viernes, 27 de julio de 2012

LA LEYENDA DE DORANDO PIETRI



En el día en que escribo esta anécdota se inaugura en Londres uno de los eventos deportivos más importantes de la historia: Los Juegos Olímpicos. En concreto los trigésimos de la era moderna. Al igual que hoy hace 104 años se celebraron los mismos juegos en Londres destacando en ellos la figura de un joven maratoniano de origen italiano llamado Dorando Pietri.

Su hazaña ha pasado a través de los siglos no solo por sus méritos deportivos sino también por mostrar su entrega total al espíritu olímpico. Este sacrificio quedó plasmado en una foto inmortal que le muestra llegando a la meta extenuado tras recorrer los 42.195 Km. que separaban el Castillo de Windsor hasta el palco del estadio White Hall. Como curiosidad indicar que esta distancia en la prueba de maratón todavía sigue vigente desde 1908.

Pietri estuvo a punto de no llegar a su destino. Cuando llegó al estadio se tambaleaba de un lado a otro, corriendo en sentido contrario con piernas temblorosas. No sabía donde estaba. Los jueces de carrera, viendo la situación, se pusieron a su lado y le señalaron el camino. Pietri siguió su odisea personal y casi se derrumbó frente a la línea de meta, por lo que nuevamente los mismos jueces se compadecieron de él y tiernamente le ayudaron a traspasar la cinta de la victoria.


Aunque el gesto de Dorando Pietri había sido increíble, demostrando una fuerte determinación que iba más allá del sacrificio olímpico, el jurado descalificó al corredor italiano porque había sido ayudado a entrar en la meta. Aunque estas personas se habían regido justamente por las reglas establecidas, la gesta impactó a la reina Alejandra que premió al joven corredor con una copa de oro en honor a una hazaña que se convertiría en ejemplo para las generaciones futuras.