jueves, 30 de junio de 2011

TOROS EN GRAN VÍA



Esta es la historia de dos fugitivos, dos inconformistas, que encontraron la horma de su zapato en la céntrica y popular Gran Vía de Madrid, no de la mano de un policía diligente, sino de un torero valeroso llamado Diego Mazquiarán, alias “Fortuna”. Estos Bonnie and Clyde fueron una vaca y un toro que decidieron un 23 de Enero de 1928 huir del transporte animal, que los llevaba a una suerte incierta, saltando de la parte trasera del camión para buscar la libertad.
A comienzos del siglo XX, en la época que les hablo, era común transportar el ganado no solo por los extrarradios de Madrid sino incluso por la ciudad misma. Pues bien, nuestros forajidos decidieron comenzar su aventura cerca del Puente de Segovia ante el asombro de los viandantes que incluso a veces se atrevieron a dar algún pase para demostrar su gracia torera. Siguieron subiendo hacia el centro y optaron por la calle Leganitos en donde desgraciadamente se produjo la primera victima pues una anciana desprevenida y asustada fue corneada. Después de este hecho ambos llegaron a la Corredera Alta de San Pablo en donde hubo dos victimas más pues en su famoso mercado fueron arrollados un comerciante y un mensajero.
Pero al entrar en Gran Vía se les acabo la suerte y las ganas de cornear más coches, tiendas y personas, pues entre el gentío asombrado se encontraba el torero Mazquiarán. Mientras se producía el lógico terror y tumulto, él tranquilamente se desabrochó la americana principiando una suerte de pases que animó a los madrileños a prorrumpir en oles, disfrutando de una día gratis de toros. Después de la faena pidió el estoque y mató en la segunda intentona, acabando con la gesta de un toro y una vaca que decidieron vivir su vida por su cuenta.

P.D.: Esta hazaña que salió en todos los periódicos fue un revulsivo para la carrera de Diego Mazquiarán “Fortuna”, ya que este hecho extraordinario le consiguió 18 corridas para todo el año. En verdad que este hombre hizo honor a su alias.

miércoles, 29 de junio de 2011

UNA MALETA QUE CAMBIÓ LA HISTORIA



Todos conocemos el hecho de que el 18 de julio de 1936 se produjo un levantamiento de parte del ejército español contra el poder legalmente establecido por las elecciones de febrero de ese año. Los militares no estaban de acuerdo con el sesgo que estaba tomando el país tras la victoria del Frente Popular en dicha cita electoral y las medidas tomadas por ese gobierno encabezado por Manuel Azaña: reforma del ejército, Ley Agraria, limitación de privilegios a las clases acomodadas, todo ello aderezado con los hechos de la Revolución de 1934 en Asturias o la autodeterminación de Cataluña.
Un grupo de militares conspiró encabezados por Mola, al que llamaban El Director. Todo estaba preparado para noviembre de 1936, pero los acontecimientos de ese inicio de verano lo precipitó todo, sobre todo con el asesinato del político ultraconservador Calvo Sotelo por parte de miembros de la Guardia de Asalto (lo que actualmente es la Policía Nacional). Mola era el cerebro militar, junto con Francisco Franco o Kindelán. Pero el personaje clave en la rebelión era el general Sanjurjo, quien ya había fracasado en un intento de golpe de Estado años antes y que estaba exiliado en Portugal. Sin embargo, los hechos se torcieron y quien iba a ser el jefe político del levantamiento murió en un accidente de aviación cuando regresaba a España para ponerse al mando de las operaciones.
Un avión fue a recoger al general al aeropuerto de Santa Cruz, en Lisboa. El piloto, Juan Ansaldo, contempla cómo la comitiva del general se dirige hacia el aparato y ve alarmado cómo uno de los asistentes de aquél arrastra a duras penas una maleta. Ansaldo dice que la maleta no puede subir porque no pueden tener exceso de peso porque la avioneta va cargada de combustible y la pista de despegue de demasiado corta finalizando en un pequeño bosque. El asistente se mosquea e increpa a Ansaldo diciendo que la maleta contiene condecoraciones y uniformes de gala de Sanjurjo, uniformes que tendrá que usar para la entrada triunfal en Madrid. No iba a ir el general sin sus uniformes de gala en una ocasión tan importante…, ¡¡¡faltaría más!!!
El piloto hace un gesto de resignación y coloca la maleta en el avión. Hay que tener en cuenta que, además del peso explicado anteriormente, el general Sanjurjo era un hombre muy grueso. La avioneta comenzó a avanzar por la pista. Ansaldo lleva el motor a tope de revoluciones para que en el momento de elevar el aparato, toda la potencia acumulada permita despegar a pesar del peso de la maleta y del general. Una vez despegado, las ruedas de la avioneta chocan contra los árboles y provocan el accidente y la muerte del general Sanjurjo.
Este hecho cambió la historia. Franco comenzó a mover los hilos de la rebelión, tanto a nivel militar como a nivel político para hacerse con el poder con astucia hasta hacerse con el poder. ¿Otro ejemplo más de la baraka legendaria de Francisco Franco? Es posible. A medida que iba avanzando la contienda civil que se produjo después del levantamiento Franco fue quedándose solo en el mando de la “Nueva España” tras la muerte de los más peligrosos enemigos políticos que tenía, es decir, Mola y José Antonio Primo de Rivera. Sin embargo, es curioso que algo tan simple como una maleta tuviera una incidencia tan grande en la Historia de España.
Por: José Antonio

martes, 28 de junio de 2011

ANÉCDOTAS EN LA TRAGEDIA



Todos estamos de acuerdo en que la Guerra Civil española fue una de las tragedias más duras de la historia de la humanidad. Hermanos matando hermanos, padres matando a hijos, hijos matando a padres, novias matando a novios, etc. Sin embargo, dentro de la tragedia se produjeron hechos anecdóticos que nos pueden arrancar una sonrisa o, incluso, una carcajada.
Uno de estos hechos la protagonizó en la batalla del Jarama un miliciano anarquista en el Pingarrón. La milicia de nuestro protagonista capturó a unos requetés navarros. Estos luchadores bravos, voluntarios todos ellos, carlistas y tradicionalistas, fanáticos religiosos que se habían preparado militarmente incluso antes de que se comenzara a gestar el golpe de Estado, se caracterizaban por su boina roja, sus grandes crucifijos y un bordado con el Sagrado Corazón que rezaba Detente Bala. Eran tan fanáticos en su modo de ver la religión que el político Indalecio Prieto llegó a decir que no hay nada más peligroso que un requeté después de comulgar. Un grupo de estos bravos guerreros carlistas fue capturado por una milicia de la CNT. Nuestro miliciano contempló a los requetés y se fijó en el Detente. Le sorprendió ve la inscripción y colocó a su portador junto a un árbol. Sacó su pistola y disparó a bocajarro al bordado del Sagrado Corazón. Evidentemente, el requeté murió, el Sagrado Corazón no detuvo la bala. Sin embargo el anarquista  miró sorprendido a su víctima, al cañón de la pistola. Esperaba a que se produjera el milagro. Aunque ateo y anticlerical se sorprendió de que el proyectil no rebotara y salvara la vida al ejecutado.
Otra de estas anécdotas la protagonizó Valentín González, el Campesino. Este hombre tenía una peculiar forma de ajusticiar a los prisioneros italianos que caían en su poder. Los ejecutaba con la pluma. No piensen que les clavaba una estilográfica en la garganta o en las cuencas oculares. Era algo más sencillo. Tapaba los ojos a sus prisioneros y los ponía en fila. Después colocaba a un grupo de milicianos. Aquéllos esperaban a ser fusilados y, claro, la tensión de ver que la muerte se acercaba era tremenda. El Campesino gritaba “¡¡¡FUEGO!!!” y los milicianos disparaban al aire. Los prisioneros se sobresaltaban, lo que provocaba que las pulsaciones subieran hasta más de 300 al minuto. El proceso lo repetía 5 veces. Imagínense a esos pobres con los ojos tapados y esperando el abrazo de la muerte, un abrazo que no llegaba. En la sexta descarga, Valentín González se colocaba al lado de uno de los italianos, daba la orden de disparar, los milicianos volvían a disparar al aire, pero El Campesino, en esta ocasión pinchaba levemente al prisionero con un lápiz afilado, provocando un infarto que mataba al italiano.
Por: José Antonio

viernes, 24 de junio de 2011

FRANCO SE PONE ENFERMITO



Menudo día fue a elegir el principal ganador de la Guerra Civil para ponerse enfermo. Francisco Franco Bahamonde nunca se puso malito durante la contienda,  y lo que es el destino, justamente cuando sus tropas entraban en Madrid el día 28 de Marzo de 1939, estaba postrado en la cama con una fuerte gripe. De aquel trance no le salvaba ni su socorrida "baraka"
Días después, el día 1 de Abril, estaba recompuesto y  ya pudo firmar personalmente (él único redactado así) el famosísimo parte final de guerra, aquel que dice aquello de En el día de hoy, cautivo y desarmado el Ejército Rojo, han alcanzado las tropas nacionales sus últimos objetivos militares, y bla bla bla… La historia de los siguientes 40 años ya la conocen, aunque siempre habrá algún cotilleo que mostrarles.

Buenas lecturas.

jueves, 23 de junio de 2011

RODRIGO DE TRIANA, CORSARIO



Hoy les voy a hablar de un hombre que pasó de estar subido a un mástil con el dedo y el brazo enhiesto señalando un histórico horizonte, a ser un corsario contra su propio país. Les presento a una persona que muchos de nosotros conoce y que era un icono en las clases de historia en el colegio: Rodrigo de Triana.
Era oriundo de varios lugares (Triana, Coria del Río, e incluso Lepe en donde curiosamente aparece en su escudo), y en 1492 se embarcó en una expedición hacia Occidente atravesando el Mar Tenebroso, al lado del futuro Almirante de la Mar Oceana Cristóbal Colón. Los días pasaban y no se avistaba tierra, el nerviosismo crecía entre la tripulación y el conductor de aquellas naves empezaba a creer que su idea original se venía abajo. Desesperado dijo a los marineros que daría 10.000 maravedíes a quien avistara algo más allá de la línea del horizonte. Días después y de milagro, se oyó desde lo más alto… ¡¡¡Tierra!!! Un marinero llamado Rodrigo había avistado el comienzo de una de las mayores gestas de la historia.
Esta es la narración que todos conocemos, pero aquí empieza el tocamiento de narices que llevó a este humilde marinero a convertirse en un pirata y corsario a las ordenes musulmanas. Para empezar nunca cobró esa cantidad de dinero pues Colón adujo que antes de que el vigía viera tierra, él la había visto antes. Y claro en un juicio, sin pruebas materiales, palabra contra palabra, el tener divisa de gran Almirante pesó más a los jueces. Después vino el asunto de su padre. Me explico: Rodrigo de Triana en realidad se llamaba Juan Rodríguez Bermejo y era hijo de un morisco converso, Vicente Bermejo. Pues para más tocamiento de gónadas, mientras navegaba hacia una muy posible muerte aquel glorioso 1492 su padre estaba siendo pasado, vuelta a vuelta, a la parrilla por la Inquisición. Como verán este buen hombre estaba a punto de estallar.
Antes de pasar de la Cruz a la Media Luna, se le vio navegando en 1525 en la expedición de Garci Jofre de Loaisa hacia las islas Molucas. Pero las injusticias diarias, el hambre, el ajusticiamiento de sus familiares más queridos,  y el duro trabajo a bordo de los galeones, hicieron que su mente dijera ¡basta! y decidiera pagar las crueldades a su querida España con la misma moneda. Si su tierra le ofrecía la espada él la combatiría con el alfanje. Se refugió en el Norte de África, se convirtió al Islam y acabó sus días a las órdenes de cualquier persona que quisiera aterrorizar las costas hispanas. De estar subido a un mástil, a empuñar la espada en la misma proa del destino vengándose de todas las injusticias sufridas.
Claro esta, esta narración muy pocas personas las conocen, pues no encajaría con la historia idílica del aguerrido y sufrido marinero que un día gritó a los vientos que delante de sus narices se encontraba un nuevo Continente.

Fuente: Rincones de Historia Española, de León Arsenal y Fernando Prado

martes, 21 de junio de 2011

JUAN XXIII, DON CAMILO Y DON PEPPONE

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Y es que no hay nada como un libro para levantar el ánimo. Cuántos no habrán alzado el espíritu y hallado la verdad entre las hojas de un buen volumen. Pues eso mismo le paso al Presidente de la IVª República Francesa Vincent Auriol (1884-1966).
Este hombre, erigido como máximo dirigente del país en 1946,  después de la Segunda Guerra Mundial, estaba muy deprimido. Iba triste por las esquinas y nadie sabía bien que le pasaba. Levantar un país asolado por una terrible contienda no debe ser fácil y si encima los partidos políticos te estaban todo el día haciéndote la puñeta la cosa no era agradable. Pero, curiosidades de la vida, allí estaba el nuncio papal Ángelo Giuseppe Roncalli, futuro Papa Juan XXIII, que sabiendo que Auriol estaba tristón decidió poner fin al asunto. Se puso en contacto con él y le dijo que tenía un remedio perfecto para salir del trance y devolverle el humor. Mediante su servicio de mensajería le hizo llegar un paquete pequeño. Auriol lo abrió con expectación para ver que medicina le enviaba tan angelical médico… pero allí no había ninguna caja de pastilla, ningún jarabe ni receta… sino un simple libro: Don Camilo y Don Peppone de Giovanni Guareschi.
Tiempo después, tras la lectura, Auriol volvió a reír y la vida comenzó a parecerle maravillosa. Más tarde, y en recompensa por ese gran favor literario, recompensó al futuro Papa con la Legión de Honor, el cual siempre lució con gran orgullo.

lunes, 20 de junio de 2011

LAS LLAGAS DE SOR PATROCINIO



Hoy les voy a hablar de una de las personas más curiosas de nuestro siglo XIX. Se trata de María Josefa de los Dolores Anastasia, más conocida como Sor Patrocinio y sus famosas llagas. Esta religiosa, tan devota e influyente en la corte de Isabel II, llegándose a decir que incluso amaño el matrimonio entre la reina y Francisco de Asís, siempre estuvo rodeada de polémicas tanto dentro de la familia real como de los círculos políticos de la época. Por ello estuvo enjuiciada por unos y por otros, llegando a vivir continuos destierros y realojamientos en distintas órdenes religiosas. Su fama de milagrera y persona sabia y divina era muy conocida, pero lo que siempre llamó la atención de la gente fue el caso de las llagas. Estas se le manifestaron de joven en el convento de Caballero de Gracia y en total se trataban de cinco marcas, cinco agujeros o llagas, como los que tuvo Jesucristo en su Calvario allá en Jerusalén. Es lo que le dio fama de santa. Pero sus enemigos, y sobre todo los más encarnizados con la política de la reina, llegaron a enjuiciarla en 1837 demostrando que todo era un truco y de esta manera vilipendiarla delante de todo el mundo. He aquí un extracto de lo ocurrido:

… viéndose acorralada por sus acusadores se desmoronó y confesó que un fraile capuchino le dio una cosita para provocar las heridas… “San Pablo en sus cartas exhortaba mucho la penitencia, y enseguida sacó de la capilla una bolsita, en que dijo conservaba una reliquia que aplicada a cualquier parte del cuerpo causaba una llaga, que debía tenerse abierta para seguir padeciendo y teniendo tal mortificación, ofreciendo a Dios los dolores como penitencia de las culpas cometidas y que pudieran cometer, alcanzaría el perdón de ellas”.  Este capuchino “… la hizo un terrible encargo, mandándola aplicase a las palmas de las manos y al dorso de ellas, a las plantas y parte superior de los pies, en el costado izquierdo, y alrededor de la cabeza en forma de corona, encargándola muy estrechamente bajo secreto de obediencia y las más terribles penas en el otro mundo, que no manifestase a nadie de qué le habían provenido, y que si la preguntaban debería decir que sobrenaturalmente se había hallado en ellas”

Sor Patrocinio sigue aduciendo que todo era culpa del monje, y no de ella. Vamos, que le cargó el muerto a otro. Pero eso sí consiguió de esta manera convertirse en uno de los personajes más curiosos del XIX español, ya que lo tuvo todo, ser santa y consejera de una de las reinas más castizas de nuestra Historia.

Fuente: Revista Historia de Iberia Vieja nº73

viernes, 17 de junio de 2011

¡QUE VERDES ERAN LOS BIZANTINOS!



Hoy no les voy hablar de ningún personaje histórico, ni de ninguna anécdota controvertida. Les voy a hablar de un elemento que nos rodea continuamente, y que sí además eres asturiano, gallego o cántabro, o vives en una selva tropical mucho mas… les presento al color verde.
No es un color cualquiera, ni más bonito ni más feo que otros, pero está rodeado de muchas connotaciones y peculiaridades que le permiten casi ser de la familia. Esta tonalidad luminosa es a la vez anunciadora de esperanza en tiempos difíciles; intimidadora y amenazante con aquello de más verdes las han segado; e incluso coplera porque quién no ha oído aquello de ojos verdes, verdes con brillo de faca… Lo tiene todo, vamos. Pero lo que muy poca gente sabe es que este color no solo se viste de faralaes sino que en la antigüedad era un elemento de culto.
Este hecho lo supieron apreciar los bizantinos en sus bibliotecas pues se dieron cuenta de que este color tenía algo que lo hacía anestesiante. Por ello es que en sus centros de enseñanza allá en Constantinopla y más concretamente en las bibliotecas se colgaran en los techos, cada ciertos metros, unas telas de este color para que los estudiante o sabios, cuando se sintieran cansados posaran sus ojos en la altura y al mirar los estandartes vedes relajaran la vista. Esta obsesión incluso fue más allá llegando a decorar los suelos y techos con mármol verde veteado, muy bonito él, como nos dice San Isidoro de Sevilla en sus Etimologías.
Como se vera, la importancia de este color no solo tiene motivos folclóricos o sociales (que se lo digan al Betis Balompié), sino también culturales. Ahora les animo a ustedes a que cambien el fondo de pantalla del monitor de su ordenador a tonalidad verde y verán lo que descansa su aparato visual.
En verdad, lo que sabían estos bizantinos… ver para creer.

Buenas lecturas

jueves, 16 de junio de 2011

EL REY CIRO Y EL MUNDO ANIMAL



Ocurrió hace mucho, mucho tiempo, allá en la lejana Asía, en un tiempo que el mito se confundía con la Historia, y la Historia con la leyenda. En aquella época todo era posible, pues los dioses gobernaban la tierra y cualquier milagro era creíble. Esta es la historia de uno de aquellos milagros… es la historia de un autentico Hijo de Perra.
Todo comenzó en un reino llamado Media (actualmente Irán y algo de Irak) donde existía un hombre muy sabio llamado Deyoces. Todo el mundo le consultaba sus penas y también le solicitaban que les ayudara a dirimir las peleas con los vecinos. Que si esta cabra es mía, que no, que te lo digo yo… Y así fueron pasando los años hasta que este buen hombre se cansó y decidió que nunca más volvería a ser juez. Los sabios, intimidados por este cambio decidieron hacerle rey, y mal que le pese aceptó. Eso sí, con la condición de que viviría en un palacio en donde nadie lo vería y todo sería gestionado por consejeros y ayudantes.
Las estaciones se suceden unas a otras sin descanso pues el tiempo es un monstruo gruñón que no se deja sobornar. Al sabio Deyoces, le siguió Frarotes. A este Ciajares, y de esta manera llegamos al que nos interesa pues es el padre del artista principal: Astiajes. Éste tenía una hija, la preciosa Mandane, y parecía que todo les iba de maravilla hasta que una noche el rey soñó que ella estaba en lo alto de un monte y principiaba a tener una orina tan grande que sumergía a toda Asia bajo ella. Astiajes, pasó días dándole vueltas al sueño hasta que decidió consultar a los magos y estos, después de hacer las pertinentes rogativas a los altares divinos, convinieron en que estaba embarazada y que  tendría un hijo que acabaría con el reino de Media. El Rey tomó una decisión  que cambiaría la faz de la Historia… alejarla del reino y casarla con uno no medo, es decir con el vecino del lado, un persa. La matrimonió con uno llamado Cambises que la hizo muy feliz y pareciendo que todo el embrollo quedaba solucionado… ¿o no?
Pues al destino no se le puede engañar y tiempo después el rey volvió a tener un sueño. En él volvía aparecer su hija pero estaba vez no de manera escatológica sino vegetal, pues el hijo que concebía era una parra que crecía tanto que tapaba de nuevo no solo Asia sino el mundo entero. Volvió a consultar con los magos y estos le confirmaron las teorías anteriores. Ni corto ni perezoso Astiajes mando a un sicario a matar al bebe, y encomendó esta tarea a un fiel suyo Harpago (que significa “el que rapta”). Pero de nuevo parece que el destino jugó sus cartas de nuevo pues éste, al igual que el cazador de Blancanieves, decidió no matarlo y se lo dio a un vaquero para que hiciera el trabajo suyo. Este buen hombre cuando llegó a casa se encontró con que su mujer también había dado a luz un bebe, pero había nacido muerto. Mitradates, que así se llamaba el pastor, decidió dar el cambiazo y enseñó a Harpago el bebe muerto. De esta manera, por el engaño se salvó, y fue criado por el vaquero y su esposa llamada Espaca hasta que años después y tras varias aventuras (que algún día os contaré) diera a conocerse como el rey de reyes. Un auténtico emperador con un nombre… Ciro.
Seguramente tras leer esta pequeña historia os preguntareis por qué me he obstinado en llamar al gran Ciro, Hijo de Perra. Pues la culpa de todo ello no la tengo yo… sino su madre y un tal Evemero. Éste era un estudioso de la mitología y las religiones, allá en el siglo IV a.C,  que racionalizaba todas las leyendas e historias curiosas. Pues bien, se dice que a Ciro lo amamantó una perra, y que gracias a su leche pudo sobrevivir (¿os suenan de algo ahora los mitos de Rómulo y Remo amamantados por una loba, lupa (también sinómino de prostituta), o al mismísimo Zeus Tonante igualmente amamantado por la cabra Amaltea (o ninfa)?) Aquí Evemero metió mano y dijo que nones, que al gran Ciro no le dio de mamar un chucho de la calle, faltaría más, sino su madre pues Espaca significa en persa perra. Por tanto todo queda en familia.
Así que si algunos de los lectores en estos momentos dispusiera de una máquina del tiempo y viajara a los comienzos del Imperio Aqueménida  ya no le resultaría ofensivo que un hombre con barba oriental se acercara al Rey Ciro y le espetara en su cara… ¡¡¡Eres un hijo de perra!!!

Pd: antes de que se me olvide. Otro dato canino de este rey persa. Si miran su nombre tiene otra denominación animal pues perro en griego tambien es cino. De ahí a hijo de Espaca, solo hay un paso.

Buenas lecturas.

miércoles, 15 de junio de 2011

LUISA ISABEL DE ORLEANS



Imagínense que son invitados a una cena importante. Todo parece ir perfecto, los invitados son excelentes, la conversación es fluida y culta, y la comida es soberbia. La situación esta saliendo a pedir de boca… y de pronto su esposa, porque sí, porque yo lo valgo, se levanta delante de todos los invitados y se empieza a quitar la ropa, se queda en pelota picada, se rasca el trasero y eructa delante de todos. Claro esta todo ello aderezado con una sonrisilla de traviesa que hace que uno solo piense en que agujero meterse para que no le miren. Pues todo este embrollo y vergüenza es lo que debió de sentir Luis I y toda la familia de exmonarca Felipe V cuando la reina consorte, Luisa Isabel de Orleans lo hacia día sí y día también. Ver para creer.
Hoy les traigo a uno de los personajes, egregio en este caso, que más me han fascinado de nuestra Historia. Ésta es la increíble peripecia vital de una de las reinas de España que se salió del esquema fijado en todas sus antecesoras. En verdad era una reina niña, pues desde muy joven estuvo comprometida por motivos políticos con el hijo de Felipe V, Luis I. Cuando llegó a la Península y se puso al frente del gobierno junto a su afamado esposo los suegros no sabían muy bien lo que habían hecho. Era de lo más peculiar pues despreciaba continuamente las mínimas normas elementales de conducta y etiqueta. Le encantaba ventearse y eructar  delante de los embajadores… y si encima les enseñaba un poco de carne mejor que mejor, pues tenía la manía de desnudarse delante de cualquier persona y mostrarse con una insinuante enagua o fino camisón. Estaba subida en lo alto de una escalera y nos mostraba su trasero, por no decir otra cosa. Creyó caerse y pidió ayuda; Magny [el mayordomo] la ayudó a bajar delante de todas las damas, pero, a menos de estar ciego, es evidente que vio lo que no buscaba ver y que ella tiene por costumbre mostrar libremente (Mariscal Tessé) Uno de sus grandes pasatiempos era correr desnuda o en ropa interior por los jardines de la Granja, y mostrar sus encantos a cualquiera que la mirase, sea su suegro o cualquier criado o mayordomo.
Como niña que era cuando se enfadaba, tenía rabietas infantiles, se negaba a hablar, aguantaba la respiración o se ponía a comer chuches a escondidas. Vamos, endogamia galopante y falta de afecto paternal. Uno de sus vicios era comer continuamente rábanos en vinagre y llenar las comidas con ellos. Se ha llenado de rábanos y de ensalada con vinagre, que no sé cómo no revienta, pero por comer se pierde tanto que hasta come el lacre de los sobres, afirmaba el Marques de Santa Cruz
La gota que colmo el vaso fue cuando la pillaron jugando a un juego muy divertido llamado “El Juego del Palo en el Culo” (broche-en-cul). Consistía en que tres camareras suyas se pusieran en pelotas, al igual que ella y atando a una de ellas de pies y manos, la hacían rodar con un palo como si fuera hockey. Se lo pasaban bomba, arrastrándose mutuamente y tocándose a la vez hasta que entró la familia real y ante el pasmo general decidieron  encerrarla en el Alcazar: De suerte que no veo otro remedio que encerrarla lo más pronto posible, pues su desarreglo va en aumento. Años después moría su egregio marido de viruelas y aunque ellas las pasó, no rompieron su fortaleza física. Acabó volviendo a Francia y allí paso sus días… me imagino que disfrutando de la vida y de su cuerpo.

Buenas lecturas

martes, 14 de junio de 2011

EL ENTIERRO DE MOZART



Her Mozart tuvo un entierro terrible, solitario y muy muy anónimo. Sí, como se lo cuento. Parece ser que la señora de Mozart, Constance, no tenía dinero para más, alrededor de sesenta florines, así que el mayor genio de la música se tuvo con conformar con un entierro de tercera clase. Un acto luctuoso en el que además acudieron pocas personalidades, ya que además ese día 6 de Diciembre de 1791 llovía a raudales y la gente no estaba para recorrer el trayecto que separaba Viena del cementerio que había a las afueras.
El cuerpo fue trasladado en carreta en un "ataúd multiuso" pues era de los más baratejos. Tenía una portezuela a los pies y en cuanto éste se inclinaba dejaba caer el cuerpo amortajado, sirviendo posteriormente para otro cadáver. En esta triste caja fue nuestro genio... seguramente que a lo lejos se oiría el Réquiem con dolorosa melodía... y fue dejado caer con indolencia en una fosa común con dieciséis fiambres traídos hasta el camposanto antes que él. Se le echo cal y cuatro paladas de tierra y allí quedó más solito que la una.
De verdad que es triste esta forma de irse de la vida tan alejada de la gloria que tan justamente se merecía. Lo más curioso es que sí hubo alguien que le acompañó en este trance... un perrito, un chucho desarrapado que fue al lado de la carreta hasta el final. Un historiador holandés Villen van Loon, en su libro Las Artes, nos habla de este protagonista accidental:

"Sólo un perro, lleno de barro, sucio, se animó a seguir el cortejo hasta el cementerio, y fue, en consecuencia, el único caballero que presenció la ceremonia el día en que Mozart fue enterrado como un perro".

Fuente: Polvo eres 2, de Nieves Concostrina; y  Amadeus, de Milos Forman

lunes, 13 de junio de 2011

RESEÑA EN HISLIBRIS: CUENTAME UNA HISTORIA

 CUÉNTAME UNA HISTORIA - Carlos Goñi









Hoy es día grande, estoy de enhorabuena pues la eminente página de Internet Hislibris, en donde normalmente me dejo caer, ha tenido a bien publicarme una humilde reseña del libro Cuentame una Historia de Carlos Goñi. Mejor que repetir de nuevo las mismas palabras que deje en esta reseña, les dejo el enlace. Espero que la disfruten, y si son amantes de las anécdotas en la Grecia antigua no duden en no dejar pasar este excelente libro pues mientras dure su lectura hará las delicias de los más exigentes manteniéndoles enganchados desde el principio hasta el fin.
Aquí va el enlace:

http://www.hislibris.com/cuentame-una-historia-carlos-goni/

Buenas lecturas.

domingo, 12 de junio de 2011

UNA TARDE EN LA FERIA DEL LIBRO

Es una de las fechas más especiales del año, pues no solo los mejores escritores nos enseñan sus rostros, sino que la mayoría de las veces antecede a la entrada del verano y se va notando el calorcito. Esta tarde me he dado una vuelta con mi esposa pensando que habría poca gente, pero que equivocado ya que ¡estaba a reventar!, parecía más una gran maratón que una feria de libros anual. Muy curioso, la verdad. Cientos de casetas me flanqueaban a ambos lados y era precioso ver a miles de lectores y a un buen numero de escritores confraternizar unos con otros, juntos, más allá de la frontera del libro que portamos diariamente. Mi punto de mira estaba dirigido a dos escritores en concreto, la caseta 108 donde estaba Nieves Concostrina firmando junto a Forges y su esposa Pilar Garrido Cendoya; y la caseta 185 donde Juan Eslava Galán tan bonachón como siempre firmaba cualquier libro que le pusieras delante.
Ha sido todo un honor conocer a la señora Concostrina, pues además de firmarme todos sus libros con un desparpajo y alegría inmensa, le acercó a su amigo y compañero Forges uno de los mios, para que me hiciera un pequeño dibujo... ¡madre mía un dibujo original de Forges en un libro hecho solamente para mi, menudo tesoro!


¡Que resalá es!

De ahí nos fuimos a la caseta donde Eslava Galán  moraba. Como siempre todo un placer estrecharle la mano y compartir un rato con él, aunque esta vez fuera pequeñito porque tuvo que salir rápidamente a coger un tren por una emergencia. Da igual, el haber charlado con él y que te haya firmado unos libros es toda una experiencia que solamente se da una vez... al año. Un abrazo muy fuerte para él.



Bueno... una tarde de lo más interesante y libresca. Toda una experiencia que da gusto realizar, y si te encuentras con algunos de tus autores favoritos, miel sobre hojuelas pues uno sale de allí sin saber si anda o si va flotando de la emoción que le embarga a uno. ¡Hasta el año que viene!

Buenas lecturas

sábado, 11 de junio de 2011

LAS ENFERMEDADES DE LOS BORBONES por Dr. Pedro Gargantilla


Estos días se ha producido una noticia muy comentada que ha levantado todo tipo de rumores y observaciones suspicaces en la prensa tanto escrita como audiovisual. Nada más ni nada menos que la hospitalización de Don Juan Carlos I para hacerle una operación de rodilla, que gracias a Dios ha sido efectuada con éxito. Este hecho me ha recordado que las enfermedades no solo son prioridad de las clases más bajas sino que atacan tanto a los más ricos como a los más pobres sin distinción alguna de rango o calidad de vida.
Por tanto que mejor lectura para formalizar tal noticia que el excelente libro Las enfermedades de los Borbones, escrito por el prestigioso doctor e historiador Pedro Gargantilla y publicado por La Esfera de los Libros. Esta obra nos narra de forma didáctica y amena la historia clínica de la Casa Real que ha gobernado los destinos de España desde hace tres siglos (con algunas interrupciones de por medio, hecho que no hay que olvidar). Nos habla de una manera muy sencilla explicando tanto las enfermedades naturales que han sufrido tanto los monarcas como sus reales esposas, como las enfermedades mentales que aquejaron desde tan temprano a los Borbones. Junto con los virus nos quedamos embelesados con problemas mentales como por la extraña depresión de Felipe V, la hipocondría de Fernando VI, o incluso la tan temida y enigmática  hemofilia que es posible hayan portado esta monarquía.
Un libro que vale la pena que lean y descubran pues a base de rigor histórico y sencillez, Pedro Gargantilla, nos enseña como los problemas connaturales en el ser humano, como es la enfermedad, son también común en las testas coronadas, aunque en estas últimas puedan tener consecuencias más desastrosas pues pueden tener  repercusiones políticas y económicas en el país que gobiernan.
Buena lectura.