martes, 3 de mayo de 2016

¿QUÉ CENAMOS HOY?



Durante la época victoriana hubo un gran interés por la cocina y muchos gastrónomos estaban encantados con la aparición de nuevos restaurantes en los que disfrutar de una cocina distinta a la que se probaba normalmente en los hogares. Y fue en aquellos años cuando un libro publicado en 1851 batió todos los records de venta, convirtiéndose de la noche a la mañana en un auténtico betseller. Se llamaba ¿Qué cenamos hoy? (What shall have for dinner?) y estaba firmado por una tal Lady María Clutterbuck. En este libro estaban escritas  unas 42 recetas de cocina que podían ayudar a cualquier ama de casa a preparar una rica cena ya fuera para verano como para invierno. Tanto éxito tuvo que no se paró de reeditar cada vez que se acababan sus existencias en los almacenes de libros. Pero tiempo después se descubrió que en verdad este libro estaba escrito a la limón por el célebre novelista Charles Dickens y su esposa Catherine Thompson Hogarth Dickens (1815 – 1879), a quien el escritor inglés llamaba cariñosamente lady María Clutterbuck. Según parece a esta pareja les gustaba cocinar juntos y Dickens, cuando terminaba de cenar, gustaba de encerrarse en su estudio y pasar a limpio la última receta que habían hecho.

lunes, 2 de mayo de 2016

BREVE HISTORIA DEL ROMÁNICO - Carlos Javier Taranilla de la Varga



Cuando el Imperio Romano de Occidente cayó debido a la gran crisis social y económica que había en el siglo V d. C, y sucumbió bajo la espada de antiguos aliados o barbaros expulsados de lugares lejanos, parecía que el fin del mundo estaba por llegar. Muchos monumentos fueron expoliados y destruidos, la cultura subyugada, y la ciencia quedó relegada a un saber inútil en un nuevo mundo en que solo imperaba la ley del más fuerte. Una eterna noche se cernió sobre la humanidad, y solamente unos pequeños fuegos de sabiduría brillaban en ese abismo de incultura. Pero, fue allí, en aquellos recónditos lugares donde surgió con el paso de los siglos una nueva forma de arte, al principio a imitación de las basílicas romanas. Se le llamó románico, es decir hecho a imitación de lo construido en Roma, y se convirtió en una forma de arte que aún hoy nos sigue sorprendiendo. La fortaleza de sus muros, y la sobriedad de sus líneas todavía deleitan a los amantes de la Historia del Arte y de la Historia Medieval, pero corre el peligro de que frente a la desmemoria actual quede relegada al olvido. Es por ello que damos la bienvenida a la obra Breve Historia del Románico, escrita por el profesor Carlos Javier Taranilla de la Varga (Nowtilus, 2016), con el que sabios y profanos podrán apreciar con sumo agrado la sabiduría de aquellas piedras arcanas que en un momento de incertidumbre supieron acoger un sublime arte casi perdido. (Sigue leyendo)...

sábado, 30 de abril de 2016

LAS AVES QUE SALVARON A UNA REINA



Leyendo viejas crónicas de la antigüedad, uno se da cuenta de que debía ser muy común que mucha gente de entonces fuera cuidada por animales en su infancia. Por ejemplo se me viene a la cabeza la leyenda del rey Ciro amantada por una perra, o los míticos fundadores de Roma, Rómulo y Remo que fueron acogidos por una loba cuando fueron abandonados en medio del campo. Pues bien, a este club tan selecto hemos de incluir a la reina Semiramis (810 a. C), que según la tradición no solo fue la fundadora de Babilonia, sino que también fue alimentada por unas palomas. Cuentan que cuando era pequeña fue abandonada por su madre en un lugar desierto y que cerca de allí había un nido con palomas, quienes al oír el llanto del bebe se apiadaron de ella y le dieron de comer. Como los humanos no comen la misma comida que los pájaros, estas comenzaron a robar leche a los pastores que había en los alrededores, y acto seguido transportaban el líquido en su pico, dejándolo caer en la boquita del hambriento bebe. Y lo mismo hacían con el queso. Lo partían con las patitas y lo depositaban igualmente en su boca. Así fueron pasando los días, hasta que un pastor, al observar el comportamiento de las aves, siguió a una de ellas y ¡cuál no fue su sorpresa al encontrarse con una preciosa bebita rodeada de palomas! La recogió del suelo y sin dudarlo un momento se la llevó a palacio. Allí fue criada y con el tiempo llegó a convertirse en la todopoderosa reina de Asiria.

viernes, 29 de abril de 2016

EL MÍTICO SUELO DE LOS BOSTON CELTICS



En 1946 el empresario Walter Brown encargó a Anthony di Natale un trabajo de lo más peculiar: cubrir de madera el suelo del Boston Arena para convertir esa pista de hockey sobre hielo en el nuevo campo de baloncesto de la ciudad. El problema estribaba en que en aquellos años, debido a las penurias que provocó la Segunda Guerra Mundial, conseguir madera no era tan fácil ya que escaseaba bastante. Di Natale, tras buscar arduamente, consiguió encontrar unos listones de madera de Tennessee que habían pertenecido a unos barracones militares utilizados durante la contienda. Sin dudarlo un momento los compró por 12.000 dólares y acto seguido comenzó a cubrir el suelo del estadio colocando dichos listones de manera alterna, dejando a la vista el curioso ajedrezado que tanta fama le dio. Entre 1952 y 1999 el parqué del nuevo estadio, el Boston Garden, fue testigo de las mayores hazañas de los Boston Celtics en el siglo XX. Un año antes de terminar el milenio, debido sobre todo al desgaste que tenía la pista, se precedió a jubilar el entarimado y se subastaron aquellos trozos de madera por 300.000 dólares la pieza. Pero aunque se vendió gran parte del suelo, los dirigentes de los Boston Celtics quisieron conservar algunas secciones insertándolas en el nuevo, con la idea de no perder una gran parte de su historia.

lunes, 25 de abril de 2016

CUANDO DIOS FUE LLEVADO A LOS TRIBUNALES



En plena fiebre revolucionaria, el Estado Soviético decidió en 1918 que había que llevar a Dios a los tribunales  “por sus muchos crímenes contra la Humanidad”. Pero aunque a Dios no se le puede llevar una orden de citación eso no fue obstáculo para hacer una especie de juicio popular con todas las garantías posibles en el que hubiera abogados, fiscales y un tribunal en este caso presidido por el escritor Anatoli Vasilievich Lunacharski (1875 – 1933). En la sala de justicia todo fue preparado minuciosamente y para que el banquillo del acusado no estuviera vacío se puso en él una Biblia como símbolo de la presencia de Dios. El juicio duró unas cinco horas y allí los abogados y fiscales expusieron sus pruebas para salvar o condenar al acusado. Los abogados quisieron que su cliente no fuera acusado de los crímenes que se le imputaban alegando que no estaba en su sano juicio, mientras que la parte contraria no paró de aportar testimonios históricos demostrando que era una persona sanguinaria, caprichosa y que no dudaba en mandar a sus fieles a la muerte. Es por ello que el juez de este peculiar juicio hizo caso a los fiscales y condenó a Dios a ser fusilado por sus muchos crímenes. A las seis y media de la mañana del 17 de Enero de 1918 un pelotón de soldados soviéticos disparó cinco veces al cielo, mientras que en otras partes del país se fusilaban a cristos crucificados en las iglesias ortodoxas o eran llevadas Biblias a las tapias del cementerio para acribillarlas a balazos. Y aunque esto nos pueda parecer una barbaridad, dieciocho años después de este hecho un grupo de milicianos hizo una acción parecida en Getafe, en el Cerro de los Ángeles, contra la imagen del Sagrado Corazón de Jesús. La historia volvió a repetirse.

sábado, 23 de abril de 2016

EL VOLCÁN QUE CREÓ A FRANKENSTEIN



A mediados de 1815 un volcán llamado Tambora (Indonesia) erupcionó de manera tan violenta que provocó no solo un buen número de tsunamis por la zona de Bali y China, sino que también, debido a su fuerte explosión, arrojó a la atmosfera una nube gigantesca de cenizas y azufre ocasionando que ese año Europa y América tuvieran un año sin verano. Los cielos quedaron encapotados y la luz solar no podía traspasar el tupido velo de oscuridad que se cernía amenazador. Pasado un año, el 16 de Junio de 1816, debido a ese mal tiempo y al ambiente frio que se cernía sobre Europa un grupo de eminentes escritores, como Lord Byron, Percy B. Shelley, su amada Mary Shelley, y John Williams Polidori, se vieron obligados a permanecer tres días encerrados en una mansión llamada Villa Diodati, a orillas del Lago Lemán, a la espera de que escampara. Pero aunque estuvieran atrapados no hubo tiempo para el aburrimiento. Allí, arracimados frente a la chimenea pasaron unas veladas deliciosas hablando de historia, literatura, contando chismorreos, y leyendo historias de fantasmas. Animados por estas lecturas, y para pasar el rato, alguno de los presentes, seguramente Lord Byron, propuso un juego: que cada uno escribiera una historia de terror en un día, para luego juzgar cual era la mejor. Aquellos cielos negros, el silbido del viento en los ventanales y la lluvia que repiqueteaba en los alfeizares fueron el acicate perfecto para que aquella mágica noche salieran dos historias clásicas e imprescindibles de la literatura universal: Polidori escribió El Vampiro, obra con la que creyó ganar. Pero la joven Mary Shelley no solo pergeñó una gran novela sino que también dio vida a todo un icono del terror: Frankenstein o el Moderno Prometeo. Y todo gracias a un lejano volcán que no paraba de arrojar lava y rocas a cientos de kilómetros de distancia.