿sabías que Segar, para crear a Popeye se inspiró en una figura real de su infancia? Pues sí, ya que nuestro marino era idéntico a otra marino de profesión, en concreto a Frank “Rocky” Fiegel (1868 – 1947) un ciudadano polaco que había emigrado con su familia a Estados Unidos y se habían asentado en la ciudad de Chester (Illinois). Si uno coge un mapa observara que esta localidad está situada al lado del rio Mississippi, cercana a la frontera con Misuri, por lo que tiene –o tenía- un gran comercio fluvial. Así pues Frank “Rocky” Fiegel ejerció allí varios trabajos, como marinero, estibador y al final como vigilante de seguridad de una taberna local.

jueves, 14 de mayo de 2026

EL CAPITÁN BLOOD - Rafael Sabatini

 

<<Quo, quo, scelesti, ruitis? >> (Horacio).

A finales del siglo XVII, el trono de Inglaterra estaba ocupado por el rey Jacobo II (1685 -1688), un monarca católico –el último que han tenido- al que gran parte de sus súbditos acusaban de déspota, mal político y sobre todo de ser un papista que estaba a las ordenes de Roma. Es por ello que durante su reinado se produjera el descontento y algún que otro intento de levantamiento contra el orden establecido, como por ejemplo la conocida Rebelión de Monmouth, también llamada de Pichfork (1685) en el que un aventurero llamado James Scott, duque de Monmouth, se atribuía ser hijo ilegitimo de Carlos II y aspiraba a conseguir el trono. El 6 de Julio de ese mismo año se produjo la Batalla de Sedgemoor en el que las fuerzas del aspirante fueron destrozadas, su líder decapitado, y como consecuencia se puso en marcha una fuerte represión contra los que habían sobrevivido al envite. Unos fueron ahorcados ipso facto por haber luchado contra el rey Jacobo y otros acusados de traidores por haber apoyado la revuelta o haber acogido a rebeldes en el hogar. Tantos fueron los racimos de cuerpos que pendían de los arboles que al final se optó por deportar a las colonias caribeñas a los que se pudrían en prisión debido, sobre todo, a la  falta de cuerdas y maderas con las que fabricar más horcas. Y es en este torbellino de guerras y ejecuciones sumarias, traiciones y deshonor, donde nuestro protagonista, Peter Blood, de profesión medicinae baccalaureus (es decir graduado en medicina) hace acto de presencia debido a una carambola fatal del destino.

martes, 12 de mayo de 2026

MODA Y POLÍTICA - Ana Velasco Molpeceres

 

“Ese azul representa millones de dólares, y muchos puestos de trabajo, y resulta cómico que creas que elegiste algo que te exime de la industria de la moda cuando, de hecho, llevas un jersey que fue seleccionado para ti por personas como nosotros, entre un montón de cosas”. Miranda Priestly en El diablo viste de Prada (2006)

Está ahí delante y no lo vemos, o no queremos verlo. Si acaso pensamos que es algo trivial, superficial y si además es caro, lo desterramos en nuestro imaginario como algo exclusivo de clases altas adineradas o snobs pedantes de última ola. El común puede pensar que la moda es algo anodino, algo destinado al campo cerrado de los modistos y modistas de renombre, el pret a porter destinado a las masas o los espectaculares desfiles que se planifican en lugares tan significados como París, Venecia o Madrid entre otros y que no va más allá del paseillo de turno. Y es una pena porque la moda no es solo ese circuito cerrado de impresiones lejanas y desconocidas sino que este arte –la moda lo es-  ha estado presente a lo largo de la Historia de la Humanidad dictando, a menudo, su configuración social, política y económica, ordenando imperios, coronando reyes y haciendo ganar elecciones a presidentes, y que muchas veces ya sea  por ignorancia o por triste desprecio no nos damos cuenta. Para ello, para que vayamos un poquito más allá de los estereotipos que nos han querido inculcar y nos haga profundizar más en este maridaje entre la moda y el poder quisiera sacar a la palestra el último trabajo de la licenciada en periodismo, historiadora del Arte y Geografía y especialista en moda Ana Velasco Molpeceres y, en concreto, su nuevo libro Moda y política, las apariencias del poder, publicado este año por Los Libros de la Catarata.

sábado, 9 de mayo de 2026

OPERACIONES ESPECIALES DE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL - Manuel J. Prieto


 

Las imágenes que salen en las fotos o en las ingentes cantidades de metros y metros de películas y documentales acerca de la Segunda Guerra Mundial (1939 – 1945) nos hace ver que ésta ha sido la contienda más icónica del siglo XX, más incluso que el infierno de las trincheras ocurrido unos  años antes. Las más llamativas de todas estas imágenes son sin duda alguna las que nos muestran grandes batallas con cientos de miles de soldados matándose entre sí, o donde aparecen gigantescos desembarcos anfibios lanzados a la desesperada con el único fin de liberar un continente, o las tristes y terribles imágenes de genocidios que a uno le revuelven las tripas. Podríamos decir que éste es el primer plano de una guerra que se llevó por delante a unos 80 millones de personas en todo el globo pero si agudizamos la vista y ponemos la lupa en esas fotografías o fotogramas podremos ver por detrás, quizás un tanto desvaídos, a unos cuantos soldados sucios y cansados, no por haber luchado en ese momento preciso de la victoria o la derrota sino un poco antes, preparándolo todo para que otros pudieran sobrevivir. Se podría decir que actuaron en una guerra paralela, en el anonimato, muchas veces ocultos y auspiciados en la oscuridad, en pequeñas unidades y con el fin último de conseguir el triunfo final. Y aunque el cine, sobre todo clásico, nos haya deleitado con películas acerca de estos comandos, y nos haya mostrado sus acciones como hechos cuasi novelescos hay que añadir que, al contrario, esos golpes fueron planificados al milímetro y aquellas unidades que participaron en ellas fueron auténticos héroes en sus respectivos ejércitos ya pertenecieran a los aliados o al Eje. Así que para conocer mejor aquellas acciones arriesgadas que tuvieron una gran repercusión para la consecución de  la –llamémosla- gran guerra les recomiendo el excelente ensayo de Manuel J. Prieto: Operaciones especiales de la Segunda Guerra Mundial (La Esfera de los Libros, 2016) con el que se deleitarán conociendo los arriesgados golpes de mano que hicieron inclinarse la balanza o bien hacía un bando u otro.

lunes, 4 de mayo de 2026

EL REY QUE HABLABA DEMASIADO

 

El monarca Jorge III de la Casa de Hannover (1738 – 1820) ha pasado a la Historia con el apelativo del Rey Loco, y los periodos en los que sufría esos episodios de demencia se han conocido como “las locuras del Rey Jorge”. Las razones de la enfermedad mental de este monarca son variadas pues unos opinan que sufría un trastorno bipolar, que había sido envenenado con arsénico lo que provocaba sus continuos brotes psicóticos, e incluso hay algunos médicos expertos en la materia que creen que tal vez es un claro caso de porfiria. Es decir, que el motivo de sus trastornos no están claros, pero lo que sí ha pasado a la posteridad son una buena ristra de curiosidades entorno a su vida diaria. Por ejemplo era normal que de la noche a la mañana se pusiera a hablar de continuo, emitiendo palabras sin sentido y castigando de esta manera a los cortesanos más cercanos los cuales tenían que sentarse a su lado y simular que estaban muy interesados en lo que decía. Una vez su cháchara duró hasta ¡58 horas seguidas! Después entró en coma (me imagino que de cansancio) De igual manera a veces mantenía conversaciones cordiales con un castaño que había en su jardín pensando que era el rey de Prusia, e incluso hubo un periodo de tiempo –años-  que le dio por terminar sus frases con la coletilla: “pavo real”.

Pero el rey que convirtió a su país en una potencia marítima, derrotó a Napoleón en los campos de batalla europeos, anexionó Canadá e Irlanda a la corona inglesa y perdió sus colonias americanas en la Guerra de Independencia (1776), también mostraba otros rasgos de enfermedad mental además de una locuacidad extrema. Por ejemplo le gustaba hacer desfilar –bajo su atenta mirada-  a patitos por los parques de la mansión real, y si alguno se atrevía a salirse de la fila lo agarraba por el  pescuezo, lo introducía en agua y lo asfixiaba. Y no contento con ello se lo mostraba a los demás patos como ejemplo de lo que les pasaría si se atrevían a desafiar a su autoridad. También le gustaba hacerse pasar por muerto y oficiar su propio luto (en eso se parecía a nuestro rey Felipe V de Anjou) y se mondaba de risa cuando cabalgaba y su caballo se ponía a orinar. El sonido del abundante liquido cayendo en la hierba hacía que se mondara de la risa y se cayera de su caballo el cual, seguramente, le miraría pensando que qué le pasaba a su jinete, e incluso le gustaba correr desnudo o en camisón por el campo con la única misión de cazar lindas mariposas. Murió en 1820, a los 81 años de edad, ciego y sordo, y fue enterrado en la capilla de San Jorge, en Windsor. Como nota fílmica final indicar que en 1994 se hizo una película acerca de este monarca titulada La locura del rey Jorge, dirigida por Nicholas Hytner, que acabó llevándose un Oscar a la mejor dirección artística. Se la recomiendo.


viernes, 1 de mayo de 2026

EL ARMA QUE MÁS ODIABA LA IGLESIA EN LA EDAD MEDIA


 

El uso de la ballesta ya era conocida en la antigüedad. Tiene su origen en los gastrafetes griegos, en los manuballistas y arcuballistas romanas e incluso  ya era conocidas en la antigua China, pero su uso se generalizó a partir del siglo XII convirtiéndose de hecho en una de las armas más decisivas en los campos de batalla europeos. Y aunque no tenía la misma cadencia de disparo que los arcos convencionales sus virotes impactaban con más fuerza en el enemigo, eran certeros y gracias a la inclusión de palancas se podían recargar con menos esfuerzo y ser utilizados por cualquier soldado inexperto y disparadas en cualquier posición, incluso estando tumbados. Aun así también existían mercenarios especializados en su uso como por ejemplo los famosos ballesteros genoveses los cuales eran muy apreciados por su destreza y habilidad en el combate.

En verdad el uso de los ballesteros en batalla era devastador y por eso empezaron a surgir protestas con respecto a su utilización pues ¿qué era eso de que un simple peón, inculto y sin preparación pudiera abatir a distancia a un aguerrido caballero y atravesar su brillante armadura? Es por ello que en el 1139 en el Segundo Concilio de Letrán, el Papa Inocencio II prohibiese el uso de la mortífera ballesta bajo pena de excomunión pues opinaba que era “un arma detestable para Dios e indigna para los cristiano”. Y he aquí el quiz de la cuestión, en la utilización de esa última palabra (cristiano) ya que esa pena de excomunión no se aplicaba si esa arma se utilizaba contra los infieles. Entonces, pelillos a la mar

Por cierto, uno de los complementos esenciales para cualquier ballestero era la utilización de un gran escudo protector llamado pavés. Éste surgió tras la batalla de Crecy  (1346) durante la Guerra de los Cien Años ya que los ballesteros genoveses se dieron cuenta de que se encontraban desprotegidos frente al enemigo. Se trataba de un escudo enorme, cuadrado, rectangular u oblongo, de madera endurecida, que le cubría todo el cuerpo y que muchas veces estaba decorado con símbolos religiosos o heráldicos. En batalla se colocaban en el suelo clavándolos con una pica que tenía en la base y si el terreno no lo permitía también se podía instalar gracias a un travesaño de metal o madera abatible pudiendo de esta manera guarecerse de cualquier ataque y seguir recargando y disparando sin ningún problema. También tenía unas correas que servían para transportarlo de un lugar a otro. Como una mochila. Se usaron bastante en batalla hasta que irrumpieron las armas de fuego aunque después también sirvieron en combates marítimos durante los siglos XVI y XVII.