jueves, 29 de enero de 2026

LAS GUERRAS QUE HAN MARCADO LA HISTORIA - Richard Holmes


 

“El hombre que ha tenido algo que hacer en este mundo nunca ha sido guerrero. Lo que gusta de la guerra es que la guerra se hace”. (Emile Chartier Alain)

 Antes de morir, Richard Holmes, destacado difusor de temas bélicos ambientados sobre todo en la Edad Media y la Segunda Guerra Mundial, centrado esencialmente en el universo en el que se mueve el soldado de a pie, tuvo a bien dejarnos a modo de testamento un ensayo bélico que hará las delicias de toda persona que quiera asomarse por primera vez al mundo del hierro y el barro, de la gloria y el honor, del miedo y de la derrota más triste… en definitiva, a ese lado más oscuro y brillante del ser humano que es el campo de batalla. Les hablo de su obra póstuma: Las guerras que han marcado la historia (Ariel, 2007).

 En esta obra terminal, Richard Holmes recorre más de 300 campos de batalla de todo el mundo y de toda época para ofrecernos un fresco vivo y colorido de aquellos conflictos que durante toda la existencia humana fueron decisivos para bien o para mal de sus protagonistas. Mediante temas globales que abarcan desde las arenas de la antigüedad, siguiendo por lo más oscuro de la descarnada Edad Media, las espectaculares innovaciones bélicas y el alzamiento de imperios mundiales en la Edad Moderna, hasta los campos de batalla del siglo XX con sus dos guerras mundial, el lector verá dentro de cada uno pequeños capítulos en el que se desarrollan cada batalla de manera cronológica, de una manera precisa, didáctica y muy rigorosa, sin olvidarse en cada momento de cuales fueron los movimientos de tropas, organización y planificación, sin olvidar lo más interno de cada batalla, es decir, lo que siente y padece cada soldado en cada época de la historia, haciéndonos ver a lo largo de la obra que el miedo o la sensación de nausea que podía padecer un soldado de infantería egipcio en Kadesh, también podían ser los mismos sentimientos que un joven soldado español que hubiera decidido saltar a la Sultana en plena batalla de Lepanto, o un juicioso y duro soldado alemán que estuviera a punto de perder la vida defendiendo un triste bunker en el Berlín de 1945. (Continua)

martes, 13 de enero de 2026

TRAS LAS HUELLAS DE CÉSAR EN HISPANIA - Arturo Gonzalo Aizpiri

 

Creo que la primera vez que supe que el gran Julio César estuvo en la península Ibérica fue cuando de pequeño leí el cómic de Asterix en Hispania en dónde se le ve, en la primera página, pasar revista a sus legionarios después de salir victorioso de la Batalla de Munda (45 a. C) mientras al fondo aparecen unos estoicos hispanos gritando: ¡olé! Y es que en verdad, aunque las arenas del tiempo hayan conseguido borrar los pasos del gran conquistador, no hemos de olvidar que César, el amado de Venus, estuvo muchísimos años en Hispania y que su presencia fue primordial en el devenir de la Península. Llama la atención que conozcamos las historias de César en la Galia pero al contrario ignoremos que también pasó por aquí y que, por desgracia, de éste solo nos queda algún rumor, leyenda, estatua recóndita o placa anecdótica que nos diga que también cruzó por Hispania, y es por ello por lo que es necesario rescatarlo gracias a trabajos como el que les presento en esta humilde reseña: Tras las huellas de César en Hispania (Almuzara, 2025) en el que se desentierran su figura y sus rutas por España, más allá de los áridos y polvorientos tratados de Historia acercándolo, de la misma forma, a los peregrinos de Clío.

Combinando prosa histórica con la narración de viajes, nuestro escritor, a modo de Virgilio dantesco, y de la misma forma que hizo en su anterior libro: Tras las huellas de Aníbal (Almuzara, 2022) permite al lector conocer los periodos que Julio César estuvo en Hispania. En primer lugar hemos de remontarnos a cuando era un joven barbilampiño y consiguió subir el primer peldaño del cursus honorum al recibir el título de cuestor que ejercería en la Hispania Ulterior (69 a.C). Nada más llegar César se dio cuenta de las grandes cicatrices que todavía quedaban en la Península debido a las Guerras Sertorianas (77 – 72 a.C) y por ello tomando como base la ciudad de Corduba, desde el principio quiso, por un lado, tener buenas relaciones clientelares y de este modo contrarrestar la influencia pompeyana que existía en el territorio. Pero como le pasó en muchos momentos de su vida, ejerció tanta munificencia que casi le llevó a la ruina. Así pues al joven Cesar le vino bien conocer en Gades a Lucio Cornelio Balbo proveniente de una acaudalada familia comercial que había conseguido hace poco -gracias a la Lex Gavinia (72 a.C)-  la ciudadanía romana debido a los servicios prestados a Pompeyo en el anterior conflicto bélico.

martes, 6 de enero de 2026

EL GUARDIAMARINA HORNBLOWER - C. S. Forester

 

Si de buenas a primeras, a bocajarro,  comienzo esta humilde reseña lanzándoles  el nombre del novelista Cecil Scott Forester (1899 – 1966) apuesto a que a muchos de ustedes no les sonara de nada. Aunque  los más avezados en el género de la literatura marítima quizás sí lo sepan estoy seguro de que para la gran mayoría del vulgo éste sea un escritor desconocido. Pero si les digo que este buen hombre es el responsable de que algunas de sus obras literarias se hayan convertido en películas de culto, clásicas (es decir, eternas) como La reina de África (1951), Orgullo y Pasión (1957, en España se tituló El gran cañón ¡menuda traducción!) es de suponer que la niebla empieza poco a poco a disiparse. Y si a esto, ya yendo al quiz del libro que les presento,  añadimos otra película, interpretada por Gregory Peck y Virginia Mayo, titulada El Hidalgo de los Mares (1951), que originalmente se llamó Captain Horatio Hornblower (de nuevo ¡viva la traducción hispana!) muchos de ustedes ya habrán caído en cuenta de la gran saga de aventuras que ahora les traigo.

Nuestro autor escribió entre 1937 y 1966 un total de once volúmenes ambientados en el mundo de los navíos que surcaron los mares en tiempos de la guerra que mantuvo Inglaterra contra la todopoderosa Francia de Napoleón Bonaparte entre finales del siglo XVIII y principios del XIX. Y para ello tomó como protagonista de esta saga a un valiente marino llamado Horatio Hornblower. Es de imaginarse que el nombre del susodicho protagonista es un homenaje a otro Horatio, es decir, Nelson, héroe de Trafalgar. C. S. Forester, tomando como antecedentes a otros autores clásicos ingleses como Frederick Marryat, sobre todo su obra De grumete a Almirante (1834), y fusilando gran parte de epistolarios marítimos de la época, compuso una serie de libros en que Horatio Hornblower ira pasando, de volumen en volumen, por los diferentes grados de la marinería desde guardiamarina hasta almirante y de esta forma mostrarnos como era el arriesgado mundo en el que un brillante corso parecía comerse a toda Europa pero al que le era imposible conquistar los mares frente a unos marineros que no dudaban en dejar sus vidas en pos de la libertad de su querida Albión, pues ¿quién no se acuerda de la flamígera arenga que lanza el capitán Aubrey en la película Master and Commander (2003): “¿Queréis ver una guillotina en Picadilly? ¿Queréis llamar rey a ese andrajoso de Napoleón? ¿Qué vuestros hijos canten la Marsellesa? Señor Mowett, señor Pullings, batería de estribor.”