viernes, 12 de octubre de 2012

BREVE HISTORIA DE CRISTÓBAL COLÓN - Juan Ramón Gómez



El descubrimiento de América y el paso hacia las Indias Orientales por el Cabo de Buena Esperanza son los dos mayores acontecimientos registrados en la historia de la humanidad. (Adam Smith)

En la Historia Universal existen personajes importantes que irremediablemente evocan un tiempo y marcan un espacio temporal bien definido, pero también hay otros, aquellos que han roto las barreras terrenales y han ido más allá de todo lo humano y lo divino, que se han convertido en auténticos mitos e iconos con los que el hombre se identifica y sin los cuales la historia del hombre no sería la misma. Nombres esenciales como Mahoma, Jesucristo, Julio Cesar, Buda, Napoleón, Alejandro Magno, que nos evocan anhelos pretéritos de inmortalidad… y entre todos ellos uno que es sinónimo de aventura y descubrimiento, de pasión y ambición, y sobre todo de arrojo y fe sin límite en sus sueños y logros. Este hombre, o mejor leyenda de los tiempos es Cristóbal Colón, hijo reclamado de muchos lugares y descubridor oficial de nuevos mundos.

Aunque actualmente la figura del genovés (apostemos por este origen) se ha politizado en exceso en ambas orillas del proceloso Atlántico, poco a poco van apareciendo nuevos estudios bastante más rigurosos y ecuánimes que nos hablan de la gran hazaña de Colón al descubrir la parte Sur del continente americano, y de la gran gesta que fue el conjunto de su vida. Uno de estos estudios es el que ahora mismo tengo entre manos, Breve Historia de Cristóbal Colón, de Juan Ramón Gómez y editado por la prestigiosa editorial Nowtilus. Aun así, antes de empezar a desgranar el contenido de este ensayo, permítanme indicarles previamente que el titulo engaña un poco, pues si se fijan he mencionado Breve Historia… pero después de leer este libro se darán cuenta que de breve o nimia no tiene nada pues es todo un auténtico trabajo duro, clarificador y esencial para comprender en todo su ser la figura de Cristóbal Colón. Como verán estas palabras previas son una buena señal de que el conjunto de la obra que les voy a presentar es de primer orden. Pues bien, no nos enredemos más y centrémonos en el libro en sí. En mi humilde opinión yo dividiría la obra en tres partes bien claras. Primeramente una entrada en la que el autor, de manera muy acertada, nos sitúa en una época, a caballo entre el medioevo y el renacimiento, en que el modelo de Europa se resquebraja dando paso a una nueva fase de expansión y sueño de nuevas nacionalidades, en el que se fragua, cual crisol ardiente, los futuros anhelos de nuestro descubridor: los conflictos internos entre Francia e Inglaterra que desembocan en la guerra de los Cien Años; la Caída de Constantinopla ante el pujante nuevo poder del Mediterráneo oriental, los turcos; y sobre todo los primeros amores de Portugal con el Océano Atlántico que prefiguran nuevos avances en las técnicas marinas con las que Colón en un futuro no muy lejano podrá conseguir entrar de pleno derecho por las puertas de la Eternidad. A seguidas de este interesante prólogo la obra se centra ya en la situación de España (final de la Edad Media, Los Reyes Católicos y la caída de Granada que acaba con 800 años de dominación árabe en la Península Ibérica) y el periplo, junto con toda su envergadura de marino, de Cristóbal Colón para conseguir el permiso de Isabel y Fernando y así llevar sus naves más allá del Océano Tenebroso, a Occidente en su idea errónea de entrar directamente a las tierras del gran Khan y tocar con sus manos los tejados de Oro de Catay y Cipango. El Almirante nunca asumió que entre Oriente y él se encontraba otro continente y con gran empecinamiento siguió buscando las tierras que sus sueños habían fraguado. Cuatro fueron los viajes en los que intento soslayar aquel nuevo continente en el que nunca creyó. El más mítico de ellos, claro esta, fue el primero en el que un aciago Rodrigo de Triana grito ¡¡tierra!! un 12 de Octubre de 1492 tras un arduo viaje de varios meses en el que el hambre, la sed, y sobre todo el desconocimiento y el miedo estuvieron a punto de echar a pique toda la hazaña del descubrimiento.



Al final, en una tercera parte, Juan Ramón Gómez, nos ofrece una visión que hace que Breve Historia de Cristóbal Colón se le pueda considerar un libro esencial en la historiografía colombina pues complementa todo su estudio con unos capítulos que desgraciadamente desaparecen en otros del mismo tipo. Pues no solo nos narra el gran viaje a América y sus preparativos, como si Colón hubiera brotado artificialmente solo para ese viaje y hubiera desaparecido tras él, visto y no visto, sino que lo complementa con las vicisitudes que tuvo que pasar su descendencia litigando para conservar todos los honores debidos a su padre, y con la visión que se tiene del almirante en nuestra época y con los curiosos estudios que se han hecho de él en los campos de la pseudohistoria y lo enigmático, como la conexión templaria que tenía Colón o los bulos alrededor de grandes tesoros habidos en sus viajes de descubrimiento.

Un libro redondo, u ovalado como el mítico huevo terráqueo, el que nos ofrece Juan Ramón Gómez en la editorial Nowtilus. Abarca de manera rigurosa y didáctica toda la vida de Cristóbal Colón y toda una visión de un nuevo mundo que se abría ante los ojos atónitos del renacido hombre que todavía se esta despertando del sueño oscuro de la Edad Media. Con prosa clara y directa el autor nos enseña como eran aquello viajes en los que uno se jugaba más allá del erario apostado, y que mostraban maravillas en una tierra todavía virgen, joven  e indómita. Este trabajo, Breve Historia de Cristóbal Colón es una apuesta segura para comenzar a comprender como fue aquella época y que titanes la habitaban, entre todos ellos, sobre todo, un personaje de origen incierto, ojos garzos y nariz aguileña que no veía un simple horizonte en lontanza sino un tesoro de eternidad que todavía hoy nos deslumbra y nos apasiona. Abran las paginas de este libro y déjense cegar por el brillo de la gloria, pues es una auténtica aventura que no han de dejar pasar.