lunes, 1 de junio de 2026

ESO NO ESTABA EN MI LIBRO DE HISTORIA DE LOS VIKINGOS - Irene García Losquiño

 

<<Estamos destinados a morir en un día determinado, pero es nuestra elección hacer lo que queramos hasta que ese día llegue>> (Ragnar Lothbrok en Vikingos)

Desde que nos levantamos hasta que nos acostamos, sin darnos cuenta, estamos rodeados de cultura vikinga. En nuestro día a día utilizamos productos comerciales, viajamos por el mundo y gozamos de hobbies con los que desconectar del estrés cotidiano en los que las referencias al universo nórdico están a primera vista. Solo hay que estar un poco atentos ya que por ejemplo podemos acudir a nuestro trabajo en un coche de la marca Rover, que tiene como emblema la proa de un barcoluengo vikingo; escuchar la música de nuestros móviles gracias al bluetooth, aplicación que hace referencia al rey danés Harald Diente Azul; vibrar con las gestas del equipo de futbol americano Minnesota Vikings; leer escritores inolvidables que hacen referencia a la literatura nórdica como Tolkien o George R. R Martin; elegir entre ver una serie de animación japonesa como Vinland Saga o machacar los mandos de la Play con juegos como el God of War Ragnarok mientras nos tomamos un drakkar noir a la vez que pensamos que quizás este verano hagamos un crucero montados en un barco de la empresa Viking Cruise… y así cientos de referencias que nos acompañan en nuestro quehacer diario y que demuestran que en la actualidad dicha cultura está, verdaderamente, de moda.

Por un lado hay que pensar que esta nueva ola vikinga es algo bueno ya que retrotrae a nuestro imaginario colectivo una época muy interesante de la Historia, aunque por otro lado también hay que señalar que dicha sobreabundancia de datos expuestos en distintos formatos ya sea el cine o la televisión, los videojuegos, las novelas históricas y hasta la propia música, pueden, quizás,  distorsionar la verdadera historia de la Edad Vikinga y en muchos casos circunscribirla únicamente al plano bélico, a fieros y musculados guerreros pareciendo como si éstos estuvieran todo el día estuvieran saqueando a diestro o siniestro, o bien crear una historia paralela y ridícula de su vida diaria, de sus creencias y costumbres, que no tienen nada que ver con la realidad. Así pues para centrar la verdadera esencia de cómo eran los vikingos y alejarlos de cualquier visión retorcida de  la historia real o de cualquier pernicioso presentismo actual, por ello les recomiendo leer el ensayo Eso no estaba en mi libro de Historia de los vikingos escrito por la especialista en temas escandinavos Irene García Losquiño y publicado por la editorial Almuzara (2020).

 

 

La obra principia aclarándonos qué es –o era- ser un verdadero vikingo y los limites que hemos de poner en torno a esta palabra, además de apartarla de imágenes y definiciones erróneas, pues más que una persona en sí hemos de aprender que era una actividad guerrera, que el vikingo desarrollaba en torno a un espacio temporal en las que dichos aventureros viajaban para conseguir un botín ya fuera monetario, de esclavos o meramente comercial. De esta manera nos habla de cómo eran estas vikingadas, quienes las practicaban y sus límites ya fueran en Inglaterra, el Mediterráneo, el Báltico e incluso Rusia o la lejana Bagdad. Grandes vikingos y vikingas, sufridos mercenarios o simples aventureros se embarcaban en estas aventuras por medio mundo en pos de aventuras y comercio y que en verdad la autora nos las describe de una manera acertada y muy entretenida a la vez. Pero estos vikingos no solo iban en tras el botín o viajaban lejos, muy lejos,  incluso hasta la mítica Vinland -la futura América-  sino que también administraban hogares y fincas, cuidaban de su familia y se relacionaban con sus vecinos. Aquí entramos en el campo de la vida diaria del vikingo, de su día a día, de cómo eran sus cultivos, las redes de contactos que establecían ya fuera para el comercio interno o externo,  cómo se configuraban sus casas y asentamientos, como gestionaban el paso del tiempo desde la niñez hasta la muerte, los miedos más íntimos que les impedían conciliar el sueño, y hasta a qué dioses rezaban y las infinitas y maravillosas historias, todas ellas  sazonadas con un toque de magia y folklore, que los escaldos, en las noches estrelladas cantaban con un arpa  junto al gran fuego de la casa comunal mientras degustaban un buen trago de hidromiel.

Finalmente, uno de los capítulos más interesantes que nos deja este libro, en concreto el último, es el que trata acerca de la visión que se tiene de los propios vikingos en el imaginario popular de hoy en día. Es en verdad bastante llamativo observar las apropiaciones erróneas y fantasiosas que  la cultura actual  ha perpetrado acerca de éstos, ya sea en películas, series, libros, medios de comunicación, branding, etc…  Aquí Irene García Losquiño nos habla sobre títulos de ficción audiovisual y literaria que consumimos a diario y sobre sus aciertos y sus desaciertos históricos –la mayoría de las veces- datos que en verdad sorprenderán tanto al lector novato como a aquellos que al abrir este libro ya tenían algún poso de sabiduría acumulada con respecto a la Edad Vikinga. Eso no estaba en mi libro de Historia de los vikingos está escrito para enganchar desde el principio, sorprendernos y a la vez de forma divulgativa, entretenida y cercana aprender de forma correcta la verdadera esencia de aquellos norsemen que por un lado, sin miedo hasta que llegara el Ragnarok, desafiaban a cualquiera que se les pusiera por delante y que por otro lado sabían crear una cultura impresionante que hoy a día nos sigue fascinando.

Skal!

Irene García Losquiño, Eso no estaba en mi libro de Historia de los vikingos. Córdoba, Editorial Almuzara, 2020, 328 páginas.