viernes, 30 de septiembre de 2011

ESE MAPA NO DEBÍA ESTAR AHÍ



El autor de esto es el humilde Piri ibn Hajji Muhammad, conocido como el sobrino de Kemal Reis, en la ciudad de Galípoli en el Sagrado Mes de Muharram del año 919 (año 1513 en el calendario cristiano). Esta es la inscripción que encontraron en 1929 un grupo de expertos y eruditos que trabajaban en la clasificación del archivo del Imperio Otomano al descubrir una sección de un mapa de principios del siglo XVI basada, en apariencia, en cartas de navegación dibujadas por Cristobal Colón en su viaje a América.
La historia de este mapa comienza en el año 1501, nueve años después del descubrimiento de Cristobal Colón cuando Kemal Reis, corsario otomano, capturó varios barcos españoles cerca de las costas hispanas. Interrogó a varios de sus tripulantes y consiguió de uno de ellos la confesión de que había estado con Colón hacia América y que tenía un mapa dibujado por aquél. Kemal envió a dicho marino a su sobrino Piri que era cartógrafo imperial, comenzando éste a diseñar el mapa a través de las revelaciones del español. Usó veinte fuentes cartográficas, de las que actualmente se conocen 15: cinco cartas portuguesas, dos árabes, la colombina y ocho ptolomeicas. En 1517 presentó el mapa al sultán Solimán.
Hasta aquí todo parece normal. Sin embargo, el Mapa de Piri Reis encierra algunos puntos interesantes y desconcertantes a la vez. ¿Cómo es posible que Piri Reis confeccionara un mapa tan detallado de tierras y continentes que no habían sido aún descubiertos, como, por ejemplo, la Antártida que no fue descubierta hasta el siglo XIX?
En el mapa impresiona, además del continente helado, la exactitud de las proporciones y distancias entre América y Europa, teniendo en cuenta que a principios del siglo XVI el mapa de América era totalmente desconocido, al igual que la localización de las islas Canarias y las Azores. Pero no sólo es la exacta proporcionalidad, sino en los contornos de los continentes que coinciden casi a la perfección con la cartografía actual basada en las fotografías de los satélites.
¿Cómo lo consiguió Piri Reis? ¿Utilizó fotografía aérea hace 500 años? Si se basó en cartas ptolomeicas (época de Alejandro Magno), ¿eran tan exactas? ¿Cómo es posible? ¿Dónde están esas fuentes tan exactas? Ese es el misterio. Ustedes tienen la palabra, ustedes tienen la respuesta… ¿o no?

jueves, 29 de septiembre de 2011

El MISTERIOSO ANIMAL DE LEÓN



Los canteros de la Catedral de León estaban preocupados, pues algo curioso y extraño ocurría en los cimientos de la construcción. Cada vez que volvían por las mañanas a la obra  se encontraban con que parte de los cimientos estaban en ruinas y caídos los bloques por doquier. Así, día tras día, hasta que alguien pensó que uno debía quedarse por las noches a vigilar para ver quién era el iconoclasta que se dedicaba a destrozar obra tan piadosa.

Uno de los canteros se ofreció voluntario, pero al pasar las horas nocturnas y no ver nada se fue quedando dormido hasta que sus compañeros le despertaron por la mañana y le enseñaron que otra vez se habían caído parte de los lienzos que habían colocado el día anterior. Le recriminaron su actitud y él, picado en su orgullo, quiso volver a ser el vigilante nocturno. Le aceptaron pero bajo la pena de que si se volvía a quedar dormido lo despedirían de la obra.

Se recostó de nuevo sobre un pilar y abrió más que nunca los ojos para pillar al temible infractor. Pero Morfeo fue de nuevo más fuerte que él y se fue quedando poco a poco transpuesto. Pero cuando estaba a punto de caer en los brazos del sueño algo rozó su mano y le trajo de nuevo a la realidad. Cogió raudamente una luz y se puso a mirar a su alrededor pero no vio nada… o eso creía él, pues en un rinconcito cerca de sus pies vió un simpático topillo que con ansia y glotonería se comía los cimientos de la Catedral como quien le da un buen bocado a una frágil barra de mantequilla. De un salto agarró al animal y de un cogotón lo dejó sin sentido. Muerto.

Con aquel triunfo se presentó ante sus compañeros y les enseñó  quien estaba tirando abajo  día a día la construcción de la catedral. Para conmemorar aquel evento le quitaron la piel al topo y lo colgaron en la Puerta de San Juan en donde todavía se puede ver de forma pétrea los restos del topo maligno al cual no le gustaba la construcción de la Catedral de León.

miércoles, 28 de septiembre de 2011

¿HÉROE O VILLANO?



Por: José Antonio

Rodrigo Díaz de Vivar, más conocido como El Cid, es una de esas leyendas que pueblan la historia de España que desde un punto de vista histórico queda bastante devaluado respecto a la exaltación de héroe nacional que tenemos desde niños. En todos los países ocurre igual con los personajes medievales.
Todo viene de la visión que nos ofrece la literatura o el cine de este personaje. Tanto en El Cantar de Mío Cid como en la película El Cid se nos da un perfil de perfecto caballero que lucha por su reino contra reyes y enemigos y que llega incluso a enfrentarse a su propio rey en el Juramento de Santa Gadea, además de ser un defensor de la fe católica contra el invasor musulmán.
Sin embargo Rodrigo Díaz de Vivar fue algo más que eso y no sale ganancioso en la vida que llevó en los años que vivió.
Su padre, don Diego, llevó a Rodrigo a la corte de Fernando I de Castilla, León y Asturias para introducirlo y formarlo en los menesteres propios de la aristocracia de la época. Allí fue formado como caballero y destacó en el manejo de las armas, además de ser uno de los alumnos que más admiraron a sus maestros en materia de estrategia militar. En la corte se hizo muy amigo del infante Sancho, primogénito y heredero al trono. Junto a él visitó ciudades cristianas y musulmanas, como Zaragoza, donde quedaron prendados del lujo de la ciudad islámica. No se trataba de una visita turística a la capital aragonesa (aún no existía el santuario del Pilar), sino que allí se firmó un acuerdo entre Castilla y el príncipe Muqtadir para atacar al rey cristiano de Aragón, Ramiro.
Fernando I murió y dividió su reino entre sus hijos: Galicia para García, León para Alfonso y Castilla para Sancho. Rodrigo se mantuvo fiel a su amigo recibiendo de aquél prebendas y honores. Pero Sancho murió en 1072 heredando Castilla su hermano Alfonso. Los honores de Rodrigo disminuyeron aunque la relación con el rey siguió siendo cordial, como se puede ver con el matrimonio de Rodrigo con Jimena y el encargo por parte de Alfonso VI del cumplimiento de funciones judiciales y diplomáticas con los reinos taifas. Con este fin se dirigió Rodrigo a Sevilla, donde tuvo que defender a su aliado frente al rey de Granada. Ahí se encontró con García Ordóñez en el bando contrario. Esto fue una sorpresa para El Cid, dado que el traidor era compañero suyo en la corte de Castilla.
Fue entonces cuando Rodrigo vio que le iba a ser muy difícil medrar en la corte y se sintió frustrado. Convocó a sus caballeros y, obrando en contra de los intereses de Alfonso VI, saqueó el reino taifa de Toledo que era aliado del rey de Castilla. Éste le condenó al destierro. Esto no le detuvo y vendió sus servicios como mercenario en campañas victoriosas contra Alfagit, Sancho Ramírez de Aragón y Raimon II de Barcelona, dirigiéndose posteriormente a la conquista de Valencia.
Alfonso VI quiso perdonarle el destierro para que dirigiera sus tropas a Sagrajas, pero Rodrigo se negó y volvió a ser desterrado, cosa que le dio igual dado que ya cobraba cuantiosos tributos por parte de reyes musulmanes para la protección de los taifas. En 1094 tomó Valencia, Sagunto y Almenara. Se cree que murió en 1099 en Valencia.
Como podemos ver, la historia real de Rodrigo Díaz de Vivar es muy diferente de la que nos cuentan en El Cantar de Mío Cid o de la visión que nos dio Charlton Heston en su interpretación cinematográfica. No fue un ejemplo de caballero, sino un mercenario que movía sus tropas a favor del mejor postor.

martes, 27 de septiembre de 2011

LA MUJER BARBUDA



Se llamaba Magdalena Ventura, y era originaria de la bella zona de los Abruzos, en Italia. Su vida podía ser normal, pero tenía un problema difícil de esconder: su cuerpo estaba lleno de pelo y sus facciones eran muy parecidas a las de un hombre. La empezaron a llamar la Mujer Barbuda, y desgraciadamente se quedó con aquel apelativo.
No estaba embrujada, ni sometida a ninguna maldición. Sencilla y claramente sufría de un problema hormonal llamado hirsutismo. Se trata de un crecimiento excesivo de vello en las mujeres apareciendo mucho pelo en zonas como las patillas, barbilla, cuello, areolas mamarias, tórax, en la zona superior e inferior del ombligo, así como en muslos y espalda. Normalmente se le ha asociado con la erupción de acne, la temible alopecia masculina o irregularidades menstruales. Se produce por exceso de andrógenos (hormonas sexuales masculinas). Cuando la concentración de andrógenos es muy elevada en la sangre femenina aparecen signos de hirsutismo. A pesar de todas estas características nunca debe confundirse con la hipertricosis o excesivo crecimiento de pelo por todo el cuerpo, ni tampoco con el psudohermafroditismo femenino.
Pero en aquella época, en pleno siglo XVII, estos síntomas no eran normales para la gente convirtiendo el caso de esta buena mujer en un fenómeno de masas. A los oídos del mismísimo virrey de Nápoles, Don Fernando Afán de Ribera, llegó la historia de Magdalena y con insistencia pidió conocerla. Tan impresionado quedó que pidió al pintor José de Ribera (1591-1652) que le hiciera un retrato particular de aquella mujer barbada. Se dice que solamente tardó cinco días en hacerla, pero lo que en verdad cuenta es que quedo terminada en 1631 y que fascinó a todo el mundo considerándose en algunos círculos como el mejor cuadro que efectuó aquel pintor de Játiva, que siempre ostento con orgullo el apelativo de El Españoleto.
Magdalena Ventura quedó retratada para toda la eternidad, y desde aquel claroscuro, muy del gusto de Caravaggio, sus ojos de tristeza nos miran y cautivan por partes iguales. La podemos ver en primer plano amamantando a un bebe (tuvo hasta siete) mientras detrás de ella se coloca su marido. Es una imagen real, no manipulada, de una persona que  realmente existió no como monstruo de feria, ni como coco de los niños, sino como un ser que deseaba vivir en libertad y sin miedo alguno. Se dice que se dejó crecer la barba desde los 37 años hasta los 52 en que esta fechado el cuadro, y por este detalle podemos ver ciertas curiosidades. Observamos que la virilización en ella es muy fuerte, puesto que debajo del bonete hay un principio acentuado de calvicie y, además, lo más seguro es que se haya afeitado las aureolas mamarias para que el bebe (el cual retira la faz del pecho) pueda beber la leche. Los rasgos que en verdad la hacen mujer en el cuadro, a pesar de la virilización son, además de los pechos y el traje femenino que lleva debajo de la extensa barba, la presencia del marido, haciéndonos ver que es mujer casada y que ha podido dar hijos a pesar de la mitología popular que la consideraba estéril.



Existen otras muestras de mujeres barbudas, como por ejemplo el famoso cuadro de Juan Sánchez Cotán titulado La Barbuda de Peñaranda, de finales del siglo XVI y que plasma la curiosa figura de Brígida del Río. Aquí destaca la amplitud de la barba y el rostro que es totalmente de hombre. Sabemos que es una mujer, de nuevo, al igual que Magdalena Ventura, por el vestido, y los senos algo apuntados. Su rostro viril, refleja un semblante bonachón y franco de una mujer que rebosa seguridad en sí misma.

lunes, 26 de septiembre de 2011

RADIO SEVILLA



Por: José Amtonio

En los inicios del pronunciamiento contra la República de los generales encabezados por Mola, Franco y Queipo de Llano, Sevilla fue una de las ciudades que primero fue ocupada por los rebeldes. De ella se hizo cargo el general Gonzalo Queipo de Llano iniciando desde allí las operaciones para la conquista de territorios hacia el oeste y enlazar por Extremadura con las tropas del Norte.
De Sevilla hizo Queipo su particular virreinato. Y desde Sevilla inició una de las novedades más curiosas e importantes de la contienda: utilizar la radio como medio de propaganda para la zona sublevada, pero también para la otra zona. Con su voz aguardentosa, todas las noches comenzaba con un par de carrasperas para aclarar las cuerdas vocales y, a partir de ahí, iniciar una serie de elocuciones que iban desde la mera información, desde la mera propaganda hasta los comentarios más bestias que un dirigente haya podido decir desde un medio de información. Estas transmisiones luego eran publicadas por el ABC de Sevilla al día siguiente.

Frases como  las que siguen eran muy habituales en dichos programas:

Nuestros valientes Legionarios y Regulares han demostrado a los rojos cobardes lo que significa ser hombre de verdad. Y, a la vez, a sus mujeres. Esto es totalmente justificado porque estas comunistas y anarquistas predican el amor libre. Ahora por lo menos sabrán lo que son hombres de verdad y no milicianos maricones. No se van a librar por mucho que berreen y pataleen.
Mañana vamos a tomar Peñaflor. Vayan las mujeres de los "rojos" preparando sus mantones de luto.
Estamos decididos a aplicar la ley con firmeza inexorable: ¡Morón, Utrera, Puente Genil, Castro del Río, id preparando sepulturas! Yo os autorizo a matar como a un perro a cualquiera que se atreva a ejercer coacción ante vosotros; que si lo hiciereis así, quedaréis exentos de toda responsabilidad.


En otras ocasiones, y sabiendo que en la zona republicana se pasaba hambre, dictaba minuciosamente el menú de los restaurantes sevillanos. Eran comentarios desafortunados que subían de tono a medida que su interlocutor se iba calentando. Por eso en 1938 el mando decidió suspender dichos programas porque daban mala imagen a la Nueva España que los rebeldes predicaban.
Radio Sevilla, además de servicio propagandístico fue el nexo de unión con la zona rebelde de aquellos que ideológicamente querían su triunfo y que se encontraban escondidos en la zona republicana. Todas las noches, estas personas escuchaban a Queipo de Llano con fruición esperando la entrada de las tropas para liberarlas. Incluso hubo una cafetería en Barcelona en la que se reunían a conspirar los miembros de la Quinta Columna a la que se llamó Radio Sevilla.

domingo, 25 de septiembre de 2011

HÉROES DE ÉBANO 4 : ESTEBANICO "EL AVENTURERO"



Aunque es venerado y reconocido en América como el primer explorador de raza negra que surcó las tierras del continente, en España es bastante desconocido... como tantas otras personas a las que la desmemoria histórica ha enterrado en el olvido. Estebanico (1500-1539), se ganó su apelativo de “aventurero” a base de valentía, sudor y alguna que otra lágrima. Según parece fue capturado por los portugueses y posteriormente vendido al explorador Dorantes Carranza, el cual se lo llevó a sus posesiones en América.

Pasado el tiempo, y aclimatado al clima del recién descubierto continente americano, se embarcó en la legendaria y desastrosa expedición de Alvar Núñez Cabeza de Vaca. Fueron capturados por los indios en la zona de Texas pasando varios años de cautiverio vigilados muy de cerca por sus captores. En 1536, consiguen regresar a México dando testimonio de sus aventuras y admirando a todo el mundo con sus logros, pues de los 250 expedicionarios que partieron al inicio solo habían sobrevivido 4, entre ellos Cabeza de Vaca, Dorantes Carranza y su criado Estebanico.

Parece ser que el tiempo de aventuras no había pasado para nuestro héroe, pues tras ser vendido de nuevo al Virrey de México, Antonio de Mendoza, éste le envía en 1539 a una nueva expedición, esta vez comandada por Marcos de Niza con el fin de encontrar la mítica Ciudad de Cíbola, que según las leyendas estaba hecha totalmente de oro. Los valientes exploradores, con Estebanico a la cabeza, se adentraron en la selva a base de machetazos, pero nunca se volvió a saber de él. Se cree que murió manos de los indios, pero otros opinan que no, que consiguió tocar con la mano las impresionantes pirámides color dorado de la Ciudad de Cíbola.

sábado, 24 de septiembre de 2011

LOS ESPAÑOLES DEL TITANIC



En 1997 el afamado director de Hollywood James Cameron asombró a todo el mundo con la película Titanic. A través de la imposible historia de amor entre el barriobajero Jack Dawson (Leonardo Di Caprio) y la hacendada Rose de Witt Bukater (Kate Winslet) pudimos ver la crónica de una muerte anunciada de un barco que quería desafiar al mismísimo Dios, el RMS Titanic. Entre espumas de champaña, paisajes fascinantes y besos furtivos todos pudimos presenciar un amor que quiso romper las barreras sociales y que desgraciadamente el destino en forma de iceberg truncó un 14 de Abril de 1912 frente a las costas de Terranova. El boom de esta película que nos narra el mayor desastre marino que se ha producido en época de paz y que se llevó por delante la vida de 1517 personas supuso para el director americano un importante espaldarazo a su carrera artística al llevarse 11 estatuillas doradas en la ceremonia de los Oscars. Ricos y pobres (sobre todo gente de la tercera clase) sucumbieron delante de nuestros ojos en el celuloide, pero ¿qué me dirían si entre todas estas victimas también se encontraban personas de nacionalidad española? Pues sí las hubo:

De los primeros que tenemos noticias son dos recién casados, Víctor Peñasco y Castellana y Josefina Pérez de Soto. Llevaban un año y medio de luna de miel por toda Europa y habían disfrutado de su reciente felicidad hasta el extremo: noches interminables de juego en el Casino de Montecarlo; visionado preciosas obras teatrales y operísticas en el Covent Garden de Londres; visitas al Museo Maxim´s de París; o excitantes viajes en el Orient Express... Como se puede ver, esta adinerada pareja no reparaba en gastos y pensaron que como broche final a tan preciosa luna de miel debían viajar en el único barco insumergible de la historia. Error fatal, pues aquella madrugada del 14 al 15 de Abril, a las 02:00 horas, la muerte decidió hundir aquella mole llevándose consigo la vida de Víctor.

Las barcas de salvamento lo buscaron infructuosamente, al igual que a los otros centenares de victimas que se ahogaron en las frías aguas del Mar del Norte, pero nunca se encontró el cuerpo. En cambio su esposa se salvó, y como las penas con pan son menos penas, se casó de nuevo seis años después con otro adinerado pretendiente de abigarrado nombre: Juan Barriobero y Armas Ortuño y Fernández de Arteaga Barón de Río Tovia. Josefina murió a los 83 años de edad, y nunca se le olvidó aquella noche en que su marido no le pudo coger la mano hundiéndose en los abismos del océano. Siempre sintió aquellos dedos en la punta de los suyos.

Pero esta historia no se acaba aquí, sino que también trasciende a sus sirvientes. Parece ser que con ellos iba una criada llamada Fermina que se alojaba en el camarote C109. Sólo sabemos su nombre pues en aquella época era común que los nobles inscribieran a sus subordinados solamente con el nombre y no con los apellidos. Lo que sí sabemos en realidad es que ésta se salvó y murió a los 93 años de edad. En cambio el caso más curioso de esta epopeya la vemos en el otro sirviente de la pareja llamado Eulogio. Los señores no le quisieron llevar en el viaje y lo dejaron en París. Cuando supo que el barco había naufragado no supo que hacer ni como comunicar a la madre del difunto lo que había sucedido. Para ello, y para ganar tiempo, ideó el siguiente plan: se dio cuenta de que Víctor y Josefina habían dejado un buen taco de postales, firmadas, en la habitación del hotel. Durante un tiempo estuvo enviándole a la señora madre cartas desde París haciéndolas pasar por las de la pareja diciéndole que no habían embarcado en el Titanic y que seguían en París. Tiempo después se supo el engaño, pero curiosamente no se enfado pues esta desgracia le confirmó la sospecha que tuvo antes de que el barco zarpase... que se iba a hundir en aquella primera travesía.

Entre las victimas que quiso llevarse el Titanic, se encontraba también otra familia de españoles: el matrimonio compuesto por Juliá Padrós i Manet, de 26 años, y originario de Lliça de Munt, y su esposa Florentina Durant i Moré, de 30 años de edad. Esta joven pareja, que se embarcó en Cheburgo no iba de viaje de placer sino que se dirigía a Cuba para hacer “las américas” y conseguir un futuro mejor abriendo un coqueto restaurante en La Habana. Junto a ellos también iba la hermana de Florentina, Asunción, y un amigo de la familia Emilio Pallás i Castello. Todos se salvaron de aquella aciaga noche y pudieron proseguir sus vidas: Juliá Padrós consiguió ser propietario de una gran compañía de autobuses en Cuba, y Emilio Pallás regresó a Lérida y fue propietario igualmente de una panadería. Años después el hijo de Emilio contó que su padre siempre cojeó debido a que se dio un fuerte golpe cuando saltó por la borda del barco para salvar su vida. Lo curioso del asunto es que días después del naufragio ambos relataron a un periódico de La Habana La Discusión (29/03/1912) que conocieron durante la travesía a un “amigo argentino”, de nombre desconocido, que cenó varias veces con ellos y que repetidamente les decía que tenía el presentimiento de que el barco estaba en peligro y que se iba a hundir en breve. En verdad que acertó de lleno.

Entre las grandes incógnitas que rodearon aquel hundimiento nos encontramos con un nombre en el registro de pasajeros: Encarnación Reinaldos. Parece ser que se embarcó en Southampton y que era de origen español. No se sabe si se ahogó en el naufragio o se salvó. Toda su vida está envuelta en el misterio desconociendo qué fue de ella. Este caso no es tan inusual pues muchos se embarcaron o con nombres distintos a los que tenían o con ellos mutilados debido a su condición de sirvientes. Sean verdaderos o falsos, lo importante es que aquella madrugada del 15 de Abril, cientos de vida fueron reclamadas por el mar, pagando el precio de la soberbia y el orgullo.