viernes, 27 de marzo de 2026

A ORILLAS DEL RUBICÓN - Francisco Uría y José Luis Hernández Garvi

 

Roma, al final de la República, era un estado en franca descomposición. Un juguete en manos de codiciosos senadores y generales salva patrias que tras años de guerras intestinas habían terminado por roer sus raíces sin ningún pudor. Y a eso, de la misma manera, habría que sumar que la República era ya un sistema desfasado, bueno en otros tiempos pero que se quedaba pequeño para una Roma que por entonces daba claros síntomas de ser un futuro imperio. Por tanto las costuras se le rompían por todos los lados y los romanos, que veían estos signos de crisis, se agarraban como a un clavo ardiendo al triunvirato que les gobernaba en ese momento formado por Pompeyo Magno, el ambicioso Craso y el conquistador Cayo Julio Cesar. Aun así las tensiones entre estos tres gigantes eran claras y todo acabó por estallar con la muerte de Craso en Carras, en la lejana Partia, en el 53 a.C. Ya solo quedaban Pompeyo y César frente a frente, como dos enormes carneros a punto de darse de topetazos y en medio los sufridos romanos que iban a ser sacrificados en uno u otro bando.

jueves, 19 de marzo de 2026

¿DE DÓNDE VIENE LA EXPRESIÓN: “BEBER COMO UNA COSACO”?


 

Además del valor y la temeridad, uno de los rasgos más famosos de los cosacos era su gusto por la bebida y por los desmanes que provocaban posteriormente estando borrachos. Era tal la afición que le tenían al vodka que, por su culpa, más de una vez estuvieron en peligro. Por ejemplo en 1663 los otomanos asaltaron por sorpresa uno de sus asentamientos fortificados después de una noche de fiesta pero los cosacos, a pesar de la resaca, se despertaron rápidamente y consiguieron expulsar a los asaltantes. Aunque otras veces no tuvieron tanto éxito ya que en 1775 el príncipe ruso Potemkin les sorprendido en mitad de una juerga y fueron derrotados de manera aplastante, dándose el caso que incluso atraparon a su atamán y éste fue llevado ante la zarina Catalina la Grande.

Pero la etiqueta internacional de borrachos  no se les asigno hasta muchos años después, al terminar las guerras napoleónicas. La fama de su valor había cruzado el Canal de la Mancha y por eso fueron invitados en 1814 a una parada militar en Londres con el fin de celebrar la victoria sobre el temido Napoleón. Los cosacos no solían ser personas sedentarias y la estancia en la capital inglesa les resultaba de lo más aburrida por lo que mataban el tiempo haciendo lo que mejor sabían: acudir a los bares y mesones a embriagarse hasta caer redondos. La bebida corría a espuertas día y noche y las juergas y los gritos eran continuos. Esa actitud llamo mucho la atención de los viandantes que muy pronto acuñaron la expresión: beber como un cosaco, frase que desde ese momento corrió por todos los rincones de Europa.

jueves, 12 de marzo de 2026

EL BUSCÓN - Francisco de Quevedo

 

En las postrimerías del siglo XVI, el poderoso imperio español comenzó a hacer aguas por todos los lados. Utilizando la manida imagen de un gigante de barro, la podredumbre iba corroyendo poco a poco sus raíces anunciando ya la futura debacle. En estos años la Península Ibérica contaba con unos siete millones de habitantes pero las continuas guerras europeas, el azote de las mortales miasmas o la expulsión de los moriscos en 1609 tuvo como consecuencia un paulatino empobrecimiento y abandono de las ciudades y sobre todo de los pueblos en donde los jóvenes ya no ven un futuro y decidían lanzarse a las metrópolis más populosas de España como eran entonces Madrid o Sevilla que ya contaban con unos 100.000 habitantes. Pero los que se prometían atar perros con longanizas pronto se daban de bruces con la realidad y se encontraban con que estas urbes no habían escapado del azote de la pobreza y hallaban calles sucias y malolientes, embarradas al ritmo de la lluvia y el ¡agua va!, sin aceras ni iluminación nocturna proclives a ser tomadas por cofradías de delincuencia y pillería compuestas por otros emigrantes pretéritos que igualmente habían surcado el camino que va de la ilusión a la desilusión.