sábado, 26 de septiembre de 2015

DE CÓMO LLEGÓ EL TÉ A LA NEBLINOSA ALBIÓN



Aunque me duela contradecir a los tebeos de Asterix y Obelix, la moda de beber té no la importaron los galos a las Islas Británicas (véase Asterix en Bretaña). Y de igual manera, aunque también le duela a los ingleses, no fueron ellos sino una reina de origen portugués quien llevó a esas latitudes la costumbre de ingerir esa infusión. Ocurrió allá por 1662 cuando Catalina de Braganza (1638 – 1705) llegó a Inglaterra para casarse con el rey Carlos II (1630 – 1685). Parece ser que entre sus pertenencias traía consigo una cajita que contenía unas hojas resecas que debían ser introducidas en agua caliente. A esta nueva costumbre la nueva y flamante reina lo llamó tomar el té. Y como muy pronto todas los sirvientes que había a su alrededor comenzaron a tomar esta nueva bebida, inmediatamente se puso de moda no solo en palacio sino también en todas las casas y salones de la ciudad de Londres. De la noche a la mañana el té se había convertido en la bebida nacional de las Islas Británicas.
Y ya que estamos metidos en faena… ¿por qué existe esa manía de tomarlo a las cinco en punto de la tarde? Parece ser que la culpa de ello la tuvo una amiga intima de la reina Victoria (1819 – 1901) que en el siglo XIX decidió fijar sus reuniones en una casita de campo a las cinco, entre el almuerzo y la cena. Pronto fue imitada por la reina, y, claro está, esta nueva tradición fue copiada en todos los salones de té del Reino Unido.