Mostrando entradas con la etiqueta Muerte. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Muerte. Mostrar todas las entradas

viernes, 18 de septiembre de 2026

SUB LUCE MALIGNA - Gonzalo Fontana Elboj

 

Los romanos, tras su fachada, que muchas veces la Historia y los propios historiadores nos han ofrecido, de hombres duros, sufridos y pragmáticos, o matronas rectas que no dudaban en sacrificarse en pos de la República o el Imperio, eran también  personas muy miedosas y supersticiosas, temerosas del Más Allá y en continua alerta no fuera a ser que algún envidioso les echara una maldición y los condenara a una suerte terrible. El profesor Gonzalo Fontana Elboj en su obra Sub Luce Maligna (titulo tomado de un verso aparecido en el sexto libro de la Eneida) nos ofrece un nuevo enfoque, más tenebroso, de aquellos asuntos que más atemorizaban a los romanos, es decir cómo imaginaban el árido e insípido Más Allá, cómo apaciguar a los manes y penates hogareños y a la vez como despachar a los díscolos y traviesos lémures que habitaban casas encantadas que podían hasta hacer enloquecer al más bravo de los legionarios. Por esta antología de textos latinos también veremos pasar a hombres lobos, vampiros, estrigones, muertos vivientes, brujas pirujas y todo tipo de envenenadores, asesinos y torturadores o especialistas en formular maldiciones o echa mal de ojo por pura malignidad. Los textos expuestos son muy variados, abundantes y entretenidos, dejándonos una increíble nomina de autores de gran renombre como el chismoso Suetonio o Apuleyo, los serios Tito Livio, Tácito o Séneca, o los irónicos Marcial u Horacio, entre otros que nos muestran cientos y cientos de historias increíbles y una gran copia de inusuales prodigia que aterraban y desvelaban a toda una sociedad romana en continua alerta por si alguna vez venía el hombre del saco y, quizás, se los podía llevar una noche oscura para no volver nunca más. Lo recomiendo.

Gonzalo Fontana Elboj, Sub Luce Maligna. Aragón, Contraseña Editorial, 2021, 368 páginas.


lunes, 3 de agosto de 2026

¿QUÉ TIENEN EN COMÚN UN PISTOLERO Y LA MANO DE UN MUERTO?


 

En la película El hombre que mató a Liberty Balance (1962), acerca de los mitos que crearon el llamado Salvaje Oeste, uno de los protagonistas acuña la siguiente frase: "Cuando la leyenda se convierte en realidad, imprime la leyenda." Pues bien, uno de esos iconos que forjaron dicha leyenda fue un pistolero llamado James Butler Hickok (1837 – 1876) más conocido como “Will Bill” (El salvaje Bill). Durante su vida hizo de todo: fue aventurero, conductor de diligencias, comisario en distintos pueblos, explorador en la Guerra de Secesión junto al ejército de la Unión, pistolero o tahúr. Y fue justamente en éste último ejercicio donde halló su muerte. Ocurrió en la localidad de Deathwood (Dakota del Sur) -otro enclave mítico del Salvaje Oeste- cuando Hickok entró en el saloon Nuttal & Mann's para echar una partida de póker. Rápidamente echó un vistazo al local buscando una mesa de juego que tuviera una silla de junto a una pared y cómo no encontró ninguna se tuvo que conformar con sentarse en una que daba la espalda a la entrada. Y fue este detalle el que le llevó a la muerte pues cuando estaba enfrascado en una ronda entró por la puerta un antiguo enemigo llamado Jack McCall y, sin previo aviso, le descerrajó un tiro por la espalda dejándolo seco en el mismo momento.

Aunque parezca que la leyenda de James Butler Hickok, alias “Will Bill” iba a terminar allí de forma tan abrupta, la verdad es que ésta prosiguió en el tiempo ya que un momento antes de ser asesinado a traición éste tenía en la mano cuarto cartas: dos ases y dos ochos, y estaba a la espera de que el crupier le diera una quinta. Cuando la gente que había alrededor fueron a recoger su cuerpo se dieron cuenta que Hickok no había soltado las cuatro cartas que tenía en su poder en el momento del disparo. Desde entonces quedó fijado en el imaginario de los jugadores de póker que estar en posesión de una mano compuesta por dobles parejas de ases y ochos (preferentemente picas y tréboles) es un símbolo de mala suerte, conociéndose desde entonces como The dead man´s (la mano del muerto). De la misma manera, un siglo después el apellido Hickok quedó inscrito en el Salón de la Fama del Póker.

jueves, 23 de julio de 2026

¿DE DÓNDE VIENE LA EXPRESIÓN "MORDER EL POLVO"?


Hoy día utilizamos la expresión morder el polvo cuando alguna persona o entidad en concreto, como por ejemplo un conjunto deportivo, pierde de forma estrepitosa y de paso ha sido vencido de la forma más humillantemente posible. También la podemos utilizar como un deseo de que así ocurra en un futuro, pero hace siglos esta expresión era más dura y visceral ya que hacía referencia a la forma de morir de un guerrero o de un valeroso caballero. En la Edad Media cuando uno de éstos era herido de muerte y no podía luchar más o bien era descabalgado y se sentía en trance de perder la vida, es decir cuando eran vencidos en el campo de batalla o en un torneo, con una mano agarraban un puñado de polvo, se lo introducían en la boca y acto seguido lo mordisqueaban. Puede parecer un gesto extraño o de enajenación temporal antes del triste destino que les esperaba pero en verdad era un beso que, simbólicamente, daban a la Madre Tierra en agradecimiento a lo mucho que ella les había dado además del deseo de ser acogidos en breve en su seno.

 

lunes, 4 de mayo de 2026

EL REY QUE HABLABA DEMASIADO

 

El monarca Jorge III de la Casa de Hannover (1738 – 1820) ha pasado a la Historia con el apelativo del Rey Loco, y los periodos en los que sufría esos episodios de demencia se han conocido como “las locuras del Rey Jorge”. Las razones de la enfermedad mental de este monarca son variadas pues unos opinan que sufría un trastorno bipolar, que había sido envenenado con arsénico lo que provocaba sus continuos brotes psicóticos, e incluso hay algunos médicos expertos en la materia que creen que tal vez es un claro caso de porfiria. Es decir, que el motivo de sus trastornos no están claros, pero lo que sí ha pasado a la posteridad son una buena ristra de curiosidades entorno a su vida diaria. Por ejemplo era normal que de la noche a la mañana se pusiera a hablar de continuo, emitiendo palabras sin sentido y castigando de esta manera a los cortesanos más cercanos los cuales tenían que sentarse a su lado y simular que estaban muy interesados en lo que decía. Una vez su cháchara duró hasta ¡58 horas seguidas! Después entró en coma (me imagino que de cansancio) De igual manera a veces mantenía conversaciones cordiales con un castaño que había en su jardín pensando que era el rey de Prusia, e incluso hubo un periodo de tiempo –años-  que le dio por terminar sus frases con la coletilla: “pavo real”.

Pero el rey que convirtió a su país en una potencia marítima, derrotó a Napoleón en los campos de batalla europeos, anexionó Canadá e Irlanda a la corona inglesa y perdió sus colonias americanas en la Guerra de Independencia (1776), también mostraba otros rasgos de enfermedad mental además de una locuacidad extrema. Por ejemplo le gustaba hacer desfilar –bajo su atenta mirada-  a patitos por los parques de la mansión real, y si alguno se atrevía a salirse de la fila lo agarraba por el  pescuezo, lo introducía en agua y lo asfixiaba. Y no contento con ello se lo mostraba a los demás patos como ejemplo de lo que les pasaría si se atrevían a desafiar a su autoridad. También le gustaba hacerse pasar por muerto y oficiar su propio luto (en eso se parecía a nuestro rey Felipe V de Anjou) y se mondaba de risa cuando cabalgaba y su caballo se ponía a orinar. El sonido del abundante liquido cayendo en la hierba hacía que se mondara de la risa y se cayera de su caballo el cual, seguramente, le miraría pensando que qué le pasaba a su jinete, e incluso le gustaba correr desnudo o en camisón por el campo con la única misión de cazar lindas mariposas. Murió en 1820, a los 81 años de edad, ciego y sordo, y fue enterrado en la capilla de San Jorge, en Windsor. Como nota fílmica final indicar que en 1994 se hizo una película acerca de este monarca titulada La locura del rey Jorge, dirigida por Nicholas Hytner, que acabó llevándose un Oscar a la mejor dirección artística. Se la recomiendo.


sábado, 6 de agosto de 2022

SI ERES EMPERADOR TEN CUIDADO CUANDO VAYAS AL RETRETE

 

El emperador romano Vario Avito Basiano, más conocido como Heliogábalo (218-222), tuvo un reinado muy corto y en ese breve periodo, debido a sus conductas excéntricas y un tanto depravadas supo granjearse la animadversión de sus más allegados. Sabiendo que no era muy querido consultó a un oráculo sobre cómo iba a morir y este le respondió que de forma violenta. Previendo esto mandó construir bajo sus estancias privadas un patio de porfirio por si tenía que saltar al vacío y matarse en el acto y de esta forma no dejar ese gusto a sus enemigos. También, con tal fin, hizo que unos orfebres le hicieran un anillo el cual estaba hueco y relleno de una pequeña pero letal cantidad de veneno con el que irse rápidamente al otro barrio. Y por si todas estas disposiciones fallaban no podían faltar como complemento un puñal de oro para atravesarse el corazón, o una cuerda de seda y oro con la que colgarse. Pero todas estas disposiciones no le valieron de nada pues cuando cumplió 18 años, mientras estaba sentado en el retrete unos soldados pretorianos lo atraparon y le introdujeron por la garganta la esponja que se utilizaba para limpiar las partes pudendas hasta que se asfixio, siendo posteriormente rematado con un puñal.

Llama la atención que este final tan violento es muy parecido al que tuvo su antecesor: Caracalla (198-217). Éste, mientras estaba de viaje, tuvo una llamada urgente de la naturaleza y se bajó ipso facto de su litera en dirección a unos arbustos. Pero cuando estaba de cuclillas, como cualquier mortal, un soldado de su escolta se acercó por su espalda, en silencio, y le asestó varias puñaladas hasta que lo mató.