sábado, 14 de enero de 2012

GRAFITEROS EN EL IMPERIO ROMANO


Por: José Antonio

La vida moderna en las grandes ciudades nos ha hecho acostumbrar la vista a las pintadas en cualquier pared que unos llaman arte y otros gamberrismo. Sin embargo, y como casi todo en esta vida, no es cosa nueva.
En la ciudad de Pompeya, famosa por su desaparición tras la erupción del Vesubio y por la conservación de los restos arqueológicos y restos humanos. Se hicieron muchas películas, se escribieron muchas novelas sobre este hecho. Pero una de los aspectos que más importancia tiene es la conservación perfecta de grafittis y pintadas que nos hacen visionar un poco cómo era la vida cotidiana en el Imperio Romano, la única representación de la voz del pueblo llano en Roma de la que disponemos, ya que ni la literatura ni el teatro de la época han conseguido captarlo tan fehacientemente como estas pequeñas pintadas.
Los comentarios que se recogen en los grafittis pompeyanos van desde comentarios mordaces sobre la política local, hasta anuncios publicitando servicios de prostitución; desde declaraciones de amor hasta maldiciones contra personas concretas.
Es evidente que no hay una temática, sino multitud de ellas. Incluso se podría aventurar que cada grafitti es una temática en sí misma.
Algunos ejemplos curiosos de grafittis pompeyanos son los siguientes:

Una cacerola de cobre ha sido sustraída de esta tienda. Quien la devuelva recibirá un premio de 65 sestercios. Si alguien entrega al ladrón será recompensado.
• Celadus el Tracio hace suspirar a las chicas
• Restituto ha dejado insatisfechas a muchas chicas
• Apollinaris, médico del Emperador Tito, fue bien de vientre aquí
• Veinte parejas de gladiadores, provistos por Décimo Lucrecio Satrio Valente, sacerdote perpétuo de Nerón, hijo del Emperador, y diez parejas de gladiadores provistos por Décimo Lucrecio Valente su hijo, lucharán en Pompeya los días 8, 9, 10, 11, y 12 de Abril. Habrá una gran cacería. Emilio Celer escribió esto a la luz de la Luna
• Haced a Lucio Cesernino duumviro quinquenal de Nuceria, os lo ruego: Es un buen hombre.
• Nos hemos meado en la cama; realmente / somos una calamidad. / ¿Quieres los motivos, posadero? ¡No había / ningún orinal
• Me asombra, oh pared, que aún no te hayas derrumbado bajo el peso de las tonterías de tantos escritores
• Esperanza, de complacientes maneras, nueve ases
Como pueden ver, Obélix tenía razón: Están locos estos romanos.