viernes, 15 de junio de 2018

BREVE HISTORIA DE LA GENERACIÓN DEL 27 - Felipe Díaz Pardo


Sin lugar a dudas el primer tercio del siglo XX es claramente el siglo de las generaciones: la del 98, la del 14 y al final la del 27. Una con respecto a la otra son expansivas, es decir que se abren al mundo de manera gradual, pues si la del 98 nacía del Desastre del Imperio español y se replegaba hacia sí misma, hacia la Meseta, y la del 14 tenía ya una marcada tendencia europeísta (Novecentismo), los escritores del 27 son hijos de la luz que los ismos internacionales  importan a España. El autor Felipe Díaz Pardo y la editorial Nowtilus nos trae la apasionante historia de esta época con su obra Breve Historia de la Generación del 27 y las vanguardias españolas, con la que nos descubre las múltiples facetas de esta gran nómina de artistas y literatos que con la magia de su cultura llegaron a elevar el arte español a un nuevo Siglo de Oro.
Si las dos generaciones anteriormente mencionadas estaban marcadas  bajo la égida de dos fechas históricas de carácter bélico (Desastre y Primera Guerra Mundial) en cambio la del 27 nació iluminada por la estrella del arte puro. ¿Pero por qué precisamente esa fecha? Pues porque el nombre de Generación del 27 proviene del homenaje que hicieron varios escritores españoles en honor del Centenario de Luis de Góngora. Nos encontramos, y en ello incide en primer lugar el autor, con una enorme cantidad de escritores españoles marcados por un tiempo en el que se dieron en España la Dictadura de Primo de Rivera, la instauración de la Segunda República y el advenimiento nefasto de la Guerra Civil Española pues en ella murieron algunos de los escritores de esta generación como Federico García Lorca o Miguel Hernández.
Como se puede ver una época, por lo menos en España, en continua y rápida evolución en la que las formas expresivas ya no se pueden contener bajo los cánones clásicos. Y es que a pesar de que la gran mayoría de escritores y poetas de esta generación admiren el lenguaje poético clásico, la mayoría de ellos se acaban empapando de las formas que las nuevas vanguardias traen a España, como por ejemplo el surrealismo. La poesía es pura y humanizada atendiendo sobre todo al dolor del ser humano y sus sentimientos más íntimos con respecto a sí mismos, a los demás y a la naturaleza. ¡Y qué mejor manera de hacerlo que con la poesía de verso libre! Aun así, en esta generación, no todo es rompimiento y explosión artística sin medida pues una de las claves de los artistas de este tiempo es mantener un equilibrio entre formas que al parecer pueden parecer antagónicas. Lo que harán estos escritores es intelectuales es revitalizar y dar savia nueva al arte español ya sea en la literatura, pensamiento, pintura, escultura, el cine, el flamenco e incluso la fiesta popular.
También hay que añadir que la Generación del 27 no es una generación que viva en las nubes, como los filósofos de Aristófanes, sino que también participan y critica a la política de entonces. La analizan en sus artículos y poesías y sueñan con un mundo más justo. Es una nómina de escritores en donde impera la modernidad y donde también destaca la figura de la mujer como por ejemplo en el grupo conocido como las Sinsombrero. Y aunque estas se consideren “femeninas en vez de feministas” saben imprimir una visión más igualitaria a sus congéneres masculinos.
Todo esto que les he pergeñado en esta humilde reseña es un mínimo ejemplo de todo lo que Felipe Díaz Pardo nos muestra en este excelente ensayo: Breve Historia de la Generación del 27. Así pues les animo a adentrarse en sus páginas y acompañar a grandes escritores y escritoras como por Federico García Lorca, Alberti, Gerardo Diego, María Zambrano, Dalí, Cernuda, Falla, Buñuel, Pedro Salinas, Dámaso Alonso, Vicente Aleixandre, Jorge Guillen, entre otros tantos, y disfrutar de la belleza de sus escritos y de la emoción de sus obras y de una época en la que la modernidad comenzaba a imponerse en las letras españolas.

martes, 12 de junio de 2018

LA ROCA TARPEYA


Una de las costumbres de la antigua Roma era lanzar a los traidores desde un saliente rocoso conocido como la Roca Tarpeya. Cuenta la tradición que la tal Tarpeya era una vestal hija de un comandante romano que cuando los sabinos sitiaron Roma ésta se puso en contacto con ellos ofreciéndoles abrir las puertas de la ciudad por la noche. Lo único que pedía a cambio era lo que llevaban en su brazo izquierdo, refiriéndose a los brazaletes de oro que portaban. Pero cuando éstos traspasaron las puertas de Roma no le dieron sus joyas como premio sino que le fueron echando encima los escudos que portaban en el brazo izquierdo hasta aplastarla bajo su peso. Tal fue el premio de su codicia. Tarpeya fue enterrada bajo el saliente rocoso al cual le dieron el nombre de la traidora.

lunes, 11 de junio de 2018

LAS RESURRECCIONES DEL GOBERNADOR PEDRARIAS


Pedro Arias Dávila, también conocido como Pedrarias (1440 – 1531) fue gobernador de Panamá y llegó a tener bajo su mandato a grandes personajes como Pizarro, Almagro, o Hernando de Soto, entre otros. Este hombre era muy cruel con los indígenas y también muy supersticioso ya que siempre se hacía acompañar de un ataúd para representar su entierro allá donde fuere.  Parece ser que esta costumbre la había adquirido años antes de viajar a América cuando sufrió un ataque de catalepsia y fue enterrado por equivocación. Así que este mismo ritual lo repetía cada año para celebrar el aniversario de su resurrección. Es más, incluso hacía que le llevaran a la iglesia del lugar dentro del ataúd para despertar milagrosamente en medio de la celebración eucarística y gritar a sus hombres: “Don Pedro Arias no teme a nada, ya murió y a la misma muerte venció”. Con esto no solo celebraba la fecha de su falsa muerte sino que también aumentaba  la moral  de sus soldados. Aun así, este siniestro ritual no le sirvió de nada ya que murió en 1531 en la ciudad de León (Nicaragua) con 90 años.

domingo, 10 de junio de 2018

EL CRUEL SACRIFICIO DE LA ELEFANTA DE EDISON


A finales del siglo XIX y principios del XX se produjo la Guerra de las Corrientes entre el inventor y empresario estadounidense Thomas Alva Edison (1847 – 1931) y el científico polaco Nikola Tesla (1856 – 1943). El primero defendía la corriente continua mientras que el segundo luchaba porque se impusiera la corriente alterna, lo que provocó que ambos (y sus patrocinadores) fueran enemigos irreconciliables. En esta guerra valía todo, hasta denigrar al oponente, y en eso Edison era todo un especialista. El 4 de Enero de 1903 hizo una de las demostraciones científicas más truculentas de la Historia con el único fin de demostrar al público en general el peligro de la corriente alterna. Dicho experimento consistía en electrificar a una elefanta domestica llamada Topsy, que pertenecía al Forepaugh Circus de Coney Island, con  la energía que defendía Tesla. Según parece esta elefanta ya había sido sentenciada anteriormente a ser ahorcada debido a que había matado a tres hombres, pero Edison se apropió del animal y lo utilizó para sus siniestros fines. En primer lugar lo atiborraron con una buena cantidad de zanahorias rellenas de cianuro y después le colocaron alrededor de su cuerpo un armazón al que le administraron una corriente alterna de 6.600 voltios, con lo que claramente murió en el acto. Como se puede ver toda una salvajada. En 2003 se inauguró un monumento en honor de la elefanta Topsy en el Coney Island Museum.

jueves, 31 de mayo de 2018

LA PUERTA DEL CIELO


Cuando las tropas aliadas desembarcaron primero en Sicilia (1943) y posteriormente en la bota italiana, el país quedó dividido en dos partes: el Norte y el Centro estaba ocupado por las tropas alemanas, apoyadas por los fascistas italianos, mientras que en el Sur las fuerzas aliadas intentaban llegar a Roma y así liberar de una vez la península. En este estado de cosas el papa Pio XII, al ver como los judíos y los opositores al régimen era perseguidos y exterminados, se puso en contacto con Giovanni Montini (futuro Pablo VI)  quien le sugirió hablar con el cineasta Vittorio de Sica para que el Vaticano le financiara una película titulada: La Puerta del Cielo.
Curioso encargo en tiempos de guerra. En sí el guión era de lo más sencillo y simple: un grupo de enfermos y mutilados que deciden acudir al santuario de Loreto en tren para conseguir el favor de la virgen. Pero detrás de esta idea se escondía una tapadera salvífica. De Sica tenía órdenes de emplear al mayor número de personas que en ese momento fueran objeto de persecución, ya fueran judíos, comunistas u opositores, para que actuaran o trabajaran en la película y de ese modo se pudieran salvar. El film se rodó íntegramente dentro de la Iglesia de San Pablo para que todos los que actuaban en ella permanecieran allí dentro a salvo de las incursiones de la Gestapo. Pio XII también había mandado al director que dilatase el rodaje todo lo que pudiera a la espera de que los aliados entrasen en Roma, cosa que se produjo el 4 de Junio de 1944. La película costó alrededor de 40.000 dólares y se estrenó al año siguiente fracasando de manera estrepitosa en taquilla, aunque a cambio sirvió para que se salvaran 300 personas que de no ser  por el Papa y el director italiano, Vittorio de Sica, no hubieran sobrevivido.