Hay que empezar
diciendo que el principal ingrediente de esta típica bebida veraniega es la
chufa (Cyperus esculentus). Este
fruto proviene de Egipto y fueron los árabes quienes lo introdujeron a la
Península Ibérica. Debido a su clima se cultiva principalmente en la región
valenciana y fue allí donde por primera vez esta bebida comenzó a llamarse horchata. Cuenta la leyenda que una vez
el rey de Aragón, Jaime I el Conquistador, tras tomar la ciudad de Valencia,
decidió tomar un descanso y pidió a una sirvienta musulmana que le trajera una
bebida bien fresquita. La joven le ofreció un refresco musulmán y cuando el rey
le probó le pregunto: ¿Qué es aixo?
(¿Qué es esto?). La sirvienta, temiendo que el refrigerio hubiera ofendido a su
nuevo señor, le contestó que “Aixo es
llet de chufa” (Eso es leche de chufa). Muy contesto Jaime I se levantó y
posando una mano tranquilizadora en la cabeza de la joven le dijo, “¡Aixo no es llet, aixo es or, xata!”
(¡Eso no es leche, es oro, chata!). Y fue a partir de ese momento cuando esta
bebida de chufa fue bautizada como horchata (or, xata, literalmente oro, chata)
sábado, 30 de agosto de 2014
viernes, 29 de agosto de 2014
EL ENIGMA DE LA BESTIA DE GEVAUDAN
Casi a mitad del
siglo XVIII, en la región de Gevaudan (Francia) se produjo uno de los misterios
históricos más llamativos de la Edad Moderna: la aparición de una ser, que en escasos tres años (1764 –
1767) llegó a matar a más de cien personas en los oscuros bosques de aquel
lugar. Es por ello que la Historia lo conoce como La Bestia de Gevaudan. Su primera victima fue una joven campesina
de 14 años llamada Jeane Boullet, pero lo que podía ser un caso aislado se
convirtió posteriormente en un auténtico recital de muertes ya que en poco
tiempo se hallaron el cuerpo de dos niñas, dos niños y una mujer totalmente
descuartizados. Aquello no era casual y por esta razón empezaron a surgir las
primeras hipótesis sobre quién sería el culpable de aquellas atrocidades. Como
la mayoría de los asesinatos se habían producido en el interior de los bosques
se llegó a pensar que se trataría de un lobo sediento de sangre. Esta idea
cobró más fuerza cuando una niña aseguró haber visto a la bestia merodeando
cerca de su casa. La describió como un lobo gigante, de pelo rojizo, mandíbula
enorme y una enorme cresta de pelos que le corría a lo largo de la espalda.
Así pues, cuando
se corrió la noticia de que en Gevaudan había aparecido aquel fantástico ejemplar,
la zona se llenó de rastreadores y cazadores ansiosos por matar aquel “animal”
para, además de poder llevarse la piel como bonito trofeo a sus casas, conseguir
la sustanciosa recompensa que otorgaba el gobierno. Pero a pesar de que se cazaron
cientos de lobos inocentes, las muertes prosiguieron produciendo, por un lado,
que aumentaran los rumores de que aquella bestia era el diablo reencarnado o
una bruja sedienta de sangre, y por otro el enfado del propio rey Luis XV el
cual se tomó a pecho el asunto mandando a la zona un escuadrón de caballería y
a un famoso cazador especialista en matar cualquier tipo de animal (en este
punto no me resisto a recomendarles la excelente película francesa de 2001 El pacto de los lobos).
Nada se
consiguió. Y ante el fracaso de esta gran ofensiva armada, empezaron a surgir
nuevas hipótesis que achacaban las muertes continuadas a asesinos que se
aprovechaban del terror creado por el supuesto lobo; a los gitanos a los que se les acusaba de haber criado un
animal salvaje en un circo ambulante que había pasado por Gevaudan no hacía
mucho tiempo; e incluso a un noble que había venido de África y se había traido
consigo a una camada de leones y tigres, que al crecer se le habían escapado a
los bosques. Pero cuando parecía que nada se podía hacer, tres años después, en
1767 un campesino (otros dicen que un arcabucero real) logró acabar con la
bestia con una bala de plata que había confeccionado gracias a unas cuantas
medallas que tenían la efigie de la Virgen María. Rápidamente llevaron el
cadáver al Palacio de Versalles, pero no se pudo disecar ya que por el camino
se pudrió el cuerpo no pudiéndose hacer nada por el. Así pues, lo único que se
conservó fue el esqueleto que fue donado al Museo de Ciencias Naturales de París.
Y allí estuvo hasta 1830, cuando las algaradas revolucionarias de aquel año
arrasaron el Museo, perdiéndose para siempre todo rastro de La Bestia. Hoy
todavía se sigue estudiando este misterio, pues nadie sabe en verdad qué o quién
era aquel ser, ¿un lobo desesperado por comer en el frío invierno de Gevaudan?
¿Un exótico león africano desorientado en un entorno que no era el suyo? ¿O una
cuadrilla de asesinos con ganas de hundir sus cuchillos en carne humana? Quién
lo sabe.
miércoles, 27 de agosto de 2014
¿POR QUÉ SIERRA MORENA SE LLAMA ASÍ?
El motivo por el
que esta cordillera situada al Sur de España se llama así hay que buscarlo en
uno de los mayores casos de corrupción que se produjeron en la Antigua Roma.
Corría el año 33 d. C cuando el Imperio Romano se vio sumergido en una gran
crisis económica que amenazaba con llevarse por delante hasta al mismo Tiberio.
Y como éste no estaba dispuesto a abandonar el dorado trono palatino no se le
ocurrió otra cosa que buscar financiación hasta debajo de las piedras. Aunque
fuera a costa de la vida de alguno de sus hacendados o gobernadores
provinciales más ricos. Es por ello que se fijó en el eminente romano Sexto
Mario, el cual poseía una gran riqueza extraída de sus minas en el Mons
Marianus, en Hispania (precisamente de este nombre es de donde proviene el
topónimo Sierra Morena). Tiberio buscó cualquier pretexto para encausarle y en
poco tiempo fue condenado a muerte y arrojado por encima de la Roca Tarpeya,
castigo horrible destinado a los que eran acusados de traidores. En un visto y
no visto sus minas fueron confiscadas pasando a manos del Emperador quien rápidamente
pudo pagar sus deudas, aunque estas monedas estuvieran manchadas con la sangre
de un crimen.
lunes, 25 de agosto de 2014
LOS GREMLINS SE VAN A LA GUERRA
En 1984 el
director de cine Joe Dante estrenó la película comica con tintes de terror Los Gremlins. Se trataba de unos seres,
nacidos de un mogway llamado Gizmo,
que aterrorizan de manera disparatada un pueblo americano, después de que su
dueño hubiera incumplido las tres reglas básicas consistentes en que no hay que
acercarlos a la luz brillante, tampoco darles agua, y sobre todo que no coman después
de la medianoche. Fue todo un pelotazo en la pantalla, ya que además de que el
film recaudó millones la figura de estos personajes se ha convertido en todo un
icono del séptimo arte.
Pero lo que
muchos desconocen es que los guionistas de esta saga de películas, para crear a
los gremlins se inspiraron en unos seres
pertenecientes al folclore del Norte de Europa. La leyenda dice que eran una
especie de duendes que se entretenían saboteando maquinaria, provocando
desastres o haciendo desaparecer cosas solo por diversión. En la actualidad la
primera noticia que se tiene de estos gremlins hay que buscarla en las noticias
aparecidas en periódicos tras las Primera Guerra Mundial. Pero cuando de verdad
se ha creído en la verdadera existencia de estos seres ha sido en otra guerra:
La Segunda Guerra Mundial. Parece ser que los aviadores de la RAF que
sobrevolaban la zona de Oriente Próximo atribuían los accidentes frecuentes y
las continúas caídas de aviones sin motivos a pequeños gremlins que se metían
dentro de los aeroplanos y se dedicaban a destruir el motor y cualquier
vestigio de maquinaria que vieran. En cambio cuando los aviadores ingleses
sobrevolaban con un bombardero terreno alemán les gustaba llevar como mascota
una figurilla de un gremlin porque les daba buena suerte. Y tampoco hemos de
olvidar que la popularización de estos pequeños traviesos se debe a otro piloto
de la RAF llamado Roald Dahl, el cual escribió en 1943, en plena guerra
mundial, un librillo muy entretenido titulado Los Gremlins que habla sobre las travesuras que hacen a los humanos
debido a que en su bosque éstos han construido una fábrica de aviones que ha
arruinado sus casas.
Anuncios ingleses previniendo sobre el peligro de Gremlins en las fábricas:
A los gremlins les gusta lanzarte cosas a los ojos
Cuida tus pasos, a los Gremlins le gusta engrasar los suelos
viernes, 22 de agosto de 2014
LOS PRIMEROS CAÑONES DE OCCIDENTE
¿Sabías que la
primera vez que se utilizó artillería en Occidente fue durante la Reconquista?
Parece ser que es durante los siglos XII y XIII cuando se atestigua el primer
uso de este tipo de fuego en tierras de Al-Andalus y en la España cristiana.
Las crónicas medievales de aquel tiempo cuentan que Alfonso I de Aragón utilizó
la artillería en la toma de Zaragoza (1118) y en cambio fueron los cristianos
quienes la sufrieron en sus carnes durante el sitio de Niebla (1157). Se dice
que los moros que defendían aquel castillo utilizaron “piedras y dardos con
maquinas y tiros de trueno con fuego”.
No sabemos muy
bien lo que eran estos “truenos con fuego” del que nos hablan los cronistas,
pero lo que si podemos asegurar es que los primeros cañones, como los conocemos
hoy en día, se utilizaron ya en el siglo XIV. En los Anales de Aragón, el eminente escritor Zurita dice que cuando el
rey de Granada atacó Alicante en 1331 “puso en aquel tiempo de gran terror una
nueva invención de combate, que entre las otras maquinas que tenía para
combatir los muros, llevaba pelotas de hierro que se lanzaban con fuego”.
Tiempo después este ingenio también se utilizó en los asedios cristianos de
Baza (1325) y Tarifa (1340). Así pues una nueva forma de hacer la guerra nacía
en la vieja piel de toro.
lunes, 18 de agosto de 2014
¿POR QUÉ SE UTILIZA EN LAS BODAS LA “MARCHA NUPCIAL” DE MENDELSSOHN?
El origen de
esta tradición hay que buscarlo en la boda de la princesa Victoria de
Sajonia-Coburgo-Gotha, hija de la reina Victoria de Inglaterra, con el heredero
de Prusia, Federico III, celebrada el 25 de Enero de 1858. Según parece esta
joven era una auténtica melómana y cuando fue a elegir los temas musicales para
el enlace, no dudó en escoger la Marcha
Nupcial de Mendelssohn para el momento en que se acercara al altar, y el Lohengrin de Wagner cuando se acabara la
ceremonia. A la princesa le gustó esta primera composición debido a que, por un
lado, ésta era parte del conjunto de músicas que acompañaba al Sueño de una noche de verano, obra que compuso
en 1827 basada en la obra teatral homónima de William Shakespeare y que por
ello imprimía una atmósfera de fantasía e ilusión al momento en que los dos
contrayentes se ven por primera vez en el altar, y por otro a un homenaje que la
joven quería hacer a su futuro marido.
Esta pieza
musical, que se acabaría siendo la más conocida del compositor, años antes,
había sido estrenada en 1843 en el Palacio Real de Postdam, y fue el mismisimo
rey de Prusia, Federico Guillermo IV, quien encargó a Mendelssohn una música
incidental que acompañara a los diferentes momentos en que se desarrolla la
obra de Shakespeare. Para ello el compositor introdujo una marcha nupcial entre
los actos IV y V que celebran las bodas de Teseo e Hipolita, Demetrio y Helena,
y Lisandro y Hermia.
viernes, 15 de agosto de 2014
VALOR ALEMAN, PALABRAS FRANCESAS
Es curioso
observar cómo una de las más altas condecoraciones alemanas tiene su lema en
francés. Para quien no la conozca se trata de una medalla con forma de cruz de
Malta, de color azul, arropada entre los brazos por unas águilas imperiales, y
con un monograma en el que se puede leer Pour
le merite (por el merito). Fue creada por el rey Federico de Prusia en 1740
y puso este lema en francés debido a que por aquellos años éste era el idioma
oficial en la corte berlinesa durante la Ilustración. Hasta 1840 honraba tanto
a militares como a civiles, pero a partir de entonces el rey Federico Guillermo
III solo la concedió a militares que estuvieran en activo. Finalmente en 1842
su sucesor Federico Guillermo IV instauró una nueva modalidad en la que esta
medalla también se podía otorgar excepcionalmente a las eminencias destacadas
en los campos de Humanidades, Ciencias Naturales y Ciencias Naturales.
Durante la
Primera Guerra Mundial esta condecoración se dio exclusivamente a los pilotos
alemanes y austriacos que hubieran abatido un mínimo de aviones (primero ocho y
posteriormente veinte). Durante aquellos años a la medalla Pour le Merite
también se la conocía como la Blauer Max,
ya que fue el piloto Max Immelmann el que primero la recibió por su pericia en
los cielos europeos.
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