martes, 24 de febrero de 2015

MANDAR AL QUINTO PINO



Utilizamos esta expresión para señalar que algo está, o la han colocado, muy lejos, o que llegar al lugar indicado es bastante dificultoso. Pues bien, el origen de esta frase hay que buscarlo  a comienzos del siglo XVIII cuando los Borbones asentaron sus reales aquí en España. Una de las primeras cosas que hizo esta familia fue intentar modernizar el país y adecentar las grandes ciudades como por ejemplo la de Madrid. Y para ello no dudaron en traer a los mejores arquitectos del mundo. Uno de ellos, en tiempos de Felipe V tuvo la idea de plantar cinco pinos en el Paseo de Recoletos, pero la distancia que dejó entre ellos era tan grande, que si uno quería ir desde el primero hasta el último tenía que recorrer un total de tres kilómetros. Como curiosidad indicar también que los amantes solían citarse en el primer pino, y que algunos solían conseguir el beso de la amada en el quinto.