jueves, 26 de septiembre de 2013

SÉNECA Y LAS MUJERES



Aunque su madre le estimuló intelectualmente, y su esposa Paulina estuvo con él en los últimos años de su vida, hay que reconocer que Séneca no tuvo mucha suerte con las mujeres. De ahí que en algunos de sus escritos se perciba cierta misoginia con respecto al sexo contrario. Prueba de ello lo tenemos en la relación que mantuvo con Mesalina, la cual le obligó a exiliarse después de haberle acusado de adulterio; y con Agripina y la esposa de Nerón, Popea, que aunque en un principio le apoyaron, tiempo después no vieron con buenos ojos que fuera tutor del emperador.

El resultado de estas experiencias es que Séneca tuvo en gran consideración a las prostitutas, pues de ellas alababa la capacidad de hacer creer a todos los amantes que ellos eran los únicos dueños de su corazón, mientras que el de las damas de alta alcurnia era nido de maldad, lascivia y envidias. Es por ello que el filósofo dijera:

¿Hay alguna mujer que se avergüence del divorcio desde que ciertas y nobles damas, cuentan sus años no por el número de cónsules, sino por el de sus maridos? ¿Habrá mujer que se avergüence de esta situación cuando se ha llegado el extremo de que todas utilicen a sus maridos para estimular más los celos de sus amantes?