domingo, 26 de abril de 2015

UN PUNTAPIÉ MORTAL



A Jasper Newton “Jack” Daniels (1849 – 1911) mucha gente le recuerda por haber creado uno de los whiskies más famosos y vendidos de la historia: el inimitable Jack Daniels nº7. Es una de las bebidas más vendidas en todo el mundo, pero pocos de los que la consumen saben la forma de morir que tuvo su fundador. Una forma, todo hay que decirlo, de lo más tonta que puede haber. Nos remontamos a una mañana de 1911, cuando Jack se acercó a su oficina a retirar una cantidad de dinero de la caja fuerte. Ya era un hombre acaudalado, así que el sacar dinero ya se había convertido en una costumbre diaria. Pero aquel día, no se sabe por qué, Jack no se acordaba de la combinación. Intentó varias veces alguna de ellas, pero al no conseguirlo la rabia se apoderó de él, y en un acto sin sentido propinó una patada a la caja, justamente a una de sus esquinas. Evidentemente la caja no se abrió, pero lo que sí consiguió como recompensa fue una fuerte infección en el dedo gordo. Infección que días después le llevó irremediablemente a la tumba. Como nota jocosa, muchísimos años después en 2006 apareció en el metro de Londres un spot publicitario que rezaba lo siguiente: “Moral: Never go to work early” (Moraleja, nunca vaya a trabajar temprano).

Y por cierto… ¿nunca se han preguntado por qué este whisky lleva impreso el número siete en su etiqueta? Existen varias leyendas urbanas que lo intentan explicar. Elijan la que más les guste:

1/ Era el séptimo envío en ferrocarril, y claro está el siete era el número que llevaban impresos los barriles que iban a venderse.
2/Era el número de veces que Jack Daniels tardó en encontrar su receta perfecta.
3/El siete era el número de novias que tuvo este dandy sureño.
4/ Y finalmente la más simplona: en verdad no es un siete sino una J, de Jack.