miércoles, 20 de abril de 2016

LOS BOMBEROS DE CRASO



Marco Licinio Craso (115 a. C – 53 a. C) ha pasado a la historia no solo por ser uno de los integrantes en el primer triunvirato, junto a César y Pompeyo en el 56 a. C,  sino también por ser una de las personas más ricas y corruptas de la Antigüedad. Este patricio se había enriquecido a base de comprar de manera fraudulenta, bajo coacción, las tierras de otros senadores que habían acabado en las garras del dictador Sila, a la vez que también  mandaba a sus libertos a las subastas a comprar las tierras de las personas que habían sido condenadas a muerte. Llama la atención que casi siempre estos libertos ganaban las pujas. Pero lo que más enriquecía a Craso no eran estas expropiaciones sino las casas que se quemaban. Roma, a pesar de ser caput mundi en aquellos momentos, no por ello dejaba de ser una metrópoli abarrotada de gente en la que predominaban las casas frágiles, hechas muchas de ella a base de madera, tela, paja…  en la que cualquier llamita provocaba un incendio que en poco rato las devoraba de arriba abajo. Fue entonces cuando Marco Licinio Craso creó, podríamos llamarlo así, el primer servicio de bomberos de Roma. Aunque esta prestación a la sociedad no era tan altruista como parece. Según parece cuando una ínsula o edificio se quemaba enviaba a sus bomberos a la zona pero éstos en vez de sofocarlo le pedían al propietario una gran cantidad de dinero solo por intervenir. Si éste no accedía se quedaban mirando como el fuego acababa con el edificio, y claro está el propietario casi siempre accedía a ello. Incluso algunas veces no pedían dinero sino que se le limitaban a decirle que ellos lo apagarían si le vendía el solar a cambio de una mera compensación monetaria. Había rumores de que algunas veces estos incendios estaban provocados por los propios bomberos, dándose la paradoja de que éstos eran verdaderos pirómanos  a sueldo.