lunes, 15 de septiembre de 2025

ORGULLO Y PREJUICIO - Jane Austen

 

«La imaginación de una dama va muy rápida y salta de la admiración al amor y del amor al matrimonio en un momento»

La escritora inglesa Jane Austen (1775 – 1817) no era un ente aislado de la sociedad ni del mundo que le tocó vivir pues aunque una parte de la crítica, de manera errónea, haya motejado sus novelas como meros divertimentos burgueses, ella sabía en qué mundo vivía y como supo aprovecharse de él y reflejarlo en cada uno de sus escritos inmortales. A Jane le tocó en suerte una etapa en continuo cambio pues no nos hemos de olvidar que vio con sus ojos caer el llamado Antiguo Régimen y alzarse uno nuevo, con dolor y sangre, en una Europa que parecía congelada. La podemos situar en la llamada época georgiana, en la que cuatro reyes de igual nombre, Jorge, pertenecientes a la dinastía alemana de los Hannover, les tocó distintas suertes en su reinado sobre todo a Jorge III, también conocido como el Rey Loco y finalmente a Jorge IV o época de Regencia que es en la más podemos centrar  la figura de Jane Austen (y también a Los Bridgerton en el campo de la ficción). El inmovilismo del pasado va resquebrajándose a golpes de cincel: la nueva filosofía de la Ilustración y la hipocresía del Despotismo Ilustrado, las guerras napoleónicas (1793 – 1815) y sobre todo la Revolución Industrial o agrícola que conseguirá mejorar el nivel de vida de cientos de miles de personas a la vez que relanzar el comercio a escala mundial.

Este sería el apasionante marco histórico en que el vivió Jane Austen pero además fueron unos años muy importantes en el ámbito literario anglosajón y que fueron cruciales en la posterior creación literaria de las obras de nuestra escritora. El XVIII fue sin lugar a dudas una de las épocas doradas de la literatura inglesa pues en el campo de la novela podemos hallar a grandes escritores como Daniel Defoe, Jonathan Swift, Henry Fielding e incluso a Horace Walpole con su Castillo de Otranto en el que ya se atisbaban los preludios de lo que sería conocido como el Prerromanticismo. Jane Austen leyó y se empapó de todos estos autores, de sus influencias, y aunque era anterior al romanticismo supo de su valor al igual que de la naciente novela gótica. Y no solo tuvo estas novelas como punto de apoyo para sus escritos sino que también estuvo muy influenciada por grandes poetas como Wordsworth y Coleridge. Y es en este punto donde aparece uno de los elementos que más van a estar presente en sus obras. Recuerden que antes de este párrafo, en el contexto histórico que antes exponía, hablaba de la Revolución Industrial sobre todo enfocada a lo agrícola. Uno de sus derivadas filosóficas es que debido a ella, por lo menos en Inglaterra, se instala una idea, ya antigua, acerca del antiguo-nuevo beatus Ille o alabanza de la naturaleza. Todo inglés con posibles empieza a añorar la sencillez del mundo rural y ¿qué mejor exponente que los burgueses terratenientes que como Jane Austen vivían en fincas o mansiones rodeadas de ubérrimos campos y amables vecinos con los que vivir y a la vez entablar amistades y relaciones íntimas?