sábado, 29 de junio de 2013

LA HISTORIA DE LOS PERRITOS CALIENTES

El origen de los perritos calientes o hot dogs hay que buscarlo en Europa pues antes de su reinvención en el siglo XX ya los charcuteros del Viejo Continente conocían este tipo de comida. Fue la gran inmigración europea que se produjo en el Siglo XIX a Estados Unidos la que llevó este tentempié hasta el otro lado del Océano. Allí varios carniceros continuaron con la tradición haciendo popular los perritos entre la clase media de las ciudades. Entre éstos destaca el que podríamos denominar como padre del perrito caliente: Charles Feltman, el cual fue el primero en venderlos por medio de carritos instalados en las playas de Coney Island (1867). Tal fue su éxito que pronto empezó a tener carritos más grandes y sobre todo un buen número de camareros que llevaban las ricas salchichas a los bañistas que las devoraban con gran pasión.

Pero el éxito de Feltman pronto atrajo competencia, como la del polaco Nathan Handwerker el cual no tuvo reparos en instalar una tienda al otro lado de la calle donde trabajaba Feltman. Con grandes anuncios, perritos a mitad de precio y sobre todo con carritos puestos cerca de las nuevas estaciones de metro de Nueva York, hacia 1950 había desbanco a su competidor convirtiéndose en el nuevo rey de las salchichas. Actualmente la cadena de comida rápida Nathan’s organiza cada 4 de Julio un concurso de comida de perritos de caliente bastante popular. Otro de los carniceros que promocionaron este producto fue el inmigrante alemán Oscar Meyer y los hermanos  Dick y Mac Donald quien con la venta de perritos calientes en Santa Anita (Los Ángeles) decidieron abrir una cadena de comida rápida llamada MacDonalds

El difusor de la cultura del perrito no solo es propio del carrito de venta sino que el béisbol hizo que esta comida se hiciera famosa en el mundo entero. La culpa de ello la tiene el neoyorquino Harry Mozely Stevens quien pensó en poner puestos de bocadillos en el estadio de béisbol de los Yankee de Nueva York. Allí empezó a vender su producto con el nombre de dachhundsauges o salchichas-perro-salchicha. Tal fue el éxito que muy pronto se convirtió en costumbre que no hubiera partido sin perrito caliente. Aun así en 1913 la Cámara de Comercio de Coney Island prohibió a Stevens que comercializara su producto con ese nombre, y que lo cambiara por otro, ya que mucha gente pensaba que con ese nombre comían verdadera carne de perro salchicha. El origen del nombre actual se debe al caricaturista deportivo Thomas Aloysius Dorgan, alias Tad, quien una vez en un partido oyó a Stevens gritar su producto de la siguiente manera:

"They're red hot! Get your dachshund sausages while they're red hot!" («Aquí están las rojas calentitas, adquiera un dachshund (perro salchicha) mientras estén calientes»)

En cuanto regresó al periódico el dibujante se inspiró en el grito de Stevens para dibujar un perro salchicha dentro de un pan calentito.

viernes, 28 de junio de 2013

EL ESPÍA MÁS PEQUEÑO DEL MUNDO

Este honor le corresponde a monsieur Richebourg (1768 – 1868) quien con sus 58 centímetros de altura se le puede considerar el confidente más diminuto de la Historia. Cuando era joven había trabajado como sirviente en la noble casa de Orleáns pero su situación cambió a los 21 años ya que fue captado por una facción revolucionaria para que espiara a sus señores y así poderles llevar información vital para en un futuro derrocar a la monarquía. El método para sacar la información era el siguiente: nuestro pequeño espía se rapaba la cabeza, se ponía trajecillos infantiles y se metía dentro de un coche de bebe con un chupete en la boca. Una anciana, que se hacía pasar por la niñera, lo sacaba de la casa y se ocupaba de pasearlo por París hasta llegar a su destino donde le esperaba una persona a la que debía pasar el mensaje.

Pero Richebourg no solo servía para llevar noticias de un lado a otro sino que también podía recoger información vital en otros lugares de la ciudad. Para ello la falsa niñera acercaba el carrito de bebe cerca de palacio, y lo ponía al lado de los guardias u oficiales y con la excusa de que tenía un recado urgente que hacer les dejaba el cochecito advirtiéndoles previamente que no destaparan al bebe pues estaba algo enfermo y no debía constiparse. Así pues Richebourg se podía quedar allí oyendo todo lo que decían los soldados del gobierno, ignorantes éstos de que estaban siendo escuchados por el espía más pequeño del mundo.

jueves, 27 de junio de 2013

¿QUIEN DIJO QUE EL ESPAÑOL DE VALLADOLID ES EL MEJOR?

La autora de esta afirmación hay que buscarla en la célebre baronesa francesa Marie-Catherine le Jumelle de Barneville más conocida en España como Madame d' Aulnoy (1651-1705) la cual se hizo famosa por sus “supuestos” viajes a la Península en las que, esencialmente, narra las costumbres del país que más le llaman la atención. En 1690 publicó su libro más importante Viajes por España en el que afirma categóricamente que el español que se habla en aquella ciudad es el más culto e inteligente de todos cuantos ha oído. Aunque actualmente se ha demostrado que tal afirmación es errónea, el aserto de la baronesa ha quedado en el imaginario colectivo español como verdad absoluta.

miércoles, 26 de junio de 2013

LA REBELIÓN DE LAS MANTILLAS



No hay peor cosa que estar en su sitio y darse cuenta de que no eres querido allí. Pues eso mismo es lo que debieron de sentir todos los días el rey Amadeo de Saboya y su esposa la reina Maria Victoria. Desde el primer día que pusieron los pies en España no pararon de sufrir afrentas y menosprecios por parte del pueblo, los grupos políticos del momento y sobre todo de la aristocracia que ansiaban el retorno de los Borbones. Una de aquellas humillaciones que sufrieron los reyes se llamó La Rebelión de las Mantillas y trató principalmente de una serie de manifestaciones pacíficas durante tres días (20-22 de Marzo de 1871) protagonizadas sobre todo por las mujeres de la aristocracia que se pasearon delante de la reina llevando mantillas como símbolo de españolismo y para demostrar su apoyo a la Casa Borbón. La líder de estas mujeres fue la princesa Sofía Troubetzkoy, esposa del duque de Sesto, la cual quería aislar socialmente a los monarcas y para ello llevó a cabo el siguiente plan: el día 19 se reunió delante del Palacio de los Alcañices, es decir delante de la residencia real, y se dedicó todo el día a contactar con sus amistades proponiéndolas que se reunieran al día siguiente delante de Palacio llevando mantillas con la idea de humillar a la reina. Iba de grupo en grupo y les iba diciendo «Mañana espero verla en el paseo con mantilla» o «Ruego le diga a su señora que en adelante iremos siempre de mantilla» A pie o en coche daba igual lo importante es que acudieran a chafarle el paseo que normalmente daba Maria Victoria por el Paseo del Prado.

El día 20, aquellas aristócratas se habían preparado el disfraz a conciencia e incluso algunas llevaron una flor de lis, símbolo borbónico, puesto encima de la mantilla. Pero aquella primera jornada hizo mal tiempo y solo se pasearon unas pocas vestidas de tal guisa. Aun así, los rumores de aquella calaverada corrieron como la pólvora por Madrid, y los dos días siguientes hubo una auténtica avalancha de mujeres que querían demostrar su españolidad en la cara de la reina. Es curioso pero ésta no se entero en un principio de que iba el asunto así que inocentemente pensó que aquella era una costumbre entre las españolas y al tercer día le dijo a su marido: Mañana vendré yo también con mantilla… Pero cuando se enteró del verdadero motivo de aquella moda ella también dejó de usar la famosa prenda y no acudió al paseo.

Pero lo que en un principio ignoraba la reina si era sabido por las autoridades así que para acabar con estos disturbios decidieron contratar a un grupo de prostitutas a las que vistieron con mantillas blancas y altas peinetas para ridiculizar a las participantes en aquella absurda rebelión, las cuales iban acompañadas de un chulo vestido con sombrero y alargados bigotes y patillas que representaba al Duque de Sesto. De esta manera termino la tan cacareada Rebelión de las Mantillas.

martes, 25 de junio de 2013

TIERRA DE CONEJOS

El origen de la palabra España hay que buscarlo, si retrocedemos en el tiempo, en el nombre latino Hispania, que a su vez viene de la raíz fenicia is-spn-ya, es decir, “tierra de conejos”, o más en concreto de damanes que eran una especie de conejos provenientes del Norte de África. Parece ser que los fenicios nada más desembarcar en la costa lo primero que vieron fueron un gran número de estos animales, mirándolos con grandes orejas enhiestas, y como tampoco era cuestión de organizar un debate sobre como llamar a la nueva tierra descubierta optaron por bautizarla con el nombre de lo primero que vieron: conejos.

Los romanos, prácticos como eran, prefirieron rebautizar a su nueva conquista latinizando la palabra fenicia, pasando de tierra de conejos a Hispania. Esta nueva denominación fue recogida por escritores latinos como Plinio el Viejo, Catón o Cátulo que algunas veces llaman a Hispania “Terra Caniculosa” (es decir, de canículos: conejo) Incluso han aparecido monedas romanas en la que se observa en una de sus caras una dama altiva con un conejo a sus pies. San Isidoro además creía que los fenicios llamaron Ispaní a la zona de Sevilla y que por eso, posteriormente, los romanos la rebautizaron como Híspalis.

Todos los historiadores están de acuerdo en que el origen del topónimo España es fenicio pero existen estudiosos que creen que la palabra is-spn-ya tiene otro significado. Por ejemplo Cándido Maria Trigueros en 1767 opinaba que este vocablo fenicio no tenía nada que ver con conejos sino que venía a significar “Tierra del Norte” pues los fenicios al bordear África se encontraron la Península al Norte de sus embarcaciones. Hay incluso algunos que dicen que is-spn-ya viene a decir “Tierra de Metales”, es decir nada de conejos ni de puntos cardinales, pues spy es la raíz de la palabra span que significa batir metales. Y finalmente hay quienes creen que el origen de esta palabra es más literario y proviene de la antigua mitología ya que uno de los hijos del mítico Hércules se llamaba Híspalo quien a su vez tuvo un hijo llamado Hispano.

Conejos, barcos norteños, espadas legendarias, dioses eternos… todo una mezcla de sueños e ideas para llamar a una de las tierras más fascinantes que ha dado la Historia.

lunes, 24 de junio de 2013

EL DESTINO DE LOS JUANELOS



Giovanni Torriani (1500-1585) era originario de Cremona (Italia) y desde muy joven destacó como artista reputado en distintas áreas como por ejemplo la ingeniería y relojería. Sus grandes dotes pronto llamaron la atención en las distintas cortes de Europa, así que siendo todavía muy joven fue llamado a España por el emperador Carlos V el cual le hizo Relojero de la Corte. Entre sus ingenios destaca una máquina que subía y bajaba el agua del Tajo a la ciudad de Toledo, evitando de este modo el tedioso transporte del líquido elemento a lomos de mulas o personas. Esta máquina tenía como contrapesos cuatro grandes columnas llamadas Los Juanelos que medían 11 metros, 1, 45 de diámetro y pesaban alrededor de 54 toneladas.

Con el tiempo esta ingeniosa maquina desaparecería quedando en tierra los Juanelos, pudriéndose al aire libre. En un principio fueron llevados a Sonseca pero finalmente acabaron en la localidad de Nambroca, hasta 1940 que se pensó en llevarlos a adornar la Basílica del Valle de los Caídos que en esos momentos comenzaba su construcción. El transporte de aquellos titanes de piedra fue muy costoso debido al peso y a sus enormes dimensiones, por lo que cuando llegaron al Valle de los Caídos Los Juanelos no pudieron entrar en la Basílica abandonándose de este modo el proyecto. Se pensó en llevarlos de nuevo a Nambroca pero viendo lo dificultoso del transporte estas columnas fueron puestas en vertical en 1953 en la carretera de acceso al Valle de los Caídos en una zona llamada La Solana.

viernes, 14 de junio de 2013

EL ORIGEN DE TRINARANJUS

En la década de 1930 el químico Vicente Trigo inventó una nueva bebida de naranja con gas con la idea de que se hiciera popular y asequible a todos los bolsillos. La primera botella la hizo el diseñador Pedro Gras y tenía la forma de tres naranjas. El doctor Trigo al ver que en un principio aquella bebida no tenía mucho tirón, para promocionase, la presentó en la Feria de Marsella de 1936 con el nombre de Naranjina, con la mala suerte de que en el mismo certamen el francés León Bretón le copió la idea creando tiempo después otra bebida llamada Orangina.

Vicente Trigo no dudó en hacerse socio del empresario Salvador Soler Violant el cual le sugirió al químico primero que cambiara el nombre que tenía el producto por el de TriNaranjus, y segundo que innovara la formula para que la nueva bebida fuera sin gas, como es actualmente. La idea se asociarse con Salvador Soler Violant fue brillante pues éste revolucionó la empresa creando un buen numero de fábricas y expandiendo el marketing de TriNaranjus por toda España. Tanta fue la innovación que la marca fue una de las primeras que aparecieron en los anuncios de Televisión Española.

TriNaranjus fue creciendo de manera tan espectacular que llegó incluso hasta tener una bebida hecha de agua de tónica llamada Presta Tonic. A finales de los 60 fue adquirida por el holding Agrolimen el cual cambió el nombre de la empresa, que hasta ese momento era Productos Dr. Trigo, por el de Cítiricos y Refrescos S.A (CIRSA). Cuando el empresario Salvador Soler se retiró decidió la empresa Agrolimen decidió vender TriNaranjus a la multinacional Cadbury-Schweeppes, quien ha vuelto a innovar el producto introduciéndole sabores de fruta o té.

jueves, 13 de junio de 2013

EL INCENDIO DE SANTANDER

Entre el 15 y el 16 de Febrero de 1941 Santander sufrió una de sus mayores desgracias, pues un pavoroso incendio iniciado en la calle Cádiz arrasó todo el casco histórico de la ciudad. No se sabe muy bien cual fue la causa que provocó el fuego, si fueron las chispas una chimenea o un de cortocircuito, pero curiosamente la gran mayoría de los historiadores se ponen de acuerdo en llamar a esta tragedia como el incendio andaluz, pues comenzó en la calla Cádiz y acabó justamente en la calle Sevilla. El fuego, avivado por vientos superiores a 150 km/h, era incontrolable y como he indicado anteriormente afectó al casco histórico habitado sobre todo por las clases populares y se propagó con rapidez debido a que la gran mayoría de casas eran de madera y había un buen número de ellas que estaban en estado precario.

Los límites del fuego se circunscribieron a la antigua muralla de la villa del siglo XVI. En total el fuego destruyo alrededor de 37 calles y afectó no solo a las casa particulares sino también a la activa vida comercial que se desarrollaba diariamente en sus calles. Pero no solo fueron pasto de las llamas los edificios de clases humildes sino que importantes zonas históricas también sucumbieron, como por ejemplo la antigua Catedral de Nuestra Señora de la Asunción, el Palacio del Marqués de Villatorre e incluso la sede del periódico regional El Diario Montañés. Aun así, a pesar del tremendo incendio y de las grandes perdidas materiales ocasionadas por el fuego solo hubo que lamentar un fallecimiento, un bombero que valientemente estaba intentando sofocar las llamas.

Aunque parezca increíble esta desgracia cambió toda la fisonomía de la ciudad, ya que las clases populares se fueron a vivir a las afueras, o porque se habían quedado sin casa o por miedo a que hubiera nuevos incendios, mientras que el centro histórico se reconstruyó a base de nuevas oficinas, comercios y un aumento importante de casas de piedra costeadas por la burguesía de la ciudad.

miércoles, 12 de junio de 2013

LA INGENUIDAD DE CARLOS IV

Un buen día estaban almorzando el rey Carlos III con su joven hijo el futuro Carlos IV, cuando entre plato y plato surgió el siguiente tema de conversación: la ligereza y decadencia de las costumbres. El rey se quejaba continuamente de lo descocadas y ligeras que se habían vuelto las mujeres de su tiempo, no como las de antes que sabían respetar la autoridad del marido. Así estuvo un rato divagando, cuando de improviso su hijo comenzó a reírse y a tildar a su padre de ingenuo. El monarca, extrañado ante esta salida, le pregunto que qué le movía a tal hilaridad. Su hijo, todavía secándose las lágrimas le dijo:

Los únicos maridos que pueden tener la certeza de que sus mujeres no les engañan son los príncipes porque ¿dónde van a encontrar sus esposas hombres de mayor excelencia que los hijos de un rey?

Carlos III atónito ante la ingenuidad de esta declaración solo pudo decirle:

¡Pero, ¡qué tonto eres, hijo mío!

martes, 11 de junio de 2013

TOMAR LAS DE VILLADIEGO

Esta expresión popular que significa huir precipitadamente sin preparación alguna, y con ánimo de no regresar posteriormente, tiene su origen en la Edad Media. Incluso la vemos ya enunciada en los clásicos literarios de la época como por ejemplo en La Celestina de Fernando de Rojas. Existen varias teorías del origen de esta frase, desde que en la ciudad burgalesa de Villadiego se hacían una alforjas de viaje muy apreciadas en aquel entonces, hasta que era un aventurero de esa ciudad que al ir a América se le encomendó una misión y nunca regresó, por lo que la acción de este hombre quedó en el imaginario popular. Pero el motivo que resulta más verídico nos remonta a las persecuciones de judíos que se hacían en la Edad Media. Parece ser que en tiempos de Fernando III el Santo (1199-1252) este rey emitió un decreto por el que se prohibía la persecución de esta gente dentro del término de Villadiego. Es decir que los judíos que vivieran en ese pueblo estaban bajo protección real, convirtiendo aquella zona en un verdadero santuario judío. Así que cuando alguno se sentía perseguido o acosado por los cristianos no dudaba en “tomar las de Villadiego” y mudarse a aquella localidad. El único requisito que se les pedía a los judíos que se afincaran allí era que tenían que llevar unas calzas de color amarillo para demostrar que estaban bajo la protección del monarca.

lunes, 10 de junio de 2013

LA FALCATA IBÉRICA

El arma característica y más famosa de los íberos era un sable llamado falcata. Según los historiadores la falcata ibérica puede tener varios orígenes: unos opinan que es una imitación de la machaira griega (siglo VIII) que fue introducida por los comerciantes griegos en Iberia en el siglo VI. En cambio otros creen que el origen de esta arma es autóctono y sería una versión abreviada de una guadaña con la que se cortaba la siembra y la hierba. Sea foránea o de fabricación propia, el tamaño de la falcata solía ser casi siempre el mismo, una longitud estándar que comprendía desde el codo hasta la punta del dedo índice extendida. En cambio los sables de caballería medían un poco más.

Los iberos la construían de una sola pieza, hasta la empuñadura, la cual se cerraba alrededor de la mano del guerrero y la mayoría de las veces estaba decorada con la forma de un animal poderoso o damasquinado en plata. Se solían llevar estas espadas casi horizontales sobre el estomago, en una funda de madera decorada, y colgada de un tahalí sobre el hombro derecho. Su fabricación era peculiar pues los herreros enterraban grandes trozos de hierro alargado para que se oxidaran y pasado un tiempo, tras desenterrarlo, solo aprovechaban el núcleo endurecido para una nueva forja. La falcata resultante de los distintos procesos de trabajo era un arma muy afilada en la primera mitad, con una punta aguda para pinchar, y con un nervio central que sirve para reforzarla. Además el herrero le añadía una acanaladura central por la que al acuchillar o clavar el arma en el enemigo permitía la entrada de aire en la herida produciéndole una embolia gaseosa de carácter mortal. Diodoro de Sicilia dice de ella lo siguiente:

La espada corta cualquier cosa que se encuentre en su camino. No hay escudo, casco o cuerpo que resista a su tajo.

Esta característica unida a la leyenda de la acanaladura hacía que la falcata también se convirtiera en un arma psicológica de primer orden. Tanto, que incluso los legionarios romanos tuvieron que perfeccionar sus pertrechos militares para adecuarse a la lucha contra los iberos. Por ejemplo se sabe que gracias al efecto de las falcatas las huestes de Roma reforzaron sus escudos para que no fueran cortado de un solo tajo.

sábado, 8 de junio de 2013

EL ORIGEN DEL KETCHUP

Actualmente la salsa más famosa en el mundo es el Ketchup. Lo echamos a las patatas fritas, hamburguesas, a distintos platos para aderezarlos y darles un toque más excitante… pero ¿de dónde viene? Su origen hay que buscarlo en el extremo Oriente, justamente en China, y en concreto en una salsa picante llamada Ketsiap que se echaba por igual a carnes y pescados. Los ingleses a finales el siglo XVII lo exportaron a Europa con el nombre de Catsup, y en 1711 obtuvo su verdadera denominación como Ketchup, aunque ambos nombres convivirían durante algún tiempo en el mercado.

Pero no fue hasta 1876 que no se creó la verdadera receta del Ketchup como nosotros la conocemos hoy en día. Hay que darle las gracias al estadounidense Henry J. Heinz que pensó en añadir tomate al producto. Primero fue a base de tomates naturales, pero cuando se dio cuenta de que el Ketchup caducaba muy pronto pensó en añadir vinagre a los tomates para que la conservación de la salsa fuera mayor. Desde aquel momento el Ketchup se convirtió en el producto estrella de la marca Heinz & Nobel.

viernes, 7 de junio de 2013

EL PRIMER ESPAÑOL EN EL TOUR

Entre los amantes del deporte es sabido que el primer ganador del Tour de Francia fue el francés Maurice Garín, pero ¿sabría usted decirme quién fue el primer español que participó en la ronda gala? Su nombre era Vicente Blanco y era originario de Bilbao. Este esforzado deportista fue Campeón de España de ruta en 1908 y 1909, y respondía al sobrenombre del Cojo debido a los múltiples accidentes que había sufrido trabajando en las industrias metalúrgicas tan comunes en el Norte de España. Un buen día de 1910, tomando unos aperitivos con sus amigos, estos le hablaron de una prestigiosa carrera ciclista que se hacía en el país vecino, así que, después de despedirse de ellos, ni corto ni perezoso tomo su bicicleta y cruzando los Pirineos recorrió a pie todo el camino hasta París. Llegó a la capital gala el día antes de darse la salida, pero estaba tan cansado después de la caminata que a mitad de la primera etapa se bajó de la bicicleta y abandonó la carrera.

jueves, 6 de junio de 2013

MAMBRÚ SE FUE A LA GUERRA

El origen de esta cancioncilla infantil hay que buscarlo en la Guerra de Sucesión española (1701-1713) librada entre las tropas francesas y españolas de Felipe de Borbón y una confederación de países comandadas por el archiduque Carlos de Austria. Esta tonada tan famoso no es nada más ni nada menos que la españolización de una canción satírica francesa compuesta en 1709 llamada Malborough s'en va-t-en guerre, en la que se habla de la batalla de Malplaquet y en la que los autores se burlan del comandante de las tropas enemigas, Sir John Churchill, duque de Malborough, quien fue el antepasado más famoso del futuro ministro británico Winston Churchill y de la princesa de Gales Diana Spencer.

miércoles, 5 de junio de 2013

CUANDO ESPAÑA PERDONÓ A ALEMANIA

Que poca memoria parecen tener los alemanes. Ahora, que este país se ha convertido en el líder de la economía Europea es curioso ver cómo no se acuerdan de que no hace muchos años ellos también pasaron graves apuros económicos y fueron los países que ahora ellos aprietan los que le salvaron de la bancarrota. Corría el año 1953 y Alemania estaba sumergida en una fuerte crisis provocada por las desastrosas consecuencias de la  Segunda Guerra Mundial. Sus deudas alcanzaban los 38.800 marcos y parecía imposible que se salvara de caer en el desastre. Así que sus acreedores entre los que se encontraba Estados Unidos, Francia, Reino Unido, Canadá, Italia, y atención, Irlanda, Grecia y ¡España!, entre otros, decidieron reunirse en Londres para hallar una solución a la posible bancarrota alemana.

Aquellas reuniones efectuadas entre el 28 de Febrero y el 8 de Agosto de ese mismo año se denominaron los “Acuerdos de Londres” y en ella se acordó que los países participantes perdonarían la deuda alemana en un 62,6 % y los restantes 14.500 millones de marcos los podría pagar en cómodos plazos. Esto permitió que con el tiempo la economía teutona creciera de manera espectacular.

De aquello ya no nos acordamos… ¿verdad frau Merkel?

martes, 4 de junio de 2013

LOS GRANOS DE LA GRANADA

Al terminar la Edad Media la Península Ibérica estaba fragmentada en cinco reinos: Castilla, Aragón (recientemente unidas en la figura de Isabel y Fernando, Los Reyes Católicos), Portugal, Granada y Navarra. Hacía ya tiempo que portugueses y aragoneses habían terminado sus fases de reconquista y estaban más pendientes unos de encontrar la ruta africana que les llevara al mercado oriental de las especias, y otros de expandir su imperio marítimo por el Mediterráneo. La otrora poderosa Navarra se había quedado encajonada entre la unión sus reinos vecinos, por lo que era evidente que la toma del reino de Granada fuera cosa del reino de Castilla.

Desde que Ibn Nasr había creado el sultanato nazarí de Granada en el siglo XII, las relaciones con sus vecinos castellanos habían pasado por diferentes fases, aunque últimamente desde hacía décadas se veía obligada a pagar una serie de parias equivalentes a unas 20.000 doblas anuales. Pero la guerra civil en el reino de Castilla entre Isabel y su sobrina Juana la Beltraneja había hecho que el pago de este impuesto empezara a dilatarse en el tiempo quedando incluso a veces en suspenso esperando el resultado del conflicto civil. Así que cuando Isabel quedó como única vencedora una de las primeras cosas que hizo fue reclamar las pagas atrasadas. Y es aquí cuando se produce uno de los cruces de declaraciones más contundentes de la Historia de España. Parece ser que cuando el emisario de la corona castellana llegó a la Alhambra a reclamar el conjunto de las parias atrasadas el sultán, de manera arrogante le dijo lo siguiente:

Dile a tu rey que ya murieron los reyes que en Granada pagaban tributo a los cristianos, y que ahora no se acuñan doblas para pagarles, sino que se forjan alfanjes para combatirlos.

Así que cuando el emisario se presento ante su rey y le informó de lo dicho, Fernando de manera airada respondió:

He de arrancar, uno a uno, los granos de esa Granada.

Más claro el agua.

Pero no he de terminar esta historia sin contarle una de mis anécdotas preferidas relacionadas con la toma de Granada. Según cuenta la leyenda, cuando Boabdil, que iba camino de su pequeño reino de las Alpujarras, al llegar al último recodo de la carretera que le permitía ver la Alhambra, se giró y no pudo contener las lágrimas. Su madre Aixa la Horra que iba detrás de él se acercó con su caballo y cuando estaba al lado suyo le espetó en la cara:

Llora, llora como una mujer lo que no supiste defender como un hombre.

Actualmente al lugar en que se cree que Boabdil lloró amargamente se le conoce como el Suspiro del Moro.

lunes, 3 de junio de 2013

EL SIEMPRE INGENIOSO QUEVEDO

Que Francisco de Quevedo era la persona más atrevida y el escritor más ácido del Siglo de Oro, nadie lo pone en duda, pero que la primera esposa de Felipe IV, Isabel de Borbón (1603 – 1644) era algo coja pocos españoles lo saben. Bajo pena de destierro o muerte nadie en la corte podía hablar sobre el problema físico de la reina, así que un día un noble que estaba de paso por el Alcázar quiso comprobar hasta que punto era sarcástico nuestro buen escritor. Se acercó a Quevedo en un lugar retirado y le preguntó si sería capaz de decirle a la cara a la reina que era coja. El escritor, picado en el orgullo y puesta en duda su valentía aceptó la apuesta, delante de este noble arrancó una rosa y un clavel de un parterre cercano a donde estaban hablando. Le dijo que le siguiera y como en ese momento Quevedo estaba bien visto en la corte no tuvo problema en llegar hasta la reina que en ese momento estaba rodeada de sus más allegados. Se inclinó ante ella y alzando las flores le dijo de manera galante:

Señora mía, entre el clavel y la rosa, su Majestad escoja.