(Foto: National Geographic)
La figura de Popeye el marino es inconfundible. Vestido con uniforme marinero de mediados del siglo XX, antebrazos abultados y tatuados con el símbolo de un ancla, mentón prominente, una pequeña pipa que emerge de su boca y un ojo cerrado, hundido más bien, y que mira con suspicacia todo lo que hay a su alrededor. Fue creado por el dibujante Elzie Crisler Segar (1894 – 1938) y desde su nacimiento el 17 de enero de 1929 llegó a convertirse en una figura universal de las tiras cómicas y los dibujos animados. Un auténtico icono pop del siglo pasado. Pero ¿sabías que Segar, para crear a Popeye se inspiró en una figura real de su infancia? Pues sí, ya que nuestro marino era idéntico a otra marino de profesión, en concreto a Frank “Rocky” Fiegel (1868 – 1947) un ciudadano polaco que había emigrado con su familia a Estados Unidos y se habían asentado en la ciudad de Chester (Illinois). Si uno coge un mapa observara que esta localidad está situada al lado del rio Mississippi, cercana a la frontera con Misuri, por lo que tiene –o tenía- un gran comercio fluvial. Así pues Frank “Rocky” Fiegel ejerció allí varios trabajos, como marinero, estibador y al final como vigilante de seguridad de una taberna local.
Todo el mundo lo conocía por aquellos lugares. Su semblante era bien conocido por todos –fuerte, musculoso, de mentón prominente, un ojo cerrado y una pipa que no se le caía de la boca ni al hablar- pero también sabían que no había que hacerle enfadar ya que tenía muy mal genio y enseguida se ponía a soltar puñetazos a diestro y siniestro, y lo más seguro que por eso, por tener la cara curtida, una mueca perenne y un ojo bien cerrado, le pusieran el mote de “Popeye”, originario de un juego de palabras inglés Pop-Eye, que viene a significar algo así como “ojo saltón”. Pero a pesar de ser bravucón, de la misma manera era sabido que tenía muy buen corazón y debido a ello era común verle rodeado de niños a los que les contaba sus interminables y fantásticas aventuras de su vida como marinero. Y curiosamente uno de aquellos niños era Elzie Crisler Segar quien años después no dudó en inmortalizarlo en sus tiras cómicas. Para Chester -actualmente considerada como la ciudad de Popeye- este marino es todo un orgullo por lo que cuando murió en 1947 se le homenajeó poniéndole una placa con un pequeño semblante de Popeye al lado de su nombre fusionando así al hombre real con el icono imaginario.
Por cierto ¿sabías por qué a Popeye el marino le gustan tanto las espinacas? Parece ser que cuando se creó el personaje, en sus primeras intervenciones, no comía ni una lata de espinacas. Que luego se hinchara a ellas y se convirtiera en otra de sus señas de identidad se debió a que en 1931 se lanzó una campaña para promocionar el consumo de vegetales entre los niños ya que en aquellos años de la Depresión no consumían los vegetales necesarios para su crecimiento. Así que qué mejor reclamo que ver a su peculiar héroe de las tiras cómicas adquiriendo fuerza sobrehumana mientras se hinchaba a espinacas ricas en hierro*.
(*Aunque en verdad el poder férreo de este vegetal fuera un mito creado sin querer por un científico alemán llamado Erich von Wolf quien puso mal un decimal y multiplicó por diez el nivel de hierro en las espinacas. En vez de 3,5 miligramos dejó escrito 35 miligramos de hierro por cada 100 gramos).

