lunes, 3 de agosto de 2026

¿QUÉ TIENEN EN COMÚN UN PISTOLERO Y LA MANO DE UN MUERTO?


 

En la película El hombre que mató a Liberty Balance (1962), acerca de los mitos que crearon el llamado Salvaje Oeste, uno de los protagonistas acuña la siguiente frase: "Cuando la leyenda se convierte en realidad, imprime la leyenda." Pues bien, uno de esos iconos que forjaron dicha leyenda fue un pistolero llamado James Butler Hickok (1837 – 1876) más conocido como “Will Bill” (El salvaje Bill). Durante su vida hizo de todo: fue aventurero, conductor de diligencias, comisario en distintos pueblos, explorador en la Guerra de Secesión junto al ejército de la Unión, pistolero o tahúr. Y fue justamente en éste último ejercicio donde halló su muerte. Ocurrió en la localidad de Deathwood (Dakota del Sur) -otro enclave mítico del Salvaje Oeste- cuando Hickok entró en el saloon Nuttal & Mann's para echar una partida de póker. Rápidamente echó un vistazo al local buscando una mesa de juego que tuviera una silla de junto a una pared y cómo no encontró ninguna se tuvo que conformar con sentarse en una que daba la espalda a la entrada. Y fue este detalle el que le llevó a la muerte pues cuando estaba enfrascado en una ronda entró por la puerta un antiguo enemigo llamado Jack McCall y, sin previo aviso, le descerrajó un tiro por la espalda dejándolo seco en el mismo momento.

Aunque parezca que la leyenda de James Butler Hickok, alias “Will Bill” iba a terminar allí de forma tan abrupta, la verdad es que ésta prosiguió en el tiempo ya que un momento antes de ser asesinado a traición éste tenía en la mano cuarto cartas: dos ases y dos ochos, y estaba a la espera de que el crupier le diera una quinta. Cuando la gente que había alrededor fueron a recoger su cuerpo se dieron cuenta que Hickok no había soltado las cuatro cartas que tenía en su poder en el momento del disparo. Desde entonces quedó fijado en el imaginario de los jugadores de póker que estar en posesión de una mano compuesta por dobles parejas de ases y ochos (preferentemente picas y tréboles) es un símbolo de mala suerte, conociéndose desde entonces como The dead man´s (la mano del muerto). De la misma manera, un siglo después el apellido Hickok quedó inscrito en el Salón de la Fama del Póker.