miércoles, 16 de octubre de 2013

EL DIABOLICO LLANTO DE UN NIÑO



Oír a un bebe llorar por la noche siempre es motivo de desasosiego entre los vecinos, y preocupación por parte de los padres, pero en la Edad Media la emisión de este sonido producía autentico pavor a todo el mundo ya que se pensaba que el llanto estaba motivado a la aparición del demonio el cual se metía dentro del cuerpo del niño, y además de producirle terribles dolores, también podía tomar posesión de él trasformándole en un engendro de la noche. Esta creencia no era propiedad solamente del supersticioso vulgo sino que incluso pensadores y escritores de la época lo creían a pies juntillas como se puede observar en el Malleus Malleficarum (1486) de Kramer y Sprenger o en los escritos de Martín Lutero.

Para evitar que el niño durmiera mal y que el demonio hiciera de las suyas se solían colgar amuletos en las cunas y en la ropa del bebe, como por ejemplo la malaquita y otros minerales, además de fajarlos prietamente con lo que se evitaban los berridos nocturnos al aprisionarles el tórax. Aun así, a pesar de todas estas medidas, hubo padres y nodrizas que no pudieron soportar el llanto dándose en la Edad Media un número bastante alto de muertes al estampar a los retoños contra la pared o al arrojarlos por las ventanas.