martes, 2 de julio de 2013

EL MANNEKEN PIS



Junto con el Atomium y el Grand Place uno de los grandes símbolos de Bruselas es el Manneken Pis. Se trata de una simpática estatua de bronce que muestra a un niño pequeño orinando agua (antiguamente por motivos festivos podía ser vino, hidromiel o cerveza) sobre una pila o fuente. Se tiene constancia de que existía a finales del siglo XIV, en 1388 según consta en los archivos de la Catedral de Santa Gúdula, y también se sabe que a lo largo de los siglos fue robada en varias ocasiones. Es por ello que en 1619 el artista Jerome Duquesnoy, el Viejo hiciera una nueva estatua para mayor gloria de la ciudad. Pero la odisea de esta figura no acaba ahí pues en 1695 los ciudadanos la protegieron del bombardeo y el asedio que hicieron los franceses a Bruselas. Desde aquel día se inscribió debajo de la estatua la siguiente leyenda: In petra exaltavit me, et nunc exaltavi caput meum super inimicos meos (El Señor me levantó sobre una roca, y ahora elevo mi cabeza sobre mis enemigos). Pero lo que no consiguió las bombas y las afiladas armas si lo lograron unos ladrones en los años 60 cuando robaron la estatua permaneciendo en paradero desconocido durante cierto tiempo hasta que fue recuperada. Actualmente la podemos encontrar en la parte antigua de la ciudad entre las calles de L'Etuve y Chene junto a la Grand Place.

Alrededor del Manneken Pis existen varias leyendas que intentan explicar el motivo de esta estatua. Les pongo las más famosas:

a) Un día una potencia extranjera puso sitio a la ciudad y como no conseguía derribar las murallas pensaron en poner una gran bomba para derribarlas. Un niño llamado Juliaanske que había visto encender la mecha subió corriendo a la muralla y orinando la apagó salvando de este modo la ciudad.

b) Durante la Batalla de Ransbeke Godofredo de Lorena colgó la cuna de su hijo entre las ramas de un roble hasta que terminara el conflicto. En medio de la batalla el niño se salió de la cuna y los soldados se lo encontraron mientra orinaba encima de los yelmos de los guerreros.

c) Esta es más fantástica pues cuenta que una vez el hijo de un noble de Bruselas abandonó una procesión pues tenía muchas ganas de orinar. Sin saberlo, lo hizo en la esquina de la casa de una bruja que como castigo lo convirtió en una estatua, la misma que hoy podemos ver.

d) Un rico comerciante perdió un día a su hijo y prometió una suculenta recompensa a quien lo encontrara. Horas y horas pasaron hasta que fue el mismo comerciante quien lo encontró orinando en un jardín mientras no paraba de reír. Como no se podía dar la recompensa a sí mismo pensó en costear una pequeña estatua con la imagen de su hijo en agradecimiento a los esfuerzos realizados por los ciudadanos de Bruselas.

Una de las cosas más curiosas referidas al Manneken Pis es el celebre museo de trajes situado en la Musee de la Ville. El origen de estos disfraces hay que buscarlo en 1698 cuando un gobernador le regaló a la estatua el primer traje. Desde entonces este gracioso personaje ha acumulado un total de 800 vestidos muchos de ellos regalados por los presidentes de estado que visitan la ciudad de Bruselas, muchos de los cuales se ponen al Manneken en ocasionales especiales para regocijo de los visitantes. Es tanta la fama que ha adquirido esta estatua que existen copias de ella en muchas ciudades del país existiendo incluso una versión femenina, la Jeanneken Pis, cercana a la Grand Place inaugurada en 1990.