jueves, 15 de mayo de 2025

LOS PERROS DE ESSEX - Dan Jones

 

“Porque el que hoy derrama su sangre conmigo será mi hermano”.

(Enrique V, William Shakespeare)

Primero el marco general: En el caluroso verano de 1346 el rey de Inglaterra Eduardo III (1312-1377), creyéndose agraviado e insultado por el rey de Francia Felipe VI (1293-1350), que no le reconocía sus derechos al trono francés y que le había confiscado sus tierras en el país galo, desembarcó en las costas de Normandía al frente de 15.000 hombres y, durante el seis semanas de fuego y sangre, se dedicó a arrasar todas las ciudades que encontraba a su paso, (Valognes, Carentan, Sain-Lo, Caen…) hasta llegar al bosque de Crecy, ya pasado el rio Somme, donde infligió al rey francés una dura derrota que pasaría a los libros de Historia como una de las primeras grandes batallas que se producirían en la mítica Guerra de los Cien años (que en verdad duró 116 desde 1337 a 1453). El eco de esas semanas, según cuentan las crónicas laudatorias, llegaron a las costas inglesas y los britanos tuvieron la suerte de conocer la valentía de sus caballeros, los hechos de armas, las hazañas del rey y de su hijo Eduardo (motejado más tarde como El Príncipe Negro por el color de su armadura) y el arrojo de sus bravos condes. Pero, como decía antes, ese es el marco general que nos han vendido los escritores de entonces, los que solo glosan a los vencedores, pero lo que en verdad nos interesa ahora son esos trazos pequeños, esas pinceladas casi desapercibidas que se ven el gran cuadro. El periplo de aquellos soldados de a pie, de aquellos arqueros, en fin, de aquella chusma prescindible sin la cual no habrían sido posible esas grandes batallas ni esas brillantes campañas. Esto sería el dibujo interior que nos propone no el pintor sino el escritor Dan Jones en su primera novela histórica titulada: Los perros de Essex (Ático de los Libros, 2024) que inaugura una saga de aventuras continuada este año por Los lobos de invierno (Ático de los Libros, 2025).

viernes, 9 de mayo de 2025

MOLL FLANDERS - Daniel Defoe

 

“Me sentí libre del temor de que alguien pudiera testificar contra mí, porque todos los que tuvieron algo que ver conmigo habían sido ahorcados o deportados. Se me conocía por el nombre de Moll Flanders y aunque hubiera tenido la desgracia de ser detenida diría que me llamaba de otro modo y no podrían achacarme mis antiguos delitos.”

La novela picaresca, aquella en la que un o una joven ha de ascender por la cucaña social desde lo más bajo a lo más alto, a base de astucias y sucios engaños, no es un género que se circunscriba sólo al ámbito geográfico español ya que en otras partes de Europa también se cultivó con bastante éxito. Un ejemplo de ello lo tenemos en la literatura inglesa donde autores como  Jonathan Swift o Daniel Defoe dieron tintes picarescos a sus novelas más populares en donde además de la ascensión social de sus protagonistas, de la misma forma también se observa en particular una feroz crítica al sistema político de la época y a la humanidad en general. En este caso vamos a centrar nuestro enfoque en el último autor que les he mencionado, Daniel Defoe (1660 – 1731) y en concreto a una de sus obras literarias más famosas: Moll Flanders (1722) en donde podremos observar uno de los más claros ejemplos de esta novela picaresca, en la que la protagonista, a base de ingenio y falta de escrúpulos decide salir del negro limo en donde la sociedad la ha abandonado en la niñez y para ello no duda en saltarse todas las hipocresías sociales de la época.