lunes, 31 de octubre de 2011

CARNE PICADA EN HUELVA



Por: José Antonio

Tras la derrota de las tropas del Afrika Korps de Rommel en el Sahara el mando Aliado se centró en la conquista de Sicilia como punto estratégico para iniciar la reconquista de Italia y  del continente Europeo. Sin embargo, la cercanía del continente africano de las zonas en manos del Eje haría imposible que los preparativos de dicha conquista fueran secretos. Para ello se pergeñó una operación de engaño que hiciera creer al Alto Mando alemán que el objetivo estaba en la conquista de Cerdeña y los Balcanes.
El capitán de la RAF Charles Cholmondeley  tuvo la idea de lanzar en paracaídas un cadáver en Francia con información falsa. En principio la idea se dejó de lado por impracticable. No obstante, el capitán de corbeta Ewen Montagu recuperó la idea pero lanzando al cadáver en el mar. Ayudados por el patólogo sir Bernard Spilsbury, Montagu y su equipo encontraron un cadáver de un hombre de 34 años muerto por una neumonía. Hablaron con su familia de la operación y les pidieron guardar secreto de la misma. La familia aceptó con la única condición de que no se revelara jamás la identidad del muerto. El hecho de que hubiera fallecido por neumonía hacía que sus pulmones tuvieran el mismo aspecto que un ahogado. A la operación se le dio el nombre de Mincemeat (carne picada).
Le dieron la identidad del muerto. El Comandante William Martin. Le inventaron una novia, que era una joven del MI5, completándolo con cartas y fotos de su relación. Le pusieron entre la documentación entradas de teatro recientes, un juego de llaves, una tarjeta de identidad caducada, facturas sin pagar, etc.


Mientras Montagu creaba al personaje en el Alto Mando se decidía qué documentación clasificada tendría que llevar. Era necesario convencer a los alemanes de que el desembarco se iba a efectuar en algún sitio que no fuese Sicilia. La idea era presentar un ataque a Cerdeña, como paso previo para establecer una base para un desembarco en el sur de Francia y, a continuación, efectuar un gran desembarco en Grecia por los Balcanes. Y, en lugar de sugerir directamente estos falsos planes por medio de documentos oficiales, se sugerirían por medio de una carta personal del teniente general Sir Archibald Nye, al general Sir Harold Alexander, donde se le decía «off-the record» que habría dos operaciones. Alexander atacaría Córcega y Cerdeña, mientras el general Sir Henry Wilson lo haría en Grecia, dando a esta falsa operación el nombre de Operation Husky, que era el nombre real de la operación de desembarco en Sicilia. Además, en una jugada maestra de psicología inversa, la carta indicaba que se estaban elaborando planes para engañar a los alemanes y convencerlos de que el desembarco se haría en Sicilia.
Tras todo esto, el comandante Martin fue puesto en un contenedor estanco vestido con su uniforme de la Royal Marine, embarcándolo en el submarino HMS Seraph que navegó hasta las costas de Huelva. Se eligió esta posición dado que España, aunque neutral, simpatizaba con Alemania e Italia y en su suelo había gran cantidad de agentes de la Abwerh, el servicio secreto alemán. De madrugada lanzaron al mar el cuerpo con el maletín atado y un chaleco salvavidas. Desde el submarino se envió un mensaje: MINCEMEAT COMPLETED.
El cuerpo fue encontrado a primera hora de la mañana por un pescador que lo entregó a las autoridades. A los tres días fue entregado al vicecónsul británico y enterrado con honores en el cementerio de Huelva.
Montagu decidió incluir el nombre de William Martin en la lista de bajas que publicaba el Times, sabiendo que los alemanes también lo leerían, junto con dos oficiales que murieron en accidente de aviación cuando se dirigían a Gibraltar. Para reforzar el engaño se mandaron una serie de mensajes al agregado naval británico en Madrid pidiéndole la devolución inmediata de los documentos que portaba el comandante Martin al precio que fuera. Los documentos fueron devueltos a mediados del mes de mayo de 1943.
Sin embargo, los alemanes ya sabían de la existencia de dichos documentos y un agente de la Abwerh se hizo con ellos. Los alemanes abrieron el maletín y fotografiaron su contenido. Dichas fotografías fueron enviadas a Berlín con urgencia, para su examen por la inteligencia germana. Los alemanes se habían tragado el engaño. Por eso se envió un telegrama a Winston Churchill con el siguiente mensaje: Mincemeat swallowed whole (se han tragado la carne picada).
Hitler quedó tan convencido de la autenticidad de los documentos que discrepaba con Mussolini de que Sicilia fuera en punto del ataque, insistiendo que cualquier mensaje de los aliados en este sentido era un engaño. La invasión comenzaría en otro lugar. Hitler dio órdenes de reforzar Córcega y Cerdeña y envió a Rommel a Atenas. Los barcos encargados de la defensa de Sicilia fueron enviados a otros lugares.
La invasión de Sicilia empezó el 9 de julio de 1943, pero los efectos del engaño de los documentos del comandante Martin seguían, ya que lo alemanes pensaban que se trataba de una finta y que el ataque se haría sobre la isla de Cerdeña. Sicilia fue conquistada en apenas un mes, sin apenas resistencia.
La tumba del comandante Martin sigue en el cementerio de Huelva. Su “muerte” salvó muchas vidas y cambió el curso de la guerra. Desde el día de su “entierro” siempre hay flores frescas en su tumba.