jueves, 13 de junio de 2013

EL INCENDIO DE SANTANDER

Entre el 15 y el 16 de Febrero de 1941 Santander sufrió una de sus mayores desgracias, pues un pavoroso incendio iniciado en la calle Cádiz arrasó todo el casco histórico de la ciudad. No se sabe muy bien cual fue la causa que provocó el fuego, si fueron las chispas una chimenea o un de cortocircuito, pero curiosamente la gran mayoría de los historiadores se ponen de acuerdo en llamar a esta tragedia como el incendio andaluz, pues comenzó en la calla Cádiz y acabó justamente en la calle Sevilla. El fuego, avivado por vientos superiores a 150 km/h, era incontrolable y como he indicado anteriormente afectó al casco histórico habitado sobre todo por las clases populares y se propagó con rapidez debido a que la gran mayoría de casas eran de madera y había un buen número de ellas que estaban en estado precario.

Los límites del fuego se circunscribieron a la antigua muralla de la villa del siglo XVI. En total el fuego destruyo alrededor de 37 calles y afectó no solo a las casa particulares sino también a la activa vida comercial que se desarrollaba diariamente en sus calles. Pero no solo fueron pasto de las llamas los edificios de clases humildes sino que importantes zonas históricas también sucumbieron, como por ejemplo la antigua Catedral de Nuestra Señora de la Asunción, el Palacio del Marqués de Villatorre e incluso la sede del periódico regional El Diario Montañés. Aun así, a pesar del tremendo incendio y de las grandes perdidas materiales ocasionadas por el fuego solo hubo que lamentar un fallecimiento, un bombero que valientemente estaba intentando sofocar las llamas.

Aunque parezca increíble esta desgracia cambió toda la fisonomía de la ciudad, ya que las clases populares se fueron a vivir a las afueras, o porque se habían quedado sin casa o por miedo a que hubiera nuevos incendios, mientras que el centro histórico se reconstruyó a base de nuevas oficinas, comercios y un aumento importante de casas de piedra costeadas por la burguesía de la ciudad.