¿Sabías que durante
el Renacimiento hubo dos grandes escultores y arquitectos que se odiaban a
muerte? Sus nombres son bien conocidos: Borromini y Bernini. Y es que a pesar
de ser llamados las dos B de la época,
si se veían en la calle la emprendían a puños el uno contra el otro. Se dice
que cuando Borromini construyó en la Piazza Navona la fachada de la iglesia de
Sant’Agnese in Agone, claro está a Bernini le pareció todo un horror, un
insulto a la sensibilidad de los habitantes de Roma. Por ello cuando construyó
la famosa fuente de Los Cuatro Ríos en la misma plaza, delante de la susodicha
iglesia, decidió añadirle un toque especial: las alegorías de dos grandes ríos,
el del Nilo y el de La Plata, miran aterradas hacia la fachada de Borromini,
pareciendo que quisieran huir del lugar.
lunes, 18 de mayo de 2015
viernes, 15 de mayo de 2015
CUANDO JACKIE COGIÓ SU FUSIL
Durante la
Primera Guerra Mundial era muy común encontrar en el interior de las trincheras
no solo a los soldados sino también a sus mascotas, como por ejemplo perros y
gatos, que a lo largo de la contienda demostraron su valor junto a sus dueños.
Pero llama la atención que uno de aquellos animales que sobrevivieron a aquella
locura de barro y sangre fuera un babuino llegado de uno de los lugares más
alejados del Planeta: Sudáfrica. Allí, al comienzo de la guerra, un granjero
llamado Albert Marr se alistó en la 1ª Brigada de Infantería de Sudáfrica junto
a su babuino Jackie. Ambos fueron trasladados a Egipto, y muy pronto éste se
convirtió en la mascota del regimiento. Y claro, aquello conllevaba una serie
de responsabilidades pues muy pronto Jackie aprendió a desfilar, saludar a sus
superiores e incluso se le acabó proporcionando su propio uniforme con el que
entrar en combate. Hecho que ocurrió muy pronto pues en 1916 Albert y Jackie
recibieron su bautismo de fuego en el Norte de África. Albert fue herido de un
balazo en un hombro y cuando los camilleros se acercaron a su posición
encontraron a Jackie que lo estaba acunando mientras le lamia la herida para
que se curara.
Después de aquello
el regimiento fue trasladado al corazón de la guerra, Europa, y allí lucharon
en distintas batallas, pero en 1918, durante un fuerte bombardeo a las
posiciones del regimiento, estuvo a punto de terminarse las aventuras de Albert
y Jackie. Parece ser que los soldados sudafricanos no tenían un lugar donde
refugiarse por lo que el babuino, de manera muy inteligente, había empezado a
construirse un parapeto con piedras para protegerse. Pero una bomba cayó cerca
de ellos y la metralla los hirió de gravedad. Cuando los camilleros se
acercaron a recoger a los que creían muertos se llevaron una gran sorpresa al
ver que Jackie, con una pata desgarrada, seguía apilando piedras de manera automática para
proteger a su amo inconsciente. Esta heroicidad no solo le valió ser ascendido a cabo sino que también le fue
concedida la medalla al valor. Aunque por desgracia aquellos honores no le valieron para recuperar la pata que le tuvieron que amputar.
Ambos fueron llevados
a Inglaterra y mientras duraba la guerra se dedicaron a viajar por el país recaudando
fondos para los soldados heridos que regresaban del frente. De esta manera
aprovechaban la gran popularidad que había alcanzado Jackie. Cuando se acabó la
contienda Albert y su babuino regresaron a su granja en Sudáfrica y ambos disfrutaron de su condición de héroes
hasta el 22 de Mayo de 1921 cuando el pobre Jackie murió.
jueves, 14 de mayo de 2015
UNA PALABRA CON MUCHO PODER
Creemos que la
palabra Abracadabra es un vocablo
inventado por elegantes magos que solamente saben sacar conejos de sus
chisteras, pero en verdad su historia es algo más antigua. Para empezar no es
una palabra sacada de la nada pues en la antigüedad ya se utilizaba sobre todo
con fines medicinales. Los expertos en lenguas antiguas creen que su origen hay
que buscarlo en el lenguaje semítico, tal vez en el arameo, Avrah Kahdabra, yo creo como hablo, o en el hebreo
Aberah Kedabar, que viene a decir algo muy parecido a lo anterior iré creando conforme hablo. Pero por
desgracia su significado original se ha perdido. En cambio de lo que si tenemos
constancia es que la palabra Abracadabra aparece escrita por primera vez en un
tratado llamado Liber Medicinalis escrito
por el sabio Sereno Samónico, que vivió en la corte del emperador Septimio
Severo (193-211 D.C), o tal vez en el de Gordiano I (238 d.C) con el mismo
nombre de su hijo . Según este galeno, o galenos, se trataba de un remedio
eficaz para curar la fiebre. Para ello se escribía esta palabra en un papiro
virgen con letras griegas y se enrollaba alrededor del cuello del paciente para
que succionara la enfermedad. Pero no se podía escribir esta palabra de
cualquier manera. La forma idónea de hacerlo era la siguiente:
ABRACADABRA
ABRACADABR
ABRACADAB
ABRACADA
ABRACAD
ABRACA
ABRAC
ABRA
ABR
AB
A
miércoles, 13 de mayo de 2015
EL BANQUETE MÁS CARO DE LA HISTORIA
Una de las
personas más fascinantes de la Historia fue sin duda Cleopatra. Cuenta Plinio
el Viejo en su Historia Natural que la
mítica reina del Egipto poseía incluso las dos perlas más caras del mundo y que
una vez quiso mostrar a todos lo rica que era. Con este fin un día apostó con
Marco Antonio a que era capaz de gastarse diez millones de sestercios en una
cena fantástica. El otrora lugarteniente de Julio César no dudó un momento en
apostar en contra ya que era totalmente imposible que una persona pudiera
gastarse tantos millones de una sola vez. Llegó el día y cuando la comilona
estaba dando a su fin, Marco Antonio se volvió hacia su amada reina y le espetó
que el banquete había estado bien, casi fabuloso, pero que en verdad no había
costado la cantidad de diez millones. Cleopatra, no se lo tomo mal, y volviéndose
hacia él le dijo que la cena era un mero aperitivo pues ahora llegaba el plato
fuerte. Mandó llamar a un camarero el cual le trajo un vaso de vinagre de vino.
Ante el asombro, no solo del romano, sino de todo el mundo, la reina se quitó
uno de los pendientes en los que había una de las famosas perlas y la introdujo
en el vaso. Es obvio que la perla comenzó a desaparecer en el líquido pues de
todos es sabido que el acido del vinagre disuelve rápidamente el nácar de la
perla. Acto seguido, Cleopatra, tras asegurarse que no había restos en la copa,
se bebió aquel vinagre tan caro. Marco Antonio, por tanto, no tuvo otro remedio
que aceptar la derrota.
¿Y qué fue de la
perla que estaba incrustada en el otro pendiente? Pues que con el tiempo fue
cortada en dos mitades y puestas en las orejas de la estatua de Venus de Roma,
a modo de homenaje a la belleza eterna.
martes, 12 de mayo de 2015
LA ESPADA DE DAMOCLES
Hacia el 405 a.
C vivía en la corte de Dionisio I, tirano de Siracusa, un hombre llamado
Damocles que continuamente envidiaba el poder y la riqueza de su señor. No
había día que parara a cualquier persona con la que se encontrara en palacio y
le dijera: “Si yo estuviera en su lugar… si yo tuviera su poder… si yo tuviera
su fortuna… si yo fuera Dionisio…” Y así todo el rato se consumía en su propia
envidia. Pero un buen día llegó a los oídos del tirano la historia de este
cortesano, así que sin más demora lo llamó a su lado. En cuanto lo tuvo delante
se acercó a él y le dijo: “Voy a dejarte en mi puesto un tiempo, pues de he
ausentarme. De esta manera desempeñarás mis funciones y sabrás lo duro que es
gobernar”. Acto seguido hizo colgar por encima del trono un hilo con una espada
desnuda atada al final de éste, justamente encima de la cabeza de Damocles. Éste
fue obligado a sentarse en el trono, y mientras miraba con miedo la punta de la
espada que se cernía sobre su testa, oyó que Dionisio le decía: “¿Ves esa
espada? Cualquier cambio en el ambiente puede hacerla caer sobre ti”. Con esto le
enseñaba lo peligroso que era el mandato, y lo débil que era al estar rodeado
de envidias, conspiraciones y falsos aduladores. Damocles no pudo soportar la
tensión y se arrojó del trono a los pies de su señor. Pidió perdón y le rogó
que le dejaran como estaba.
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