domingo, 8 de enero de 2023

¿POR QUÉ NOS BESAMOS BAJO UNA RAMITA DE MUÉRDAGO?


 

En la época de la Navidad se observa una curiosa tradición que es la de besarse bajo una ramita de muérdago. ¿Cuántas veces no hemos leído o visto en libros y películas la pícara escena de una persona que saca de su bolsillo, como quien no quiere la cosa,  un poquito de muérdago o señala a su pareja otro retazo del mismo colgado de una puerta a la vez que aprovecha para darle un beso con la excusa de que es una tradición? Pues bien, esta costumbre no es algo que se hayan inventado las empresas y grandes almacenes en la actualidad sino que viene de tiempos más antiguos, más místicos podríamos decir. Precisamente de la época de los celtas. Primero hay que señalar que el muérdago es un arbusto parasitario que solo crece en los árboles de hoja caduca y de forma más extraña en los robles. A los druidas, que siempre buscaban signos del más allá, les llamaba mucho la atención que en aquellos árboles que supuestamente estaban muertos en otoño o invierno creciera un pequeño arbusto verde, o lo que es lo mismo encontraran un elemento de vida sobre algo que no podría engendrar nada. Así que con sus cuchillos y hoces (como los que usan los druidas de las aventuras de Asterix el galo), cortaban con mucho cuidado este arbusto con la intención de usarlo para sus pociones y remedios medicinales a la vez que mágicos. En especial  estaban interesados en el muérdago blanco (viscum album album), el pata negra de los muérdagos, que tiene unos frutitos redondos blancos.

Ya hemos mencionado que los druidas lo utilizaban para hacer remedios o ungüentos pero igualmente consideraban que era  afrodisíaco, que potenciaba la fertilidad y daba paz y amor en abundancia. Es por ello que se empezó a colgar en las puertas de los hogares una cuerdecita o hilo del que pendía un poco de muérdago con la intención de convocar esos efectos tan beneficiosos sobre sus habitantes y de esta manera traer muchos hijos al mundo. Así pues quien entraba en una casa y veía un poco de muérdago colgando encima de su cabeza tenía la obligación (si quería quedar bien) de abrazar y besar a sus ocupantes. Con el paso del tiempo, no se sabe muy bien cómo, esta costumbre celta fue incorporándose a las tradiciones navideñas seguramente debido a que se empezaron a utilizar ramas de muérdago en las decoraciones de las casas y a que más de un tímido le vino muy bien esta tradición milenaria para conseguir el beso de una persona querida.

viernes, 6 de enero de 2023

TÓCAME A MI, ROQUE

 

En una de las zonas más céntricas de Madrid, en la calle Barquillo esquina calle de Belén, se alzaba una de las corralas más castizas y ruidosas de la capital, la cual fue inmortalizada por el sainetero Ramón de la Cruz en su obra La Petra y la Juana o el buen casero, también conocida como La Casa de Tócame Roque. Parece ser que esta corrala, habitada por 70 u 80 vecinos, era todo un pandemónium en las que las peleas y alborotos eran el pan de cada día. Y más lo fue cuando sus ocupantes fueron desalojados en 1850. Parece ser que debido a los impagos y la ruina que amenazaba la construcción los propietarios comunicaron a los vecinos que tenían que desalojar el inmueble y como éstos no querían irse amenazaron con matar a dichos dueños. Se originó por tanto un pleito que duró unos cuantos meses acabando con la expulsión de los arrendatarios a manos de las fuerzas del orden, ocasionando más tumulto si cabe que el que se originaba diariamente.

Este serie el final de dicha corrala, pero de lo que no hemos hablado todavía es del por qué se la conocía por el rimbombante nombre de Casa de Tócame Roque. Según parece los propietarios del inmueble eran dos hermanos llamados Juan y Roque que se disputaban la herencia que habían recibido y cuando Juan le decía “Tócame Roque”, éste le contestaba de la misma manera: “No, la casa tócame a mí” y así una y otra vez quedando bautizado así dicho lugar. Por tanto, debido a los continuos ruidos de los vecinos, riñas y tumultos que se originaron debido al desalojo de los vecinos a manos de los corchetes, además de ser inmortalizado en obras de teatro, quedó entre la población un dicho popular que reza “esta casa es como la de tócame Roque” aludiendo a la confusión material o de palabra que se produce en una casa o en un alboroto.


 Placa conmemorativa que homenajea la Cása de Tócame Roque

lunes, 26 de diciembre de 2022

LA PRIMERA Y DESASTROSA DONACIÓN DE SANGRE

 

En esencia una transfusión de sangre es una transferencia de sangre o componentes sanguíneos de un donante a  una persona receptora. Hasta el siglo XX no ha sido perfeccionada esta técnica y por ello a lo largo de los siglos se produjeron numerosas muertes. Un ejemplo de ello lo tenemos en la considerada como primera transfusión de sangre, la realizada al papa Inocencio VIII (1484 – 1492) también conocido en ambientes populares como El Papa vampiro. Según parece este papa sufría de hidropesía, una insuficiencia renal que al final de su vida le mantenía postrado en su lecho. Dio la casualidad que por aquel entonces apareciera por Roma un médico de origen judío quien debido a su supuesta sapiencia fue llevado hasta el Sumo Pontífice, que ya se encontraba en coma, para que diera con alguna solución para curarlo. Y no se le ocurrió otra cosa que sugerir que podía devolverle la salud introduciendo la sangre de jóvenes vigorosos en su torrente sanguíneo. Rápidamente buscaron a tres niños voluntarios de diez años para que cedieran su valiosa sangre y en recompensa por el sacrificio que iban a realizar en pro de la Iglesia dieron a sus familias un ducado oro.

 Así pues se llevaron a estos pobres infelices hasta la sala de operaciones y sin más dilación les hicieron una incisión en las carótidas, con lo cual, como si los hubieran sido degollados, murieron acto seguido. Después la sangre fue llevada en una copa ante el Papa y aquí la historia se desvía en dos direcciones: por un lado se cree que esta sangre fue introducida por las venas mientras que otras fuentes opinan que no fue así sino que vertieron el líquido por la boca. Incluso en este último punto se dice que el papa se despertó en ese preciso instante y dándose cuenta de lo que le estaba sucediendo mandó perseguir al médico y llevarlo a juicio. Éste, claro está, salió corriendo de las estancias pontificias y nunca más se le volvió a ver. Aun así ya sea de una forma u otra Inocencio VIII murió de una obstrucción circulatoria.

Como nota final es justo aclarar que en torno a esta muerte tan curiosa existen historiadores y expertos en materia vaticana que creen que nos podemos encontrar ante una leyenda negra contra la Iglesia Católica.

domingo, 25 de diciembre de 2022

EL ORIGEN DE LA FLOR DE PASCUA COMO SÍMBOLO DE LA NAVIDAD

 

La reina de las flores durante las celebraciones navideñas es sin duda la conocida como Flor de Pascua o “Poinsettia”. En un principio esta flor no es original del continente europeo sino de México y ya entonces los aztecas la utilizaban para elaborar medicinas y ofrendas religiosas. Cuando los misioneros franciscanos llegaron a México vieron esta fulgurante flor y decidieron decorar sus iglesias durante las fiestas navideñas. El salto al viejo mundo se produjo cuando el estadounidense Joel Roberts Poinsett fue enviado como embajador por el presidente John Quincy Adams (1825 – 1829) a México. Durante sus viajes, al igual que habían hecho los franciscanos españoles, redescubrió esta flor y, como médico que era además de apasionado de la botánica, decidió llevarse unos esquejes para cultivarlos en Estados Unidos y regalarselos a sus amistades, como por ejemplo a la ex Primera Dama Louisa Adams. A esta le gustó tanto esta flor que decoró con ella la Casa Blanca. Finalmente recordar, como curiosidad, que el 12 de Diciembre se celebra en Estados Unidos el Día Nacional de la Poinsettia en honor a Joel Roberts Poinsett, descubridor estadounidense  de esta flor.

jueves, 22 de diciembre de 2022

LÍNEA DE FUEGO - Arturo Pérez-Reverte

 


    

 Aunque me tiren el puente y también la pasarela me verás pasar el Ebro en un barquito de vela. (Extracto de la canción popular “Si me quieres escribir”)

Aunque durante la Guerra Civil Española hubo un gran surtido de batallas en las que lucharon hermanos contra hermanos, y fue también campo de prueba de armas de otras potencias internaciones  implicadas con vistas a la gran traca final que fue la Segunda Guerra Mundial, sin lugar a dudas La Batalla del Ebro, ocurrida entre 25 de Julio y el 16 de Noviembre de 1938 y desarrollada entre la llamada Terra Alta (Tarragona) y Mequinenza , fue la gran batalla de esta guerra fratricida ya que fue en ella en la que los dos ejércitos, los de la República y el Nacional, pusieron toda la carne en el asador convirtiéndola en la lucha definitiva que ya llevaba dos años desangrando a España. Los más de veinte mil muertos que se quedaron en aquellos campos resecos así lo atestiguan. El destino de la victoria era distinto, pues si ganaban los nacionales (como así pasó) el final ya estaba asegurado, mientras que si ganaban los partidarios al gobierno legítimamente votado en el 36, la guerra tomaría otros derroteros más favorables y se podría prolongar por lo menos hasta que otros países tomaran cartas en el asunto. Así pues el entrechocar de carneros estaba servido y por eso ambos bandos supieron desde el primer momento que aquellos días serían el todo y la nada al poner a sus mejores soldados en acción.

Este es el campo de acción en el que el escritor Arturo Pérez-Reverte desarrolla su última novela: Línea de fuego (Alfaguara, 2020). El prolífico escriba cartaginés centra su relato en el comienzo de la Batalla del Ebro y lo extiende a lo largo de una semana en una zona o pueblo imaginario llamado Castellets del Segre y es en esos días, desde la óptica de ambos bandos, en la que vemos el arrojo con el que se batieron nacionales y republicanos, unos para o bien conquistar de nuevo palmo a palmo lo que les había arrebatado el enemigo o bien otros para avanzar en pos de la victoria final. Aunque la mayoría de soldados y unidades que Reverte introduce en el campo de batalla son ficticios, como por ejemplo la XI Brigada Mixta del ejército de la República, esencialmente sirven al autor para mostrarnos el día a día de aquellos hombres que supieron sufrir en un frente que se había convertido en un infierno de fuego, plomo, calor y muerte.

Línea de fuego, como ya he apuntado antes, está escrita para que veamos las horas y penalidades que sufrieron intercalándose capítulos y situaciones de republicanos y nacionales. En ellos podemos observar las vicisitudes de un grupo de mujeres de enlace entre las distintas unidades republicanas, carlistas con sus detente bala, cansados brigadistas internacionales, bragados soldados de tercios y  legionarios, fuertes y decididos comunistas, gente que según vienen los vientos de la victoria se quieren pasar de un lado al otro, algún que otro soldado perdido con mala suerte y que se ve obligado a luchar todo el rato como si estuviera condenado a ello, corresponsales extranjeros que no dudan en meterse en el interior de aquel fregado… y así un gran número de personajes y hechos que nos dan todos los puntos de vista de la mayor batalla vivida en aquella guerra y donde tantos jóvenes perdieron la vida. Son cientos de historias, las mismas que podríamos escuchar a cualquier abuelo o familiar nuestro de avanzada edad que hubiera vivido aquellos días en la Batalla del Ebro.

Pero aunque el lugar y las unidades de combate que ha utilizado Pérez-Reverte son imaginarias, no por ello quiere decir que todo sea fábula y humo sino que  las ha utilizado para mostrarnos como fueron en realidad los primeros días de aquella contienda gracias a la gran documentación que ha utilizado (y que existe sobre la Batalla del Ebro) y escribir al detalle cómo eran por ejemplo los uniformes de nacionales y republicanos, el armamento, las técnicas de combate, las ideologías y bagajes internos que portaba cada soldado, sus motivaciones políticas o de supervivencia, las ordenes y contraordenes, el minuto a minuto en una trinchera, defendiendo una posición, una casa tomada y retomada cada poco tiempo y acribillada por el enemigo… todo casi al milímetro produciendo en el lector desde sensaciones de vértigo y acción hasta sensaciones casi olfativas en las que casi se pueden oler el tufo a aceite de las armas y correajes, a humanidad de los hombres que luchan sin cesar, sin dormir, agotados y destrozados por el combate diario, o por el humo de las casas o la descomposición de los muertos. Actos de valentía, actos de cobardía, miradas desesperadas, ojos hinchados de sueño y labios resecos por la sed, sangre derramada por doquier y adrenalina disparada hasta el límite, una visión realista de lo que es una batalla en estado puro y en la que se decide el destino de un país. Así pues les dejo con una novela ecuánime, directa, violenta, brusca pero muy bien escrita y documentada que nos retrotrae a unos años en que los españoles nos matábamos por unas ideas ya fueran acertadas o desacertadas dependiendo del punto de vista. Una novela que nos lleva hasta el mismo meollo del fuego y en la que como nos dice uno de sus personajes, ejemplificando lo desastrosas que son las luchas fratricidas: Es lo malo de estas guerras. Que oyes al enemigo llamar a su madre en el mismo idioma que tú.

También podéis leer mi reseña en la página de Hislibris: 

https://www.hislibris.com/linea-de-fuego-arturo-perez-reverte/