sábado, 22 de noviembre de 2014

FRANCO Y LA MASONERÍA



Una de las frases que más se repiten en los discursos de Francisco Franco Bahamonde (El Ferrrol, 1892- Madrid, 1975) es la idea de que los males de España provienen de una supuesta conjura judeo-masónica que quiere desestabilizar el país. Llama la atención la obsesión que tiene el antiguo Caudillo con esta formación, los masones. ¿A qué es debido? Algunos historiadores piensan que este odio viene ya desde su más tierna infancia pues parece ser que su padre, Nicolás Franco, con el que mantenía una difícil relación, lo era. Es decir que a este famoso odio se le unía un componente personal. A pesar de ello se sabe que Francisco Franco intentó por dos veces ingresar en la orden, fracasando estrepitosamente en ambas ocasiones.

La primera vez fue en 1926 cuando solicitó su ingreso en la logia Lexus de Larache (Marruecos) Pero los integrantes de dicha logia no lo admitieron pues había cometido un pecado que sus correligionarios militares no le iban a perdonar: haber aceptado el puesto de teniente coronel, cuando les había asegurado previamente que nunca aceptaría futuros ascensos por motivos de guerra. Es decir que les había mentido. Cuando se produjo el golpe de Estado en Julio de 1936 en la zona del Norte de África se halló el libro de actas de esa logia y en ella estaba escrita la susodicha desestimación a la propuesta de Franco.

Pero como el futuro Jefe de Estado español era muy tozudo quiso probar otra vez unos años después durante la Segunda República, en 1932. En este caso también fue rechazado aunque ahora de manera más humillante ya que uno de los que se opusieron fue su propio hermano Ramón Franco. Siempre habían mantenido diferencias ideológicas, pero esto fue la gota que colmó el vaso pues desde ese mismo momento ambos hermanos se distanciaron para siempre. Por tanto debido a la negativa oficial por parte del círculo cerrado de las logias y también por desavenencias personales, Franco siempre mantuvo un odio feroz hacia todo lo relacionado con los masones y su mundo.

jueves, 20 de noviembre de 2014

LA LEYENDA DEL FOSO DE LAS MORERAS



Cerca de la Basílica de Santa María del Mar, en Barcelona, existe una plaza con un nombre muy bonito El Foso de las Moreras (Al Fossar de les Moreres). Y si uno se da una vuelta por este sitio encontrara una placa que reza los siguiente: “Al Fossar de les Moreres no s´hi enterra cap traidor (En el foso de las Moreras no se entierra a ningún traidor). Que extraño ¿no? ¿A qué o quien se referirá? Para conocer la respuesta hemos de viajar unos siglos atrás, precisamente a la mismísima Guerra de Sucesión Española, cuando las tropas borbónicas, al mando de Felipe V, asediaron la ciudad de Barcelona en Septiembre de 1711. Parecer ser que un enterrador llamado Jordi fue el encargado de dar sepultura en el Fossar de les Moreres a los fallecidos en la contienda. Un día, mientras se ocupaba de tan triste labor, se encontró entre los muertos a su propio hijo, que en contra de la opinión de su padre había luchado en el bando contrario. Éste, al ver el rostro de su primogénito, se le saltaron las lágrimas, pero en vez de enterrarlo con mimo y ternura, arrojó el cuerpo a las afueras del improvisado cementerio y con rabia dijo que en ese lugar no había sitio para traidores. Muchos años después el poeta Frederic Soler (1839 – 1895) narró este episodio con un poema que comienza con los versos: “Al Fossar de les Moreres no s´hi enterra cap traidor”.

martes, 18 de noviembre de 2014

¿QUIÉNES ERAN LOS FLAGELANTES?



Se trataba de una orden religiosa muy estricta que mortificaban sus cuerpos a base de latigazos o flagelos para expiar sus pecados. De ahí les viene su nombre. Estos flagelantes aparecieron en el siglo XIII en el Norte de Italia, en la región de Perugia. En sus comienzos eran pocos pero con el boom producido por la peste negra en 1348 sus miembros aumentaron de manera espectacular ya que mucha gente creía que el fin del mundo estaba cerca. Sus manifestaciones religiosas eran muy curiosas: iban de población en población, en columnas, precedidos por estandartes y cruces (por lo que también se les conocía como cruciferi), y mientras entonaban cantos religiosos se flagelaban fuertemente hasta tener la espalda en carne viva. Éstos llevaban la cabeza tapada y el torso desnudo, y su acción de darse latigazos duraba unos treinta y tres días. Los mismos que había vivido Jesucristo. En un principio eran acogidos muy bien por las poblaciones por las que pasaban pero sus ataques contra los judíos y los rumores acerca de que rechazaban los sacramentos y ponían en duda la jerarquía eclesiástica produjo que el papa Clemente VI en 1349 considerara a la congregación de flagelantes como un movimiento herético.

viernes, 14 de noviembre de 2014

LA OTRA CIBELES



La diosa Cibeles, en Madrid, no se tiene porque sentir sola pues en otra ciudad del mundo, a más de nueve mil kilómetros, en Pekín, se encuentra una hermana gemela suya, y, hay que admitirlo, es igualita que ella. Poca gente lo sabe pero en China existe otra copia exacta de este castizo monumento. Toda esta historia comenzó cuando un grupo de empresarios chinos viajó a Madrid para recopilar datos para efectuar el futuro ensanche urbanístico de Pekín. Cuando andaban por la zona de Banco de España se quedaron estupefactos al vislumbrar la increíble estatua creada por Ventura Rodríguez allá por 1782. Sin dudarlo quisieron llevársela pero como no podían decidieron hacer una réplica allí en China. Y si se tardaron cinco años en esculpir la Cibeles original, los chinos lo hicieron en un tiempo record: tres meses. Fue inaugurada en Noviembre de 2011 y actualmente preside una zona residencial de Pekín. Para ellos es una estatua muy importante ya que representa a la diosa de la tierra, de la cosecha y de toda la naturaleza. Pero aunque este algo alejada de su querida España, no se debe sentir sola ya que allí mismo tiene como compañeros a otras dos estatuas que son auténticos símbolos de la hispanidad: Don Quijote y Sancho Panza.


jueves, 13 de noviembre de 2014

EL SALVADOR DEL MUNDIAL DE FÚTBOL



¡Para que algunos digan que los animales no tienen nada que ver con el deporte! Pues bien hay que aclarar que gracias a uno de ellos se pudo celebrar la Copa del Mundo de Fútbol de 1966 en Inglaterra. Les comento: unos meses antes de que se produjera este evento deportivo la Confederación Brasileña de Fútbol, como acostumbra hacer el ganador de la edición anterior, devolvió el trofeo Jules Rimet (antes de 1974 se llamaba así) a la FIFA para que lo guardara hasta la final. Mientras tanto estuvo de gira por Londres siendo exhibida en el Westminster Central Hall de esa ciudad. Pero el 20 de Marzo por la tarde la BBC comunicó que el trofeo, valorado en unas 300.000 libras, había sido robado durante el oficio religioso y que los agentes de Scotland Yard ya se encontraban tras la pista de un sospechoso.

La Federación Inglesa de Fútbol rápidamente se puso manos a la obra para fabricar una réplica de la copa Jules Rimet, por si no aparecía. Pero no hizo falta ya que siete días más tarde, el 27, un hombre llamado David Corbett, estaba paseando con su perro Pickles por el barrio londinense de South Norwood cuando éste se puso nervioso a escarbar en un seto. Cuando David se acercó a su mascota vio que había desenterrado un papel de periódico y que envuelto en él se hallaba la codiciada copa. De inmediato la recogió del suelo y fue corriendo a una oficina de la policía. Tiempo después declaró lo siguiente:

Al principio creí que era una bomba. Había mucha actividad del IRA en aquella época. Empecé a desenvolver el objeto pero nada se movió. Entonces vi que ponía ‘Brasil’, ‘Alemania’, etcétera y fui corriendo a avisar a mi mujer. Me pareció pequeña.

Hay que precisar que la Jules Rimet mide alrededor de 35 centímetros y pesa 38 kilogramos. Pero continuemos con la historia. Aquel descubrimiento hecho por un perro inglés hizo pensar a muchos que era un buen augurio para el equipo nacional. ¡Y tanto que lo fue pues ese año ganaron el Campeonato! Como premio por tan increíble hazaña Pickles recibió como recompensa comida para todo un año y su dueño un cheque valorado en 6000 libras. Incluso protagonizó película. Aun así, a pesar de ello, la alegría le duró poco al perro ya que un año después Pickles murió ahogado cuando perseguía a un gato. Parece ser que se le enganchó la correa en las ramas de un árbol caído.

Y por cierto… ¿que fue del autor del robo de la copa? El causante de todo este embrollo fue un exmilitar llamado Edward Bletchley el cual quería extorsionar al presidente de la Federación Inglesa pidiéndole un total de 15000 libras esterlinas. Fue condenado a dos años de prisión, y murió al poco de salir libre debido a un enfisema.

miércoles, 12 de noviembre de 2014

LAS FALSAS OLAS DE TERROR AUSTRAL



El 30 de Octubre de 1938, víspera de Halloween, se produjo uno de los mayores engaños radiofónicos de la historia: la adaptación a este medio de la obra de H. G. Wells La Guerra de los Mundos. El actor Orson Welles, gracias a su brillante actuación, desencadenó una auténtica ola de terror por todo Estados Unidos al describir una invasión alienígena como si estuviera a pasando de verdad. La gente corrió asustada a sus casas o búnkeres; las líneas telefónicas se colapsaron, al igual que los servicios de urgencias como la policía o los bomberos; y hubo más de uno que incluso se armó hasta los dientes por si algún marciano se acercaba a su granja. Aquello fue todo un éxito sin precedentes.

Pero este pánico no se produjo solo en Estados Unidos sino que años más tarde se repetiría en otro lado no muy lejano: en Sudamérica. En 1944, un escritor americano, William Steele, que residía en Chile, hizo lo mismo pero situando la acción en Santiago. Fue tan realista que los chilenos organizaron barricadas en las calles e incluso el ejército del país se movilizó para repeler la invasión marciana. Aunque a diferencia de lo radiado en Estados Unidos esta vez si hubo una victima: José Villarroel, ciudadano de la población de Valparaíso. Parece ser que mientras escuchaba el falso noticiario sufrió un ataque al corazón pensando que los extraterrestres estaban a punto de entrar en su casa.

A pesar de haberse producido una muerte, hubo otra persona, Leonardo Paéz quien en 1949 quiso repetir la experiencia, pero esta vez en Ecuador. Este hombre quiso prepararlo mejor y para darle mayor verosimilitud días antes había estado publicando noticias relacionadas con avistamientos de ovnis en el periódico El Comercio. Cuando creyó que ya había caldeado bien el ambiente comenzó a emitir desde Radio Quito una nueva invasión procedente del espacio. La emisora gritaba que las naves espaciales habían aterrizado cerca de la localidad de Cotocallao y que estaban haciendo estragos allá por donde pasaban. La gente, al oír esta supuesta tragedia, se dio a la fuga y acudió a encerrarse en sus casas o en las iglesias. Pero cuando al rato se descubrió que todo había sido una mentira, cientos de personas acudieron a la emisora y bloquearon  las puertas, para acto seguido prenderle fuego con todos los que estaban dentro. Algunos consiguieron escapar, pero otros murieron presas de las llamas. Nada se pudo hacer por salvarlos ya que la policía y el ejército habían ido a combatir a los marcianos que supuestamente se encontraban en Cotocallao. Hubo varios arrestos debido a la revuelta, entre ellos el propio Leonardo Páez, pero todos fueron absueltos al igual que el emulador ecuatoriano de Orson Welles.

martes, 11 de noviembre de 2014

¡NO ME HABLES!



El inglés Henry Cavendish (1731-1810) ha sido uno de los grandes científicos del siglo XVIII. Pero a pesar de ser un gran estudioso de la física y de la química, también era un hombre con una personalidad muy compleja. Se decía que era extremadamente tímido horrorizándole sobremanera tener que hablar con otras personas o saludarlas al cruzarse con ellas. Sobre todo con las mujeres. Pasaba muy malos ratos cuando necesitaba pedir alguna cosa, dándose incluso el caso de que en su mansión la servidumbre solo se podía dirigir a él pasándole notas o viceversa. Además los criados tenían terminante prohibido mirarle a la cara cuando él estaba cerca. Se sabe también que una vez despidió a una sirvienta al cruzarse un día con ella por un pasillo que pasaba al lado de su habitación. Para evitar, por tanto tener cualquier tipo de contacto hizo construir una entrada especial a sus dependencias desde la calle. Este aislamiento lo llevó hasta el final pues un día se encerró en su cuarto y no volvió a salir nunca: había muerto en completa soledad. Sin ser molestado. Como él quería.