miércoles, 29 de julio de 2026

HISTORIA DEL INFIERNO - Georges Minois

 

El Infierno es, si es que existe, el último sitio a donde cualquier persona cuerda desee ir (a excepción de los satánicos, claro está) Aun así, a pesar de lo tenebrosa que pueda ser su existencia y de las terribles torturas que se practiquen en sus cóncavas moradas, hay que reconocer que es una de las entidades del Más Allá que más influido en el pensamiento de la humanidad ya sea en su vertiente artística, religiosa, o filosófica. Desde que el hombre, en sus orígenes, ha tenido idea de que quizá había un lugar oscuro destinado a los muertos, lo ha imaginado de distintas formas, lo ha llamado de diferentes maneras y ha creído -de momento nadie ha venido a contárnoslo- cómo éste está configurado. Es desde luego una historia de lo más fascinante pues la concepción y percepción de esta luctuosa morada es reflejo claro de cómo ha evolucionado el pensamiento y los temores de la Humanidad a lo largo de su Historia. Así pues, para mostrarnos como nuestros ancestros han pergeñado  el Reino del Señor de las Moscas, les invito a leer el ensayo de Georges Minois: Historia del Infierno (Siruela, 2026).

jueves, 23 de julio de 2026

¿DE DÓNDE VIENE LA EXPRESIÓN "MORDER EL POLVO"?


Hoy día utilizamos la expresión morder el polvo cuando alguna persona o entidad en concreto, como por ejemplo un conjunto deportivo, pierde de forma estrepitosa y de paso ha sido vencido de la forma más humillantemente posible. También la podemos utilizar como un deseo de que así ocurra en un futuro, pero hace siglos esta expresión era más dura y visceral ya que hacía referencia a la forma de morir de un guerrero o de un valeroso caballero. En la Edad Media cuando uno de éstos era herido de muerte y no podía luchar más o bien era descabalgado y se sentía en trance de perder la vida, es decir cuando eran vencidos en el campo de batalla o en un torneo, con una mano agarraban un puñado de polvo, se lo introducían en la boca y acto seguido lo mordisqueaban. Puede parecer un gesto extraño o de enajenación temporal antes del triste destino que les esperaba pero en verdad era un beso que, simbólicamente, daban a la Madre Tierra en agradecimiento a lo mucho que ella les había dado además del deseo de ser acogidos en breve en su seno.

 

lunes, 20 de julio de 2026

ROBINSON CRUSOE – Daniel Defoe

 

En el Pacífico Sur, frente a las costas de Chile hallamos nos encontramos con el Archipiélago de Juan Fernández compuesto por las islas de Robinson Crusoe (hasta 1966 como Más a Tierra), Alejandro Selkirk (al igual que la anterior, hasta 1966, era conocida por Más a Fuera) y el islote de Santa Clara. De todos estos, podrá observarse que el que tiene más connotaciones literarias –y también turísticas– es sin duda el primero, haciendo referencia a la inmortal obra de Daniel Defoe: Las aventuras de Robinson Crusoe, publicada en 1719. Según parece  el escritor británico se inspiró en la vida del marinero escocés Alexander Selkirk (1672-1721) quien a principios del siglo XVIII se embarcó  en el barco Five Ports como contramaestre pero que debido a las desavenencias que tuvo con su capitán –llámese motín en román paladino- fue castigado a ser abandonado en una isla desierta en mitad del Océano, en concreto la isla de Juan Fernández,  para que allí se muriera purgando su delito. Así se las gastaban entonces. Pero este marinero debía de ser duro de pelar porque consiguió sobrevivir por sus propios medios después de cinco años, ser rescatado y llegar sano y salvo de nuevo a Inglaterra en donde se dedicó a recorrer el país contando sus aventuras a todo aquel que quisiera escucharle y darle alguna moneda. Seguramente en alguna de esas plazas o posadas Defoe debió escucharle en primera persona y que de ahí surgiera la semilla para escribir una de las mejores novelas de todos los tiempos, a la que al principio titulo como La vida y las extrañas y sorprendentes aventuras de Robinson Crusoe, de York, marinero, pero que para jóvenes y adultos siempre será conocida como Las aventuras de Robinson Crusoe o simplemente Robinson Crusoe.

sábado, 18 de julio de 2026

LA GRAN EVASIÓN PERO ESTA VEZ EN VERSIÓN ALEMANA


 

En 1963 se estrenó la película La gran evasión, dirigida por John Sturges, en la que se cuenta la historia real de cómo 76 prisioneros americanos e ingleses consiguieron fugarse del Stalag Luft III, en la actual Polonia, en la noche del 24 al 25 de Marzo de 1944. El largometraje se convirtió en uno de los grandes clásicos del cine bélico, pero pocos sabían entonces que también hubo otra fuga parecida, en este caso, en Norteamérica aunque esta vez protagonizada por soldados alemanes. Y es que durante la Segunda Guerra Mundial en Estados Unidos hubo alrededor de 540 campos de prisioneros alemanes, repartidos por cinco Estados y que llegaron a albergar un total de 370.000 reos. En uno de ellos, el Papago Park (Phoenix, Arizona) a dos días de celebrarse la Navidad de 1944, 25 de estos prisioneros se fugaron con la intención de llegar a México y desde allí embarcarse hasta Alemania.

Los prisioneros alemanes, al igual que hicieron sus homólogos aliados en Europa, se prepararon a conciencia para poder escaparse y de esta manera asegurarse el éxito final. Comenzaron a excavar un túnel que les llevara más allá de los alambres de espino y para ello, de la misma manera que en la película, iban esparciendo la arena sobrante por las zonas de recreo del campo. También elaboraron documentos falsos, tiñeron sus ropas de betún para no ser detectados por la noche y así aprovechar la oscuridad del momento; robaron varios mapas de algunos coches oficiales; fabricaron brújulas e incluso consiguieron algunos dólares vendiendo parafernalia nazi a sus captores. Así pues aprovechando que había un punto ciego en el complejo fueron saliendo al exterior, reptando por una galería de 50 metros, en turnos de dos o tres prisioneros y de esta manera llegaron a fugarse un total de 25 de ellos que enseguida se pusieron camino de México.

miércoles, 15 de julio de 2026

¿DE DÓNDE VIENE LA EXPRESIÓN: SER MÁS CHULO QUE UN OCHO?

 

No sé si esta expresión se pronuncia en otras partes de España (creo que sí) pero en Madrid es común oírla cuando observamos a una persona un tanto arrogante, arrebatadora a la par que  dominante. Vamos, un tío echaó palante. Al parecer el germen de esta frase hay que buscarla en el tranvía número 8, inaugurado en 1881, que recorría la capital desde la Puerta del Sol, pasando por la Calle Preciados, Plaza de Santo Domingo, Calle de Leganitos y los paseos de San Marcial, y San Antonio de la Florida hasta finalizar en los alrededores del Parque de la Bombilla (Puente de los Franceses). Tiempo después la línea se ampliaría hasta el antiguo Hipódromo situado en los actuales Nuevos Ministerios. Los chulapos y chulapas de Madrid utilizaban este tranvía cuando iban a los bailes de este parque, en especial en las grades festividades como por ejemplo la verbena de San Antonio de la Florida. Esta zona estaba llena de bares y restaurantes alternándose entre ellos jardines y merenderos en los que la gente desplegaba los manteles y a la sombra de los árboles gozaban de sus viandas. Es por ello que en aquellos días de jolgorio el tranvía número 8 se llenara de gente muy bien vestida portando sus flores en el ojal y sus mantones bien floridos. Los vecinos que veían pasar dicho tranvía por la rivera del Manzanares quedaban asombradas al ver a tanta gente guapa viajando junta por lo que pronto acuñaron la expresión: ser más chulo que un ocho.

Lo del Parque de la Bombilla también tiene su explicación. Se cree que se llamaba así por un bar situado en la zona de la Florida y que tenía un cuadro en el que aparecía representada una bomba y que todo el mundo lo conocía de haberlo visto alguna vez. También hay quien achaca este apelativo -el de la Bombilla- porque había cientos de pequeñas bombillas que iluminaban el parque; aunque lo más seguro es que se deba a la existencia de una Casa de Bombas, dos grandes maquinas de vapor situadas al pie de la Montaña del Príncipe Pío, y que antes de la existencia del Canal de Isabel II propulsaban y distribuían el agua a la ciudad.


lunes, 13 de julio de 2026

HISTORIA DE UNA TRAGEDIA - Joseph Pérez

 

«Árboles lloran por las lluvias y montañas por los aires, así lloran mis ojos por ti, querida amante. En tierras ajenas yo me voy a morir, frente a mí hay un anhelo que con sus ojos me mira; llorar quiero y no puedo, mi corazón suspira. Vuelvo y digo: ¿Qué va a ser de mí? En tierras ajenas yo me voy a morir» (Canción Sefardí)

 Se les conoce como Sefardíes, judíos venidos y exiliados de Sefarad (palabra derivada del hebreo con el se conoce España) y guardan como oro en paño un pequeño artilugio más importante que su vida. No son joyas, manuscritos ajados o alguna sagrada mezuzá... se trata solamente de una llave. ¿Qué tiene ésta de especial? Es solamente un adminículo pero para ellos representa más que eso, pues es un recuerdo de aquellas casas que tuvieron que abandonar hace más de quinientos años en una de las deportaciones más tristes que ha vivido la Historia. Esas llaves las conservan como auténticas reliquias pasando de generación en generación como recordatorio de un tiempo en el que vivieron en el hogar de sus ancestros. Los judíos expulsados en 1492 creyeron que algún día regresarían, que antes o después volverían a meter esas llaves por la ranura de la puerta y todo quedaría en un mal sueño. Uno más de todas las pesadillas que habían vivido durante siglos... pero esta vez no fue así, esperando siglo tras siglo que acabara la infausta diáspora. Se les conoce como Sefardíes, y podemos decir que son uno de los nuestros.

domingo, 12 de julio de 2026

EL ORIGEN BELGA DE LAS PATATAS FRITAS

 

En el cómic Asterix en Bélgica, escrito e ilustrado por Gosciny y Uderzo, hay un momento en que una horda de guerreros belgas invaden un campamento romano y uno de ellos, sin querer, asusta a un soldado romano que estaba calentando una olla con aceite hirviendo. Uno de los compañeros del guerrero belga, intrigado, le pregunta qué ha pasado y el otro le responde: <<El tipo se ha derrumbado como un saco de patatas>> dándole, en ese mismo momento la idea de confeccionar un plato nuevo.

Esta escena jocosa viene a colación acerca de la idea general que se tiene –a pesar de la eterna disputa histórica que tienen con los franceses- del origen de las populares patatas fritas. Tradicionalmente se cree que para conocer su origen hemos de remontarnos a 1680 cuando el río Mosa se congeló cuando pasaba por la ciudad belga de Namur, capital de la región de Wallonia. Como la capa de hielo era tan gruesa los habitantes de la zona no podían pescar y por tanto, de la misma manera, tampoco podían freír pescado por lo que tuvieron que tirar de imaginación y del alimento que tuvieran más a mano: las patatas. Así pues comenzaron a freír patatas por primera vez en la historia ya fuera a tiras o en moneda, a gusto del consumidor, y con el tiempo esta nueva receta culinaria salto al extranjero convirtiéndola en todo un sello de identidad de la cocina belga (con perdón de la francesa, claro).