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viernes, 18 de septiembre de 2026

SUB LUCE MALIGNA - Gonzalo Fontana Elboj

 

Los romanos, tras su fachada, que muchas veces la Historia y los propios historiadores nos han ofrecido, de hombres duros, sufridos y pragmáticos, o matronas rectas que no dudaban en sacrificarse en pos de la República o el Imperio, eran también  personas muy miedosas y supersticiosas, temerosas del Más Allá y en continua alerta no fuera a ser que algún envidioso les echara una maldición y los condenara a una suerte terrible. El profesor Gonzalo Fontana Elboj en su obra Sub Luce Maligna (titulo tomado de un verso aparecido en el sexto libro de la Eneida) nos ofrece un nuevo enfoque, más tenebroso, de aquellos asuntos que más atemorizaban a los romanos, es decir cómo imaginaban el árido e insípido Más Allá, cómo apaciguar a los manes y penates hogareños y a la vez como despachar a los díscolos y traviesos lémures que habitaban casas encantadas que podían hasta hacer enloquecer al más bravo de los legionarios. Por esta antología de textos latinos también veremos pasar a hombres lobos, vampiros, estrigones, muertos vivientes, brujas pirujas y todo tipo de envenenadores, asesinos y torturadores o especialistas en formular maldiciones o echa mal de ojo por pura malignidad. Los textos expuestos son muy variados, abundantes y entretenidos, dejándonos una increíble nomina de autores de gran renombre como el chismoso Suetonio o Apuleyo, los serios Tito Livio, Tácito o Séneca, o los irónicos Marcial u Horacio, entre otros que nos muestran cientos y cientos de historias increíbles y una gran copia de inusuales prodigia que aterraban y desvelaban a toda una sociedad romana en continua alerta por si alguna vez venía el hombre del saco y, quizás, se los podía llevar una noche oscura para no volver nunca más. Lo recomiendo.

Gonzalo Fontana Elboj, Sub Luce Maligna. Aragón, Contraseña Editorial, 2021, 368 páginas.


martes, 13 de noviembre de 2018

¿POR QUÉ SE CONSIDERA NEFASTO EL MARTES Y 13?

La trezidavomartiofobia es el miedo que sienten muchas personas cuando el día de la semana cae precisamente en martes y 13. La mayoría de ellas, debida a esta fobia, incluso no salen de casa por temor a sufrir algún percance. Puede parecer una superstición más, pero hay que aclarar que ésta tiene un origen que se remonta a siglos de antigüedad. Analicemos primero el número 13 pues existen varias teorías para tenerle algo de miedo. Por un lado, en el ámbito judeocristiano hace referencia al número de personas que asistieron a la Última Cena. En la cábala judía, 13 eran los espíritus malignos que atormentaban a los humanos. También hay que señalar que es en el capítulo 13 del Apocalipsis cuando hace su aparición el Demonio. E incluso existe la creencia de que fue un martes y 13 cuando se produjo la confusión de lenguas en la construcción de la Torre de Babel. Finalmente añadir que el 13 es la carta del tarot donde aparece la Muerte.
 Si solo fuera miedo al número 13, en cambio, a esta fobia se la llamaría triscadeicafobia (Richard Wagner la padecía). Pero ¿por qué se dobla ese temor si la añadimos el martes? Ello es debido a que en la mitología grecolatina Marte es el dios de la guerra y de la sangre. Es decir de la violencia y de las calamidades que ella origina. Así pues si juntamos al dios Marte con el número 13 tendremos la combinación perfecta de mala suerte. El miedo a este día se da sobre todo en países como España o Grecia, por ejemplo, o  en Latinoamérica tal vez debido a la herencia hispana que existe por aquellas latitudes. Como curiosidad el día de mala suerte en los países anglosajones es el Viernes 13 y en Italia el Viernes 17.

domingo, 4 de marzo de 2018

LA ARPÍA DE CULLODEN



En las batallas de hace siglos era normal que,  pasadas éstas, hubiera gente que narrara que se habían ganado o perdido por algún extraño suceso que se había producido en la víspera. Existen muchos casos, como por ejemplo el que ocurrió en la famosa Batalla de Culloden (16 de Abril de 1746)  en la que el ejército jacobita de la Casa Estuardo (en su mayoría compuesto por escoceses)  se enfrentó a los partidarios de la Casa de Hanover por el trono británico. Se cuenta que en la víspera del enfrentamiento, durante la madrugada, se empezaron a escuchar unos gritos horripilantes en el campo escocés. Los soldados, medio dormidos y sin arreglar, salieron fuera de sus tiendas de campaña y vieron en el aire una especia de monstruo que los dejó a todos helados. Uno de los generales, lord George Murray, que fue testigo del hecho dejó escrito que aquel ser que daba terribles alaridos en el aire tenía la apariencia de una arpía de la antigüedad, pues parecía que su cuerpo estaba compuesto por unas oscuras alas de murciélago, cuerpo sibilino, cabeza de hombre o mujer y unos ojos rojos que dejaron petrificados a todo el que vió aquel ser maldito. El vuelo de aquella arpía solo duró unos minutos pero  tan funesto fue su mensaje que pareció vaticinar lo que iba a ocurrir al día siguiente: el ejército inglés aplastó al escocés alejando de esta manera el sueño de la Casa Estuardo de ocupar el trono británico.

miércoles, 14 de junio de 2017

EL ÓPALO MALDITO



En la corte española, en concreto en la Casa Borbón, existe una historia bastante truculenta entorno a un anillo que supuestamente estaba maldito y que algunos creen llevó a la tumba a varios miembros de la familia real. Todo empezó cuando Alfonso XII se enamoró de una aristócrata italiana llamada Virginia Oldoini, condesa de Castiglione, más conocida como la “Perla de Italia”, quien a su vez había sido tiempo atrás amante de Napoleón III. Mucha gente pensaba que con el tiempo se iba a casar con ella pero éste, en vez de ello, matrimonió con su prima María Mercedes de Orleans. Parece ser que este casamiento sentó bastante mal a la aristócrata italiana quien de manera inocente acabó regalando a la feliz pareja un anillo con un gran ópalo cuajadito de oscuras maldiciones. Al rey español le pareció un presente de lo más bonito y decidió que lo portara su joven esposa. Sea o no de resultas de este regalo a los cinco meses María Mercedes fallecía (1878) convirtiéndose de la noche a la mañana en la primera víctima del ópalo maldito. Después Alfonso XII no sabiendo que hacer con el anillo se lo regaló a la otrora reina María Cristina de Borbón-Dos Sicilias la cual murió dos meses después, en Agosto del mismo año. Suma y sigue. Ya van dos.

Aunque aquí no se acaba el rosario de muertes porque a la cuñada del rey, María-Cristina Francisca de Orleáns le gustó tanto el anillo que quiso quedárselo, y como no sabía lo que hacía ese gesto tan caprichoso la llevó a la tumba: muere de tuberculosis en Abril de 1879. El rey no se daba cuenta de lo que tenía entre manos y pasado el tiempo el anillo de oro cae en la inocente  María Pilar, hermana del monarca, quien como es natural murió en Agosto de una enfermedad repentina a la vez que extraña. Pero como todas las maldiciones alguna vez tienen que terminar ésta lo hizo llevándose por delante la vida del propio Alfonso XII (1885). Su segunda esposa María Cristina de Habsburgo rápidamente quiso deshacerse del anillo ofreciéndoselo a Nuestra Señora de la Almudena. Aunque antes de depositarlo junto a la patrona de Madrid pidió que lo exorcizaran rociándolo con una buena cantidad de agua bendita y alguna que otra bendición. Llama la atención que pasados unos días de haberlo donado a la iglesia el ópalo desapareció y nunca más volvió a saberse de él.

lunes, 6 de octubre de 2014

EL FANTASMA DE LINCOLN



Se dice que el 16º presidente de los Estados Unidos de América y su esposa Mary Todd Lincoln a veces se quedaban en éxtasis y tenían visiones proféticas e incluso sueños que le hablaban de lo que, tal vez, habría de venir. El 14 de Abril de 1865 por la mañana, el mismo día en que fue asesinado por John Wilkes Booth en el Teatro Ford, dijo a sus alegados lo siguiente:

En el sueño, fui despertado por un gemido débil procedente de algún lugar cercano. Me levanté, y comencé a buscar el ruido, finalmente encontrando mi camino a la sala este, donde hombres y mujeres estaban envueltos en mantos funerarios. Ví un ataúd en un estrado, y soldados en cada extremo. Un capitán estaba de pie cerca, y me dirigí a él: 'Quién está muerto en la Casa Blanca' dije. 'El Presidente', es su respuesta, 'fue asesinado por un asesino.' En el ataúd había un cadáver con ropas funerarias, pero el rostro estaba oscurecido.

En verdad horas más tarde, un tiro en la cabeza acababa con su vida. Pero le debieron de quedar cuentas pendientes pues han sido muchos los presidentes de Estados Unidos que han creído ver su fantasma merodeando por la Casa Blanca. También hay quien cree que el fantasma ha enterrado un tesoro fabuloso en los jardines del edificio, tal vez el famoso Tesoro de los Confederados, y que si se habla detenidamente con él en prueba de su buena voluntad confesara donde esta enterrado. En cambio otros opinan lo contrario, que el fantasma de Lincoln lo único que hace es advertir a los distintos presidentes americanos sobre los peligros que le acechan. El presidente Lyndon B. Johnson  asegura que una vez tuvo una charla con él y que le preguntó lo siguiente:

Tuviste una guerra, tuviste un movimiento de derechos civiles, tuviste manifestantes y críticos, ¿qué puedo hacer?

Y Lincon le contestó:

No vayas al teatro.

viernes, 29 de agosto de 2014

EL ENIGMA DE LA BESTIA DE GEVAUDAN



Casi a mitad del siglo XVIII, en la región de Gevaudan (Francia) se produjo uno de los misterios históricos más llamativos de la Edad Moderna: la aparición de una ser, que en escasos tres años (1764 – 1767) llegó a matar a más de cien personas en los oscuros bosques de aquel lugar. Es por ello que la Historia lo conoce como La Bestia de Gevaudan. Su primera victima fue una joven campesina de 14 años llamada Jeane Boullet, pero lo que podía ser un caso aislado se convirtió posteriormente en un auténtico recital de muertes ya que en poco tiempo se hallaron el cuerpo de dos niñas, dos niños y una mujer totalmente descuartizados. Aquello no era casual y por esta razón empezaron a surgir las primeras hipótesis sobre quién sería el culpable de aquellas atrocidades. Como la mayoría de los asesinatos se habían producido en el interior de los bosques se llegó a pensar que se trataría de un lobo sediento de sangre. Esta idea cobró más fuerza cuando una niña aseguró haber visto a la bestia merodeando cerca de su casa. La describió como un lobo gigante, de pelo rojizo, mandíbula enorme y una enorme cresta de pelos que le corría a lo largo de la espalda.

Así pues, cuando se corrió la noticia de que en Gevaudan había aparecido aquel fantástico ejemplar, la zona se llenó de rastreadores y cazadores ansiosos por matar aquel “animal” para, además de poder llevarse la piel como bonito trofeo a sus casas, conseguir la sustanciosa recompensa que otorgaba el gobierno. Pero a pesar de que se cazaron cientos de lobos inocentes, las muertes prosiguieron produciendo, por un lado, que aumentaran los rumores de que aquella bestia era el diablo reencarnado o una bruja sedienta de sangre, y por otro el enfado del propio rey Luis XV el cual se tomó a pecho el asunto mandando a la zona un escuadrón de caballería y a un famoso cazador especialista en matar cualquier tipo de animal (en este punto no me resisto a recomendarles la excelente película francesa de 2001 El pacto de los lobos).

Nada se consiguió. Y ante el fracaso de esta gran ofensiva armada, empezaron a surgir nuevas hipótesis que achacaban las muertes continuadas a asesinos que se aprovechaban del terror creado por el supuesto lobo; a los gitanos a los que se les acusaba de haber criado un animal salvaje en un circo ambulante que había pasado por Gevaudan no hacía mucho tiempo; e incluso a un noble que había venido de África y se había traido consigo a una camada de leones y tigres, que al crecer se le habían escapado a los bosques. Pero cuando parecía que nada se podía hacer, tres años después, en 1767 un campesino (otros dicen que un arcabucero real) logró acabar con la bestia con una bala de plata que había confeccionado gracias a unas cuantas medallas que tenían la efigie de la Virgen María. Rápidamente llevaron el cadáver al Palacio de Versalles, pero no se pudo disecar ya que por el camino se pudrió el cuerpo no pudiéndose hacer nada por el. Así pues, lo único que se conservó fue el esqueleto que fue donado al Museo de Ciencias Naturales de París. Y allí estuvo hasta 1830, cuando las algaradas revolucionarias de aquel año arrasaron el Museo, perdiéndose para siempre todo rastro de La Bestia. Hoy todavía se sigue estudiando este misterio, pues nadie sabe en verdad qué o quién era aquel ser, ¿un lobo desesperado por comer en el frío invierno de Gevaudan? ¿Un exótico león africano desorientado en un entorno que no era el suyo? ¿O una cuadrilla de asesinos con ganas de hundir sus cuchillos en carne humana? Quién lo sabe.

domingo, 29 de junio de 2014

LOS HORÓSCOPOS DE FELIPE II



Ya hace tiempo escribí una historia sobre el lado oculto y mistérico de Felipe II, ese ser híbrido entre caballero defensor de la fe católica a ultranza y por otro gran aficionado a la alquimia, las reliquias de santos, las sectas heréticas o la astrología. Y es en este punto donde quisiera centrarme. Parece ser que le gustaba rodearse de astrólogos y alquimistas y que también les solicitó en más de una ocasión a lo largo de su vida que le hicieran algún horóscopo. Uno de los más famosos fue el que le hizo John Dee cuando el monarca se encontraba en Inglaterra junto a su tía María Tudor. Le gustó tanto que como recompensa le regaló un espejo de obsidiana negra (utilizada para invocar a los demonios) procedente de América, y que actualmente se encuentra en el Museo Británico. Pero entre todos ellos destaca el que le elaboró el doctor Matías Haco llamado Prognosticon. Se conserva integro en la Biblioteca del Monasterio de San Lorenzo El Escorial. Era tan detallado y preciso que Felipe II, Señor de Dos Mundos, lo utilizaba como libro de cabecera siendo raro el día que no lo consultaba por algún asunto de estado.

lunes, 9 de diciembre de 2013

LAS VISIONES DE GEORGE WASHINGTON



En 1859 Wesley Bradshaw, editor de la revista National Stripes, entrevistó a un antiguo compañero de George Washington, Anthony Sherman, quien le contó que a principios de la Guerra de Independencia el primer presidente de los Estados Unidos de América tuvo tres visiones que le marcarían para siempre. Todo comenzó a principios de la revolución, en una tarde de invierno de 1777 en Valley Forge. Washington, estaba bastante atribulado por los derroteros de la guerra, y mientras intentaba escribir un mensaje sintió cerca de él la presencia de un “hermoso ser” que con voz misteriosa le dijo: “Hijo de la República, mira y aprende”. Acto seguido lo condujo a través de una neblina hasta un vasto espacio en el que se podían ver todos los continentes. Del mar surgió un ángel oscuro el cual roció unas gotas en el Océano Atlántico. Enseguida se formó un gran banco de niebla que acabó posándose sobre las Trece Colonias. De aquel misterioso vapor se podían oír los gritos y gemidos de los colonos. El significado era evidente: la Guerra de Independencia iba a devastar a la joven nación americana.

Anthony Sherman también cuenta que George Washington tuvo aquel día otras dos visiones más. En la segunda un espectro negro se acercaba desde África y extendía su sombra por todo Estados Unidos. En cuanto el halo negro estuvo por encima, todos los ciudadanos empezaban a luchar entre si, hermanos contra hermanos. Cuando todo parecía perdido un nuevo ángel, esta vez dorado, aparecía con una corona de luz en la que se podía leer “Unión”, y de manera majestuosa colocaba una bandera encima de la nación dividida mientras decía: “Recuerden, son hermanos”. La Guerra Civil Americana, que tuvo a la esclavitud como consecuencia principal, comenzó dos años después de la entrevista a Sherman.

La tercera visión era más intrigante, pues el futuro presidente estaba vez vio como muchos ejércitos provenientes de Asia, África y Europa devastaban el país con un arma que brillaba con “una luz como mil soles”. Este rápido resplandor envolvía a toda la tierra en una nube de terror. De nuevo surgió del océano un ángel pero esta vez roció de agua el continente americano, y al igual que las flores empezaron a brotar de la tierra un buen número de ciudades tras disiparse la oscura nube. Fue entonces cuando aquel “hermoso ser” se giró hacia Washington y con voz cristalina le dijo: “todo el mundo unido no triunfaría contra la república”. ¿Tal vez se trate de una futura Guerra Mundial y de las terribles consecuencias que pueden tener las armas nucleares?

Tras aquellas visiones, asegura Sherman, Washington se sintió elegido por la providencia para llevar a su país a la victoria contra los ingleses.