sábado, 25 de marzo de 2017

LOS VINOS DEL EMPERADOR




Cuenta el historiador Cayo Suetonio Tranquilo (70 – 126 d. C) que entre todos los vicios y rumores que envolvían a Tiberio (42 – 37 d. C) se decía que también era todo un borracho y que le gustaba ingerir grandes cantidades de vino. Hay que recordar que el nombre completo de este emperador era Tiberius Claudius Nero, y es por eso que los soldados de la guardia pretoriana, sabiendo el gusto que tenía por empinar el codo no tardaron en cambiarle el nombre por el de Biberius Caldius Mero, o lo que es lo mismo “auténtico bebedor de vino”. A decir verdad, lo más seguro que este apelativo sea falso, al igual que muchos de los otros chismes que corrían de boca en boca por Roma acerca de la personalidad del emperador.

lunes, 20 de marzo de 2017

BREVE HISTORIA DE LA MUJER - Sandra Ferrer Valero



“He leído algo de historia, por obligación, pero no veo en ella nada que no me irrite o no me aburra (…) Hombres que no valen gran cosa, y casi nada de mujeres, ¡es un fastidio! “
La abadía de Northanger, Jane Austen

En el Penn Museum de Filadelfia (Estados Unidos) nos podemos encontrar con un gran disco de alabastro de época acadia en el que observamos una especia de desfile de personas que miran en dirección a una sede vacante. ¿A quién está dedicado este disco? ¿A algún dios de la mitología antigua o tal vez a la memoria de un todo poderoso rey conquistador y subyugador de cientos de pueblos? Pues no, ni lo uno ni lo otro. Esta obra en piedra nos habla de una mujer llamada Enheduanna, la cual está considerada la primera mujer escritora de la historia. ¿Les sorprende no haber oído hablar de ella alguna vez? No se preocupen, no es que sea por ignorancia sino que por culpa de la misoginia en la historia el nombre de esta gran escritora ha permanecido en el olvido. Fíjense que ya en su época su nombre ya fue borrado por los propios sacerdotes quienes consideraban que esta suma sacerdotisa, por su condición sexual, era una aberración para su tiempo. Y este dato que les traigo es solo un breve ejemplo de cómo la mujer ha sido arrinconada en la memoria de los siglos que nos han precedido. Es por ello que nos alegramos en sumo grado al observar como la editorial Nowtilus, en su colección Breve Historia, nos hace llegar uno de esos libros que deben no solo tenerse entre los estantes de nuestras bibliotecas caseras, sino que también debería ser de lectura obligatoria en los centros educativos para comprender como evolucionó la mujer a través del tiempo. Con todos ustedes, Breve Historia de la Mujer escrito por Sandra Ferrer Valero.

domingo, 19 de marzo de 2017

¿QUIÉNES ERAN LOS BERSERKIR?



El berseker (“pellejo de oso”) era un guerrero vikingo de fuerza formidable que no duda un momento en lanzarse contra el enemigo para acabar con él sin importarle que lo hirieran o lo mataran. Los berserkir (en plural) creían que el dios de los dioses de la mitología vikinga, Odín, les insuflaba una fuerza descomunal y que si actuaban como auténticos suicidas las valkirias los recogerían del campo de batalla y los llevarían directos al Valhalla, al gran banquete de los guerreros en donde podrían batallar día y noche hasta el Ragnarok o fin de los tiempos. Se dice que para alcanzar este estado de fuerza sobrehumana utilizaban sustancias psicotrópicas como la amanita muscaria, muy habitual en los campos del norte de Europa, o cornezuelo de centeno, y que cuando estaban en pleno trance su piel adquiría un tono lúgubre, rojizo, sus mandíbulas se desencajaban y sus ojos casi se salían de sus orbitas. Empezaban a morder el borde de sus escudos y entonces, al no poder soportar más la fuerza de Odín se despojaban de sus armaduras y quedándose desnudos (otras crónicas dicen que solamente con una piel de oso o de lobo) gritaban de furia y se lanzaban a la carrera para machacar a cualquier guerrero que tuvieran por delante. Algo totalmente temible, como se puede ver. En verdad los berserkir eran toda una elite militar, unos pocos elegidos del mismo linaje, que en la gran mayoría de los casos se convertía en la guardia personal de los reyes vikingos. En tiempos de guerra eran temibles, un as en la manga con la que ganar las batallas, pero que en tiempos de paz eran muy problemáticos, pues no sabían hacer otra cosa que guerrear y por eso se convertían en proscritos teniendo que esconderse en los bosques donde debían apagar poco a poco su violencia o esperar hasta que los volvieran a llamar para volver al campo de batalla.

sábado, 18 de marzo de 2017

UN CALENDARIO PARA GREGORIO



Uno de los grandes fallos del Calendario Juliano (creado por el propio Julio César en el 46 a.C), es que no correspondía totalmente con el año completo. Es decir que tenía un desfase de 11 minutos, o lo que es lo mismo un retraso de tres días cada cuatro siglos. Puede parecer poco, pero con el paso del tiempo este retraso se estaba convirtiendo en un problema sobre todo para el calendario litúrgico. El Concilio de Nicea (325), entre otras disposiciones, siempre fijaba el comienzo de la Pascua el siguiente domingo a la primera luna llena del equinoccio de primavera, o sea el 21 de Marzo (he ahí porque Semana Santa siempre cae en fechas distintas y tiene luna llena) Pues bien, en el siglo XVI el desfase de días del Calendario Juliano era tan grande que la Semana Santa estaba a punto de caer en Febrero. Algo impensable dentro de la Iglesia.

Es por ello que el Papa Gregorio XIII (1502 – 1585)  reunió a un consejo de sabios presidido por el jesuita alemán Clavius los cuales llegaron a la conclusión de que para evitar el desfase se tendría que eliminar de raíz diez días del año. Así pues cuando se instauró el nuevo Calendario Gregoriano, el jueves 4 de Octubre de 1582, el día siguiente no fue el viernes 5, como sería lo más lógico,  sino que se transformó en el viernes 15 de Octubre. Como consecuencia de ello 1582 solo tuvo 355 días, dando como resultado que al año siguiente, 1583, la Semana Santa cayera en la fecha prevista.  Los países católicos como España, Portugal y Francia lo adoptaron rápidamente, pero los protestantes, Inglaterra o Alemania, tardaron un poco más y lo hicieron en el siglo XVIII, mientras que los ortodoxos lo acogieron en el XX.

Como curiosidad, el paso del Calendario Juliano al Gregoriano afectó a mucha gente, pero sobre todo a Santa Teresa de Jesús ya que murió el 4 de Octubre de 1582, el mismo día de la aplicación del nuevo calendario. Es por ello que la santa, con las nuevas directrices, estuvo diez días sin enterrar hasta el viernes 15 de Octubre (aunque se hizo al día siguiente del fallecimiento).

viernes, 17 de marzo de 2017

LA MUERTE DE GAUDÍ



Llama la atención que el gran arquitecto catalán, Antonio Gaudí (1852 – 1926), creador de grandes obras como La Sagrada Familia, la Casa Milá, el Palacio Güell, o la Casa Batlló entre otras obras, muriera de una manera tan triste. Gaudí era una persona muy devota y era normal verle todos los días por la mañana acudir a la iglesia barcelonesa de San Felipe Neri a escuchar misa y confesar sus pecados. Pues bien el 07 de Junio de 1926, cuando atravesaba la Gran Vía de Les Corts Catalanes  para dirigirse a esta iglesia fue atropellado violentamente por un tranvía. Tan fuerte debió ser el impacto que el arquitecto gerundense quedó inconsciente y todo lleno de heridas profundas. Rápidamente mucha gente acudió donde estaba el herido y como iba desaliñado, vestido con ropa vieja, y desgastada nadie le reconoció. Un policía que estaba por la zona llamó a un taxi y dio la orden de llevar el cuerpo al Hospital de la Santa Creu, que en aquel entonces era un hospital de la beneficencia que atendía a los pobres y necesitados que no tenían recursos. Al día siguiente un capellán de la Sagrada Familia, el mosén Gil Parés, que estaba atendiendo de forma desinteresada a los pobres de aquel lugar lo reconoció, pero poco pudo hacer por él y el día 10 de Junio murió víctima de fuertes heridas.

sábado, 11 de marzo de 2017

GUERRA DEL PACÍFICO: LA BATALLA DEL GOLFO DE LEYTE - José Manuel Gutiérrez de la Camara Señán



¡He vuelto! (Douglas MacArthur)

El 7 de Diciembre de 1941 es una fecha que los americanos no olvidarán jamás. Fue el momento preciso en que la guerra llamó a las puertas de un país que en un principio parecía haber escondido la cabeza en su cocha y olvidar que en el mundo se estaba produciendo uno de los mayores conflictos de la Historia: La Segunda Guerra Mundial. Con el sonido de los motores de los aviones nipones y con los gritos de los marinos que se ahogaban en la bella base hawaiana de Pearl Harbor fue como Estados Unidos entró en la guerra. Para los americanos el ataque japonés a una de sus bases fue toda una traición a gran escala, y no es raro que apodaran a ese día como “El día de la Infamia”. Obviamente, durante un tiempo, éstos quedaron noqueados, en un impasse raro en el que el titán herido comenzó a armarse mientras se lamia las heridas y prometía venganza por sus muertos. Pero mientras tanto el tsunami nipón arrasaba todo el Pacífico de Norte a Sur. Como piezas de dominó caen parte de China, Malaca, Singapur, Hong-Kong, Filipinas, Tailandia e Indonesia. Y a ese paso el Imperio del Sol Naciente esta a las puertas de la perla inglesa, la India, y de Australia. No solo los americanos son los damnificados ante el avance japonés sino que otro imperio, el inglés, se siente amenazado. Aun así, los americanos se revuelven y cuando ya se sienten fuertes contraatacan con más fuerza y tras increíbles victorias como la de Midway o Guadalcanal  la tortilla se da la vuelta y ahora son los nipones los que observan con estupor como el sueño de un imperio milenario se convierte en pesadilla. Perdidos los archipiélagos de Salomón, Marianas, Aleutianas y Marshall, solo quedan las Filipinas, aquellas cientos de islas de las que fue desalojado Mac Arthur y a las que juró regresar repitiendo continuamente aquello de “Volveré”, para frenar a los estadounidenses y evitar que el camino a Tokio quede expedito ante ellos. Así pues la ocupación de las Filipinas se convierte en un escenario vital de la Segunda Guerra Mundial, y jugándosela el todo por el todo, los japoneses se enfrentaran a los americanos en una de las más importantes del conflicto: La Batalla del Golfo de Leyte (23 – 26 de Octubre, de 1944)

jueves, 9 de marzo de 2017

Entrevistamos a Manuel J. Prieto, autor de "Breve Historia de la caballería medieval"



Aunque este blog, normalmente, está dedicado a curiosidades y reseñas de libros, hoy tenemos el placer de entrevistar a Manuel J. Prieto, creador de la excelente página divulgativa Curistoria, colaborador en numerosos medios audiovisuales (revistas y programas de radio) además de ser autor de obras de divulgación histórica como Breve Historia de la caballería medieval (Nowtilus, 2017) Obra que les sigo recomendado especialmente:




1.       ¿Existe alguna fecha especial para determinar el nacimiento de la caballería medieval tal y como la conocemos ahora?

         La caballería medieval cubre tantos aspectos y es algo tan general, que es complicado determinar una fecha, o incluso un hecho o una batalla en la que naciera, de modo alguno. Más bien fue construyéndose con el tiempo, sumando el desarrollo de las armas, con una forma determinada de combatir y con una forma de vida y con una estructura social. Todo ello junto es lo que podemos llamar caballería medieval, cuya idea es distinta a la de un simple soldado a caballo de la Edad Media.

2.       ¿Cualquiera podría llegar a convertirse en caballero? Es obvio que una persona de alta cuna tenía más posibilidades, pero ¿se podría llegar el caso de que un plebeyo consiguiera llegar a ese status?
         
       Sí, en teoría era algo al alcance de cualquiera. Pero casi sólo en teoría. Dicho esto, lo habitual era que los caballeros provinieran de la nobleza o al menos de familias con cierto nombre y poder. En cualquier caso, hay casos de caballeros que se ganaron en el campo de batalla, o por sus virtudes, tal reconocimiento. Estamos refiriéndonos, lógicamente, al concepto de caballero medieval más clásico. Si hablamos sólo de combatientes a caballo, aunque también era una aspiración complicada para muchos, podrían encontrarse más puertas abiertas. El entrenamiento e inversión necesarios ya eran barreras muy altas para casi todos.



3.       Y al igual que mediante una serie de pasos se podía llegar a ser caballero ¿sería posible hacer el camino inverso, es decir, ser degradado y expulsado de la caballería para siempre?

         De nuevo tomando la caballería como ese estatus social, además del propio aspecto bélico, uno podría cometer errores o maldades que le hicieran perder tal rango, al menos socialmente. Ser caballero estaba unido a unos determinados ideales y compromisos, y traicionarlos reiteradamente o de manera importante podía hacer que uno perdiera su lugar. Quizás el caso de El Cid nos sirva para ilustrar esta idea. Siempre fue un caballero que combatió por unos y otros, pero en algunos momentos de su vida pasó de ser un personaje de la corte a estar desterrado y verse obligado a luchar fuera del ideal, del servicio a su señor natural.

4.       ¿Era muy costoso ser caballero no solo para la bolsa del susodicho guerrero sino también para la de su señor natural?

          Sí, la inversión era considerable. Un caballero bien equipado era un coste importante, pero además hay que tener en cuenta que un caballero sólo no servía de mucho, por lo que un señor debía crear un pequeño grupo a su servicio. Dicho esto, era la existencia de esa fuerza militar la que le otorgaba la posición de la que recibía ingresos, tierras... Así, dotarles de armas, caballos y pagar su entrenamiento era un coste más que considerable.

5.       Descontando al caballo ¿cuál crees que era el arma más apreciada para un caballero?

          Sin duda la espada, que está unida a la vida caballeresca de manera directa, tanto en combate como en el día a día. La lanza era otro elemento básico en combate, pero no tiene la simbología de la espada.

6.       Por las películas, series de televisión y libros vemos que los caballeros ponían nombres increíbles a sus armas ¿es esto cierto o es solo una leyenda que nos han hecho creer?

          Si bien existen algunos casos, esos son muy excepcionales. Sólo en casos muy contados, con armas importantes, y muchas veces probablemente fruto de la leyenda y de la crónica posterior más que de la realidad, las espadas tenían nombres.



7.       ¿Cuál crees que es la batalla más épica donde hayan participado los caballeros medievales? Y también ¿cuál es la más desastrosa de ellas?

         Tanto de uno caso del otro hay muchos ejemplos. Me atrevería a decir que las preferencias de cada uno en cuanto al conflicto, la situación o los bandos, le harán seleccionar un caso u otro. Sobre la épica, no me atrevo a seleccionar ninguna como especialmente relevante. Para lo segundo, quizás seleccionaría Crécy, por preferencia personal y porque es un hito en la historia de la caballería.

8.       Antes hablábamos de cómo los medios de comunicación y entretenimiento nos mostraban a los caballeros, y por eso le pregunto ¿estos medios nos adulteran la visión que tenemos de cómo era un torneo medieval?

         En cierta medida. Principalmente porque los torneos, la forma de llevarlos a cabo e incluso su motivación fue cambiando con el paso de los años. A menudo la visión en los medios combina los torneos como hecho social, cuando ya no había combate real, y en cambio sí que el resultado de los encuentros que muestran es sangriento. En cualquier caso, muchos de los aspectos que se suelen representar son ciertos: la relación con las damas, los heraldos, las armaduras, la forma de combatir, las lanzas... Un aspecto interesante es que más allá de las peleas individuales (justas) los torneos en realidad tenían distintas competiciones y lo habitual era luchar en grupo, simulando lo que sería un combate real. Esto pocas veces lo vemos representado.

9.       ¿Podríamos decir que el fin de la época feudal y la entrada de ejércitos regulares y artillería en el campo de batalla es el fin de la caballería?

         Si de nuevo volvemos a tomar la caballería como una categoría social, además del aspecto militar, podemos decir que sí, que los ejércitos regulares, nuevas armas, la artillería... cambiaron a la caballería de lugar. Siguió existiendo la caballería, el combate a caballo y los caballeros, pero ya no tenía detrás las consideraciones en torno a honor, posición social, señores y vasallos... De todas formas, en un alarde de lampedusismo, los señores y guerreros nobles se las apañaron para encontrar su lugar.


1.   Y finalmente ¿crees que la leyenda de los aguerridos caballeros medievales ha perdurado a lo largo de las guerras que han existido desde entonces hasta la actualidad? Me acuerdo, a modo de ejemplo, de las formaciones de tanques, a modo de guerreros acorazados, en la Segunda Guerra Mundial chocando entre sí en Kursk (1943), e incluso la figura de los Arditi italianos en la Gran Guerra. ¿Cree que es así?

         Más bien creo que el mundo bélico y militar, aunque su centro es la catástrofe y casi lo peor de los hombres (la guerra), siempre ha tenido un componente de honor, de hermandad entre los miembros de un ejército, de valor... que está en los caballeros medievales, pero también en muchas unidades anteriores y en muchas de las posteriores. Y dicho en muchas, no en todas y ciertamente no siempre.