El Infierno es, si es que existe, el último sitio a donde cualquier persona cuerda desee ir (a excepción de los satánicos, claro está) Aun así, a pesar de lo tenebrosa que pueda ser su existencia y de las terribles torturas que se practiquen en sus cóncavas moradas, hay que reconocer que es una de las entidades del Más Allá que más influido en el pensamiento de la humanidad ya sea en su vertiente artística, religiosa, o filosófica. Desde que el hombre, en sus orígenes, ha tenido idea de que quizá había un lugar oscuro destinado a los muertos, lo ha imaginado de distintas formas, lo ha llamado de diferentes maneras y ha creído -de momento nadie ha venido a contárnoslo- cómo éste está configurado. Es desde luego una historia de lo más fascinante pues la concepción y percepción de esta luctuosa morada es reflejo claro de cómo ha evolucionado el pensamiento y los temores de la Humanidad a lo largo de su Historia. Así pues, para mostrarnos como nuestros ancestros han pergeñado el Reino del Señor de las Moscas, les invito a leer el ensayo de Georges Minois: Historia del Infierno (Siruela, 2026).






