viernes, 17 de mayo de 2013

LA MÓNSTRUA DE MADRID

Con este nombre tan humillante fue conocida Eugenia Martínez Vallejo (1674 - ?), oriunda de la villa de Barcena, en Burgos, hija de José Martínez Vallejo y Antonia de la Bodega Redonda. Según se sabe cuando nació era de “proporción natural” pero en cuanto pasaron los meses comenzó a engordar y crecer de manera desorbitada, tanto que cuando cumplió un año era tan robusta que parecía una niña de doce años (según nos dice las “Relaciones” de esa época) Cuando cumplió los seis años sus padres decidieron llevarla a la corte para que su majestad Carlos II la viera, y tan sorprendido quedó que inmediatamente ordenó, bajo consentimiento de sus progenitores, que la llevaran a unas dependencias especiales del Real Alcázar denominado como La Corte de los Bufones en donde existían otras personas con taras físicas y mentales que servían como contrapunto a las Meninas u otras personas importantes para que realzaran su belleza.

El rey estaba tan encantado con su nueva “adquisición” que solicitó a su pintor de corte Juan Carreño de Miranda que la retratase de dos formas distintas, vestida y desnuda. Hacia 1680 los cuadros quedaron terminados y fueron presentados a Carlos II con los infamantes títulos de La Mónstrua Desnuda y La Mónstrua Vestida. Hay muchos expertos en arte que incluso creen que estas pinturas sirvieron de inspiración a Goya para pintar La maja desnuda y La maja vestida.

Lo cierto es que ahora, gracias a los avances de la ciencia, sabemos que los problemas que sufría Eugenia Martínez Vallejo, y que tantos desventuras le acarrearon, era producida por una enfermedad cromosómica conocida como Sindrome de Prader-Willi-Labhart, que le acarreaba entre otras cosas un retraso en el desarrollo psicomotor y obesidad mórbida

jueves, 16 de mayo de 2013

LA MUERTE IGUALA A TODOS

Uno de las mayores tragedias de la humanidad se produjo en el siglo XIV y fue conocida como la Peste Negra. Originaria de la península de Crimea esta enfermedad, contagiada por las ratas a través del vacilo Yersin que portaban estos animales, recorrió medio mundo matando a cualquier persona, sin ninguna distinción, fueran estos plebeyos o reyes. En España fueron dos los monarcas que sucumbieron a esta terrible enfermedad. En Navarra en 1328 fue proclamada reina Juana II la cual se caso tiempo después con el rey de Francia Felipe de Evraux. Juana fue a vivir a los territorios de su marido pero fue alcanzada por el azote de la Peste en 1349 en la localidad francesa de Conflans.

Alfonso XI, héroe de la Batalla del Salado (1340), también sucumbió a la enfermedad mientras estaba en el Sitio de Gibraltar (1350) Rápidamente sus restos se trasladaron a Jerez de la Frontera y allí mismo embalsamado, retirándole sus intestinos que fueron alojados en el alcázar como una reliquia. Pero el monarca no alcanzó allí el descanso eterno pues primero fue llevado a Sevilla para posteriormente trasladarlo a Córdoba a la Real Colegiata de San Hipolito donde descansa por siempre al lado de su padre el también monarca Fernando IV el Emplazado

miércoles, 15 de mayo de 2013

LA HORA NACIONAL

No hace mucho tiempo la empresa de telecomunicaciones española Telefónica  ofrecía a sus clientes la posibilidad de saber la hora, e incluso de tener despertador, marcando el número 093. El avance de la tecnología y la competencia hizo que esta utilidad dejara de existir. Pero ¿y si les dijera que muchísimos años antes ya hubo un intento de imponer este servicio en España?  Pues bien ocurrió que nada más terminar la Guerra Civil en 1939 el periódico Arriba, anunció la puesta en marcha en Madrid de la Cronotelefonía Automática Nacional. Su inventor fue Bernardo L. Cienfuegos y consistía en un servicio telefónico de avisos que no solo te informaba de la hora sino que también servía para alabar al Caudillo. Por ejemplo si a las diez y media de la noche levantabas el auricular podrías oír lo siguiente:

Diez, y treinta ¡Arriba España!... Diez, treinta ¡Viva Franco!

Era un servicio tan politizado y surrealista  que incluso los gerifaltes nacionales viendo la poco practico que iba a ser este invento nunca dejaron que saliera a la luz.

martes, 14 de mayo de 2013

LUCHA DE CAMPANAS

Cuentan los historiadores musulmanes y cristianos, y en ello por una vez están de acuerdo, que Al Mansur, más conocido por Almanzor “El Victorioso” realizó entre el 978 y el 1001, 52 campañas contra sus enemigos, produciendo en aquellas tierras cristianas la sensación de que llegaba el temido Apocalipsis y de que se habían abierto de par en par las puertas del mismísimo Infierno. Pues bien, no contento con ello el general ismaelita ideó desde su centro de operaciones en Córdoba, una nueva campaña, tan arriesgada y directa que hasta ese momento ningún príncipe musulmán había osado hacer: la toma del santuario más importante de los reinos cristianos del Norte: Santiago de Compostela.

Así pues el tórrido verano de 997 después de varias victorias sucesivas Almanzor consiguió llegar hasta la ciudad y sin ningún miramiento, a sangre y fuego, asoló y quemó no solo las casas que encontraba sino también cualquier templo que se pusiera delante del filo de su espada. Pero, aunque parezca increíble, respeto el mayor tesoro de la ciudad: la tumba del apóstol Santiago. Después de varios días de saqueo y locura el victorioso general  decidió dar un golpe psicológico a la cristiandad, pues mandó llamar a uno de sus capitanes y le ordenó que le trajeran a varios prisioneros, a los que, sin miramientos, hizo cargar con las campanas del templo de Santiago y que las llevaran a pie hasta Córdoba en un verdadero viaje a la muerte. Pero como a veces el destino es caprichoso esta marcha no se hizo en una sola dirección, pues cuando Fernando III conquistó Córdoba en 1236 aplicó el mismo tratamiento a los prisioneros musulmanes a los que obligó a cargar de nuevo con las campanas y que las llevaran camino de Santiago.

lunes, 13 de mayo de 2013

EL PARCHE DE LA ÉBOLI

Desde su más tierna infancia Ana Mendoza de la Cerda (1540-1592) más conocida como la Princesa de Éboli, fue muy aficionada al mundo de los hombres, debido tal vez a que fue hija única de don Diego Hurtado de Mendoza y de la Cerda quien siempre quiso tener un hijo varón. A Ana le encantaba la caza, sobre todo la cetrería, montar a jineta sobre un caballo y batirse en duelo. Y es de esta afición de donde le vino la pérdida de su ojo derecho. Un día en que su padre no estaba en el hogar le entraron ganas de ejercitarse, y no estando su progenitor ni su maestro de esgrima, rápidamente mandó llamar a un paje para que le sirviera de oponente. Pues bien, en cuanto lo tuvo delante ella arrancó con furia pero con la mala suerte de que tropezó con el dobladillo de su falda y cayó hacia delante golpeando justamente con su ojo la punta del florete del paje. Ello le supuso la perdida inmediata de ese ojo. Aun así, al revés de lo que todo el mundo pensó en un principio aquella tara supuso para ella una ventaja pues la volvió más enigmática e interesante. Incluso se sabe que le gustaba combinar el parche de su ojo con el color de su traje o colgar una perla en él.

En cambio existen otros historiadores que opinan que el uso del parche no se debía a un accidente con un florete o coz de caballo, sino que lo utilizaba por que era tuerta o estrábica. Sea una cosa u otra la utilización del parche no le restaba belleza sino al contrario la hizo más apetecible y misteriosa en el fascinante universo de la corte española.

viernes, 10 de mayo de 2013

LA ROMERÍA FRANQUISTA

Fueron conocidos como Los Peregrinos de Franco y actualmente siguen siendo uno de los capítulos más desconocidos de la Guerra Civil Española. Fueron una serie de viajes a la Meca fomentados y apadrinados por Franco para conseguir un número mayor de reclutamientos de tropas rifeñas esenciales para luchar en el bando nacional, y aunque en un principio la idea original partió del teniente coronel Luis Beigbeder, muy pronto el Caudillo la tomó como suya para elevar su popularidad entre aquellos soldados islamistas. El primer peregrinaje comenzó un 20 de Enero de 1937 y consistían en un viaje de ida hasta la Meca en el barco Domine (rebautizado con el nombre de Mogreb el Aksa), escoltado por los cruceros Canarias y Baleares hasta aguas italianas, para juntarse con peregrinos de otros países islámicos en dirección a Arabia, e igualmente un viaje de vuelta que incluía una visita a Nápoles, Sevilla, Córdoba y Granada.

Hasta que no volvieron a Ceuta el viernes 2 de Abril del mismo año aquellos peregrinos habían quedado en el olvido. Pero muy pronto la propaganda franquista retomó la primicia para registrar el día a día de aquellos moros que volvían a la Península y demostrar de este modo al mundo las bondades de aquel dictador que había fomentado aquel viaje por puro altruismo. Nada más alejado de la realidad, como se demostrará en el futuro. Franco, en vez de acudir al frente del Norte decidió acudir a Sevilla para recibir a los notables rifeños que habían recalado en Sevilla. Aunque en un principio solo eran 537 peregrinos se les unió otros 600 marroquíes en Ceuta que fueron recibidos con todos los honores en la Puerta del León del Alcázar. Aquello se convirtió en una auténtica fiesta. El alcalde de Sevilla, el marqués de Soto Hermoso, acompañado de Queipo de Llano concedió a Franco la llave de Oro de la ciudad entre vítores, bailes flamencos y aplausos de aquella mezcolanza de soldados nacionales y moros que curiosamente habían creado un frío vínculo entre nuevos aliados y antiguos enemigos.

Pasado aquel jolgorio inicial hay que constatar que durante la Guerra Civil hubo otras dos peregrinaciones más a la Meca: el 14 de Enero de 1938 con 796 peregrinos, y el último, registrado totalmente de principio a fin por un periodista, el 5 de Enero de 1939 con una lista total de 1009 viajeros, aunque con cambio de barco. Se artilló de nuevo el Domine y se utilizó para los viajes organizados otro barco requisado a las fuerzas republicanas, el Marqués de Comillas. A pesar de las promesas que Franco hizo a las tropas marroquíes, y a pesar de los cientos de soldados rifenos que cayeron en el frente, todo lo dicho cayó en el olvido como por ejemplo la continuación de las peregrinaciones a la Meca a costa del gobierno surgido tras el conflicto. La excusa para clausurar estos viajes fue el estallido de la Segunda Guerra Mundial y la imposibilidad de Franco de salvarles de un posible final trágico en el mar.

Cuando fueron necesarios se les agasajó con viajes y fiestas continuas pero cuando todo se acabó, y el telón cayó en la tierra de la ingratitud, todas las promesas fueron olvidadas por aquél al que consideraban un benefactor del Islam.

jueves, 9 de mayo de 2013

EL PAPAMOSCAS

En la Catedral de Burgos, en uno de los ventanales de la nave central, hacia el primer tramo de los pies de la basílica, existe uno de los relojes más curiosos del mundo. Se trata del Papamoscas. Consiste en un autómata que asoma medio cuerpo deforme por encima de la esfera, vestido de encarnado y con aires de truhán, que todas las horas en punto mueve su brazo derecho, el cual porta una partitura, para accionar el badajo de la campana, al mismo tiempo que mueve la boca con una sonrisa diabólica. El actual Papamoscas no es el original sino una restauración del siglo XVIII, pues ya se sabe de su existencia en el siglo XVI e incluso en la Edad Media.

Pero el Papamoscas no esta solo en la Catedral, pues allá arriba, a su izquierda, en un balconcillo, aparece un ser pequeñito que moviendo sus dos manos marca los cuartos y las medias horas. Este compañero eterno se llama El Martinillo o Martinillos y es digno de ver con que gracia toca las campanas que le flanquean.

Pero ¿por qué se le llama Papamoscas? La tradición viene a decir que se le puso aquel nombre por cierto pajarillo que se llama de igual manera y que tiene la peculiar habilidad de mantener abierta la boca para que los insectos entren solitos a ella y después cerrarla para devorarlos a su gusto. En cambio otros opinan que este nombre tan extraño no es debido a la costumbre del autómata de abrir y cerrar la boca de continuo sino que la culpa hay que buscarla abajo, a los visitantes, que mirando hacia arriba se quedan extasiados viendo el ingenio con la boca abierta todo el rato hasta que acaba la función, con el peligro inherente de que le entren alguna que otra de las juguetonas moscas que pululan por el interior de la Catedral.