Las propiedades
curativas de estas pastillas ya las explica su propio lema publicitario:
Aclaran la voz y refrescan la boca. Negras, pequeñas, en forma de rombo y con
sabor a regaliz, eucalipto y mentol, las famosas Pastillas Juanolas llevan más de un siglo curándonos la pertinaz
tos. Fueron creadas en el barrio barcelonés de Gracia en 1906 siguiendo la
receta del farmacéutico Manuel Juanola
Reixach. Posteriormente fue adquirida por otro grupo farmacéutico llamado Angelín.
Poco a poco fueron demandadas por el público y ya en 1930 estaban repartidas
por todas las farmacias de España. En 1940, nada más terminar la Guerra Civil
la antigua sede se transformaba en los Laboratorios Juanola, y en 1998 fue
adquirido por una compañía italiana que se encargó de dinamizar la empresa,
modernizarla y expandir sus productos por todo el mundo.
martes, 7 de enero de 2014
lunes, 6 de enero de 2014
EL PADRENUESTRO DIABÓLICO
Atención al
padrenuestro que rezaban los rebeles neerlandeses hacia 1572 en las iglesias de
Flandes conminando al rey de España para que les librara de un hombre llamado
Fernando Álvarez de Toledo, más conocido como el Duque de Alba:
Diablo
nuestro que estás en Bruselas
maldito
sea tu nombre
así
en el cielo como en el infierno.
Que
este Diablo se marche pronto
y
con él su Tribunal, falso y sanguinario
que
a diario practica el asesinato y la rapiña;
y a
los perros rabiosos venidos de España
devuélvelos
al Demonio, su padre. Amén.
Tanto era el
miedo que le tenían pues lo consideraban un hombre cruel, ávido de fama y que
le gustaba usar la fuerza bruta en vez del diálogo. Ésta es la visión que se ha
tenido del Duque de Alba a lo largo de la Historia y que la Leyenda Negra no
dudó en publicitar por toda Europa.
FELIPE II Y LIZ TAYLOR
En el siglo XVI
durante una extracción de perlas cerca de las costas de Panamá se consiguió
pescar una de las joyas más famosas del mundo: La Peregrina. Tanta era su perfección que Felipe II llegó a pagar
la friolera de 9000 ducados por ella. A partir de entonces fue pasando de mano
en mano y de traje en traje siendo la debilidad de grandes mujeres como por
ejemplo Isabel Clara Eugenia, Margarita de Austria, Isabel de Borbón o María
Luisa de Orleáns. El ansia por lucirla fue retratada por Velázquez y otros
pintores de la época en sus cuadros. Pero cuando llegó la Guerra de
Independencia Española (1808-1814) esta perla desapareció del tesoro de la
Corona pues el rey José Bonaparte, al huir de la Península, se la llevó en el
fondo de algunas de sus famosas maletas.
Despues de este
robo se pierde la pista hasta que el actor Richard Burtón la compró en 1967 por
unos 27.000 euros y se la regaló a su esposa Elisabeth Taylor. Muchos años después
en 2011 La Peregrina vuelve hacer acto de presencia pues es vendida por la prestigiosa casa de subastas Christie’s a un anónimo comprador que no
dudó en pagar un preció más elevado que el que en su tiempo hicieron Felipe II
y Richard Burton: ¡nueve millones de euros!.
domingo, 5 de enero de 2014
HISPANIA: SEÑORA Y DUEÑA DEL MUNDO
La oposición a
Nerón empezó a tomar fuerza a partir del 60 d.C, debido a sus leyes despóticas
y arbitrarias. Uno de aquellos generales que se oponían a Nerón se llamaba
Servio Sulpicio Galba, el cual era gobernador de la Hispania Citerior. En el
año 68 al enterrarse de una revuelta propiciada por otro general de la Galia
llamado Cayo Julio Vindex no dudó en unirse a ella para derrocar al tirano.
Pero antes de fundir sus fuerzas y salir de Hispania Galba no dudó en consultar
un oráculo en la ciudad de Clunia (cercana a Burgos) el cual le dijo que de Hispania
surgiría el señor y dueño del mundo. Envalentonado con este vaticinio no dudó
en marchar hacia Roma alcanzando poco después la dignidad imperial. Aunque no
le duró mucho pues fue asesinado al año siguiente, en el 69. Aun así el oráculo
tuvo razón en su respuesta pues tiempo después Hispania iba a ser el lugar de
nacimiento de tres grandes emperadores que gobernarían todo el mundo conocido:
Trajano, Adriano, y Teodosio.
sábado, 4 de enero de 2014
JEFES DE GOBIERNO MASONES - José Antonio Ferrer Benimeli
En ningún momento (la masonería) tuvo
fuerza, autoridad ni intervención en los negocios del Estado. (Diego
Martínez Barrio)
La Masonería.
Uno de los temas que más tinta ha hecho correr desde hace siglos. ¿Quiénes se
esconden detrás de esta organización? ¿Qué poderes ostentan las logias?
¿Gobiernan el mundo a la sombra de otros gobiernos? Cientos de preguntas son
las que cualquier persona que tenga algo de curiosidad histórica se ha hecho desde
siempre. Unos se las han reformulado de manera prudente, apoyándose en datos empíricos,
rebuscando en archivos y bibliotecas, hallando de manera mesurada los
principios de que rigen a la masonería. Mientras que otros han dejado volar su
imaginación apoyándose en datos subjetivos, poco analizados e infectados por
siglos de superchería barata, contaminando de este modo a la sociedad con
ensayos poco creíbles y con bestsellers, que, aunque vendan mucho, no se
acercan un ápice a la verdad. Aun así, es triste reconocer que esta segunda
tendencia es la que desgraciadamente impera en nuestras librerías haciendo que
los títulos excéntricos y páginas alocadas ahoguen verdaderos estudios sobre la
masonería. Menos mal que todavía quedan escritores que saben dar luz y taquígrafos
a este tema sacando de vez en cuando algún trabajo que vale la pena leer. Este
es el caso del libro Jefes de Gobierno
Masones. España 1868 -1936 escrito por el eminente profesor José Antonio
Ferrer Benimeli, auténtico especialista en la masonería, y editado por la
Esfera de los Libros. (Sigue)
jueves, 2 de enero de 2014
LAS CAMARERAS DEL AIRE
La primera vez
que apareció una azafata en un vuelo comercial fue en 1930 cuando la empresa
americana BTA contrató a Ellen Church para que sirviera de asistenta y
enfermera a los pasajeros. Pronto esta figura se exportó al otro lado del
Atlántico y no fue hasta 1934 cuando se incluyeron azafatas en una empresa
Europea, en concreto en Swissair en donde trabajaba Nelly Diener. Rápidamente,
y dada la eficiencia que mostraban en vuelo, las empresas aéreas de todo el
mundo quisieron contar en sus plantillas con estas mujeres. Pero… ¿cuándo
empezaron a aparecer las azafatas en los aviones españoles? Pues hay que
remontarse a 1935 cuando se publicó en la Gaceta de Madrid (antiguo BOE) un
anuncio que solicitaba “camareras del aire” para trabajar en los aviones de las
Líneas Aéreas Postales. Se indicaba que debían ser cultas, saber de geografía y
historia para conversar con los pasajeros, y tener modales agradables.
Aunque la Guerra
Civil (1936-1939) truncó el funcionamiento de este servicio, hubo de esperar a
1946, concretamente un 26 de Mayo, a que la compañía Iberia incorporara a su
plantilla a Ana Marsans como la primera azafata aérea de la Historia de España.
Después de su contratación la siguieron Maria Josefa Ugarte, Pilar Mascías,
Maria Encarnación Ruiz de Gómez y Dolores Candela. Al principio las llamaron
maliciosamente “las marquesas” debido a que una de las condiciones que se
pedían para ser azafata era que dominasen el inglés y tuvieran el título de
enfermera, requisitos que muy pocas mujeres, a excepción de las de clase alta,
tenían en aquella España de la postguerra.
miércoles, 1 de enero de 2014
ANALIZANDO UNAS BIRRAS
¿Sabías que John
Shakespeare, el padre del Bardo de Stratford-upon-Avon entre otros trabajos fue
catador de cervezas? En aquella época, a las personas que ejercían esta labor
se las conocía con el nombre de conners
y se encargaban de ir por los diferentes pubs
de los pueblos primeramente probando las cervezas que se vendían, después observando
que el precio de venta impuesto por la Corona fuera el correcto y, sobre todo, finalmente
comprobando que no estuvieran adulteradas con otros productos. ¿Cuál era el método
que utilizaba John Shakespeare? Pues de una manera muy científica, como les
contaré a continuación: Primero se acercaba a la barra y le decía al barman que
le sirviera la mejor cerveza que tuviera, la más cara, que para eso paga el
Estado. Cogía la pinta que le servían y derramaba la mitad en el taburete donde
luego se sentaba. Tranquilamente se bebía la cerveza y pasado un tiempo se
levantaba del asiento comprobando si la parte baja del pantalón, es decir, la
parte del trasero, se quedaba pegada. Sí en verdad ocurría esto, es que la
cerveza que le habían servido estaba adulterada con azúcar, haciendo que
inmediatamente John Shakespeare expendiera la correspondiente multa al dueño
del local.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)





