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lunes, 15 de junio de 2026

LA GUERRA QUE CAMBIÓ ESPAÑA - Miguel Ángel Santamarina

 

<< Esta es sólo una guerra incivil. Un suicidio colectivo entre partidarios del fascismo y del bolchevismo, que no son sino las dos caras, cóncava y convexa, de una misma enfermedad mental. Acabo de escuchar insultos sobre catalanes y vascos, llamándoles como el cáncer de España. Pero otro tanto, podrían decir ellos sobre nosotros. Todos debemos luchar juntos, sin unos ni otros España quedará militada, tuerta y manca como el general Millán Astray. Y acá está el señor obispo, que le guste o no es catalán. Y que bien podría enseñarles a cada uno un poco de doctrina cristiana, que al parecer desconocéis. Yo por mi parte que soy vasco, no tengo ningún problema en enseñarles el castellano que también desconocen.>>

(Miguel de Unamuno en la película Mientras dure la guerra (Alejandro Amenábar, 2019)

Al preguntar en internet acerca de cuántas guerras civiles ha habido en la Península Ibérica- (exceptuando Portugal) a lo largo de su historia, el señor Google nos responde -siempre atendiendo a cuestiones geopolíticas y territoriales- que alrededor de una docena. Es decir, ya sea en la Edad Media o en el siglo XX, a los españoles nos encanta liarnos a palos los uno con los otros. Las ha habido de distintos tipos y razones, por culpa de diferencias dinásticas, religiosas, sociales pero todas ellas teniendo siempre en común que los protagonistas son los mismos, los españoles de a pie, hermanos contra hermanos, quienes han regado con su sangre esta vieja piel de toro. Es obvio, por tanto, que por proximidad histórica la que tenga ahora mayor importancia para nosotros sea la conocida como la Guerra Civil Española (1936 – 1939) en la que el bando Nacional, comandado por el general Francisco Franco Bahamonde, acabó con el gobierno legitimo de la Segunda República (1931 – 1936). De este último conflicto se han escrito cientos de miles de obras literarias, entre ficción y no ficción, y tan fresca sigue en nuestra mente y nuestro imaginario que a día de hoy todavía es motivo de continuo debate. De esta guerra civil  hemos leído de todo, conocemos a sus protagonistas, motivaciones, batallas, movimientos tácticos, consecuencias bélicas y civiles… tantos datos que creemos saberlo todo de ella, aunque de vez en cuando aparecen ciertos libros que nos sirven para ir más allá y aprender a la vez que afianzar nuevas informaciones o episodios que complementan el enorme puzle de aquella guerra que parece interminable. Así pues les presento uno de éstos: La guerra que cambió España, escrito por Miguel Ángel Santamarina y publicado por Ediciones B este mismo año (2026).

miércoles, 3 de octubre de 2018

¿QUÉ ERA LA LEY DE VAGOS Y MALEANTES?


Para quien no lo sepa, la Ley de Vagos y Maleantes (también conocida como la Gándula) fue una disposición por el que las autoridades tenían potestad para detener e internar a ciudadanos que consideraran “desagradables” según los estándares de la época. Como se puede ver una ley bastante arbitraria y poco ética. Normalmente se ha asociado al régimen franquista su creación y aplicación, pero en honor al rigor histórico su puesta en práctica se realizó años antes de que el general Franco accediera al poder, justamente en tiempos de la Segunda República. El 5 de Agosto de 1933 se publicó en la Gaceta de Madrid la aprobación de esta ley, firmada por Niceto Alcalá-Zamora, como Presidente de la República y también por Manuel Azaña, presidente del Consejo de Ministros en ese momento. Según esta nueva disposición el Estado podía detener a vagabundos, proxenetas, gente que no pudiera demostrar un domicilio fijo o un empleo. Esta ordenanza siguió vigente durante toda la República y tras la Guerra Civil el régimen dictatorial de Franco mantuvo e incluso la amplió a los homosexuales. Tras ser detenidos e interrogados una gran mayoría de los detenidos eran encerrados en cuarteles, cárceles o en las llamadas Colonias Agrícolas, que venían a ser lo mismo que campos de concentración. En 1970 esta ley cambió su nombre por el de Ley sobre Peligrosidad y Rehabilitación Social y pasó a incluir a drogadictos, inmigrantes ilegales o prostitutas. Llama la atención que esta disposición no fuera derogada hasta 1995, bien entrada la democracia en España.

martes, 29 de diciembre de 2015

EL ÚLTIMO NO-DO



Ya alguna vez les hablé de cómo a comienzos de la posguerra la Vicesecretaría de Educación Popular, creó el 29 de Septiembre de 1942 (BOE 356 de ese mismo año) el famoso NO-DO, acrónimo de Noticiarios y Documentales, que comenzó a proyectarse a principios de Enero del año siguiente de manera obligaría en las salas de cine de toda España. Y para que se vea la importancia que le daba el régimen de entonces a estos documentales gráficos baste decir que entre 1943 y 1975 se llegaron a exhibir  alrededor de 4.016 noticiarios de este tipo con la única intención de ensalzar las virtudes del Caudillo. Pero los años pasan y todo llega a su fin. Con la muerte de Franco, aunque parezca mentira, no se llegó a acabar con el NO-DO pues se siguió emitiendo de manera optativa a partir de 1976 hasta el 19 de Enero de 1981 en que se emitió el último noticiario, en concreto el número 1957. Veamos que se proyectó en aquel NO-DO crepuscular: En primer lugar los asistentes vieron un reportaje en el que se hablaba de las playas y hoteles del Mar Menor; seguido de la trágica noticia del fallecimiento del bailarín Vicente Escudero; y finalmente todo acabó con la transformación de la Residencia de invidentes de Santa Lucia  en el Museo de la Ciencias  de Barcelona, hoy Cosmo Caixa. Y de esta forma, colorín colorado, finalizó uno de los noticiarios más famosos (y tarareados) de la Historia Contemporánea de España.

martes, 6 de octubre de 2015

EL ÚLTIMO DUELO



El escritor Vicente Blasco Ibáñez (1867 – 1928), autor de obras inmortales como Los Cuatros Jinetes del Apocalipsis o Cañas y Barro, entre otras, era una persona muy apasionada, amante de vivir la vida hasta sus últimas consecuencias. Un ejemplo de ello lo podemos ver en un curioso incidente que protagonizó el 21 de Febrero de 1904. Unos días antes Blasco Ibáñez, como de costumbre, acudió al Congreso de los Diputados, pero en vez de disertar sobre la República sorprendió a todo el mundo al decir en la tribuna de oradores que un policía le había zarandeado en las mismas puertas del Congreso. Y para redondear su intervención indicó a los diputados que tal persona que era un “tenientillo desvergonzado” que no merecía vestir el uniforme del que representaba.

Estas palabras, que podían haber acabado en mera anécdota, ofendieron a dos coroneles que, precisamente, habían acudido ese día al hemiciclo. Así que, para limpiar el honor del cuerpo policial, retaron a duelo al escritor en un descampado cerca de Atocha. El elegido para representarles fue el teniente Alesteuey. Se eligieron pistolas para el acto, y los contendientes disponían de dos balas para acabar con el contrario. Siguiendo su costumbre Blasco Ibáñez disparó primero al aire. El teniente, acto seguido, hizo lo mismo pero al suelo, cerca de los pies de su oponente. El escritor, nuevamente, disparó al aire. Pero el teniente en vez de errar de nuevo, apuntó directamente al cuerpo de Blasco Ibáñez. Y de forma increíble la fortuna se puso de parte del escritor pues la bala impactó en la hebilla del cinturón tirándole de manera brusca hacia atrás. Así pues el duelo acabó en final feliz ya que ninguno de los duelistas sufrió daño alguno, además de haberse restituido el honor que los coroneles creían haber perdido.

Pero Blasco Ibáñez, en vez de alegrarse por ello, regresó enfadado a casa ya que cuando estaba abandonando el descampado de Atocha, oyó que unos obreros que trabajaban cerca, y que habían sido espectadores de excepción del duelo, se quejaban de que no hubiera corrido sangre en el intercambio de disparos. El escritor, al oírlo, se había encarado con ellos y les había gritado casi a la cara: “¿y por esos que me silban me juego el pellejo me juego la vida?... A la porra…”. Nunca más volvió a participar en un duelo.

lunes, 26 de noviembre de 2012

ME HALLARÁ LA MUERTE

Autor: Juan Manuel de Prada
Editorial: Destino
Páginas: 592

¿Cuán cerca puede estar un héroe de ser un villano? ¿Qué separa la epopeya de la farsa? A través de la odisea de un ladronzuelo que se enrola en la División Azul, sobrevive a los padecimientos más extremos y regresa al Madrid turbio y arribista de los cincuenta, Juan Manuel de Prada nos ofrece una historia fascinante, de lectura adictiva, que contrapone el sueño de los ideales a la lucha por la supervivencia.

Madrid, 1942. Antonio y Carmen, dos jóvenes maleantes, se compinchan para desplumar aricachones en los alrededores del parque del Retiro. Pero la adversidad y el infortunio obligarán a Antonio a huir de la justicia. Se alista en la División Azul, para poner tierra de por medio; y en Rusia conocerá penalidades sin cuento, en compañía del idealista Gabriel, otro divisionario con el que guarda un asombroso parecido físico, aunque en todo lo demás sea más bien su antípoda. Muchos añosdespués, en 1954, tras sobrevivir a todo tipo devicisitudes, Antonio regresa a España, transformado ya en otra persona, a bordo del buque Semíramis.

Empieza entonces, en un Madrid peligroso y abracadabrante, una aventura de signo bien distinto, en la que Antonio vivirá una vida de potentado, muydiferente de la que dejó atrás doce años antes. Peroesta vida nueva lo obligará a la improvisación, el fingimiento y la vigilancia permanente, para mantener a buen recaudo las sombras del pasado; y en su empeño por mantenerlas, tendrá que adentrarse, siempre acechado por la muerte, en una madeja de intrigas cada vez más embrolladas y peregrinas. ¿Podrá Antonio alcanzar, entre la tupida maraña de males que ha desencadenado, el bien que anhela?

jueves, 22 de noviembre de 2012

EL TANGO DE LA GUARDIA VIEJA

Autor: Arturo Pérez-Reverte
Editorial: Alfaguara
Páginas: 504

«Una pareja de jóvenes apuestos, acuciados por pasiones urgentes como la vida, se mira a los ojos al bailar un tango aún no escrito, en el salón silencioso y desierto de un transatlántico que navega en la noche. Trazando sin saberlo, al moverse abrazados, la rúbrica de un mundo irreal cuyas luces fatigadas empiezan a apagarse para siempre.»

Un extraño desafío entre dos músicos, que lleva a uno de ellos a Buenos Aires en 1928; un asunto de espionaje en la Riviera francesa durante la Guerra Civil española; una inquietante partida de ajedrez en el Sorrento de los años sesenta...

El tango de la Guardia Vieja narra con pulso admirable una turbia y apasionada historia de amor, traiciones e intrigas, que se prolonga durante cuatro décadas a través de un siglo convulso y fascinante, entre la luz crepuscular de una época que se extingue.

viernes, 5 de agosto de 2011

RADIO PIRENAICA



Seguro que al ver el título les ha venido a la mente nevadas cumbres, atléticos esquiadores, profundos valles verdes y prístinos manantiales coronados por un impoluto cielo azul. Pero la realidad es algo distinta a como se la imaginan ustedes. Se trata de una de las pocas radios no afines a las ideologías franquistas que se oía en España desde 1941 hasta 1977. Claro está, que la persona que tuviera ganas de salirse un poco de la norma debía escucharla con las orejas apoyadas en el altavoz para que no les oyeran los vecinos y se significara ante las autoridades.

Los valientes que se atrevían a marcar con una rayita casi invisible el dial de la radio clandestina creían que esta cadena de radio llamada Radio España Independiente emitía desde un lugar oculto en los Pirineos. En realidad se trataba de la emisora de radio del Partido Comunista que ofrecía sus programas desde lugares tan lejanos como Moscú, y a partir de 1955 más cerca como por ejemplo Bucarest o Rumania. Todos países que se encontraban tras el Telón de Hierro en la órbita comunista. En 1977, justamente un 14 de Julio, dejó de emitir después de radiar ya en Madrid la primera sesión de Cortes Constituyentes. Mucho tiempo había pasado desde que aquel año de 1941 se oyeran en los oídos de los ocultos republicanos una voz lejana diciendo: Aquí Radio España Independiente, estación Pirenaica, la única emisora sin censura de Franco… Coletilla con la que siempre comenzaban sus emisiones y que a pesar de las interferencias siempre estuvo para dar consuelo a las personas que creían en una España diferente.

Como se vera, vivir alejado del ala franquista era bastante duro y escuchar radios clandestinas era todo un deporte de riesgo. Para los amantes de las emociones fuertes hay que constar que existían también otras dos radios perseguidas por el Régimen: la BBC que se emitía en español y Radio Francia Internacional. Dos marquitas más a añadir en el sufrido aparato de entretenimiento para unos y de la esperanza para otros.

Fuente: De la alpargata al Seiscientos, de Juan Eslava Galán