Es cosa sabida
que las naranjas son una fruta originaria de varias regiones asiáticas como el
sureste de China, Vietnam o la India. Pero ¿y su hermana más pequeña, la
mandarina? Pues hay que aclarar que ésta variedad de cítrico también proviene
de China, y que se la llama de esta manera por el color de la vestimenta que
llevaban los mandarines o altos funcionarios de los gobernantes del imperio
chino. Se cree que mandarín es una palabra de origen latino, mandare, que significa “el que manda” pero lo más
probable es que provenga del sánscrito mantri
(consejero o ministro).
miércoles, 16 de octubre de 2019
domingo, 13 de octubre de 2019
HISTORIA SECRETA DE LA EDAD MEDIA - Tomé Martínez Rodríguez
El hombre medieval vivía efectivamente en un
mundo poblado de significados, remisiones, sobresentidos, manifestaciones de
Dios en las cosas, en una naturaleza que hablaba sin cesar un lenguaje
heráldico, en la que un león no era solo un león, una nuez no era solo una
nuez, un hipogrifo era tan real como un león. (Umberto Eco)
Ya el gran poeta
Petrarca dijo in illo tempore: “Hubo una edad más afortunada y probablemente
volver a haber otra de nuevo. En el medio,
en nuestro tiempo, ves la confluencia de las desdichas y de la ignominia”. Más claro no lo pudo dejar escrito para los
humanistas que le seguirían tiempo después. Una visión de la Edad Media (el
tiempo comprendido entre la caída del Imperio Romano y el Descubrimiento de
América o la Caída de Constantinopla, según a que historiador se consulte) como
de tiempo congelado, en el que no pasaba nada y en el que el Invierno fue
perenne hasta que llegara la primavera del Renacer Humano. A los escritores,
pensadores y científicos renacentistas esta visión denigratoria les vino muy
bien para desacreditar la época posterior y a la vez ensalzar la suya propia, y
curiosamente esa es la visión bárbara del Medievo que nos ha llegado hasta hoy
pues, por ejemplo, solo hay que ver cualquier película basada en la Edad Media
en la que el barro, las enfermedades y el mal tiempo imperaban por cualquier
lugar o camino lleno de hambrientos bandoleros sin escrúpulos, mientras que por
otro lado se nos muestran las ciudades italianas del Renacimiento bien limpias,
aseadas, con gente bien comida y sabios en cualquier esquina que descubren
continuamente las excelencias de Roma y Grecia y sus saberes olvidados o
enterrados por monjes fanáticos de siglos anteriores. En verdad que el trabajo
de publicidad denigratoria que hizo el Renacimiento fue perfecto y es por eso
que libros como el que traigo entre manos, Historia
Secreta de la Edad Media, escrito por Tomé Martínez Rodríguez nos viene bien para quitar los apolillados clichés
existentes que han sembrado una de las épocas más interesantes y largas de toda
la Historia.
Nuestro autor
establece su estudio desde lo externo a lo interno o lo que es lo mismo previamente
establece el contexto histórico en el que se movieron las gentes de aquellos tiempos
para después pasar a como era su día a día y cuáles eran las creencias y
motivos personales que les motivaban para vivir y seguir adelante. Por sus
páginas conoceremos hechos y datos ya conocidos por el gran público interesado
en las gracias de Clío, como por ejemplo los hechos de armas más típicos de la
Edad Media como fueron los choques de religiones, es decir las Cruzadas, las
invasión árabe de la Península Ibérica, los momentos álgidos de la Guerra de
los Cien Años, el comercio entre ciudades, las disposiciones de clases sociales
o andaremos a la asombra de la Santa Cruz de la mano de las ordenes monásticas más
importantes de entonces. Pero éstos serían el mero marco de una época ya
conocida y clicheada hasta el extremo, pero lo que hace interesante este buen
libro es que de estos hechos ya mencionados se desprende un halo de leyenda,
culto al héroe o a los héroes, y un interés por esa otra historia más oculta
que sin ella sería imposible conocer al 100% la Edad Media. Es por ello que
junto a los temas religiosos se desprenda lo sobrenatural tanto religioso
(reliquias, apariciones marianas, milagros imposibles de asimilar por la razón…)
como del imaginario popular, o lo que es lo mismo seres del más allá que
ayudaban o atormentaban a los crédulos de entonces; también que de los hechos bélicos
y poliorcéticos se adobe su sustancia con grandes mitos como el del Rey Arturo,
espadas de nombre eterno y e imposibles de vencer; o que se entronque de manera
perfecta la ciencia de la época con la pseudociencia
que se atesoraba en los monasterios o sótanos atiborrados de humo y secretos de
los alquimistas.
Libros diabólicos
y libros de imposible lectura. Mapas que parecen sacados de otra época y que
muchas veces no se corresponden con lugares que todavía no se han descubierto. Catástrofes
y sueños imposibles amalgamados junto con los misterios de las logias masónicas
que habitaban alrededor de las catedrales. Todo esto y más, además de lo ya
mencionado, se dan la mano en este apasionante libro en el que la historia
objetiva se complementa con la historia oscura
pero que en la Edad media configuraban un todo imposible de comprender sin
tener a mano las dos caras de esa moneda. Acero y enigmas, órdenes militares y monásticas,
secretos ocultos tras el velo del misterio y arqueología son solo algunos de
los muchísimos datos que este ensayo nos trae. Una apuesta segura para volver a
disfrutar de nuevo de la Edad Media.
jueves, 3 de octubre de 2019
DE OFICIO: APRETADOR
Uno de los géneros
literarios más fecundos del llamado
Siglo de Oro fue sin duda el teatro. Las obras de grandes autores como Lope de
Vega, Calderón de la Barca, Tirso de Molina… entre otros muchos hacían furor y
es por eso que los días de estreno la gran mayoría de los teatros se llenaran
continuamente, hasta la bandera. Ahora, cuando acudimos a uno de estos
recintos, cualquier persona compra su entrada y procede a sentarse en la butaca
que ha querido ya sea en un lugar u otro según haya dispuesto su bolsillo. Pero
en aquellos años era un tanto diferente: el patio central, frente al escenario,
era el lugar donde se sentaban los hombres y delante de ellos los llamados mosqueteros (hombres también, pero que
veían la obra de pie y que por ello tenían el curioso derecho a gritar a los actores, arrojarles cosas e
incluso reventar la comedia si esta no era de su agrado). Los palcos, en los
laterales, era el lugar ocupado por los ricos burgueses, los nobles y el clero,
mientras que en la llamada cazuela,
palco ubicado al final del patio, frente al escenario, eran las mujeres
plebeyas quienes ocupaban su sitio. Y es aquí, en la cazuela, donde aparece uno
de los oficios más llamativos del mundo teatral: el apretador o desahuecador.
Éste trabajo era encargado a un hombre fuerte y de buen temple que se ocupaba
de colocar de forma correcta a las mujeres que subían a este palco. Puede
parecer sencillo pero hay que pensar que entonces la ropa de las mujeres era un
tanto diferente a como es la de hoy en día. Para empezar tenía que distribuir y
apretar bien a las mujeres rechonchas
para que no aplastaran a las delgadas además de organizar la colocación
de las faldas ya que algunas portaban grandes guardainfantes que ocupaban mucho
lugar. Con las manos y buen oficio las iba apretando hasta que cupieran todas
aunque a alguna de ellas le faltase el resuello y hubiera que sacarla en mitad
de la obra debido a un desmayado. Llama
la atención que este trabajo, actualmente, se parece un poco al que esos
vigilantes del metro de Tokio que
introducen a la gente a empujones en los vagones del suburbano.
lunes, 30 de septiembre de 2019
JUGANDO AL GATO Y AL RATÓN
De una sola vez.
A por todas. Esa es la manera en que dos reyes medievales decidieron solventar
sus querellas patrimoniales. Fueron Pedro III de Aragón y Carlos de Anjou
quienes, hartos de disputarse la corona de Nápoles, se retaron a un duelo para
ver quien ganaba y con ello evitaban desangrarse en estériles batallas. Pero
para que se realizara dicho lance alguien debía lanzarlo primero y éste fue el
rey francés, Carlos de Anjou, quien instó al aragonés a presentarse en Burdeos el
1 de Junio de 1282 acompañados de cien caballeros cada uno añadiendo además que
si alguno de los dos no aparecía allí sería tachado de cobarde y obligado a
entregar el reino de Nápoles. Esta última clausula fue estéril ya que ese día
Pedro III llegó bastante pronto al campo del honor acompañado de sus respectivos
caballeros y viendo que no había nadie enfrente mandó al notario que señalara
la ausencia de su oponente y lo consignara como una derrota. Hecho esto se fue
por donde había venido. Horas más tarde apareció Carlos de Anjou y dándose la
misma situación también decidió abandonar el lugar alegando las mismas razones
que el monarca aragonés. El duelo quedaba en tablas.
jueves, 26 de septiembre de 2019
PERSONAJES ILUSTRES DE LA HISTORIA: ROMA ANTIGUA - Carlos Díaz Sánchez
“Prefiero ser el primero en una aldea que el segundo en Roma” (Cayo Julio César)
Como dice la expresión popular: Roma no se construyó
en un día. Es verdad, necesito de todos los romanos y sus aliados para llegar a
ser una de las civilizaciones más importantes de la antigüedad y tal vez la más
influyente en el día a día de la cultura occidental: idioma, arquitectura, usos
y costumbres… Todos los hijos de la loba fueron necesarios para llegar a ser lo
que fueron y junto a ellos, comandándolos,
una serie de personajes que han pasado a la Historia por sus grandes
gestas y hazañas. El presente libro que les traigo es una buena selección de
estos personajes y a través de ellos ver como evolucionó la cultura romana a
través de los siglos. Con todos ustedes: Personajes
ilustres de la Historia: Roma antigua, escrito por el historiador Carlos
Díaz Sánchez y publicado por Nowtilus en su colección Historia Incógnita.
El listado de
esta interesante miscelánea romana es la siguiente:
Rómulo: Cómo no una buena historia de
Roma que se precie ésta ha de comenzar con su fundador, heredero de aquel Eneas
que viajó desde Troya, y que a la vez era hermano de Remo. Esta figura a camino
entre la leyenda y la realidad, primer rey de Roma, nos sirve como anclaje para
señalar la localización de la ciudad, el origen arcaico de sus magistraturas,
como por ejemplo el Senado, o los comienzos de la estratificación de la
sociedad entre plebeyos y patricios.
Servio Tulio: El sexto rey de esta
mítica ciudad, de origen esclavo, nos es explicado como aquel que fijó los
límites de la ciudad fijándose en la famosa Roma
Quadrata, además de ser quien siguió profundizando en la estratificación de
la sociedad.
Publio Cornelio Escipión Africano: En
esta pequeña biografía conoceremos su vida como antagonista de aquel otro
general, Aníbal el cartaginés, y como aquel romano que ya empezaba a cuestionarse
las rígidas normas de la República y ser el germen de aquellos generales
romanos que en más de una ocasión dejaron en jaque al Estado imponiéndose algunas
veces por la fuerza de sus legionarios.
Tiberio y Cayo Graco: Pasamos del audaz
general a la vida de aquellos hermanos que vivieron inmersos en la crisis del
siglo II a. C y que con sus proyectos de renovación de la plebe dejaron la
semilla para la creación del homo novus
frente a la poderosa clase de los patricios.
Cayo Mario: De nuevo volvemos a la
biografía de un general, pero no uno cualquiera sino de aquel que aprovechándose
de aquellos homo novus tuvo la
oportunidad de ser varias veces cónsul, enfrentarse a camaleónico Sila, ser
considerado el tercer fundador de Roma, y obviamente ser el claro referente del
mítico Cayo Julio César.
Cayo Julio César: El personaje icónico
por excelencia de Roma. Cuando se piensa en ella siempre nos viene a la cabeza
su efigie. De defensor de la plebe hasta llegar a casi ser rey, la vida de
Julio César es apasionante. A través de esta mini biografía veremos su ascenso
en el cursus honorum, sus
genialidades como general durante la Guerra de las Galias o de la Guerra Civil,
sus mejoras en las instituciones públicas y sociales hasta su famosísima muerte
acuchillado en el senado… tu quoque, fili mi!...
Cayo Octavio / Augusto:
Aquí el autor nos lleva a una nueva etapa de la historia de Roma: El Imperio.
Octavio es el claro ejemplo de reformador ya que cambio una ciudad de barro y
ladrillo a una visión de un mundo de mármol imparable que conquistaba el mundo
sin encontrar ningún enemigo frente a él.
Publio Elio Adriano: Si
con Augusto la fuerza de Roma parece imposible de parar, con Adriano en cambio
vemos como un emperador desea fijar la fronteras y con este cambio tan profundo
conservar la cultura romana por encima de todo. Mejor conservar y aumentar el
patrimonio ya conquistado que perderlo en un futuro incierto.
Flavio Valerio Aurelio
Constantino: No es de extrañar que se le titulara como Constantino el grande. Con él se produce la entrada
de la historia romana en el llamado Bajo Imperio. General eficaz y brillante
con él se produce una de las mayores revoluciones de la historia, tanto políticas,
como religiosos y estructurales.
Flavio Teodosio: Es la
última biografía de este excelente libro. Roma ya no es lo que era, una sombra
de la gloria que fue antaño. Derrotas como la de Andrinópolis ya anticipaban la
futura caída y es por ello que se le puede considerar el último gran emperador
de su historia. Impuso nueva políticas administrativas con los que intentó
frenar el inminente desastre (cosa imposible) y asentó las bases del
cristianismo como religión oficial del Imperio.
Personajes ilustres de la
Historia: Roma Antigua, es sobre todo un libro muy interesante a la par que
divulgativo, escrito sobre una base erudita muy detallada, que hará las
delicias no solo de los expertos en la materias sino de aquellos ciudadanos que
quieran adentrarse por primera vez en las increíbles gestas de aquellos romanos
de nombre inmortal, y a la vez recorrer de la mano de éstos la historia de una de
las mayores civilizaciones de la Historia Universal.
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