miércoles, 29 de enero de 2014

VIVOS EN EL AVERNO NAZI - Monserrat Llor



El animal más feroz de la tierra es el hombre. Qué pocas personas, qué pocos animales hay que maten para divertirse… Allí, en Mauthausen, en Gusen, eso era cada día, con las SS, con los kapos… (Luis Estañ Alfonsea)

Quién mejor lo definió fue Isaac Stern cuando al terminar de redactar la famosa lista de salvación junto a su patrón, Oskar Schindler, le dijo: El nazismo es el mal absoluto. Ha habido a lo largo de la historia regímenes de terror, ideas macabras de muerte y locuras de dictador, pero quien se lleva el premio en esta escalada surrealista de sangre y dolor es el nacionalsocialismo alemán nacido tras las cenizas de la Primera Guerra Mundial. Sus números lo avalan: más de seis millones de judíos muertos durante el Holocausto; cientos de miles de desaparecidos que hoy todavía no se sabe en que fosa están; y cientos de lagrimas vertidas en una guerra que a punto estuvo de convertirse en el Apocalipsis. Como curiosidad, y para que vean hasta que límites llegó la locura nazi hace poco se ha averiguado que Himmler, el subalterno de Hitler, mientras acababa con la vida de prisioneros políticos y judíos en los distintos campos de concentración, se sabe que al mismo tiempo mandaba cartas cariñosas a su familia y regalaba una casa a su amante decorada con muebles confeccionados con ¡huesos humanos!.(Continua la lectura)


Todavía el cerebro humano no puede comprender del todo el por qué de estos hechos, pues sabe que todas estas monstruosidades afectaron a todos los pueblos involucrados en la Segunda Guerra Mundial. Tanto la Primera como esta última tuvieron algo que era distinto a cualquier enfrentamiento bélico ocurrido anteriormente, pues esta contienda no se decidió en un campo de batalla lejano ni en una temporada en concreto. Es decir que no hay país que pueda alardear de no estar manchado con sangre, o decir que no fue afectado por los campos de exterminio. En ellos, desgraciadamente, cupieron muchas nacionalidades europeas, y, sin excepción, la española. Y este dato no es baladí pues recientemente han comenzado a aparecer dentro de la ingente historiografía de la Segunda Guerra Mundial un subgénero muy interesante que trata esencialmente de la participación española en el conflicto, reivindicando de esta manera nuestro papel en uno u otro bando durante aquellos años de hierro y sangre. En esta nueva sección también destacan los que hablan de cómo cientos de españoles, en su mayoría republicanos exiliados, acabaron con sus huesos en tristes internamientos de media Europa. Por ejemplo, el más famoso, el de Mauthausen. Es en este punto donde aparece en libro que tengo entre manos: Vivos en el Averno Nazi, de Monserrat Llor, que describe con pluma magistral las vivencias de los pocos supervivientes que quedan en la actualidad y su paso por distintos campos de concentración, del dolor que allí pasaron y de el gran esfuerzo que hicieron para sobrevivir en aquel infierno en la tierra.

Sobre testimonios de supervivientes en aquellos lugares de muerte existe gran copia de libros, pero éste en concreto tiene algo especial ya que no nos encontramos con uno más que solamente se limite a narrarnos una entrevista en concreto sino que pretende ir más allá de la simple vivencia, anécdota o denuncia de lo ocurrido. La autora quiere mostrarnos no solo el paso de estas personas por aquellas terribles torturas sino también ofrecernos una visión de lo que supuso para ellas y como las marco en su devenir posterior. Lo interesante de esta gran miscelánea de narraciones es no solo lo que cuentan sino también observar cuál fue el génesis de la confección de este libro y como a través de él, cual cerezas sacadas en ristre, fueron surgiendo una tras otra las historias de Vivos en el Averno Nazi. Parece ser que la autora, junto a su marido, que también es periodista, se puso a la búsqueda del rastro de un familiar que también fue apresado y conducido a los campos de concentración nazi y del que nunca volvió a salir. Pues bien de este hilo comenzó poco a poco a salir todo un emocionante ovillo de supervivientes españoles de aquellos años del plomo.

Todo el libro es un gran ejercicio de memoria histórica ya que a través de los incesantes viajes de Monserrat Llor por Europa hasta Siberia, se pudo recoger los últimos testimonios de unas personas que estaban en los años finales de su vida y que si no fuera por este libro se hubieran perdido. Narraciones, les aseguro, de lo más variopinta, ya que el trauma vivido en aquellos lugares fue diverso al igual que las caras del mal son múltiples en su oscuridad. Nos encontramos con españoles que sobrevivieron a los terribles experimentos médicos nazis, como Marcelino Bilbao Bilbao; dibujantes que reflejaban todo aquel mundo surrealista de dolor en donde no se vivía, se sobrevivía, como Manuel Alfonso Ortells; o por ejemplo la heroica resistencia de Neus Catalá Pallejá que conseguía abstraerse de la fabricación de armas, con la idea de que al boicotear las que montaba mojando la pólvora, no funcionaran en el frente.

El lector que abra Vivos en el Averno Nazi se va a encontrar con más de veinte historias inolvidables de presos que moraron en los campos de Mauthausen, Gusen, Ebensee, Dora-Mittelbau, Buchenwald, Auschwitz Monowitz, Bergen Belsen, Natzweiler-Struthof o Ravensbrück, y podrá apreciar de primera mano como sobrevivieron al día a día de aquella monstruosidad; cómo eran aquellos campos; y las terribles heridas que sufrieron no solo su cuerpo sino en su memoria ya en la vejez. Es decir historias del antes, durante y después de los encierros. La autora ha hecho un excelente trabajo de investigación al recobrar los últimos testimonios de los españoles en el infierno sabiéndole imprimir a la lectura un sentimiento humano que muchos libros de este tipo carecen algunas veces. Toda una clase maestra de recuperación del drama colectivo que todavía hoy se sigue estudiando, y un ejemplo de cómo en aquel Apocalipsis puede renacer los sentimientos más humanos de supervivencia, al igual que una flor despunta en el más triste de los inviernos.