lunes, 6 de enero de 2014

EL PADRENUESTRO DIABÓLICO



Atención al padrenuestro que rezaban los rebeles neerlandeses hacia 1572 en las iglesias de Flandes conminando al rey de España para que les librara de un hombre llamado Fernando Álvarez de Toledo, más conocido como el  Duque de Alba:

Diablo nuestro que estás en Bruselas
maldito sea tu nombre
así en el cielo como en el infierno.
Que este Diablo se marche pronto
y con él su Tribunal, falso y sanguinario
que a diario practica el asesinato y la rapiña;
y a los perros rabiosos venidos de España
devuélvelos al Demonio, su padre. Amén.

Tanto era el miedo que le tenían pues lo consideraban un hombre cruel, ávido de fama y que le gustaba usar la fuerza bruta en vez del diálogo. Ésta es la visión que se ha tenido del Duque de Alba a lo largo de la Historia y que la Leyenda Negra no dudó en publicitar por toda Europa.

FELIPE II Y LIZ TAYLOR



En el siglo XVI durante una extracción de perlas cerca de las costas de Panamá se consiguió pescar una de las joyas más famosas del mundo: La Peregrina. Tanta era su perfección que Felipe II llegó a pagar la friolera de 9000 ducados por ella. A partir de entonces fue pasando de mano en mano y de traje en traje siendo la debilidad de grandes mujeres como por ejemplo Isabel Clara Eugenia, Margarita de Austria, Isabel de Borbón o María Luisa de Orleáns. El ansia por lucirla fue retratada por Velázquez y otros pintores de la época en sus cuadros. Pero cuando llegó la Guerra de Independencia Española (1808-1814) esta perla desapareció del tesoro de la Corona pues el rey José Bonaparte, al huir de la Península, se la llevó en el fondo de algunas de sus famosas maletas.

Despues de este robo se pierde la pista hasta que el actor Richard Burtón la compró en 1967 por unos 27.000 euros y se la regaló a su esposa Elisabeth Taylor. Muchos años después en 2011 La Peregrina vuelve hacer acto de presencia pues es vendida  por la prestigiosa casa de subastas Christie’s a un anónimo comprador que no dudó en pagar un preció más elevado que el que en su tiempo hicieron Felipe II y Richard Burton: ¡nueve millones de euros!.


domingo, 5 de enero de 2014

HISPANIA: SEÑORA Y DUEÑA DEL MUNDO



La oposición a Nerón empezó a tomar fuerza a partir del 60 d.C, debido a sus leyes despóticas y arbitrarias. Uno de aquellos generales que se oponían a Nerón se llamaba Servio Sulpicio Galba, el cual era gobernador de la Hispania Citerior. En el año 68 al enterrarse de una revuelta propiciada por otro general de la Galia llamado Cayo Julio Vindex no dudó en unirse a ella para derrocar al tirano. Pero antes de fundir sus fuerzas y salir de Hispania Galba no dudó en consultar un oráculo en la ciudad de Clunia (cercana a Burgos) el cual le dijo que de Hispania surgiría el señor y dueño del mundo. Envalentonado con este vaticinio no dudó en marchar hacia Roma alcanzando poco después la dignidad imperial. Aunque no le duró mucho pues fue asesinado al año siguiente, en el 69. Aun así el oráculo tuvo razón en su respuesta pues tiempo después Hispania iba a ser el lugar de nacimiento de tres grandes emperadores que gobernarían todo el mundo conocido: Trajano, Adriano, y Teodosio.

sábado, 4 de enero de 2014

JEFES DE GOBIERNO MASONES - José Antonio Ferrer Benimeli



En ningún momento (la masonería) tuvo fuerza, autoridad ni intervención en los negocios del Estado. (Diego Martínez Barrio)

La Masonería. Uno de los temas que más tinta ha hecho correr desde hace siglos. ¿Quiénes se esconden detrás de esta organización? ¿Qué poderes ostentan las logias? ¿Gobiernan el mundo a la sombra de otros gobiernos? Cientos de preguntas son las que cualquier persona que tenga algo de curiosidad histórica se ha hecho desde siempre. Unos se las han reformulado de manera prudente, apoyándose en datos empíricos, rebuscando en archivos y bibliotecas, hallando de manera mesurada los principios de que rigen a la masonería. Mientras que otros han dejado volar su imaginación apoyándose en datos subjetivos, poco analizados e infectados por siglos de superchería barata, contaminando de este modo a la sociedad con ensayos poco creíbles y con bestsellers, que, aunque vendan mucho, no se acercan un ápice a la verdad. Aun así, es triste reconocer que esta segunda tendencia es la que desgraciadamente impera en nuestras librerías haciendo que los títulos excéntricos y páginas alocadas ahoguen verdaderos estudios sobre la masonería. Menos mal que todavía quedan escritores que saben dar luz y taquígrafos a este tema sacando de vez en cuando algún trabajo que vale la pena leer. Este es el caso del libro Jefes de Gobierno Masones. España 1868 -1936 escrito por el eminente profesor José Antonio Ferrer Benimeli, auténtico especialista en la masonería, y editado por la Esfera de los Libros. (Sigue)

jueves, 2 de enero de 2014

LAS CAMARERAS DEL AIRE



La primera vez que apareció una azafata en un vuelo comercial fue en 1930 cuando la empresa americana BTA contrató a Ellen Church para que sirviera de asistenta y enfermera a los pasajeros. Pronto esta figura se exportó al otro lado del Atlántico y no fue hasta 1934 cuando se incluyeron azafatas en una empresa Europea, en concreto en Swissair en donde trabajaba Nelly Diener. Rápidamente, y dada la eficiencia que mostraban en vuelo, las empresas aéreas de todo el mundo quisieron contar en sus plantillas con estas mujeres. Pero… ¿cuándo empezaron a aparecer las azafatas en los aviones españoles? Pues hay que remontarse a 1935 cuando se publicó en la Gaceta de Madrid (antiguo BOE) un anuncio que solicitaba “camareras del aire” para trabajar en los aviones de las Líneas Aéreas Postales. Se indicaba que debían ser cultas, saber de geografía y historia para conversar con los pasajeros, y tener modales agradables.

Aunque la Guerra Civil (1936-1939) truncó el funcionamiento de este servicio, hubo de esperar a 1946, concretamente un 26 de Mayo, a que la compañía Iberia incorporara a su plantilla a Ana Marsans como la primera azafata aérea de la Historia de España. Después de su contratación la siguieron Maria Josefa Ugarte, Pilar Mascías, Maria Encarnación Ruiz de Gómez y Dolores Candela. Al principio las llamaron maliciosamente “las marquesas” debido a que una de las condiciones que se pedían para ser azafata era que dominasen el inglés y tuvieran el título de enfermera, requisitos que muy pocas mujeres, a excepción de las de clase alta, tenían en aquella España de la postguerra.

miércoles, 1 de enero de 2014

ANALIZANDO UNAS BIRRAS



¿Sabías que John Shakespeare, el padre del Bardo de Stratford-upon-Avon entre otros trabajos fue catador de cervezas? En aquella época, a las personas que ejercían esta labor se las conocía con el nombre de conners y se encargaban de ir por los diferentes pubs de los pueblos primeramente probando las cervezas que se vendían, después observando que el precio de venta impuesto por la Corona fuera el correcto y, sobre todo, finalmente comprobando que no estuvieran adulteradas con otros productos. ¿Cuál era el método que utilizaba John Shakespeare? Pues de una manera muy científica, como les contaré a continuación: Primero se acercaba a la barra y le decía al barman que le sirviera la mejor cerveza que tuviera, la más cara, que para eso paga el Estado. Cogía la pinta que le servían y derramaba la mitad en el taburete donde luego se sentaba. Tranquilamente se bebía la cerveza y pasado un tiempo se levantaba del asiento comprobando si la parte baja del pantalón, es decir, la parte del trasero, se quedaba pegada. Sí en verdad ocurría esto, es que la cerveza que le habían servido estaba adulterada con azúcar, haciendo que inmediatamente John Shakespeare expendiera la correspondiente multa al dueño del local.

martes, 31 de diciembre de 2013

EL GENERAL AL APARATO



Un día el general español Valeriano Weyler (1838 – 1930) llamó al cuartel para dar unas ordenes de urgencia. Pero lo que era una llamada telefónica corriente se acabó convirtiendo en todo un sin sentido. Atención:

-Soldado X: ¿Diga?
-Valeriano: ¡Que se ponga el capitán!
-Soldado X: Esta con la instrucción, llame usted más tarde.
-Valeriano (un tanto sorprendido): ¡Qué se ponga ahora mismo!
-Soldado X: Ya le he dicho que no puede ponerse…
-Valeriano: Pero… (el soldado desconocido cuelga)

Hay que imaginarse en esos momentos al general mirando al aparato con ojos desorbitados. De nuevo volvió a marcar el número del cuartel:

-Soldado X: ¿Diga…?
-Valeriano: ¡¿Usted sabe quién soy yo?!
-Soldado X: Ni lo sé ni me importa (contestó de manera airada)
-Valeriano: Pues sepa que soy el general Weyler
-Soldado X: ¿Y usted sabe quién soy yo?
-Valeriano: … no, la verdad…
-Soldado X: ¡Pues menos mal!