<<Quo, quo, scelesti, ruitis? >> (Horacio).
A finales del siglo XVII, el trono de Inglaterra estaba ocupado por el rey Jacobo II (1685 -1688), un monarca católico –el último que han tenido- al que gran parte de sus súbditos acusaban de déspota, mal político y sobre todo de ser un papista que estaba a las ordenes de Roma. Es por ello que durante su reinado se produjera el descontento y algún que otro intento de levantamiento contra el orden establecido, como por ejemplo la conocida Rebelión de Monmouth, también llamada de Pichfork (1685) en el que un aventurero llamado James Scott, duque de Monmouth, se atribuía ser hijo ilegitimo de Carlos II y aspiraba a conseguir el trono. El 6 de Julio de ese mismo año se produjo la Batalla de Sedgemoor en el que las fuerzas del aspirante fueron destrozadas, su líder decapitado, y como consecuencia se puso en marcha una fuerte represión contra los que habían sobrevivido al envite. Unos fueron ahorcados ipso facto por haber luchado contra el rey Jacobo y otros acusados de traidores por haber apoyado la revuelta o haber acogido a rebeldes en el hogar. Tantos fueron los racimos de cuerpos que pendían de los arboles que al final se optó por deportar a las colonias caribeñas a los que se pudrían en prisión debido, sobre todo, a la falta de cuerdas y maderas con las que fabricar más horcas. Y es en este torbellino de guerras y ejecuciones sumarias, traiciones y deshonor, donde nuestro protagonista, Peter Blood, de profesión medicinae baccalaureus (es decir graduado en medicina) hace acto de presencia debido a una carambola fatal del destino.

