jueves, 8 de diciembre de 2011

FAVILA Y EL OSO




Dice la leyenda que Favila, segundo monarca del Reino de Asturias, y sucesor de  Don Pelayo, su padre, fue muerto por un oso. ¿Cómo pudo ser así? Parece ser que el joven rey no estaba hecho del mismo material que su padre y había descuidado en gran parte los intereses del joven reino. En vez de estar pendiente de las razzias musulmanas y de las asechanzas del norte, le gustaba más estar pendiente de sus cacerías y las correrías que hacía con sus amigos en los bosques asturianos.

Algunos opinan que la muerte de Favila (o Fafila) pudo ser también producido por asuntos políticos, muy en boga con la anterior época visigoda, pero otros creen que no es tan descabellado que un oso acabara con el rey ya que en aquellos tiempos las montañas asturianas estaban cuajadas de osos hambrientos produciéndose muchas cacerías para obtener tan ansiado premio. Favila pudo incluso haber seguido un antiguo rito de masculinidad que había por aquellas tierras en el que había que cazar un oso para pasar de la juventud a la adultez. Es decir, un rito de paso. Siendo una u otra manera, lo interesante es que el rey se internó en el bosque y nunca más volvieron a verlo con vida.

Esto produjo que al no tener descendencia la corona recayera en la figura de Alfonso I el Católico que estaba casado con Ermesinda o Hermenesinda hija de Don Pelayo y la reina Gaudiosa. De esta manera tan radical, y por un oso, se dio un vuelco tan radical a la historia de la Reconquista.

martes, 6 de diciembre de 2011

JOSÉ Y POCAHONTAS



Aquí en España la figura de José Bonaparte es conocida sobre todo por su efímero reinado durante la Guerra de la Independencia pasando a la lista de reyes españoles con el sobrenombre de José I. Pero su vida anterior (hermano de Napoleón y Rey de Nápoles entre 1806 y 1808) y sobre todo la posterior es bastante desconocida entre la gente. Como si al hacer las maletas e irse de la Península, el mayor de los Bonaparte hubiera desaparecido de la faz de la Tierra.

Pero no es así. Al irse de España en 1813 pasó a su tierra natal estableciéndose en el Castillo de Survilliers con el titulo de Lugarteniente General del Imperio. Durante la Restauración se rebajó dicho título y pasó a ser  solamente Conde de Survilliers, y tras la caída imperial emigró a Estados Unidos  solamente con su carta de nobleza. Allí se hizo inmensamente rico, debido a que puso a la venta numerosas joyas de la corona española, tuvo suerte al invertir en la bolsa de Nueva York, y fue lo suficientemente inteligente para hacerse con las acciones de la línea de ferrocarriles que unían Nueva York con Filadelfia.

Gracias a estas ganancias pudo comprarse una gran residencia junto al río Delaware, Point-Breeze, y llenarla hasta arriba de lujos y comodidades rodeándola a la vez de un enorme estanque artificial. Pero aunque vivía lejos de su mujer, Julia Clary, y de sus hijas Zenaida y Carlota (que no hay que olvidar que hasta que su padre abandonó España tenían los títulos de infantas) supo escapar de su soledad a base de amantes, como por ejemplo la esposa de un periodista americano Emily Hénart; y sobre todo con Annette Sauvage, que era descendiente de la india Pocahontas, hija del jefe indio Powhatan, con la que tuvo dos hijas. Tiempo después para guardar las apariencias la casó con su ayudante Charles Delafollie.

NO8DO


Si usted viaja a Sevilla, o es oriundo de la ciudad, habrá visto por diferentes sitios, sobre todo en los estandartes del Ayuntamiento, el siguiente lema: NO 8 DO. ¿Qué significa tan curioso jeroglífico? Como podrá ver a simple vista esta compuesto por las sílabas NO y DO, y en medio una madeja de lana. Su origen parece que viene de las palabra Nomen Domine (en el nombre del Padre) pudiéndose ver incluso una variante en el friso del cuerpo de campanas de La Giralda en donde pone también Nomine Domini. En otras ciudades, también podemos observar este lema, como por ejemplo en Vejer de la Frontera, In Dei Nomine, Amen; y aunque parezca increíble incluso en Londres, Domine Dirige Nos.

Esta sería una solución fácil al origen del emblema, pero al igual que hay un nudo en medio, la historia popular se ha ocupado de liar la madeja y buscar otros posibles orígenes al decir que significa No-madeja-Do. Existen tres posibles respuestas a este origen popular:

1)      Proviene del mensaje que dirigió Fernando III a la Virgen María al culminar la conquista de la ciudad.

2)      Es el emblema con el que el Alfonso X premió a Sevilla pues fue la ciudad más fiel que tuvo al enfrentarse con su hijo Sancho en el siglo XIII

3)      Se remonta al mismísimo Nudo Gordiano en el que el 8 significa nodo, es decir nudo en latín.

Como verán hay respuestas para todo. Elijan la que ustedes quieran pues todas son muy interesantes y bellas.

lunes, 5 de diciembre de 2011

CARPANTA



Si uno abre el diccionario de la RAE, y busca la palabra carpanta, verá que significa: hambre violenta, galbana, flojera, pandilla o trulla de gente alegre o maleante. En verdad que el mejor calificativo que le podríamos asociar a nuestro personaje es el primero, pues siempre esta hambriento y con ganas de encontrar un buen pollo para llevarse al gaznate. Carpanta, como muy bien sabe todo el mundo, y seguramente es lo primero que les habrá venido a la cabeza, es un personaje de historieta creado por el dibujante Escobar y que salió por primera vez en la revista Pulgarcito en 1947.

Si uno lo mira bien es un hombre de edad indefinida, bajito, con nariz gorda y una barbita mal afeitada. Es un mendigo que no tiene trabajo fijo (a veces lo hemos podido ver haciendo trabajillos sueltos como reportero, soplón de botellas o buscador de tesoros), que suele vivir bajo un puente, algunas veces compartido con un perro llamado Manduca, y que se dedica sobre todo a “sablear” a sus poco amigos, como al orondo Protasio, para llevarse un poco de comida a la boca. Una de las cosas que más destacan en su figura es su vestimenta: camiseta a rayas, cuello alto hasta la barbilla, con pajarita y sobre la cabeza su peculiar sombrero de canotié. La idea de crear este personaje le vino a Escobar cuando una vez le invitaron a un restaurante y no pudo comer nada debido a unas agudas anginas que le provocaron un hambre atroz. Fue tanto el éxito que cosechó que pronto la editorial empezó a recibir envíos de comida y dinero para que Carpanta pudiera comer caliente cada día del año.

Los antecedentes de Carpanta los podemos hallar en las tiras de prensa de C.D. Rusell de la mano del personaje Pete The Tramp (1932) en plena época de la Depresión, e incluso en nuestro país puede tener su origen en los protagonistas de las novelas picarescas del siglo XVII. Pero ante todo, a pesar del humor que desprende las viñetas de Escobar, encontramos un fiel reflejo de la dura situación que se vivía en plena postguerra tras la Guerra Civil. Al principio las tiras cómicas tenían una fuerte crítica, pero para evitar la censura se tuvo que suavizar esa “crítica” y cambiar un poco los argumentos. Por ejemplo en vez de decir tengo hambre, Carpanta empezó a llora porque “tenía apetito”, pues según la prensa oficial del momento en aquella España ningún hogar pasaba hambre.

sábado, 3 de diciembre de 2011

RESEÑA: BREVE HISTORIA DE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL - Jesús Hernández




"Son solo tres los principios de la guerra: ¡audacia, audacia, y AUDACIA!"
(General George S. Patton)

Para muchos historiadores el siglo XX fue el siglo de la violencia, ya que estuvo marcado continuamente por guerras mundiales y conflictos a gran escala. Un siglo duro y sanguinario en donde los odios y el sonido de las botas militares fueron la banda sonora ideal de la sin razón. El dios Marte, a ritmo de Gustav Holst, se enseñoreó del mundo y millones de personas perdieron la vida en todo el mundo mientras la Dama de la Guadaña recolectaba su peculiar cosecha sin ningún pudor. Cien años para no olvidar, marcando su hito más importante en un conflicto que duró seis años y que dejó más de 73 millones de muertos en una lucha total de todos contra todos. Ese baño de sangre tuvo un título que nadie olvidará, un nombre que pasará a la historia y que las generaciones futuras tardarán en olvidar: La Segunda Guerra Mundial.

Los años comprendidos entre 1939 y 1945, han sido objeto de estudio constante por grandes historiadores y aficionados a la guerra mundial que duró seis cruentos años e irónicamente un día. Cientos y cientos de libros son los que pueblan las bibliotecas  dando testimonio tanto escrito como oral de todo lo que aconteció en aquella contienda. Y entre tantos historiadores de renombre no podía faltar uno en concreto, especialista en el tema y original y sincero en sus planteamientos, Jesús Hernández con su excelente libro para todos los públicos Breve Historia de la Segunda Mundial, editado por Nowtilus. El autor es bastante conocido por todos nosotros pero nunca esta mal recordar un poco de su intensa bibliografía: Natural de Barcelona (1966) es historiador, como ya he indicado antes, e igualmente periodista. Destaca sobre todo por sus obras didácticas de divulgación histórica en las que reúne dos requisitos imprescindibles para que la gente, tanto amateurs como especializados en el tema, tengan aprecio por la Historia: amenidad y rigor. Ha escrito numerosos libros sobre conflictos bélicos como por ejemplo Norte y Sur, Las 50 masacres de la Historia, o Todo lo que debe saber sobre la Primera Guerra Mundial. Pero sobre todo ha destacado por abarcar la totalidad temática de la Segunda Guerra Mundial desde el descarnado y temible mundo nazi con El Reich de los Mil Años, u Operación Walkiria, hasta el desarrollo de esta misma en excelentes y rigurosos libros como son Todo lo que debe saber sobre la Segunda Guerra Mundial, Historias Asombrosas sobre la Segunda Guerra Mundial, o esta misma sobre la que estoy escribiendo en estos momentos. Son muchos sus libros, y poco el espacio que tengo para mostrárselos, pero con esta pequeña muestra se darán cuenta de la excelencia que nos depara el autor.

Esencialmente el libro es una breve repaso, conciso y respetuoso por todo el mundo de esta guerra mundial. Con una técnica casi cinematográfica y vívida el autor nos lleva de la mano por todos los años que duró el conflicto sin olvidar detalle alguno. Son numerosos los nombres que vamos a ver desfilar por sus paginas, de grandes batallas como El Alemain, Midway, Stalingrado, Normandía, Londres, Kursk, Iwo Jima Pearl Harbor… y de grandes generales y hombres que dejaron su sangre y honor en esta lid tan cruenta de la historia: Patton, Montgomery, Rommel, Guderian, Mac Arthur, Churchill, Hitler… y así cientos y cientos de personas que pasaron a la historia por su valentía y felonía en aquel mundo de infamias. Como si voláramos en la cabina de un Spitfire el autor sobrevuela todos los grandes actos que conformaron aquella guerra. El lector ha de estar preparado pues el ritmo de lectura es vertiginoso y podremos ver a través de nuestra aeronave de la historia la famosa Guerra Relámpago que asombró al mundo en la que los alemanes, con su famoso blitzkrieg, enseñaron un nuevo modo de guerra; la humillante caída de Francia y Paris; la increíble defensa a ultranza de una ciudad allá en Rusia llamada Stalingrado; o la lucha a muerte, isla a isla en el frente del Pacifico frente al imperio samurai del Japón. Muchos son los campos de batalla que nos ofrece Jesús Hernández y muchos son los cuidados que ha de tener la persona que abra las hojas de este libro pues es tan enervante su lectura que puede quedar atrapado, peligrando su vida entre las líneas del frente. Tal es el realismo que desprende esta obra. El autor no se ha olvidado ningún punto del mundo en donde se desarrolló esta guerra. Recorre los cuatro continentes mostrándonos cualquier aspecto de la contienda y todo ello regado a la vez con verosimilitud histórica y, para que sea llevadero al lector amateur, con numerosas anécdotas que incluso los más avanzados en el tema llegan a agradecer por el interés que despiertan.

Junto con el asunto bélico, Jesús Hernández ha sabido también mostrarnos los aspectos políticos que condujeron a esta locura colectiva, hija del ignominioso Pacto de Versalles, e incluso los aspectos más aterradores y deleznables que mostró este conflicto. Dejando a un lado los asuntos más heroicos y guerreros, también nos muestra el lado más amargo de los sufridores, pues no se olvida de hechos tan turbios como el Holocausto que sufrieron numerosos pueblos, sobre todo el Judío con sus seis millones de asesinados a sangre fría, como las horribles matanzas y muertes estúpidas que se produjeron en ambos bandos durante todos los años que duro esta guerra mundial en el que la raza humana enseño su lado más sádico y salvaje.

En verdad les recomiendo esta magnifica obra que hará las delicias de todos los interesados en este momento de la Historia. Gracias al libro de Jesús Hernández, Breve Historia de la Segunda Guerra Mundial, queridísimo lector, usted va a comprender punto por punto todas las características de esta contienda y, gracias a un estilo ameno y didáctico, va a sentir toda la fuerza de este hecho histórico de una manera entretenida, sintiendo que esta en primera línea del frente, y que aquel puente que tiene que conquistar, tan tan lejos, le va a costar sangre, sudor y lagrimas… pero no se preocupe pues tiene de su lado a un gran historiador como es Jesús Hernández que le enseñará como hacerlo y como comprender todo lo que rodeó a esta guerra, de nombre infausto y glorioso a la vez, llamada Segunda Guerra Mundial.

viernes, 2 de diciembre de 2011

HEROÍNA POR UN DISPARO


Por: José Antonio

La Guerra de la Independencia española, que enfrentó a todo un país contra las tropas napoleónicas y que fue la primera gran derrota del invencible ejército francés por el heroísmo del pueblo español ha producido tal cantidad de héroes y heroínas que hace que nos preguntemos si todos los habitantes de España fueron héroes o si no es más que una falacia más de un país que perdió su grandeza en siglos anteriores y necesitaba de fabricar mitos.
Nombres como el general Palafox, el general Castaños, El Empecinado, Agustina de Aragón y otros tantos han sido encumbrados al Olimpo del patriotismo hispano, todo ello aderezado, además, por la necesidad de la hagiografía franquista de ensalzar hazañas verdaderas y falsas para justificar los aires de grandeza de la raza. No obstante, la realidad fue más mundana de lo que nos han pintado.
Hoy les hablaremos del mito de Agustina de Aragón, de la mujer que con su valentía sostuvo junto a un cañón el avance implacable de los franceses y que evitó la toma de Zaragoza en el primer sitio de la capital maña.
Tras un bombardeo francés, las tropas napoleónicas habían abierto brecha en la zona del Portillo y avanzaban con el fin de penetrar en la ciudad. Agustina Raimunda María Zaragoza y Doménech, que así se llamaba, llevaba comida a su marido que se encontraba en la refriega en calidad de artillero. En estas que se encontró con un artillero moribundo con la mecha encendida para disparar uno de los cañones que defendía la zona. Agustina cogió la mecha y disparó el cañón provocando multitud de bajas a las tropas atacantes. Hizo un único disparo.
El mito y la leyenda adjudican a Agustina la responsabilidad de mantener a raya disparando el cañón a los invasores hasta que recibieron refuerzos. De ahí su heroísmo. Sin embargo, no fue así. Tras el disparo, los franceses continuaron con su ataque y fueron las tropas del general Palafox quienes hicieron retroceder al enemigo.
Un único disparo que convirtió a Agustina en el paradigma patriótico, el la mujer con redaños suficientes como para detener a todo un ejército con su valor, cuando todo fue más sencillo.
España es un país muy dado a encumbrar mitos por acciones simples o de crearlos por leyendas. Y tenemos tantos ejemplos: El Cid, Guzmán el Bueno, Francisco Pizarro, Hernán Cortés, Agustina de Aragón, y un largo etcétera. Mitos, mitos, mitos…

jueves, 1 de diciembre de 2011

EL REGIMIENTO JOSÉ BONAPARTE


Les presento una historia épica donde las haya. Una historia que podría igualar incluso a la de los diez mil aciagos guerreros de Jenofonte. Este regimiento era una unidad española que en contra de su voluntad luchó junto a las tropas napoleónicas entre 1807 y 1814. Originariamente pertenecían a la División del Norte al mando del marqués de La Romana y estaba compuesto por soldados españoles que no pudieron escapar de Dinamarca.

Pero ¿qué hacían allí? Les explico: debido a una serie de pactos entre la agonizante monarquía Borbón y el poderoso imperio napoleónico un número considerable de tropas, unos 16.000 hombres, se encontraban situados en Hamburgo como aliados del ejército francés. En un principio estas tropas, debido a su valentía, fueron muy apreciadas destacando en numerosas acciones valerosas como la toma de Stralsund a los suecos. Posteriormente fueron transportados a Dinamarca, a la península de Jutlandia para proceder en un futuro a la invasión de Suecia, pero los hechos de 1808 empezaron a calentar los ánimos de los soldados españoles que sabían que los suyos estaban muriendo a manos de sus propios aliados. Por ello el mando francés decidió diseminarlos para evitar de este modo que se reunieran y decidieran rebelarse.

El culmen de esta situación se produjo cuando obligaron a las tropas españolas a jurar obediencia al nuevo rey de España, José Bonaparte. El general Kindelán mediante engaños consiguió que sus soldados realizaran el juramento diciéndoles que otras compañías ya lo habían hecho. Pero hubo un regimiento, el de Almansa, que no se creyó las palabras y comenzó a gritar ¡Viva España! ¡Muera Napoleón! La situación estaba a punto de estallar. El Batallón Ligero de Cataluña empezó a idear la fuga y a contactar con los buques ingleses más cercanos y con oficiales de la Marina Real Británica. La fuga se produce el 5 de Septiembre de 1808 al mando del marqués de La Romana llegando posteriormente en barco a Santander donde conectan con el Ejercito del Norte y lo refuerzan. Fue una fuga trágica pues muchos no consiguieron llegar a los barcos e incluso algunos se suicidaron pues prefirieron morir a vivir bajo el yugo francés. Aun así Kindelán se quedó y entregó al mando galo 200 oficiales y alrededor de 5000 soldados que no habían tenido la suerte de embarcarse con rumbo a la libertad.

A partir de aquí comienza uno de los periplos más asombrosos de los que se tenga noticia. Los 5000 soldados son llevados a la fuerza como prisioneros a Hamburgo, pero en su cerebro se ha forjado a fuego la idea de fugarse. En 1809 se les indica que si juran al rey José y se alistan como voluntarios en la Gran Armee pueden dejar de ser prisioneros. Es por ello que en 1810 se forme el Regimiento José Bonaparte al mando del afrancesado Kindelán y se vista a los españoles con uniformes totalmente blancos junto con unos chacos que llevan las letras JB (José Bonaparte).

En 1812 se produce la invasión de Rusia, y junto al gran mar de soldados que integran la Gran Armee un pequeño Regimiento español también entra en combate. Aquí el general Kindelán desaparece de nuestra historia pues sabemos que en ese momento están comandados por el general Friant. Los soldados españoles están decididos a fugarse y pasarse al enemigo en cuanto puedan, pero cualquier intento es abortado. Es sabido que un coronel francés fusiló a un número incierto de españoles por intentar huir. Por ello y a veces como castigo, son puestos continuamente en lugares de peligro, o en primera línea de combate o aguantando pie a tierra la retirada. Se los trata como carne de cañón pero aun así están contentos porque saben que cuanto más cercan estén del enemigo más posibilidades hay de pasarse al otro bando.

Reciben el bautismo de fuego en Vitebsk. Allí en la confusión del combate matan al coronel Oudin, aquel que mató a sus compañeros anteriormente. El honor y la venganza es algo que nunca han podido arrebatarles. Destacan sus acciones en el asalto de Smolensko, Sbodonovo (donde curiosamente casi se fugan y su acción es confundida por Napoleón como un acto de valentía) y la sangrienta batalla de Borodino. Cuando el ejercito francés entra en Moscu se les condecora por meritos en el combate y como premio los destinan a proteger a los convoyes de los ataques cosacos para que lleguen a salvo a la ciudad.

Después del incendio de Moscú se produce la trágica retirada de la Gran Armee. Entre ventiscas de nieve y hielo, y los ataques sorpresa de los cosacos son liderados con arrojo por el mariscal Ney, pero eso no evita que 2000 españoles se fuguen y lleguen a las líneas rusas. Estos miles se integraron rápidamente en el ejército del zar creando un nuevo regimiento: El Regimiento Imperial Alejandro, también llamado “El Moscovita”, que posteriormente pertenecerá a la Guardia de la Madre del Zar portando una bandera que fue bordada por la misma zarina. En cambio en el bando francés solo 500 españoles cruzaron el Danubio. En 1813 se disuelve el regimiento.

Pocos regresaron a España en 1814. Más de uno cayó de rodillas al atravesar las duras montañas del Pirineo y dio gracias a Dios por dejarle ver su tierra.