miércoles, 3 de junio de 2026

PERO ¿QUIÉN ES BRÍOS?

 

¿Cuántas veces no hemos visto en películas, leído en libros y visto en tebeos a personajes altaneros, espadachines temerarios, y cualquier tipo de aventurero utilizar expresiones tipo “¡Voto a Bríos!” o “¡Pardiez!”? En la ficción de hoy en día no se utilizan tanto estas expresiones ya que pueden quedar un poco anticuadas y desfasadas pero hubo momentos de la Historia en las que sí se utilizaron de forma recurrente, en este caso como artimaña para que la justicia no cayera sobre uno con todo el peso de la ley. Para comprender el motivo y saber quién era ese tal Bríos hemos de acercarnos a la Biblia, a los Diez Mandamientos que Dios concedió a Moisés en el Monte Sinaí y en concreto al segundo que reza lo siguiente:

"No tomarás el nombre de Dios en vano"

Es decir que el nombre del Creador ha de ser tratado con máximo respecto y que jurar por Dios es una clara blasfemia que se castiga no solo desde el punto de vista religioso sino también legal, y más, por ejemplo, en la época de la Contrarreforma en los siglos XVI y XVII. Así pues para evitar cualquier conflicto con la ley la gente que quería renegar en un momento dado sin caer en falta debían recurrir a ciertos eufemismos y triquiñuelas como utilizar deformaciones del nombre del Dios, como votar a Bríos (¡Voto a Dios!) o pardiez (¡Por Dios!). Ejemplos de esto lo podemos ver en novelas y obras de teatro del Siglo de Oro y posteriores, hasta incluso en tebeos e historias ilustradas salidas tras la Guerra Civil Española como por ejemplo de El guerrero del antifaz que continuamente recrea formas de hablar algo engoladas ya utilizadas en siglos pretéritos.