viernes, 23 de enero de 2015

QUEMAR LAS NAVES



¿Sabías que el origen de la expresión quemar las naves, como sinónimo de jugarse el todo por el todo fue acuñada en el siglo XVI a causa de  una arriesgada acción protagoniza por Hernán Cortés? En Agosto de 1519, en la ciudad mexicana de Veracruz el capitán extremeño  exigió a sus hombres un esfuerzo más para conquistar la ciudad de Tenochtitlan y así poder derrotar definitivamente al emperador azteca Moctezuma. Pero sus soldados parecían que ya estaban un poco cansados de tanta batalla y deseaban volverse a España con las pocas riquezas que habían conseguido. Aquella decisión no le gustó nada al conquistador que de un plumazo decidió eliminar cualquier conato de rebeldía mediante una acción sorpresiva. Para ello ordenó hundir sus propios barcos haciéndoles una vía de agua que los arrastrara irremediablemente al fondo de las aguas. De esta manera mandó un mensaje a sus hombres diciéndoles que solo había una salida posible: o matar o morir. Lo curioso del asunto es que las narraciones posteriores cambiaron un poco la historia, haciéndola un poco más dramática y literaria cambiando el hundimiento de unos barcos por un incendio efectuado por un pirómano Cortés con una tea  en la mano.

jueves, 22 de enero de 2015

UN PRESIDENTE EN APUROS



Durante la Guerra de Sucesión (1861-1865) el entonces presidente de los Estados Unidos de América, Abraham Lincoln fue detenido por una patrulla nocturna de su propio ejército mientras estaba supervisando el frente de batalla. El motivo, olvidarse del santo y seña establecido. Lincoln les preguntó a los guardias si no sabían quién era, y uno de ellos le respondió: “La verdad es que su cara me recuerda a un sello de correos usado”.

martes, 20 de enero de 2015

EL ESPÍA DEL PRUDENTE - Santiago Morata



Tres días y tres noches estuvo don Quijote con Roque (Lupercio), y si estuviera trescientos años, no le faltara qué mirar y admirar en el modo de su vida.

(El Ingenioso Hidalgo don Quijote de la Mancha, Libro II – Miguel de Cervantes Saavedra)

Cuando hablamos de espías lo primero que se nos viene a la cabeza son imágenes de agentes súper secretos, estilo James Bond, o agencias que operan en las sombras tipo CIA, KGB o la extinta STASI. Pero aunque nos gusten los trajes espectaculares, armas sofisticadas y tomar un Martini  con vodka mezclado no agitado, hemos de reconocer que esto del espionaje es casi igual de antiguo que la humanidad y que ya desde la antigüedad los reyes o grandes conquistadores necesitaron de poderes ocultos para conocer el número de soldados del enemigo y sus puntos débiles. Así pues, por tanto, es normal que durante la Edad Moderna también existieran en Europa movimientos de espías en un mundo en el que las naciones intentaban alzarse unas encima de otras por conseguir la supremacía continental. En aquellos años los países no disponían de increíbles sedes secretas sino que el punto cardinal de donde partían los espías se concentraba en los embajadores o representantes de un país en el extranjero. Estos no solo tenían la misión de representar a los reyes en tierra extraña sino también de crear una red de espionaje con el que controlar los movimientos de su zona y enviar periódicamente información a su territorio nacional para conocer los movimientos de los posibles enemigos.

viernes, 16 de enero de 2015

¿QUÉ ES LA MÁQUINA DE ANTICITERA?



Se trata de un artilugio descubierto en 1901 por un grupo de pescadores cerca de la Isla de Anticitera, al noroeste de Creta, que todavía hoy desconcierta a los científicos. Esta máquina de bronce está compuesta de un conjunto de engranajes, parecidos a un reloj y se optima que tiene alrededor de 2100 años de antigüedad. ¿Qué tiene de especial? Se cree que tiene la capacidad de medir la posición del Sol y las fases lunares utilizando los métodos científicos del astrónomo, geógrafo y matemático griego Hiparco. E incluso es capaz de calcular cuando se van a producir eclipses de Sol y Luna. ¡Algo inaudito! En la actualidad, esperándose encontrar más funciones increíbles a este artilugio, los expertos en esta materia creen que también era capaz de fijar con exactitud cuando se debían celebrar los Juegos Olímpicos.

jueves, 15 de enero de 2015

EL CIENTÍFICO TIRO POR LA CULATA



Un soleado día de 1726 el científico Johannes Bartholamäus Adam Beringer, profesor de la universidad alemana de Würzurb,  encontró unos fósiles nunca vistos hasta entonces. Este buen hombre no salía de su asombro al contemplar unos pedazos de piedra perfectamente conservados en los que aparecían gran tipo de animales: lagartos con sus características anatómicas intactas, abejas con sus panales, o arañas con sus telas increíblemente plasmadas… E incluso aparecían representadas de manera fidedigna las figuras del sol, la luna, las estrellas, además de algún cometa. Tiempo después escribió un libro titulado Lithographiae Wirceburgensis hablando sobre estos descubrimientos.

Pero lo que no sabía este buen hombre es que había sido víctima de una broma pesada. Un profesor de geografía y algebra llamado Ignatz Roderick, y un bibliotecario de la misma universidad, Georg von Eckhardt, habían maquinado un plan para divertirse a costa de la credulidad de  Beringer. Para ello mandaron esculpir en piedra un gran número de fósiles increíbles, y posteriormente enterrarlos donde normalmente el científico solía buscarlos. Al principio, cuando se produjo el hallazgo los bromistas no paraban de reírse y felicitarse por lo ingeniosos que habían sido. Pero cuando Beringer les comunicó que iba a publicar su libro se dieron cuenta que se habían pasado de graciosos, así que decidieron sacarlo del error. Se reunieron con él y le confesaron que todo había sido una broma cruel y que los fósiles que había desenterrado eran falsos. Pero fue inútil  puesto que Beringer siguió insistiendo, ante el asombro de los bromistas, que aquellos hallazgos eran verdaderos y que siempre defendería sus teorías. Cosa que hizo en su libro a pesar de las advertencias de sus amigos.

miércoles, 14 de enero de 2015

LA GRAN NIEBLA DE 1952



Una de los grandes inconvenientes de la Revolución Industrial ha sido el alto nivel de contaminación que se produce en muchas de las ciudades del planeta. Esta polución puede acarrear graves problemas de salud en los ciudadanos, e incluso llevarlos a la muerte sobre todo a personas que tengan problemas respiratorios. El caso de contaminación atmosférica más mortífera que se ha conocido hasta ahora  se produjo a mediados del siglo XX en las Islas Británicas, en concreto en Londres. Se trata de la Gran Niebla de 1952. A principios de Diciembre de ese año, llegó del norte un frente frio tan crudo que obligó a los londinenses a quemar grandes cantidades de carbón en masa para evitar morirse de congelación. La pega es que debido a las graves carestías que existían debido a la posguerra, la gente utilizó carbón de mala calidad, rica en azufre creando un enorme humo negro que terminó fusionándose con la típica niebla londinense (fog).
Esta niebla era tan densa que obligó a las autoridades a clausurar el tráfico de la ciudad para evitar accidentes  y cerrar las salas de cine y conciertos ya que además de que las personas casi no las podían encontrar, la niebla que se colaba por debajo de las ventanas o puertas impedía ver el espectáculo.  Al principio se pensó que esta era una neblina algo atípica pero pasadas las semanas los médicos descubrieron que habían muerto ya 4000 personas, y al finalizar esta rareza atmosférica  el número total de fallecidos sumó un total de 8000, en su mayoría debido a graves problemas respiratorios a los que se había añadido la gran polución habida.