domingo, 1 de diciembre de 2013

¿QUIÉN ERA PRÍNCIPE PÍO?



La persona que tiene este nombre en una estación de Metro en Madrid, es nada más ni nada menos que Francisco Pío de Saboya y Moura (1672 – 1723). Parece ser que este hombre era un aristócrata italiano que luchó a favor de Felipe V en la Guerra de Sucesión, y debido a su fidelidad y arrojo le fue concedido el Toisón de Oro y el cargo de capitán general en Cataluña. Ganó mucho dinero e invirtió gran parte de él en la compra de terrenos. Lo curioso es que en una de estas propiedades, la madrugada del 03 de Mayo de 1808 el ejercito francés fusiló a un gran número de madrileños. Hecho que constató Goya en uno de sus lienzos más famosos.

sábado, 30 de noviembre de 2013

¿SABÍAS QUÉ...



…Aníbal, el gran estratega cartaginés, estuvo casado con una princesa íbera llamada Himilce? Parece ser que se casó con ella para sellar una alianza política con Castulo (Linares) y así tener garantizada su retaguardia para emprender nuevas conquistas y aplastar sin ningún temor a Roma. También se sabe que tuvo un hijo con ella llamado Aspar, y que ésta nunca abandonó la Península Ibérica. Poco después murió, seguramente, debido a una epidemia.

viernes, 29 de noviembre de 2013

BREVE HISTORIA DE FRANCISCO FRANCO - José Luis Hernández Garvi



Franquito es un cuquito que va a lo suyito

(José Sanjurjo Sacanell, sobre su decepción por la negativa de Franco a unirse al golpe militar de 1932)

Sin duda alguna, a Francisco Franco Bahamonde (Ferrol 1892- Madrid 1975) hay que ponerle el galardón de hombre más influyente y significativo de la Historia de España en el siglo XX. Sin él no podríamos comprender, queramos o no, gran parte de nuestra historia contemporánea, pues es la figura que más ha marcado el devenir de nuestro pasado reciente. José Luis Hernández Garvi, autor del libro que principio a reseñar, Breve Historia de Francisco Franco, editado por Nowtilus, ha sabido apreciar en este ensayo su alcance personal pero no para vanagloriarlo o demonizarlo en cualquier tendencia, sino para que el público actual, sobre todo el más joven vuelva a conocer de manera didáctica la epopeya de un hombre que en su interior fue todo un enigma, mientras que para el exterior fue el punto de inflexión fatal del pasado español. Y es que como bien apunta en su prólogo, existe el peligro, para bien o para mal, de que esta figura clave, que incluso marcó una época histórica con su propio nombre, el Franquismo, se pierda en el laberinto de la desmemoria. Así pues nos congratulamos que aparezca en las librerías este excelente trabajo para que, de manera igualitaria y sin cerrazones políticas, se vuelva a conocer la vida de un hombre que pasó de ser un simple cadete apocado, con voz de flauta, a todo un dictador que convirtió nuestra piel de toro en un inmenso cuartel.

DESTINO: 64 GRADOS LATITUD SUR



¿Sabías que uno de los primeros navegantes que llegaron a la Antártida fue español? Se llamaba Gabriel de Castilla y en 1603 se echó a la mar con tres barcos para combatir a los corsarios holandeses. Durante su travesía, sin proponérselo, alcanzó los 64 grados de latitud Sur. Curiosamente lo sabremos gracias, no a los archivos españoles que no tienen constancia de este logro sino por el testimonio de un marino holandés que viajaba en uno de los barcos de esta escuadra. Pasaron casi dos siglos y ningún marino conseguía llegar a la Antártida, hasta que el descubridor James Cook, en 1773, alcanzó los 71 grados de latitud Sur.

jueves, 28 de noviembre de 2013

JUGANDO A DOS BANDAS



¡Quién lo iba a decir! Francisco Franco Bahamonde, cuando era un simple comandante, él que siempre fue frío en el trato con los demás, tuvo la osadía de jugar con el corazón de dos mujeres. Les pongo en situación: Verano de 1919, el que fuera futuro dictador de España durante casi cuarenta años, tras dar unas conferencias en Oviedo sobre sus experiencias en la Escuela de Tiro de Valdemoro, se dio el lujo de tomar unas vacaciones en Ferrol para descansar y de paso visitar a su madre. Mientras pasaban los días, conoció a una joven ferrolana llamada Maria Ángeles Barcón, a la cual rápidamente puso sitio para ganarse su corazón. Ésta era bastante guapa (había sido recientemente coronada como reina de los juegos florales) y lo más importante ¡le correspondía! Lo curioso del asunto es que en aquel verano en el que Franco cortejaba a la gallega, éste estaba ya comprometido no oficialmente (sería oficial en 1920) con  doña Carmen Polo. Es decir que el futuro Caudillo estaba tanteando a la vez con los sentimientos de dos damas.

Al principio Maria Ángeles y Franco salieron con un grupo de amigos de ella, y pasado poco tiempo ya comenzaron a vérseles pasear juntos y sin carabina. Pero no nos dejemos llevar por las impresiones, pues Franco no era persona de lanzarse a aventuras a tontas y a locas, sino que todo lo que hacía tenía un motivo, pues viendo que la relación que tenía con Carmen Polo en aquel año de 1919 estaba algo estancada prefirió abrir un segundo frente por si una de las dos relaciones fallaba. Aun así, los amoríos de Franco y la ferrolana no fueron más allá de una aventura de verano ya que el padre de ella se opuso a las intenciones del comandantín (como le motejaban entonces) el cual le consideraba un cazadotes. Después de esta prohibición, Franco se despidió de ella y nunca más volvieron a verse.

miércoles, 27 de noviembre de 2013

¿CUÁL ES EL ORIGEN DE LA PALABRA “GUIRI”?



Para conocer de dónde viene este apelativo, que actualmente designa a los extranjeros que vienen a nuestro país, hay que retroceder hasta el siglo XIX justamente al periodo de las Guerras Carlistas. Se sabe que los partidarios de Carlos María Isidro de Borbón, es decir los carlistas, llamaban cristinos a las tropas liberales de la reina regente María Cristina. Por influencia del dialecto vascuence el vocablo habría comenzado a pronunciarse como guiristino, y con el tiempo se habría acortado a guiris. Denominación con la que se motejaría después a cualquier persona de ideas liberales y exóticas como por ejemplo los turistas que cada año llenan nuestras costas trayendo consigo sus propias costumbres.

martes, 26 de noviembre de 2013

LAS PRUEBAS DE NOBLEZA



Atención a las durísimas condiciones que tenía que ostentar una persona para conseguir la ansiada Orden de Santiago en el siglo XVII:

1/ El pretendiente tenía que haber nacido de padres unidos en matrimonio, y que ambos, a la vez, fueran hijos legítimos.

2/ Padres y abuelos debían ser, mínimo, hidalgos viejos y no tener vestigios de sangre judía o mora, a la vez que nunca tenían que haber sido investigados por el Santo Oficio.

3/ El pretendiente nunca tenía que haber participado en un duelo, ni haberlo provocado.

4/ No estar acusado de infamia o cualquier delito de sangre.

5/ Ningún familiar del pretendiente, ya sean padres, abuelos, hermanos, debía haber tenido oficios “sospechosos”, es decir, que alguno hubiera sido prestamista, comerciante o haber ejercido algún oficio “vil o mecánico”.

Como se podrá ver muy pocos eran los que podían reunir todos los requisitos. Por ejemplo al gran pintor Velázquez le costó Dios y ayuda conseguir tal galardón. Entre 1658 y 1659 se entrevistaron a un total de 150 personas por toda la Península para comprobar que cumplía todos los requisitos. Aun así, a pesar de ser uno de los grandes pintores de la época y de todos los tiempos, la comisión no consideró apropiado concederle tal galardón. Fue necesaria la intervención del rey Felipe IV y del propio Papa para que le fuera concedida la Orden de Santiago en 1659. Como curiosidad indicar que si uno observa el cuadro de Las Meninas (originalmente llamado La Familia de Felipe IV) se podrá observar al pintor sevillano portando orgullosamente en el pecho la Cruz de Santiago. Pero hay que reseñar que Las Meninas se pintaron en 1656 ¡tres años antes de que le concedieran el galardón soñado! Así pues… ¿quién pinto esa cruz? Hay algunos que piensan que fue el propio rey, de forma póstuma, el que lo pintó con mano diestra como homenaje al genio de su pintor de cámara. Pero lo más seguro es que lo retocara el propio Velázquez un año antes de morir.

Pero sobre la concesión de la Orden de Santiago a Velázquez, sigo prefiriendo la leyenda que apareció años después, la cual dice que cuando el pintor estaba en el lecho de muerte, Felipe IV fue a visitarlo. Al verlo tan consumido rápidamente pidió un bote de pintura roja y hundiendo un pincel pintó sobre la pechera del “pintor de pintores”, como dijo Manet, una preciosa Cruz de Santiago. Y aunque no fuera cierto… ¿a qué es bonita la historia?