domingo, 19 de abril de 2026

¿QUÉ TIENEN QUE VER LAS PENSIONES CON LAS CIGÜEÑAS?

 

El que ahora tengamos pensiones para la jubilación se lo debemos a las cigüeñas, esas majestuosas aves, blancas y negras, que normalmente por la festividad de San Blas (3 de Febrero) suelen volver de su viaje migratorio y posarse en los nidos hechos en los tejados –sobre todo en los de las iglesias- en palos de la luz y actualmente en nidos artificiales construidos por el hombre. Pero remontándonos al campo histórico los romanos se dieron cuenta de que las cigüeñas jóvenes cuando ya se valían por sí mismas, en vez de largarse, se quedaban a cuidar a las  otras cigüeñas más mayores o que habían sufrido algún percance y se habían quedado impedidas. Como decía, los romanos al ver esto crearon la llamada Ley de la Cigüeña (lex ciconiaria pues cigüeña en latín es ciconia, -ae) en la que se promulgaba que los hijos debían cuidar de sus mayores y que si no lo hacían tendrían que enfrentarse a la justicia.

Ambientada en esta ley el primer sistema de pensiones  de jubilación se aplicaría en el ámbito militar, en concreto en los tiempos del emperador Augusto (27 a.C – 14 d.C). Se trataba del aerarium militare y le era concedida a los soldado que hubieran completado 25 años de servicio militar ingresándoles el equivalente a 12 años de paga (que muchos cambiaban por lotes de terreno) y que para los pretorianos era de unos 20.000 sestercios –más o menos- y a los soldados de 12.000. No es de extrañar que la palabra jubilación provenga de la palabra latina jubilare que viene a significar “gritar de alegría”, pues ya no tenían que jugarse la vida en cualquier campo de batalla. También hay que señalar que muchas ciudades se planificaron ex profeso como lugar de retiro de veteranos, como por ejemplo la ciudad de Mérida que fue una colonia fundada en el 25 d. C  para los soldados licenciados de las legiones V Alaudae y X Gemina al terminar las guerras cántabras. Una especie de Marina d’or de la época.

lunes, 13 de abril de 2026

LA GUERRA DE LAS DOS ROSAS - Dan Jones

 

<<Ahora, el invierno de nuestro descontento se torna verano con este sol de York>> (Ricardo III, William Shakespeare)

En general uno de los hitos más importantes y renombrados de la Edad Media es, sin duda alguna, la conocida como La Guerra de las Dos Rosas (1455 – 1485) debido, sobre todo, al  sobre dimensionamiento que se le ha dado no solo desde el punto de vista historiográfico o literario –quién no recuerda aquel grito shakesperiano de “¡mi reino por un caballo!”- sino que también, hoy en día, en el celuloide podemos ver desde la regia y oscura figura de sir Lawrence Olivier en Ricardo III hasta las alusiones ficticias de George R.R. Martin trufadas de dragones y Caminante Blancos campando a sus anchas en su laberíntico Juego de Tronos. Y no es para menos pues es un momento -que casi roza lo mítico-  en el que un reino cambia de corona hasta en cinco veces; en el que aparecen reyes codiciosos y leales; guerreros enfrentados unos contra otros en continuas batallas de sangre y hierro; o donde hay nobles que chaquetean continuamente de bando. Pero aquí la dificultad estriba en que en esta guerra civil no todo es blanco o negro –o rojo, en este caso- ni los buenos son tan buenos, ni los malos tampoco lo son tanto, y en la que, con tanta danza de testas coronadas, el lector profano puede liarse. Pero, que no cunda el pánico, nos congratulamos de contar ahora con la obra de Dan Jones, titulada La Guerra de las Dos Rosas (Ático de los Libros, 2025) en la que el autor, especialista en este periodo, nos mostrará paso a paso la caída de una de las familias más míticas de la Historia, Los Plantagenet, y el nacimiento de otra igualmente poderosa: Los Tudor.

jueves, 9 de abril de 2026

¿POR QUÉ A GROENLANDIA SE LA CONOCE COMO “TIERRA VERDE”?

 

El explorador, aventurero y comerciante noruego Erik el Rojo (950 -1003) debió de ser en su tiempo una persona de mucho cuidado ya que fue acusado de haber asesinado a varias personas en su tierra natal y por eso, junto con su familia, tuvo que huir a Islandia, pero, cosas del destino, tuvo la mala suerte de que allí también fue acusado del mismo delito y a ojos de la ley eso le convertía en un proscrito  por lo que en el 982  tuvo que exiliarse a una isla cercana y e inhóspita durante tres años. Pasado ese tiempo Erik volvió a Islandia con una idea bastante clara: la de convencer a sus compatriotas de que fundaran allí una colonia, donde él había estado. No se sabe muy bien la técnica de marketing que utilizó pero pudo convencer a los habitantes de Islandia, “Tierra de hielo”, de que había encontrado una tierra abundante y muy fértil donde podían llegar a ser felices. Y la bautizó como Grönland, “Tierra verde”, que con el tiempo llegaría a ser conocida como Groenlandia. Así pues en el 985 fundó en el Sureste de la isla dos comunidades islandesas quienes no solo erigieron granjas y roturaron los campos sino que también consiguieron minerales y materiales como pieles de oso polar y marfil extraído de los colmillos de las morsas o los narvales con los que pudieron comerciar con otros pueblos esquimales del norte de la isla a los que llamaron skraelingjar que significa o bien “los que gritan” o “los que llevan pieles”. Por tanto a Erik el Rojo lo podemos considerar, además de por sus títulos anteriores, como uno de los grandes publicistas de la Historia, ya que consiguió vender el eslogan a los hambrientos islandeses de que existía una tierra en la que, prácticamente, manaba leche y miel, cuando en realidad solo una parte de Groenlandia es verde y el resto está compuesta de hielo y nieve. Aun así, a través de este engaño consiguió crear el primer asentamiento islandés  recogido en los registros históricos. Todo un merito, la verdad.


martes, 7 de abril de 2026

¿CUÁL ES EL ORIGEN DE LA PALABRA “FREELANCE”?

 

En el actual mercado laboral es común encontrar a personas que se ofrecen como freelance, es decir que trabajan por su cuenta pero ofreciendo sus servicios a otras empresas durante cierto periodo de tiempo estableciendo una especie de contrato temporal que al acabar su labor se disuelve. Este tipo de gente, los freelance, se suelen encontrar en ámbitos como el del periodismo o el vasto universo de internet haciendo trabajos de programación o por ejemplo diseño grafico, entre otros. Pero el termino freelance no es un vocablo anglosajón de reciente cuño sino que detrás de él existe una historia bastante antigua pues ya en la novela Ivanhoe (1819), del escritor escocés sir Walter Scott, se nos habla de los freelancers o guerreros medievales que alquilaban sus armas al mejor postor. Hecho normal si descomponemos la palabra en dos: free (libre) lance (lanza). A modo de mercenarios estos freelancers ofrecían sus lanzas –aunque entiendo que también todo tipo de armas- a un señor dándoles igual el bando donde éste luchara con tal de que les pagara bien. Después, cuando se acababa la contienda, si el asunto bélico había sido satisfactorio, terminaban su contrato y procedían a buscarse la vida por otro lado. 

lunes, 6 de abril de 2026

EL EJÉRCITO CIEGO - David Toscana

 

<<Hay quienes preguntan cuál es la diferencia entre no ver nada y ver todo negro. Preguntan otras cosas. Que si se oye mejor cuando no se ve. Que si todas las mujeres son bellas. Que si se distingue entre el día y la noche. Que si seguimos soñando. Que si lloramos. A muchos les interesa indagar algún trasto sobre la muerte.>>

El 29 de Julio de 1014 se produjo la batalla de Klyuch –conocida como la de Clidio o también  la de Belasica- en la que se enfrentaron por un lado el Imperio búlgaro comandado por el emperador Samuel y por otro el entonces todo poderoso Imperio bizantino comandado por el también emperador Basilio II. Tras la desastrosa derrota del ejército búlgaro las fuerzas bizantinas, además de conseguir una victoria decisiva contra sus enemigos y el botín pertinente, capturaron un total de 15.000 soldados búlgaros que en vez de ser ejecutados allí mismo o de pedir rescate por ellos fueron llevados a Constantinopla pues el emperador bizantino tenía otros planes para ellos. Tras un periodo en prisión fueron llevados al hipódromo y allí en tandas de cien fueron sacándoles los ojos dejando tuerto a solo uno de cada partida. ¿Con qué fin? Con el de enviarlos de vuelta a la capital del Imperio búlgaro y así minar la moral del oponente. De esta manera el emperador Basilio II se otorgó el titulo de Bulgaroktonos, o lo que es lo mismo Matabulgaros. Después de esta salvajada los soldados ciegos, guiados por los tuertos, tardaron unos días en llegar a su destino y se dice que el emperador Samuel murió de un infarto al contemplar las filas y filas de compatriotas cegados que iban entrando por las puertas de la ciudad y que con voz lastimera pedían clemencia en su desgracia. Tal fue el efecto desmoralizador de esta acción que cuatro años después, en el 1018, el mismo Matabulgaros terminó de completar su conquista.

miércoles, 1 de abril de 2026

CINCO HORAS CON MARIO - Miguel Delibes

 

<<Ahora os ha dado la monomanía de la cultura y andáis revolviendo cielo y tierra para que los pobres estudien, otra equivocación, que a los pobres les sacas de su centro y no te sirven ni para finos ni para bastos, les echáis a perder, convéncete, en seguida quieren ser señores y eso no puede ser, cada uno debe arreglárselas dentro de su clase como se hizo siempre.>>

No hace mucho escuché en un podcast a un filosofo español que al ser preguntado acerca de cuantas películas se podían ver a lo largo de una vida, éste venía a decirnos que cuando somos jóvenes y algo talluditos vemos cientos de éllas pero que cuando nos vamos acercando a una edad más provecta vamos aminorando y ya sea por nostalgia o porque nos volvemos más exquisitos, al final lo reducimos todo a un listado pequeño y exclusivo quedándonos con las que creemos que son las mejores. Pues, por lo menos a mí,  eso mismo me pasa con los libros de ficción –y, por descontado, también con el cine- que cada vez voy leyendo menos novelas actuales al considerarlas, muchas de ellas, como fotocopiadas unas de otras optando al final por los clásicos o por lecturas que me maravillaron en mi juventud. Así pues, con esta premisa me di cuenta que llevaba un tiempo sin volver a visitar la obra de Miguel Delibes (1920 – 2010) y viendo que eso no era bueno decidí enmendar el error y releer alguna de sus obras que me hubieran marcado entonces. Y, a pesar de que había leído unas cuantas suyas, todas de alta calidad, al final me decanté por Cinco horas con Mario (1966) por ser la que más me impacto en su momento.

viernes, 27 de marzo de 2026

A ORILLAS DEL RUBICÓN - Francisco Uría y José Luis Hernández Garvi

 

Roma, al final de la República, era un estado en franca descomposición. Un juguete en manos de codiciosos senadores y generales salva patrias que tras años de guerras intestinas habían terminado por roer sus raíces sin ningún pudor. Y a eso, de la misma manera, habría que sumar que la República era ya un sistema desfasado, bueno en otros tiempos pero que se quedaba pequeño para una Roma que por entonces daba claros síntomas de ser un futuro imperio. Por tanto las costuras se le rompían por todos los lados y los romanos, que veían estos signos de crisis, se agarraban como a un clavo ardiendo al triunvirato que les gobernaba en ese momento formado por Pompeyo Magno, el ambicioso Craso y el conquistador Cayo Julio Cesar. Aun así las tensiones entre estos tres gigantes eran claras y todo acabó por estallar con la muerte de Craso en Carras, en la lejana Partia, en el 53 a.C. Ya solo quedaban Pompeyo y César frente a frente, como dos enormes carneros a punto de darse de topetazos y en medio los sufridos romanos que iban a ser sacrificados en uno u otro bando.