viernes, 30 de septiembre de 2011

ESE MAPA NO DEBÍA ESTAR AHÍ



El autor de esto es el humilde Piri ibn Hajji Muhammad, conocido como el sobrino de Kemal Reis, en la ciudad de Galípoli en el Sagrado Mes de Muharram del año 919 (año 1513 en el calendario cristiano). Esta es la inscripción que encontraron en 1929 un grupo de expertos y eruditos que trabajaban en la clasificación del archivo del Imperio Otomano al descubrir una sección de un mapa de principios del siglo XVI basada, en apariencia, en cartas de navegación dibujadas por Cristobal Colón en su viaje a América.
La historia de este mapa comienza en el año 1501, nueve años después del descubrimiento de Cristobal Colón cuando Kemal Reis, corsario otomano, capturó varios barcos españoles cerca de las costas hispanas. Interrogó a varios de sus tripulantes y consiguió de uno de ellos la confesión de que había estado con Colón hacia América y que tenía un mapa dibujado por aquél. Kemal envió a dicho marino a su sobrino Piri que era cartógrafo imperial, comenzando éste a diseñar el mapa a través de las revelaciones del español. Usó veinte fuentes cartográficas, de las que actualmente se conocen 15: cinco cartas portuguesas, dos árabes, la colombina y ocho ptolomeicas. En 1517 presentó el mapa al sultán Solimán.
Hasta aquí todo parece normal. Sin embargo, el Mapa de Piri Reis encierra algunos puntos interesantes y desconcertantes a la vez. ¿Cómo es posible que Piri Reis confeccionara un mapa tan detallado de tierras y continentes que no habían sido aún descubiertos, como, por ejemplo, la Antártida que no fue descubierta hasta el siglo XIX?
En el mapa impresiona, además del continente helado, la exactitud de las proporciones y distancias entre América y Europa, teniendo en cuenta que a principios del siglo XVI el mapa de América era totalmente desconocido, al igual que la localización de las islas Canarias y las Azores. Pero no sólo es la exacta proporcionalidad, sino en los contornos de los continentes que coinciden casi a la perfección con la cartografía actual basada en las fotografías de los satélites.
¿Cómo lo consiguió Piri Reis? ¿Utilizó fotografía aérea hace 500 años? Si se basó en cartas ptolomeicas (época de Alejandro Magno), ¿eran tan exactas? ¿Cómo es posible? ¿Dónde están esas fuentes tan exactas? Ese es el misterio. Ustedes tienen la palabra, ustedes tienen la respuesta… ¿o no?

jueves, 29 de septiembre de 2011

El MISTERIOSO ANIMAL DE LEÓN



Los canteros de la Catedral de León estaban preocupados, pues algo curioso y extraño ocurría en los cimientos de la construcción. Cada vez que volvían por las mañanas a la obra  se encontraban con que parte de los cimientos estaban en ruinas y caídos los bloques por doquier. Así, día tras día, hasta que alguien pensó que uno debía quedarse por las noches a vigilar para ver quién era el iconoclasta que se dedicaba a destrozar obra tan piadosa.

Uno de los canteros se ofreció voluntario, pero al pasar las horas nocturnas y no ver nada se fue quedando dormido hasta que sus compañeros le despertaron por la mañana y le enseñaron que otra vez se habían caído parte de los lienzos que habían colocado el día anterior. Le recriminaron su actitud y él, picado en su orgullo, quiso volver a ser el vigilante nocturno. Le aceptaron pero bajo la pena de que si se volvía a quedar dormido lo despedirían de la obra.

Se recostó de nuevo sobre un pilar y abrió más que nunca los ojos para pillar al temible infractor. Pero Morfeo fue de nuevo más fuerte que él y se fue quedando poco a poco transpuesto. Pero cuando estaba a punto de caer en los brazos del sueño algo rozó su mano y le trajo de nuevo a la realidad. Cogió raudamente una luz y se puso a mirar a su alrededor pero no vio nada… o eso creía él, pues en un rinconcito cerca de sus pies vió un simpático topillo que con ansia y glotonería se comía los cimientos de la Catedral como quien le da un buen bocado a una frágil barra de mantequilla. De un salto agarró al animal y de un cogotón lo dejó sin sentido. Muerto.

Con aquel triunfo se presentó ante sus compañeros y les enseñó  quien estaba tirando abajo  día a día la construcción de la catedral. Para conmemorar aquel evento le quitaron la piel al topo y lo colgaron en la Puerta de San Juan en donde todavía se puede ver de forma pétrea los restos del topo maligno al cual no le gustaba la construcción de la Catedral de León.

miércoles, 28 de septiembre de 2011

¿HÉROE O VILLANO?



Por: José Antonio

Rodrigo Díaz de Vivar, más conocido como El Cid, es una de esas leyendas que pueblan la historia de España que desde un punto de vista histórico queda bastante devaluado respecto a la exaltación de héroe nacional que tenemos desde niños. En todos los países ocurre igual con los personajes medievales.
Todo viene de la visión que nos ofrece la literatura o el cine de este personaje. Tanto en El Cantar de Mío Cid como en la película El Cid se nos da un perfil de perfecto caballero que lucha por su reino contra reyes y enemigos y que llega incluso a enfrentarse a su propio rey en el Juramento de Santa Gadea, además de ser un defensor de la fe católica contra el invasor musulmán.
Sin embargo Rodrigo Díaz de Vivar fue algo más que eso y no sale ganancioso en la vida que llevó en los años que vivió.
Su padre, don Diego, llevó a Rodrigo a la corte de Fernando I de Castilla, León y Asturias para introducirlo y formarlo en los menesteres propios de la aristocracia de la época. Allí fue formado como caballero y destacó en el manejo de las armas, además de ser uno de los alumnos que más admiraron a sus maestros en materia de estrategia militar. En la corte se hizo muy amigo del infante Sancho, primogénito y heredero al trono. Junto a él visitó ciudades cristianas y musulmanas, como Zaragoza, donde quedaron prendados del lujo de la ciudad islámica. No se trataba de una visita turística a la capital aragonesa (aún no existía el santuario del Pilar), sino que allí se firmó un acuerdo entre Castilla y el príncipe Muqtadir para atacar al rey cristiano de Aragón, Ramiro.
Fernando I murió y dividió su reino entre sus hijos: Galicia para García, León para Alfonso y Castilla para Sancho. Rodrigo se mantuvo fiel a su amigo recibiendo de aquél prebendas y honores. Pero Sancho murió en 1072 heredando Castilla su hermano Alfonso. Los honores de Rodrigo disminuyeron aunque la relación con el rey siguió siendo cordial, como se puede ver con el matrimonio de Rodrigo con Jimena y el encargo por parte de Alfonso VI del cumplimiento de funciones judiciales y diplomáticas con los reinos taifas. Con este fin se dirigió Rodrigo a Sevilla, donde tuvo que defender a su aliado frente al rey de Granada. Ahí se encontró con García Ordóñez en el bando contrario. Esto fue una sorpresa para El Cid, dado que el traidor era compañero suyo en la corte de Castilla.
Fue entonces cuando Rodrigo vio que le iba a ser muy difícil medrar en la corte y se sintió frustrado. Convocó a sus caballeros y, obrando en contra de los intereses de Alfonso VI, saqueó el reino taifa de Toledo que era aliado del rey de Castilla. Éste le condenó al destierro. Esto no le detuvo y vendió sus servicios como mercenario en campañas victoriosas contra Alfagit, Sancho Ramírez de Aragón y Raimon II de Barcelona, dirigiéndose posteriormente a la conquista de Valencia.
Alfonso VI quiso perdonarle el destierro para que dirigiera sus tropas a Sagrajas, pero Rodrigo se negó y volvió a ser desterrado, cosa que le dio igual dado que ya cobraba cuantiosos tributos por parte de reyes musulmanes para la protección de los taifas. En 1094 tomó Valencia, Sagunto y Almenara. Se cree que murió en 1099 en Valencia.
Como podemos ver, la historia real de Rodrigo Díaz de Vivar es muy diferente de la que nos cuentan en El Cantar de Mío Cid o de la visión que nos dio Charlton Heston en su interpretación cinematográfica. No fue un ejemplo de caballero, sino un mercenario que movía sus tropas a favor del mejor postor.

martes, 27 de septiembre de 2011

LA MUJER BARBUDA



Se llamaba Magdalena Ventura, y era originaria de la bella zona de los Abruzos, en Italia. Su vida podía ser normal, pero tenía un problema difícil de esconder: su cuerpo estaba lleno de pelo y sus facciones eran muy parecidas a las de un hombre. La empezaron a llamar la Mujer Barbuda, y desgraciadamente se quedó con aquel apelativo.
No estaba embrujada, ni sometida a ninguna maldición. Sencilla y claramente sufría de un problema hormonal llamado hirsutismo. Se trata de un crecimiento excesivo de vello en las mujeres apareciendo mucho pelo en zonas como las patillas, barbilla, cuello, areolas mamarias, tórax, en la zona superior e inferior del ombligo, así como en muslos y espalda. Normalmente se le ha asociado con la erupción de acne, la temible alopecia masculina o irregularidades menstruales. Se produce por exceso de andrógenos (hormonas sexuales masculinas). Cuando la concentración de andrógenos es muy elevada en la sangre femenina aparecen signos de hirsutismo. A pesar de todas estas características nunca debe confundirse con la hipertricosis o excesivo crecimiento de pelo por todo el cuerpo, ni tampoco con el psudohermafroditismo femenino.
Pero en aquella época, en pleno siglo XVII, estos síntomas no eran normales para la gente convirtiendo el caso de esta buena mujer en un fenómeno de masas. A los oídos del mismísimo virrey de Nápoles, Don Fernando Afán de Ribera, llegó la historia de Magdalena y con insistencia pidió conocerla. Tan impresionado quedó que pidió al pintor José de Ribera (1591-1652) que le hiciera un retrato particular de aquella mujer barbada. Se dice que solamente tardó cinco días en hacerla, pero lo que en verdad cuenta es que quedo terminada en 1631 y que fascinó a todo el mundo considerándose en algunos círculos como el mejor cuadro que efectuó aquel pintor de Játiva, que siempre ostento con orgullo el apelativo de El Españoleto.
Magdalena Ventura quedó retratada para toda la eternidad, y desde aquel claroscuro, muy del gusto de Caravaggio, sus ojos de tristeza nos miran y cautivan por partes iguales. La podemos ver en primer plano amamantando a un bebe (tuvo hasta siete) mientras detrás de ella se coloca su marido. Es una imagen real, no manipulada, de una persona que  realmente existió no como monstruo de feria, ni como coco de los niños, sino como un ser que deseaba vivir en libertad y sin miedo alguno. Se dice que se dejó crecer la barba desde los 37 años hasta los 52 en que esta fechado el cuadro, y por este detalle podemos ver ciertas curiosidades. Observamos que la virilización en ella es muy fuerte, puesto que debajo del bonete hay un principio acentuado de calvicie y, además, lo más seguro es que se haya afeitado las aureolas mamarias para que el bebe (el cual retira la faz del pecho) pueda beber la leche. Los rasgos que en verdad la hacen mujer en el cuadro, a pesar de la virilización son, además de los pechos y el traje femenino que lleva debajo de la extensa barba, la presencia del marido, haciéndonos ver que es mujer casada y que ha podido dar hijos a pesar de la mitología popular que la consideraba estéril.



Existen otras muestras de mujeres barbudas, como por ejemplo el famoso cuadro de Juan Sánchez Cotán titulado La Barbuda de Peñaranda, de finales del siglo XVI y que plasma la curiosa figura de Brígida del Río. Aquí destaca la amplitud de la barba y el rostro que es totalmente de hombre. Sabemos que es una mujer, de nuevo, al igual que Magdalena Ventura, por el vestido, y los senos algo apuntados. Su rostro viril, refleja un semblante bonachón y franco de una mujer que rebosa seguridad en sí misma.

lunes, 26 de septiembre de 2011

RADIO SEVILLA



Por: José Amtonio

En los inicios del pronunciamiento contra la República de los generales encabezados por Mola, Franco y Queipo de Llano, Sevilla fue una de las ciudades que primero fue ocupada por los rebeldes. De ella se hizo cargo el general Gonzalo Queipo de Llano iniciando desde allí las operaciones para la conquista de territorios hacia el oeste y enlazar por Extremadura con las tropas del Norte.
De Sevilla hizo Queipo su particular virreinato. Y desde Sevilla inició una de las novedades más curiosas e importantes de la contienda: utilizar la radio como medio de propaganda para la zona sublevada, pero también para la otra zona. Con su voz aguardentosa, todas las noches comenzaba con un par de carrasperas para aclarar las cuerdas vocales y, a partir de ahí, iniciar una serie de elocuciones que iban desde la mera información, desde la mera propaganda hasta los comentarios más bestias que un dirigente haya podido decir desde un medio de información. Estas transmisiones luego eran publicadas por el ABC de Sevilla al día siguiente.
Frases como  las que siguen eran muy habituales en dichos programas:

Nuestros valientes Legionarios y Regulares han demostrado a los rojos cobardes lo que significa ser hombre de verdad. Y, a la vez, a sus mujeres. Esto es totalmente justificado porque estas comunistas y anarquistas predican el amor libre. Ahora por lo menos sabrán lo que son hombres de verdad y no milicianos maricones. No se van a librar por mucho que berreen y pataleen.
Mañana vamos a tomar Peñaflor. Vayan las mujeres de los "rojos" preparando sus mantones de luto.
Estamos decididos a aplicar la ley con firmeza inexorable: ¡Morón, Utrera, Puente Genil, Castro del Río, id preparando sepulturas! Yo os autorizo a matar como a un perro a cualquiera que se atreva a ejercer coacción ante vosotros; que si lo hiciereis así, quedaréis exentos de toda responsabilidad.


En otras ocasiones, y sabiendo que en la zona republicana se pasaba hambre, dictaba minuciosamente el menú de los restaurantes sevillanos. Eran comentarios desafortunados que subían de tono a medida que su interlocutor se iba calentando. Por eso en 1938 el mando decidió suspender dichos programas porque daban mala imagen a la Nueva España que los rebeldes predicaban.
Radio Sevilla, además de servicio propagandístico fue el nexo de unión con la zona rebelde de aquellos que ideológicamente querían su triunfo y que se encontraban escondidos en la zona republicana. Todas las noches, estas personas escuchaban a Queipo de Llano con fruición esperando la entrada de las tropas para liberarlas. Incluso hubo una cafetería en Barcelona en la que se reunían a conspirar los miembros de la Quinta Columna a la que se llamó Radio Sevilla.

domingo, 25 de septiembre de 2011

HÉROES DE ÉBANO 4 : ESTEBANICO "EL AVENTURERO"



Aunque es venerado y reconocido en América como el primer explorador de raza negra que surcó las tierras del continente, en España es bastante desconocido... como tantas otras personas a las que la desmemoria histórica ha enterrado en el olvido. Estebanico (1500-1539), se ganó su apelativo de “aventurero” a base de valentía, sudor y alguna que otra lágrima. Según parece fue capturado por los portugueses y posteriormente vendido al explorador Dorantes Carranza, el cual se lo llevó a sus posesiones en América.

Pasado el tiempo, y aclimatado al clima del recién descubierto continente americano, se embarcó en la legendaria y desastrosa expedición de Alvar Núñez Cabeza de Vaca. Fueron capturados por los indios en la zona de Texas pasando varios años de cautiverio vigilados muy de cerca por sus captores. En 1536, consiguen regresar a México dando testimonio de sus aventuras y admirando a todo el mundo con sus logros, pues de los 250 expedicionarios que partieron al inicio solo habían sobrevivido 4, entre ellos Cabeza de Vaca, Dorantes Carranza y su criado Estebanico.

Parece ser que el tiempo de aventuras no había pasado para nuestro héroe, pues tras ser vendido de nuevo al Virrey de México, Antonio de Mendoza, éste le envía en 1539 a una nueva expedición, esta vez comandada por Marcos de Niza con el fin de encontrar la mítica Ciudad de Cíbola, que según las leyendas estaba hecha totalmente de oro. Los valientes exploradores, con Estebanico a la cabeza, se adentraron en la selva a base de machetazos, pero nunca se volvió a saber de él. Se cree que murió manos de los indios, pero otros opinan que no, que consiguió tocar con la mano las impresionantes pirámides color dorado de la Ciudad de Cíbola.

sábado, 24 de septiembre de 2011

LOS ESPAÑOLES DEL TITANIC



En 1997 el afamado director de Hollywood James Cameron asombró a todo el mundo con la película Titanic. A través de la imposible historia de amor entre el barriobajero Jack Dawson (Leonardo Di Caprio) y la hacendada Rose de Witt Bukater (Kate Winslet) pudimos ver la crónica de una muerte anunciada de un barco que quería desafiar al mismísimo Dios, el RMS Titanic. Entre espumas de champaña, paisajes fascinantes y besos furtivos todos pudimos presenciar un amor que quiso romper las barreras sociales y que desgraciadamente el destino en forma de iceberg truncó un 14 de Abril de 1912 frente a las costas de Terranova. El boom de esta película que nos narra el mayor desastre marino que se ha producido en época de paz y que se llevó por delante la vida de 1517 personas supuso para el director americano un importante espaldarazo a su carrera artística al llevarse 11 estatuillas doradas en la ceremonia de los Oscars. Ricos y pobres (sobre todo gente de la tercera clase) sucumbieron delante de nuestros ojos en el celuloide, pero ¿qué me dirían si entre todas estas victimas también se encontraban personas de nacionalidad española? Pues sí las hubo:

De los primeros que tenemos noticias son dos recién casados, Víctor Peñasco y Castellana y Josefina Pérez de Soto. Llevaban un año y medio de luna de miel por toda Europa y habían disfrutado de su reciente felicidad hasta el extremo: noches interminables de juego en el Casino de Montecarlo; visionado preciosas obras teatrales y operísticas en el Covent Garden de Londres; visitas al Museo Maxim´s de París; o excitantes viajes en el Orient Express... Como se puede ver, esta adinerada pareja no reparaba en gastos y pensaron que como broche final a tan preciosa luna de miel debían viajar en el único barco insumergible de la historia. Error fatal, pues aquella madrugada del 14 al 15 de Abril, a las 02:00 horas, la muerte decidió hundir aquella mole llevándose consigo la vida de Víctor.

Las barcas de salvamento lo buscaron infructuosamente, al igual que a los otros centenares de victimas que se ahogaron en las frías aguas del Mar del Norte, pero nunca se encontró el cuerpo. En cambio su esposa se salvó, y como las penas con pan son menos penas, se casó de nuevo seis años después con otro adinerado pretendiente de abigarrado nombre: Juan Barriobero y Armas Ortuño y Fernández de Arteaga Barón de Río Tovia. Josefina murió a los 83 años de edad, y nunca se le olvidó aquella noche en que su marido no le pudo coger la mano hundiéndose en los abismos del océano. Siempre sintió aquellos dedos en la punta de los suyos.

Pero esta historia no se acaba aquí, sino que también trasciende a sus sirvientes. Parece ser que con ellos iba una criada llamada Fermina que se alojaba en el camarote C109. Sólo sabemos su nombre pues en aquella época era común que los nobles inscribieran a sus subordinados solamente con el nombre y no con los apellidos. Lo que sí sabemos en realidad es que ésta se salvó y murió a los 93 años de edad. En cambio el caso más curioso de esta epopeya la vemos en el otro sirviente de la pareja llamado Eulogio. Los señores no le quisieron llevar en el viaje y lo dejaron en París. Cuando supo que el barco había naufragado no supo que hacer ni como comunicar a la madre del difunto lo que había sucedido. Para ello, y para ganar tiempo, ideó el siguiente plan: se dio cuenta de que Víctor y Josefina habían dejado un buen taco de postales, firmadas, en la habitación del hotel. Durante un tiempo estuvo enviándole a la señora madre cartas desde París haciéndolas pasar por las de la pareja diciéndole que no habían embarcado en el Titanic y que seguían en París. Tiempo después se supo el engaño, pero curiosamente no se enfado pues esta desgracia le confirmó la sospecha que tuvo antes de que el barco zarpase... que se iba a hundir en aquella primera travesía.

Entre las victimas que quiso llevarse el Titanic, se encontraba también otra familia de españoles: el matrimonio compuesto por Juliá Padrós i Manet, de 26 años, y originario de Lliça de Munt, y su esposa Florentina Durant i Moré, de 30 años de edad. Esta joven pareja, que se embarcó en Cheburgo no iba de viaje de placer sino que se dirigía a Cuba para hacer “las américas” y conseguir un futuro mejor abriendo un coqueto restaurante en La Habana. Junto a ellos también iba la hermana de Florentina, Asunción, y un amigo de la familia Emilio Pallás i Castello. Todos se salvaron de aquella aciaga noche y pudieron proseguir sus vidas: Juliá Padrós consiguió ser propietario de una gran compañía de autobuses en Cuba, y Emilio Pallás regresó a Lérida y fue propietario igualmente de una panadería. Años después el hijo de Emilio contó que su padre siempre cojeó debido a que se dio un fuerte golpe cuando saltó por la borda del barco para salvar su vida. Lo curioso del asunto es que días después del naufragio ambos relataron a un periódico de La Habana La Discusión (29/03/1912) que conocieron durante la travesía a un “amigo argentino”, de nombre desconocido, que cenó varias veces con ellos y que repetidamente les decía que tenía el presentimiento de que el barco estaba en peligro y que se iba a hundir en breve. En verdad que acertó de lleno.

Entre las grandes incógnitas que rodearon aquel hundimiento nos encontramos con un nombre en el registro de pasajeros: Encarnación Reinaldos. Parece ser que se embarcó en Southampton y que era de origen español. No se sabe si se ahogó en el naufragio o se salvó. Toda su vida está envuelta en el misterio desconociendo qué fue de ella. Este caso no es tan inusual pues muchos se embarcaron o con nombres distintos a los que tenían o con ellos mutilados debido a su condición de sirvientes. Sean verdaderos o falsos, lo importante es que aquella madrugada del 15 de Abril, cientos de vida fueron reclamadas por el mar, pagando el precio de la soberbia y el orgullo.

viernes, 23 de septiembre de 2011

MUCHO HOMBRE EN LA CORTE



Por: José Antonio

Nos encontramos en el Madrid del siglo XIX. Tras la muerte de Fernando VII queda su hija como heredera el trono bajo la regencia de Espartero. Sin embargo, todos los problemas de este periodo provocan que a Isabel II la asciendan al trono aún siendo menor de edad. Tenía 13 años.
Isabel mostró desde temprano ser una mujer de grandes apetitos sexuales, que gozaba de la compañía en su alcoba de hombres jóvenes o de hombres con poder. Se dice que fue el general Serrano quien inauguró la larga lista de amantes de la reina. Sin embargo, esas habladurías en una corte tan mojigata y pendiente del qué dirán herían los oídos de nobles y Grandes de España, por lo que se decidió buscarle un marido para aplacar la lívido de la reina. Sin embargo, también era un asunto peliagudo. La Reina de España no se podía casar con cualquiera, tenía que ser un pretendiente de sangre real. Las diferentes revoluciones que se produjeron en Europa en aquella época y las relaciones entre las diferentes potencias hacían que una alianza de España con cualquiera de ellas por el matrimonio de Isabel II podía provocar reacciones inesperadas por el resto, así que se decidió buscar a un príncipe de nivel bajo, un primo de Isabel que se llamaba Francisco de Asís.
El día antes de la boda Isabel II se confesó a su madre y le dijo que había cedido al matrimonio como reina, pero no como mujer. Con esto daba a entender que un solo hombre no la iba a satisfacer. Decir que la noche de bodas de Isabel II fue un fracaso puede resultar paradójico. Sin embargo el matrimonio no se consumó. En un comentario a un diplomático la reina reconoció este hecho con esa graceja que la caracterizaba: ¿Qué iba a hacer yo con un hombre que en su camisón tenía más flores bordadas que yo en el mío?
El pueblo comenzó a llamar al rey Paco Natillas, cantándose coplas en las que se ridiculizaba su falta de hombría incluso con su manera de orinar, en cuclillas como las mujeres. Y es que, al parecer, le gustaba mucho compartir lecho con muchachos recios y jóvenes. Empezaron a pasar por los distintos dormitorios reales tal cantidad de efebos para cubrir las necesidades sexuales de los monarcas que jamás se vio tanto joven hermoso en la corte de España, dijo un reputado aristócrata.
El pueblo cantaba Isabelona tan frescachona, y don Paquito tan mariquito.

jueves, 22 de septiembre de 2011

HÉROES DE ÉBANO 3 : EL "CONDE NEGRO"



Corría el año 1475 cuando en la España de los Reyes Católicos ocurrió un hecho excepcional pues debido a la fidelidad y a los servicios prestados se le otorgaba al portero de sus majestades, Juan de Valladolid, el cargo de Mayoral y Juez de Negros en la Ciudad de Sevilla. Lo excepcional del caso es la idoneidad con que Isabel y Fernando supieron elegir a la persona para el cargo, pues no solo era eficiente en el trabajo sino que el color de su piel era el preciso para tal cargo.

Las funciones y poderes que tenía Juan de Valladolid era la de resolver los problemas internos dentro de la comunidad negra y mulata de la ciudad. Intervenía en los debates y polémicas entre esclavos y hombres libres, e incluso tenía la potestad de dirimir las luchas y malos entendidos que surgieran entre amos y siervos. Como se puede observar, el trabajo que ostentaba el conde no era baladí ni fácil, pues el número de negros en Sevilla era muy elevado. Se estima, según un censo eclesiástico (1565), que había en aquel Patio de Monipodio un 7% de siervos negros, unos 6.327 más o menos. El mayor número de gente de color de todas las ciudades europeas. Este hecho no pasó desapercibido a los contemporáneos que no dejaron pasar la oportunidad de decirnos que Sevilla era como un ajedrez en donde se juntaban tanto las piezas blancas como las negras. Y no hay que olvidarse de otro comentario muy curioso, efectuado por Diego Ortiz de Zúñiga que reza de la siguiente manera:

Eran en Sevilla tratados los negros con gran benignidad desde los tiempos de don Henrique Tercero, permitiéndoles juntarse a sus bailes y fiestas en los días feriados, con que acudían gustosos al trabajo y toleraban mejor el cautiverio.

Este número tan grande de negros desembocó en la creación de Hermandades donde se podían reunir para resolver sus problemas y hablar de sus temas. Destaca la de los Negros de Triana, la de Los Mulatos de San Ildefonso, y sobre todo la de Nuestra Señora de los Ángeles (1554) que actualmente se llama la de Los Negritos y es la segunda más antigua de Sevilla.

Poco más sabemos de este “Conde Negro” pero su memoria ha quedado perpetuada en la ciudad del Guadalquivir con una calle, recordándonos que allí hubo un hombre que gracias a su valía supo reinar entre sus iguales como un auténtico Salomón.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

DETENIDO, ENCARCELADO, MUERTO Y CAMPEÓN DE LIGA



Por: José Antonio
La figura de Ricardo Zamora es clave para la historia de España. No desde un punto de vista político o desde la relevancia de acontecimientos históricos. Sin embargo, Ricardo Zamora fue el mejor guardameta, arquero o portero de la historia de nuestro fútbol…, hasta la aparición de Iker Casillas.
Jugó en el Iberia CF, en el RCD Espanyol, Fútbol Club Barcelona y Real Madrid, además de ser el capitán de la Selección Española. En una época en la que no había partidos internacionales de clubes, consiguió su reconocimiento mundial como el mejor portero del momento en los Juegos Olímpicos de Amberes, donde España consiguió su primer gran hito: la medalla de plata.
Sin embargo, la Guerra Civil comenzó y a Ricardo Zamora le pilló en zona republicana. Como estrella y personaje famoso se convirtió en una de las piezas más cotizadas para los comités de milicianos anarquistas que funcionaban por libre y que se dedicaron a la captura de personajes que ellos relacionaban con la burguesía. Zamora se estuvo ocultando en casas de amigos republicanos hasta que fue detenido y encarcelado en la Modelo de Barcelona. Este hecho fue el origen de múltiples rumores sobre su ejecución y muerte que, incluso, llevó al General Queipo de Llano en una de sus diarias emisiones en Radio Sevilla a anunciar que el gran portero había sido fusilado. Sin embargo, no fue así. A través de la embajada de Argentina fue liberado y Ricardo Zamora se exilió, primero en el país que lo liberó y posteriormente en Francia, en la ciudad de Niza, donde continuó jugando al fútbol.
Una vez finalizada la guerra volvió a España y se hizo cargo como entrenador del Atlético Aviación, con quien ganó la primera Liga después del conflicto civil.
Es curioso que también fuera detenido por los nacionales, ya que según la Ley de Responsabilidades Políticas una vez escapado de la zona republicana debía haber regresado a la zona nacional en un plazo no superior a dos meses para luchar por España. Como no lo hizo fue detenido y estuvo en la cárcel tres días.
Para Ricardo Zamora la Guerra Civil fue muy negativa: encarcelado por los republicanos, dado por muerto, exiliado y, una vez finalizada, encarcelado igualmente por los vencedores. Pobre hombre.

martes, 20 de septiembre de 2011

HÉROES DE ÉBANO 2: JUAN DE PAREJA



Unos dicen que nació en Sevilla en 1606, y otros que en Antequera y que era morisco. Pero lo que todo el mundo conoce, o desconoce, es que era el esclavo del maestro de pintores Diego Velázquez (1599-1660) y que junto a él aprendió la técnica pictórica que le sirvió para entrar en el olimpo de los artistas.

No se sabe cuando entró a formar parte de la propiedad del Sevillano, pero la primera noticia que tenemos de él la vemos cuando firma un poder en 1642 como testigo de un pleito entablado por la defensa de un oficio de escribano. Los trabajos originales de Juan junto a Velázquez fueron esencialmente el de ayuda de pintor, moliendo los colores, preparando los lienzos… y aprendiendo los secretos del arte pictórico a escondidas mientras veía a su maestro enarbolar el pincel con mano diestra. Parece ser que Juan Pareja no había sido el único esclavo negro de un pintor pues parece ser que era uso común entre aquellos compañeros de profesión. Por ejemplo Francisco Pacheco, maestro de Velázquez tenía un esclavo turco algo tostado, y su condiscípulo Francisco López Caro tenía otro esclavo negro. Era una auténtica moda en Sevilla.

Juan Pareja obtuvo su libertad el 23 de Noviembre de 1650 cuando acompañaba a su amo en el segundo viaje que efectuó Velazquez a Roma en donde pintó con mano maestra su famoso retrato. Allí podemos ver a Juan  mirándonos de perfil, de forma altiva y segura, vestido con capa y valona con encajes de Flandes. Esto hace pensar a muchos estudiosos que este retrato tan íntimo encaja más con un estudio preliminar que hizo Velázquez para el futuro retrato de Inocencio X. Esta libertad no la consiguió totalmente hasta cuatro años después pues aunque su amo lo había libertado de palabra, le había puesto la condición de que ésta estaría condicionada si durante cuatro años no cometía ningún robo ni tropelía alguna. En cambio existe una leyenda que nos dice que el verdadero artífice de la manumisión de aquel esclavo negro fue el propio Felipe IV. Parece ser que Juan de Pareja sabía que cuando el maestro abandonaba el taller, el rey se presentaba a escondidas y se ponía a curiosear los lienzos de su pintor de corte. Por ello, un día que sabía que iba a ir su majestad, escondió uno suyo entre los demás y esperó a que entrara el curioso Felipe. Efectivamente cogió su cuadro y lo estuvo mirando un rato, pero nuestro protagonista, que igualmente estaba escondido detrás de una columna, no pudo soportarlo más y saliendo se arrodilló delante confesándole que él era el autor y que no le dijera nada a su amo pues sino le castigaría con una buena cantidad de varas en la espalda. El rey no cumplió su palabra y se lo contó todo a Velázquez, pero diciéndole que no podía consentir que un artista como aquel fuera un esclavo y que fuera liberado de inmediato. Cosa que efectivamente así ocurrió.

Después de dejar a su antiguo señor volvió a España y decidió establecerse por su cuenta y ser un pintor autónomo. De esta manera desplegó todas sus artes pictóricas ocultas y aplicó a sus lienzos un estilo propio, aunque parecido en algo al de Velázquez, mezclando técnicas barrocas con finas líneas italianas. Un ejemplo de ello lo vemos en la obra maestra: La Vocación de San Mateo (1661) en donde incluso podemos ver a un Juan de Pareja escondido detrás de los personajes principales.


Siguió trabajando incansablemente hasta que falleció en 1670 imprimiendo con mano firme su rúbrica de antiguo esclavo dentro de un orbe de grandes y legendarios maestros.

lunes, 19 de septiembre de 2011

EN LA FIESTA DE BLAS



Por: José Antonio

El primer gobierno de Arias Navarro era un Cafarnaúm de ideologías. Por un lado había personalidades prominentes dentro del franquismo más ortodoxo, como los ministros militares o el ministro del Movimiento, Utrera Molina. Por otro lado se incorporaron personalidades comprometidas con la apertura, como Antonio Carro, Pío Cabanillas y Barrera de Irimo.
Pío Cabanillas fue ministro de Información y Turismo. Desde este cargo implementó una serie de medidas que abrieron un poco la libertad en las publicaciones, en la televisión y en el cine. Estas medidas exasperaron a los ortodoxos del Régimen. Los españoles comenzaron a leer y a ver lo que en casi 40 años no habían visto, además de permitir la entrada de prensa extranjera que daban una visión más global tanto de lo que ocurría en España como fuera de ella.
El búnker reaccionó violentamente. José Antonio Girón de Velasco, la principal personalidad de los ortodoxos del franquismo, publicó en el periódico del Movimiento Arriba, un artículo en que pretendía acabar con esa primera tentativa de apertura. Y lo consiguió. Hay que tener en cuenta que en ese año 1974 Girón era un político muy prestigioso, que tenía acceso directo al Generalísimo y a su entorno, además de la capacidad de pegada que hacía que sus declaraciones levantaran siempre ampollas o tendencias.
Otro de los personajes históricos que no estaba de acuerdo con esta política de apertura en la información fue Blas Piñar, quien desde su atalaya de Fuerza Nueva no hacía más que azuzar a las masas para acabar con lo que él entendía que era un atentado contra el espíritu del 18 de julio, contra la memoria de aquellos que cayeron por Dios y por España y contra la revolución nacional-sindicalista.
Este artículo hizo temblar los cimientos del gobierno y Arias cesó a Pío Cabanillas. Este cese provocó una serie de dimisiones dentro del Régimen. Incluso en RTVE (medio dirigido por Rosón, aperturista confeso), el día en que se hizo público el cese de Cabanillas, se emitió en varias ocasiones la canción del grupo Formula Quinta En la fiesta de Blas. Aquello era un alegato directo contra Blas Piñar y el Búnker. Recuerden el estribillo de dicha canción:
En la fiesta de Blas / en la fiesta de Blas / todo el mundo salía / con unas cuantas copas de más.
Un gran gesto por parte de Rosón y una medida valiente que daba a entender que los miembros del Búnker no estaban en sus cabales al frenar algo que era necesario para España.

sábado, 17 de septiembre de 2011

HÉROES DE ÉBANO 1: JUÁN LATINO



Esta es la increíble vida de uno de los cientos de esclavos negros que hubo en España en el siglo XVI, que supo ganar al mundo con su inteligencia y sabiduría en un lugar donde solo el color blanco parecía ser importante a los ojos de los demás. Les voy a hablar de la gran gesta de Juan Latino.

Su verdadero nombre era Juan de Sessa, y se cree que era originario de África. Siendo niño vivía en Portugal y fue comprado en Sevilla por los monjes franciscanos del Convento de San Francisco. Lo alimentaron, lo vistieron, le enseñaron las primeras letras, y cuando fue algo mayorcito fue revendido como un mueble más al gran señor Luis Fernández de Córdoba, duque de Sessa y nieto del Gran Capitán, quien tiempo después se alejó de las riberas del Guadalquivir para vivir en su mansión de Granada.

Pronto el gran duque se dio cuenta de que aquel esclavo, negro como mosca en un vaso de leche, era bastante despierto y por ello lo educó junto a su propio hijo recibiendo las mismas enseñanzas que un noble de aquella época. Tanta era su avidez de estudios que comenzó a recibir estudios universitarios aventajando en inteligencia a su amigo Gonzalo consiguiendo de esta manera que a la edad de 30 años recibiera la ansiada libertad con la que sueña cualquier ser humano. Atrás quedaron las cadenas y delante tenía todo un mundo de libros por devorar.

Se dedicó a dar clases de latín (de ahí su apelativo) y gramática en la Universidad de Granada, y para ganar un sueldo extra para pagar comida y alojamiento también se aplicó a la enseñanza particular de casa en casa. Y lo que es el destino, en una de ellas, entre declinaciones y traducciones conoció el amor y a su compañera en la vida. En 1556 obtuvo la Cátedra de Gramática por la misma universidad en la que daba clases. No había ninguna sabiduría que no pudiera alcanzar ni meta que no pudiera traspasar, y por ello llegó incluso a ser Consejero del legendario hermanastro de Felipe II, Juán de Austria. Con motivo de la victoria épica en la Batalla de Lepanto, incluso compuso una loa titulada Austriada Cármine.

Una de las grandes hazañas que hizo Juan Latino fue convencer al mismísimo Felipe II de que no trasladara los sepulcros de los Reyes Católicos desde Granada al gigantesco mausoleo de El Escorial. Gracias a ese gesto hoy todavía se puede observar la belleza de aquellas pétreas tumbas en la ciudad granadina. Era un personaje querido por todos sus vecinos, y aunque se quedó ciego, con la ayuda de sus amigos pudo seguir enseñando latín hasta su muerte en 1597.

Aunque hay quien dice que Juan Latino no fue un esclavo sino un hijo que tuvo el duque de Sessa con una esclava negra en Basilea en 1518, eso no resta importancia a la increíble historia de un hombre que no se amilanó ante el color de su piel llegando a ser reconocido y admirado por sus contemporáneos. Un ejemplo de ello lo vemos en una famosa frase de Cervantes en el prólogo del Quijote en el que alaba la sagacidad e inteligencia de aquel antiguo esclavo:

Pues al cielo no le plug(o) / que salieses tan ladí(no) / como el negro Juan Latí(no)

viernes, 16 de septiembre de 2011

EL GENERAL SAN MARTÍN Y LAS CARTAS



Por: José Antonio

José Francisco de San Martín y Matorras fue, junto con Simón Bolívar, uno de los héroes de los procesos de Independencia de las colonias americanas de la Corona de España. Este militar argentino fue decisivo con sus campañas a independizar Argentina, Chile y Perú. En Argentina se le reconoce como Padre de la Patria, y su principal héroe y prócer nacional. En Perú se le reconoce como libertador del país, además de Fundador de la Libertad del Perú, Fundador de la República y Generalísimo de las Armas. En Chile su ejército le reconoce el grado de Capitán General.
Durante una de las campañas en Chile uno de sus soldados entró en su tienda de campaña:
-         Necesito hablar con don José de San Martín, no con el general, ¿me permite hacerlo? –preguntó el soldado
-         Hable usted – respondió San Martín
-         Mi señor, anoche, en un rapto de locura, perdí jugando a las cartas 2000 piezas de oro que pertenecían al batallón. Le pido, por respeto al general y a mi persona, tenga piedad de mí. Le juro por mi honor que no soy un hombre vicioso. El trago me jugó una mala pasada. Estoy afligido por mi padre que es pobre y anciano. Si supiera lo que he hecho, moriría deshonrado.
-         ¡Basta! –gritó San Martín mientras golpeaba la mesa con furia con una mano, mientras con la otra sacaba de la cajonera una bolsa con 2000 piezas de oro que le entregó al soldado-. Es usted valiente reconociendo su culpa y humilde para pedir piedad por una falta tan grave. Vaya a pagar el dinero que perdió y guarde en el más absoluto de los silencios lo que usted acaba de decirme, ya que si se entera el General San Martín lo fusilaría de inmediato.
El mito y la persona separados en un momento de su vida. Curioso, ¿verdad?

jueves, 15 de septiembre de 2011

LA MARIBLANCA



Imagínese que a usted le echan de su hogar y le sustituyen por otra persona, y que pasado un tiempo, al volver, ya pasado los años, sigue estando allí  en su salón mirándole con ojos guasones ¿no le molestaría un poco? ¿No se preguntaría el por qué de su desgracia? Pues lo mismo debe de sentir cada día en su pétrea piel una de las personas más queridas y castizas de todo Madrid: La Mariblanca.

No ha habido estatua más viajera en la capital de las españas y que más leyenda haya tenido detrás que esta representación de Diana o Venus. Si actualmente residen en Madrid, o han decidido hacer un poco de turismo por la ciudad no se olviden de visitarla, en la Puerta del Sol, al comienzo de la Calle Arenal. Allí esta ella, pequeñita y blanca entre sus ropajes de diosa griega mientras observa con ojos envidiosos como a lo lejos en el centro de la plaza que anteriormente había sido suya un rey algo gordo llamado Carlos III le usurpa el protagonismo que tuvo ella desde el siglo XVII.

Pues sí, por que desde 1625 nuestra buena señora italiana fue traída a España desde Italia gracias a la compra por parte de un mercader florentino llamado Ludovico Turchi. No entró con buen pie en la capital del imperio hispánico pues al ser traída a Madrid por un carretero alicantino llamado Domingo Núñez, se la encontraron decapitada debido a los vaivenes del viaje. Claro esta, esta negligencia en la mudanza le costó al buen carretero el descuento de 100 reales en la cuenta final de su contrato. Quién le iba a decir a ella que éste no sería el fin de sus problemas.  Con mucho cuidado la instalaron en el centro de una gran fuente, hoy desaparecida, frente a la mítica Iglesia del Buen Suceso, también borrada por el paso del tiempo. Este gran surtidor de agua, llamado Fuente de la Fe, fue construido por otro italiano llamado Rutilio Gaci, y que según los entendidos en historia de Madrid tenía muchos caños donde los aguadores podían llenar sus cantaros sin problemas. El trajín de estos aguadores, el ir y venir continuamente a la fuente, hizo que éstos le cogieran cariño a la estatua y la llamaran cariñosamente La Mariblanca.

Pero llegó el siglo XVIII y comienza el auténtico viaje de nuestra dama. La fuente fue demolida y transformada, pasando de ser bendita a maligna pues ahora La Mariblanca estaba rodeada de unas figuras horribles las cuales soltaban agua por los pechos y que por ello se la llamó La Fuente de las Arpías. Que miedo debía pasar por las noches viéndose rodeada por aquellas horribles bestezuelas.

Juan Pedro Ayegui en el siglo XIX tuvo la idea de eliminar definitivamente la fuente para que la plaza fuera más espaciosa y así redistribuir el agua de Madrid. Por ello en 1858 Mariblanca tuvo que hacer las maletas e irse a la plaza cercana de las Descalzas Reales para observar el leve ir y venir de las monjitas. Pero antes de que le diera tiempo a deshacer sus pertenencias se decidió demoler de nuevo la fuente e instalar en ella la vetusta estatua de Francisco Piquer, fundador del Monte de Piedad. ¿A dónde iría ahora? Pues a los almacenes de la Villa hasta 1912 en donde se pensó darle la jubilación instalándola entre los árboles de los Jardines del Buen Retiro en donde podría solazarse con los bellos otoños de Madrid.

Allí pasó muchos años, e incluso vivió una guerra civil entre hermanos, hasta que en 1969 decidieron que qué era eso de estar tan ociosa, así que la llevaron a un templete de estilo clasicista muy bonito en el Paseo de Recoletos. Pero en 1984 unos salvajes la atacaron con total impunidad y nocturnidad y le arrancaron varios trozos de cuerpo. Aunque ella no tiene un corazón como el nuestro, sintió con lágrimas de piedra  como le quitaban una a una sus queridas partes. Quedo solita y tirada hasta que unos buenos madrileños la salvaron  y decidieron restaurarla en el Instituto de Conservación y Restauración de Bienes Culturales. Tan linda quedó que para evitar que volvieran a romperla la llevaron a un sitio preferente del Museo de Historia de Madrid.

En 1985, aquel alcalde de Madrid que tanto le gustaba la Movida, Enrique Tierno Galván pensó en hacer una copia y llevarla de nuevo al sitió original donde moraba en la antigüedad, entre la Calle Alcalá y la Carrera de San Jerónimo. Aunque no estaba mal volver a ver aquella plaza el sitio no le gustó demasiado pues ya no estaban aquellos simpáticos aguadores que tantos piropos le lanzaban. El 25 de Septiembre de 2009, y debido a las reforma de La Plaza del Sol la volvieron a agarrar de sus maltrechos huesos y la llevaron al lado opuesto donde actualmente mira a los viandantes pensando cuánto han cambiado desde que fue traída sin cabeza aquella fría mañana de 1625.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

LA MÚSICA DEL CUERPO



Por: José Antonio

Wolfgang Amadeus Mozart es, tal vez, el mejor músico de la historia de la humanidad. Al menos el más creativo y más revolucionario, además de ser el más famoso. De su vida se han escrito grandes biografías. Sus obras se interpretan diariamente en todos los rincones del mundo. Incluso se hizo un musical sobre el que se rodó la famosa película de Milos Forman. A través de este film tenemos la imagen de un Mozart caprichoso y ególatra. Sin embargo tuvo grandes amigos entre sus compañeros de profesión, algunos de ellos verdaderos genios, como el caso de Haydn.
Haydn y Mozart eran grandes amigos, además de admirarse mutuamente por sus composiciones. En una ocasión Mozart quiso gastarle una broma a través de una composición para ver hasta dónde podía llegar en su genialidad al tocar el piano o el clave. En la casa de Haydn le entregó una partitura dándole a entender que le gustaría escuchar dicha composición tocada por otras manos. Haydn aceptó y comenzó a tocar.
-         Delicioso, amigo Mozart.
-         La verdad es que he puesto toda mi alma y en verdad que suena mejor en tus manos que en las mías
Sin embargo hubo un momento en que Haydn dejó de tocar.
-         Amigo Mozart, no puedo continuar tocando. Esta nota me exige tener doce dedos.
La nota en cuestión se encontraba en el centro del teclado del piano. Mozart se acercó y comenzó la pieza desde el principio y, al llegar a la fatídica nota agachó su cabeza y con la punta de la nariz tocó la tecla adecuada continuando con la interpretación hasta el final muriéndose de la risa. Haydn que conocía del humor de Mozart le dijo:
-         La verdad, amigo Mozart, que no sólo pusiste toda tu alma, sino que para alcanzar tal perfección pones cada parte de tu cuerpo.
Y los dos acabaron muertos de la risa.

martes, 13 de septiembre de 2011

… Y FRAGA DIJO NO



Por: José Antonio

Todos conocemos a Manuel Fraga Iribarne, el insigne político gallego. Muchos le habrán criticado, muchos le habrán admirado. No obstante, creo que todos tenemos que estar de acuerdo en que don Manuel ha sido uno de los políticos más importantes de la historia reciente de España.
En la retina tenemos esas fotos de Fraga en bañador bañándose en la playa de Palomares cuando fue Ministro de Turismo. Sin embargo, por razones de pensamiento y por incompatibilidades ideológicas con el Régimen su carrera pasó de la política a la diplomacia, siendo nombrado como embajador en Londres en el año 1973.
En el año 1974, tras el discurso de Arias Navarro en las Cortes franquistas en el que se pergeñaba un primer anuncio de restablecimiento del derecho de libre asociación y que fue un primer avance hacia la apertura de la política española, las fuerzas vivas del franquismo se pusieron en contra de dicho avance y torpedearon dicho proyecto. Arias Navarro, hombre dubitativo e imprevisible, se plegó a las presiones del búnker y, finalmente, las asociaciones fueron aquellas que estaban ya incluidas dentro del entorno del Movimiento Nacional, es decir, falangistas y tradicionalistas. El Régimen necesitaba a alguien que diera prestigio a estas asociaciones y acude a Manuel Fraga.
Don Manuel se desplaza desde Londres y mantiene reuniones con el gobierno. Sin embargo, Arias se encuentra con que lo que pide Fraga para entrar en el juego de las asociaciones es complicado de aceptar. Fraga pone unas condiciones para encabezar alguna asociación como que cualquier formación que él encabece tiene que tener en sus estatutos la necesidad de que en España se elijan los representantes del pueblo a través del sufragio universal, libertad sindical, libertad de culto, libertad de asociación, reunión y expresión, la convocatoria de elecciones libres, etc. Es decir, el programa de cualquier partido político de la Europa democrática. Eso es más de lo que Arias está dispuesto a aceptar y Fraga se vuelve a Londres apagando, temporalmente, la luz de su figura política.
Posteriormente, en el año 1975, antes de la muerte del general Franco, Manuel Fraga da la espalda definitivamente al Régimen fundando GODSA (Gabinete de Orientación y Documentación S.A.). Se trataba de un partido político encubierto en una asociación de espíritu mercantil. En esta asociación se integran todos aquellos políticos que, viniendo de las instituciones franquistas, reclaman una apertura democrática basada en la soberanía nacional, en la libertad ideológica, la libertad sindical, la libertad de asociación, de expresión y de reunión. Estas figuras fueron hombres que posteriormente tendrían una importancia plena en la Transición a la Democracia: Pío Cabanillas, Juan José Rosón, Rodolfo Martín Villa, Licinio de la Fuente, etc.
Fraga dijo NO a la supervivencia del franquismo y fue uno de los que dio el pistoletazo de salida hacia la democracia real en España.

domingo, 11 de septiembre de 2011

LOS PRODIGIOS DEL DOCTOR TORRALBA



Pocas vidas en España se pueden igualar con la del doctor Torralba. Pocas destilan a la vez ese toque de curiosidad y magia que hace que nuestra imaginación se dispare imaginando mundos bellos y fantásticos. Pero no crean que les voy hablar de un mito o ser del más allá, pues este insigne galeno existió en carne y hueso en una época en que ciencia, religión y alquimia se fundían en un mismo saber.

Su nombre completo era Eugenio Torralba y aunque se desconoce con seguridad su lugar de nacimiento, unos dicen que Cuenca y otros que Soria, se fecha su nacimiento alrededor de 1480. Desde muy pequeño estuvo interesado en la medicina y cuando adquirió su grado de doctorado decidió viajar a Roma a perfeccionar su saber y a la vez los de Teología. Pero lo que en verdad buscaba nuestro doctor en la Ciudad Eterna era ir más lejos que la ciencia misma y pronto se unió a fanáticos de la heterodoxia y la alquimia. Un día, en su casa, trazó un pentáculo y tras invocar varias veces al demonio se apareció ante sus ojos un ser de carácter angelical que se dio a conocer con el nombre de Zaquiel diciéndole que se ponía a su servicio hasta el mismo que muriera. Eugenio lo miro de hito en hito buscando cualquier signo demoniaco en su cuerpo pero lo que había ante sí se alejaba de toda imagen oscura que apareciera en sus ajados grimorios: Zaquiel era alto, bello, de cabellos rubios, ojos azules y unas alas angelicales de lo más plumosas y blanditas. Un auténtico ser angelical, aunque venido de las más negras profundidades del Averno.

Pronto el doctor, siguiendo los continuos consejos de su “amigo”, se presentó como un sabio que podía pronosticar cualquier clase de dolencia incurable que tuvieran sus pacientes, aplicando sus saberes médicos a cualquier rama de la ciencia existente y que incluso, he aquí lo maravilloso, podía volar de un lado al otro del orbe a velocidades increíbles y ver el futuro de manera precisa. Pasado un tiempo y siempre precedido de su fama decidió volver a España (volando, como no) para instalarse en Valladolid y abrir una consulta médica.

Allí siguió siendo el gran medico que había sido en Roma. Junto con Zaquiel continuó asombrado a todo el mundo, pero todas su maravillas no se acabaron aquí, pues el epítome de ellas se produjo la madrugada del 6 de Mayo de 1527. Mientras dormía tranquilamente en sus aposentos, su aliado alado volvió a presentarse delante de él y le dijo que se vistiera rápidamente pues le iba a llevar a Roma a presenciar un hecho increíble. Asustado, mientras se cambiaba de ropa, le preguntó que qué pasaba en la Ciudad Santa. Zaquiel le explicó que en esos momentos los soldados del emperador Carlos V, comandados por Carlos de Borbón estaban a punto de saquear toda Roma. Puso delante de sus ojos un bastón oscuro y le conminó a que agarrase el bulboso callado. Nuevamente Eugenio Torralba se sintió traslado por los aires, por encima de montañas y mares, y en décimas de segundo estaba en un monte cercano donde pudo ver como la Ciudad Eterna ardía por los cuatro costados y era sometida a todo tipo de violento pillaje. Apesadumbrado le dijo a Zaquiel que quería retornar a su casa pues no deseaba ver más ríos de sangre.

Días después empezó a comunicar a todo el mundo lo que había presenciado, pero nadie le hacia caso pues no tenían noticias de ese suceso tan atroz. Además toda la ciudad estaba alterada con el nacimiento del hijo de Carlos V, el futuro Felipe II. Aun así, a medida que pasaba el tiempo y fueron sabiéndose las noticias del Saco de Roma, noticias que llenaron de estupor a toda la cristiandad, la gente empezó a cambiar de parecer y se hicieron lenguas de las maravillas que había hecho el insigne galeno. Incluso el mismísimo Cervantes habla de él de la siguiente manera: a quien llevaron los diablos en volandas por el aire.

Pero su fama no podía pasar desapercibida y pronto la Inquisición tomó cartas en el asunto, pues no podían consentir que la gente andara volando por los cielos a su antojo y menos acompañado de un ser infernal. Gracias a una denuncia anónima (se cree que de un médico rival llamado Diego de Zúñiga) fue detenido en Cuenca, encarcelado y torturado de manera salvaje. Incluso los mismos torturadores se reían de él mientras le aplicaban el tormento diciéndole que si gracias a su “amigo” podía predecir el futuro por qué no le había avisado de que le iban a atrapar en la ciudad conquense, y que si era tan poderoso por qué no lo salvaba y se lo llevaba volando de aquella cárcel. De esta manera entre burlas y dolores paso nuestro protagonista tres años en cautiverio.

El Tribunal de la Santa Inquisición dictó sentencia y le conminaba a la abjuración de sus errores y a no comunicarse jamás con su Zaquiel. Tendría que pasar diez años más en la cárcel inquisitorial, ya sin tormento, y al salir de ella a portar todos los días el sambenito infamante. Curiosamente el Inquisidor General en aquella época era Manrique de Lara, azote y látigo de las artes adivinatorias, el cual años atrás había sido amigo del condenado en la corte de Carlos V. Éste, incluso le había predicho que con el tiempo había de convertirse en cardenal, cosa que ocurrió en 1531. Debido a ello, y que a lo mejor se acordaba de aquella buena amistad, pasado un tiempo decidió conmutar la pena al antiguo amigo firmando el indulto que lo liberaba de todo.

Y así acabo los días nuestro buen doctor volante. Tal vez podamos imaginar que el mismo día de su muerte, en el lecho mortuorio se le presentó su compañero Zaquiel que con una mano, o aquel dichoso bastón nudoso, se lo llevó volando al más allá donde ahora disfruta de todos los saberes de la eternidad.

sábado, 10 de septiembre de 2011

FRANCO SE ENTREVISTA CON CARRILLO



Por: José Antonio
En el año 1974 don Juan Carlos de Borbón era el sucesor del General Franco en la Jefatura del Estado español. Sin embargo nadie parecía darle importancia. Todo el mundo, todos los sectores políticos, el ejército, todos los sectores económicos tenían una idea vaga de qué iba a hacer el entonces Príncipe tras la muerte del general. Era notoria la tendencia de quienes pensaban que iba a ser un mero continuador de la labor gubernativa de Franco. Sin embargo, no era así.
Don Juan Carlos estaba moviéndose desde hacía años, bajo la tutela de Torcuato Fernández Miranda recabando información, contactando con sectores importantes de la vida política y pergeñando en solitario el proyecto de transición hacia la democracia. Siempre en solitario contactó con los sectores del Régimen aperturistas, sobre todo con los jóvenes de su generación que formaban el Grupo Tácito, hombres que en el futuro movimiento de transición tuvieron una importancia rotunda: Marcelino Oreja, Rodolfo Martín Villa, Juan José Rosón, Gabriel Cisneros, y un largo etcétera. No obstante precisaba tener la opinión de quienes estaban en aquel momento en la clandestinidad: la oposición democrática. Hay que tener en cuenta que en el año 1974 eran ilegales desde la democracia cristiana hasta el comunismo, pasando por los liberales, los socialistas, los socialdemócratas…
Para poder contactar con todas estas tendencias políticas y sus líderes necesitaba, sobre todo, confidencialidad y secreto. No se podían levantar sospechas. Por ello contactó con un viejo amigo que jamás levantaría sospechas: Nicolás Franco Pascual de Pobil, sobrino del general. Nicolás Franco contactó en España con todos los sectores políticos en la clandestinidad quedándose en los socialistas en una cena en el domicilio de José Mario Armero, personaje éste de importancia vital unos años después.
Sin embargo quedaban los comunistas. A través de Armero se consiguió organizar en París una reunión con Santiago Carrillo. Éste aceptó la reunión simplemente para ver qué quería aquel hombre que desde España quería hablar con él. En principio pensaba que se trataba de un representante de un sector descontento del Régimen y contactar con él serviría también de cuña de acceso para el futuro. Hubo bromas por parte de ambos antes de hablar en serio de la postura del PCE una vez don Juan Carlos fuera rey.
Fue una reunión muy importante en la que al Rey supo que los comunistas no tenían la intención de reventar ningún proceso de transición siempre y cuando se implementara en España un sistema democrático pleno en el que también ellos tuvieran su espacio político. Fue un avance y la preparación del proceso que se iniciaría año y medio después. El Rey ya tenía toda la información para comenzar a cocinar cómo hacer que España pasara de una dictadura a una democracia.

viernes, 9 de septiembre de 2011

GORDOS, UVAS Y TURRONES



Después del Puente de la Inmaculada en Diciembre, parece que el panorama en España empieza a cambiar. Un ambiente diferente comienza a calar en el espíritu de las personas. Ya se ve en el horizonte la Navidad, la época en que somos bombardeados con buenas intenciones, villancicos, comilonas familiares y sensaciones de amor. El tiro de salida lo da como todos los años la tradicional lotería, seguida de la Nochebuena, Navidad, y el misterioso Año Nuevo donde un rey envejecido con corona es sustituido por un bebé precioso que nos trae la incógnita de nuevas esperanzas. Pero aunque la fiesta parece que se acaba entre descorches de champán y atragantamientos de uvas, a los pocos días unos reyes venidos de Oriente nos traen multitud de regalos que nos hacen soñar con una etapa mejor. Ésta es la traca final de un autentico maratón que dura casi un mes y el que más y el que menos lo ha disfrutado con religiosidad y glotonería. Pero, si nos centramos un momento y analizamos nuestros propios mitos ¿de dónde vienen estas celebraciones? Pocos sabrían responderme seguramente. Así que para que antes de que se acabe el año seamos todos un poco más sabios, escuchen las bellas historias que les voy a contar.

Comencemos por la primera en el tiempo festivo: La Lotería de Navidad. A los españoles siempre les ha encantado jugar a cualquier cosa y si en ese juego se apuesta hasta las pestañas mucho mejor. Así que a finales del siglo XVIII en la misma época que se daba en nuestro país el Despotismo Ilustrado, los gobernantes idearon una manera de encauzar esa fiebre del juego y a la vez hacer entrar en las arcas una buena cantidad de dinero. El ministro Esquilache, que en esos momentos estaba a las órdenes del rey Carlos III encargó a José Antonio Goizueta, responsable de la Hacienda napolitana, que hablara con José Peya para que ideara una lotería en España a imagen y semejanza de la Lotto que se jugaba en Nápoles. De esta manera el mejor alcalde de Madrid introdujo no solo la costumbre de instaurar el belén en nuestros hogares sino también una nueva forma de entretenimiento y sueños de riqueza.

El primer sorteo se jugó en Madrid en la Plazuela de San Ildefonso un 10 de Diciembre de 1763. Al estrado se acercó un joven muchachito de tan solo 7 años, estudiante del cercano Colegio de San Ildefonso, que con una manita pequeña, “una mano inocente”, sacó de una urna una solo bolita entre las 90 que llenaban la urna y con voz alta y clara dijo a los cuatro vientos el número premiado. Tiempo después ya se celebró el primero Sorteo de Navidad propiamente dicho el 23 de Diciembre de 1799 convirtiéndose en costumbre anual.

Pero llegó la invasión napoleónica y la Lotería de Navidad tuvo que huir también a tierras gaditanas. Cádiz, ciudad milenaria, vio nacer en 1812 la Lotería Moderna, así llamada para diferenciarla de la anterior con base napolitana. Se ideó sobre todo para sufragar los gastos de guerra y aliviar a la Hacienda española que estaba totalmente agostada. El 4 de Marzo se retomó de nuevo el sorteo en la Plaza de San Antonio y posteriormente se volvió a la Lotería de Navidad celebrándose el 18 de Diciembre de ese mismo. El número afortunado fue el 03604 y se llevó la cantidad de 8000 pesos fuertes (unos 240 euros). Un buen pellizco por haber comprado un numero por solo 40 reales (6 céntimos de euro) Como curiosidad les diré que fue a partir de esta época que se acuñó el termino de El Gordo para hablar no solo de la lotería sino también del primer premio. Es la imagen del “fanático de la lotería” o “el enano afortunado” que llevaba impreso en su barriga rechoncha los números de la Lotería de Navidad.

Si seguimos con los mitos navideños, el más cercano a la Lotería es la cena de Nochebuena. El dulce rey en esas fiestas es por antonomasia el turrón. ¿De dónde viene tan rico dulce? Se tiene noticia de que ya en los siglos XVI y XVII se tenía constancia de su existencia. Por ejemplo en un bando de la ciudad de Elche de 1564 podemos leer de la siguiente manera:

Se dispone que los turroneros no vendan en turrón blanco a mayor precio de 26 dineros la libra y 22 los de almendra.

E igualmente en la novela picaresca El Guzmán de Alfarache (1599) oímos al propio protagonista decir que el alfajor, el alajú y el turrón provienen del Levante, dándoles de esta manera un origen común.

Pero aunque en la actualidad existan cientos de variedades de este dulce, en un principio solo existió el que actualmente llamamos “duro”, el blanco, hecho de almendras y miel. El por qué se hizo así tiene su por qué y nos lo explican dos leyendas que hablan del origen del turrón actual. La primera nos dice que en 1703 la peste asolaba la ciudad de Barcelona y los alimentos estaban a punto de desaparecer. Por ello la ciudad decidió hacer un concurso para encontrar un alimento que se pudiera conservar y a la vez nutrir a la población moribunda. Un pastelero, Pablo Turrons lo ganó al presentar a concurso un dulce con forma de granito hecho de avellanas, miel y piñones. En cambio otra leyenda nos sitúa un poco más adelante en el tiempo y nos dice que en la Barcelona asediada por las tropa de Felipe V, el mismo pastelero hizo un turrón pero añadiéndole almendras en vez de piñones.

Ese dulce triunfó con el tiempo y ya en época de Fernando VII se le conocía como “dulce de Navidad”. El aumento de variedades de turrón se produjo a mediados de siglo XIX también en la ciudad de Barcelona en donde se dió a conocer los de crema y yema en una pastelería de la Calle Librería. Un gran invento que con el paso de los años no solo alegró a los comensales de los festejos navideños sino también a los dentistas que vieron aumentar el número de parroquianos en sus consultas médicas.

Y terminamos con una nota chispeante, el origen de las 12 uvas y el simbolismo que acompaña a esas pequeñas bolas de felicidad. Como todo el mundo sabe se comen a toda prisa con el sonido de las 12 campanadas de medianoche. Todos a la vez se lanzan a la frenética carrera de engullir las uvas, algunos confundiendo los cuartos con las campanas propiamente dichas, para que se cumplan todos sus deseos, sean estos de felicidad, prosperidad, fortuna… Veamos cual es su origen y por qué tienen que ser uvas precisamente.

Unos dicen que son 12 por los días que separan el día de Navidad de la Epifania del niño Jesús (6 de Enero). Pero, desgraciadamente, el principio de esta tradición es mucho más comercial que folclórica. Parece ser que a principios de siglo XX, en 1909, se produjo una exorbitante cosecha de uvas. Los cosecheros veían con temor esta abundancia por dos motivos, ya que si por un lado el producto se podía podrir también podía perder su valor en el mercado debido a las exageradas montañas de uvas que se habían acumulado en los almacenes. ¿Qué hacer con todo ello? Pues un viticultor alicantino tuvo la idea saliendo en ella la esencia de la picaresca española. Hizo difundir la creencia de que quien consiguiera tomarse las 12 uvas coincidiendo con las 12 campanadas podía conseguir todos sus sueños. Las llamó “uvas de la suerte” y así quedó para toda la eternidad.

Es curiosa esta tradición que solo se da en nuestro país y en aquellos que han tenido alguna influencia hispana. Como curiosidad les diré que en otros países también se dan costumbres parecidas, pues en Francia lo celebran tomando un buen vaso de champán, en Italia un sabroso plato de lentejas, y en Portugal también uvas… pero pasas, que se tragan antes.