domingo, 24 de mayo de 2015

DE MADRID AL CIELO



¿Sabías que la expresión “De Madrid al cielo” no es un eslogan inventado recientemente sino que tiene su origen hace varios siglos? Parece ser que esta frase se popularizó en el siglo XVIII, en la época de  Carlos III, aunque no se sabe muy bien quien fue el  promotor de ella. Hay quienes creen que su autoría hay que buscarla en el ingenio de una beata madrileña llamada Mariana de Jesús (1564) mientras que otros piensan que el culpable fue el dramaturgo del siglo XVII Luis Quiñones de Benavente el cual escribió lo siguiente: “Pues el invierno y verano/ En Madrid solo son buenos/ Desde la cuna a Madrid/ y desde Madrid al cielo.”

jueves, 21 de mayo de 2015

LO IMPORTANTE NO ES EL IDIOMA DE LA OBRA



Un día el gran dramaturgo y novelista español Enrique Jardiel Poncela (1901 – 1952) acudió con un amigo suyo al estreno teatral de un autor novel, pero al salir de ella ambos se enzarzaron en una acalorada discusión sobre la calidad de la obra vista. Mientras que a Jardiel le había encantado, a su amigo, en cambio, le había disgustado sobremanera. No paraba de criticar al autor de la función diciendo que “¡Ni siquiera era capaz de escribir en castellano!”. Pero Jardiel, sin perder la serenidad, y con gran ironía, le contestó lo siguiente: “¡Qué tendrá que ver! ¡Tampoco Moliere escribía en castellano y nadie le tiene por un mal dramaturgo!”.

martes, 19 de mayo de 2015

TELÓN ARRIBA, TELÓN ABAJO



¿Sabías que en la antigua Roma ya había telones en el teatro? Aunque parezca extraño ya aparecía en el escenario una tela grande que anunciaba cuando empezaba una obra y cuando acababa. Pero llama la atención que entonces “alzarse el telón” y “bajar el telón” significaran lo contrario que hoy en día, pues cuando se decía que se alzaba indicaba a los espectadores que la comedia se había acabado, y que cuando se bajaba que estaba recién empezada. ¿Cómo era esto posible? Porque en tiempos de los romanos el telón no se desenrollaba desde el techo hasta el suelo sino que se elevaba desde abajo del todo hacía arriba.

lunes, 18 de mayo de 2015

ODIOS RENACENTISTAS



¿Sabías que durante el Renacimiento hubo dos grandes escultores y arquitectos que se odiaban a muerte? Sus nombres son bien conocidos: Borromini y Bernini. Y es que a pesar de ser llamados las dos B de la época, si se veían en la calle la emprendían a puños el uno contra el otro. Se dice que cuando Borromini construyó en la Piazza Navona la fachada de la iglesia de Sant’Agnese in Agone, claro está a Bernini le pareció todo un horror, un insulto a la sensibilidad de los habitantes de Roma. Por ello cuando construyó la famosa fuente de Los Cuatro Ríos en la misma plaza, delante de la susodicha iglesia, decidió añadirle un toque especial: las alegorías de dos grandes ríos, el del Nilo y el de La Plata, miran aterradas hacia la fachada de Borromini, pareciendo que quisieran huir del lugar.

viernes, 15 de mayo de 2015

CUANDO JACKIE COGIÓ SU FUSIL



Durante la Primera Guerra Mundial era muy común encontrar en el interior de las trincheras no solo a los soldados sino también a sus mascotas, como por ejemplo perros y gatos, que a lo largo de la contienda demostraron su valor junto a sus dueños. Pero llama la atención que uno de aquellos animales que sobrevivieron a aquella locura de barro y sangre fuera un babuino llegado de uno de los lugares más alejados del Planeta: Sudáfrica. Allí, al comienzo de la guerra, un granjero llamado Albert Marr se alistó en la 1ª Brigada de Infantería de Sudáfrica junto a su babuino Jackie. Ambos fueron trasladados a Egipto, y muy pronto éste se convirtió en la mascota del regimiento. Y claro, aquello conllevaba una serie de responsabilidades pues muy pronto Jackie aprendió a desfilar, saludar a sus superiores e incluso se le acabó proporcionando su propio uniforme con el que entrar en combate. Hecho que ocurrió muy pronto pues en 1916 Albert y Jackie recibieron su bautismo de fuego en el Norte de África. Albert fue herido de un balazo en un hombro y cuando los camilleros se acercaron a su posición encontraron a Jackie que lo estaba acunando mientras le lamia la herida para que se curara.

Después de aquello el regimiento fue trasladado al corazón de la guerra, Europa, y allí lucharon en distintas batallas, pero en 1918, durante un fuerte bombardeo a las posiciones del regimiento, estuvo a punto de terminarse las aventuras de Albert y Jackie. Parece ser que los soldados sudafricanos no tenían un lugar donde refugiarse por lo que el babuino, de manera muy inteligente, había empezado a construirse un parapeto con piedras para protegerse. Pero una bomba cayó cerca de ellos y la metralla los hirió de gravedad. Cuando los camilleros se acercaron a recoger a los que creían muertos se llevaron una gran sorpresa al ver que Jackie, con una pata desgarrada, seguía apilando piedras de manera automática para proteger a  su amo inconsciente. Esta heroicidad no solo le valió ser ascendido a cabo sino que también le fue concedida la medalla al valor. Aunque por desgracia aquellos honores no le valieron para recuperar la pata que le tuvieron que amputar.

Ambos fueron llevados a Inglaterra y mientras duraba la guerra se dedicaron a viajar por el país recaudando fondos para los soldados heridos que regresaban del frente. De esta manera aprovechaban la gran popularidad que había alcanzado Jackie. Cuando se acabó la contienda Albert y su babuino regresaron a su granja en Sudáfrica  y ambos disfrutaron de su condición de héroes hasta el 22 de Mayo de 1921 cuando el pobre Jackie murió.

jueves, 14 de mayo de 2015

UNA PALABRA CON MUCHO PODER



Creemos que la palabra Abracadabra es un vocablo inventado por elegantes magos que solamente saben sacar conejos de sus chisteras, pero en verdad su historia es algo más antigua. Para empezar no es una palabra sacada de la nada pues en la antigüedad ya se utilizaba sobre todo con fines medicinales. Los expertos en lenguas antiguas creen que su origen hay que buscarlo en el lenguaje semítico, tal vez en el arameo, Avrah Kahdabra, yo creo como hablo, o en el hebreo Aberah Kedabar, que viene a decir algo muy parecido a lo anterior iré creando conforme hablo. Pero por desgracia su significado original se ha perdido. En cambio de lo que si tenemos constancia es que la palabra Abracadabra aparece escrita por primera vez en un tratado llamado Liber Medicinalis escrito por el sabio Sereno Samónico, que vivió en la corte del emperador Septimio Severo (193-211 D.C), o tal vez en el de Gordiano I (238 d.C) con el mismo nombre de su hijo . Según este galeno, o galenos, se trataba de un remedio eficaz para curar la fiebre. Para ello se escribía esta palabra en un papiro virgen con letras griegas y se enrollaba alrededor del cuello del paciente para que succionara la enfermedad. Pero no se podía escribir esta palabra de cualquier manera. La forma idónea de hacerlo era la siguiente:
                                                       
                                                        ABRACADABRA
                                                        ABRACADABR
                                                        ABRACADAB
                                                        ABRACADA
                                                        ABRACAD
                                                        ABRACA
                                                        ABRAC
                                                        ABRA
                                                        ABR
                                                        AB
                                                        A