jueves, 16 de julio de 2015

CUIDADO CON LO QUE DESEAS



Todo cinéfilo sabe que la exuberante actriz americana Jayne Mansfield (a la derecha de la foto) tuvo una muerte terrible al ser decapitada por un parabrisas durante un accidente de circulación sufrido en una carretera del estado de Mississippi en 1967. Según parece el coche, que iba a gran velocidad, acabó empotradose en la parte trasera de un tractor, y rápidamente los medios de comunicación recogieron este luctuoso hecho en todos los periódicos. Pero junto a la noticia también comenzó a circular una leyenda urbana en la que se relacionaba este accidente con el hecho de que Jayne Mansfield había empezado a coquetear con el satanismo al haber ingresado en la Iglesia de Satán, liderada por Anton LaVey. Hay quienes aseguran que ésta le pidió a LaVey que lanzara una maldición a su novio, Sam Brody, porque no sabía cómo librarse de él. Y verdaderamente el sortilegio tuvo su efecto porque Sam murió en un accidente de tráfico… él mismo que el de la propia Jayne Mansfield. Parece ser que Sam Brody era el que conducía el coche que se empotró contra el tractor. ¡Desde luego que Satán se excedió en su cometido!