sábado, 8 de marzo de 2014

ROMA DE LOS CÉSARES - Juan Eslava Galán



Cuando estés en Roma, compórtate como los romanos. (San Agustín)

Hemos visto un buen número de películas, llamadas comúnmente como “de romanos”, en las que el director y los actores pretenden ofrecer al espectador un reflejo más o menos fiel de la época republicana o imperial. Con emoción nuestros ojos ven las venturas y desdichas de los emperadores, sus conquistas y sus megalomanías, pero aunque el film nos parezca impecable siempre nos queda la sensación de que lo que los actores nos han ofrecido es solamente cartón piedra sin trasfondo ninguno. Historias ya conocidas pero vacías de contenido. Un mundo maniqueo en el que parece que la población es solamente una mera comparsa para las ambiciones de sus dirigentes. Pero parece que poco a poco, en la historiografía actual se esta abriendo una nueva disciplina en la que se da más primacía a la sufrida población que a los emperadores, ofreciéndonos de manera rica y diversa el modus vivendi del romano medio o pobre. Esta es la línea que ha elegido Juan Eslava Galán en su obra Roma de los Cesares, mostrarnos un colorido fresco de la vida más íntima de la Ciudad Eterna.

jueves, 6 de marzo de 2014

APRENDIENDO DE LA REALIDAD



Se cuenta que el artista Gentile Bellini estuvo trabajando en Constantinopla para el sultán Mahomet II entre 1479 y 1481. Durante ese tiempo el señor de la Sublime Puerta le encargaba continuamente que pintara lienzos eróticos con los que luego solazarse a solas, pero un día Bellini, cansado de la misma temática comenzó a pintar un cuadro religioso en el que aparecía la famosa escena de la degollación  de san Juan Bautista. El sultán al ver el cuadro terminado, no se enfadó en absoluto, sino al revés ya que incluso indicó al artista que la cara del Bautista no estaba bien lograda. Que no era realista. Para mostrarle como era en realidad el rostro de una persona a la que ejecutan mandó traer a su presencia un esclavo, al cual ejecutaron delante del pintor cortándole la cabeza. Agradecido por ello volvió a retocar el cuadro pintando de este modo la verdadera faz del terror.

miércoles, 5 de marzo de 2014

EL CIELO AL REVÉS



En Nueva York, en el número 15 de la Avenida Vanderbilt, entre las calle 42 y Park Avenue se encuentra la Grand Central Terminal o Grand Central Station. Además de ser la estación de ferrocarril de la ciudad también es una auténtica maravilla arquitectónica efectuada a la limón por dos despachos de arquitectos, Reed and Sterm y Warren and Wetmore. Comenzó a construirse en 1903 y se tardó alrededor de diez años en terminar la obra, en 1913 costando al erario público unos 80 millones de dólares (de la época). En la actualidad existen tiene 123 vías y el volumen de personas que pasean por su bello vestíbulo se calcula en unas setecientas mil al día. Cuando visiten la ciudad no hay que olvidar ir allí pues gozaran con, por ejemplo, la impresionante fachada Sur esculpida por el escultor francés Coutan; el precioso reloj de Tiffanys de casi cuatro metros de diámetro; o la espectacular joya modernista del techo del Oyster Bar, una impresionante bóveda efectuada por el valenciano Guastavino.

Pero una de las cosas que más llama la atención de esta Estación Central es el techo del Hall Vanderbilt que decora el interior del vestíbulo. Se le llama así debido a que los Vanderbilt son los propietarios del edificio. El techo está decorado con una pintura de 1.100 metros cuadrados, obra del francés Paul Cesar Helleu que representa las constelaciones en plena noche. Lo curioso es que no hace mucho un grupo astrofísicos hizo un estudio este impresionante techo y llegaron  a la conclusión de que todas las constelaciones están colocadas al revés, concluyendo que el pintor galo no tenía mucha idea de estrellas y como estaban repartidas en el cielo. Pero, como parece que el mismo edificio se defiende solo, rápidamente la familia Vanderbilt comunicó que el pintor lo había hecho adrede a petición de sus antepasados los cuales quisieron que se colocaran de esta forma ya que representa la visión que tiene Dios de las constelaciones desde su trono más allá de los cielos.

martes, 4 de marzo de 2014

TROCEANDO EL TIEMPO



¿Cuándo surgió la idea de dividir las 24 horas de un día en dos tandas de 12 horas llamadas a.m (en latín ante meridiem “antes del mediodía”) y p.m (post meridiem “después del mediodía”?). Para responder a esta pregunta hay que remontarse al último tercio del siglo XIX y echar la culpa de ello al ingeniero escocés Sandford Fleming. Se sabe que este buen hombre emigró a Canadá y se convirtió en el responsable oficial de la red ferroviaria de aquel país. En 1878, estando en Irlanda, se dirigió a una estación de ferrocarril para, obviamente, coger un tren, pero cuando llegó al andén se dio cuenta de que lo había perdido pues en su horario ponía que el tren salía a las p.m en lugar de a las a.m. Es por ello que, chafado por tal inconveniente y decidido a que nunca más le volviera a pasar, pensó en dividir el día en dos jornadas de 12 horas contando desde la medianoche y tomando como referencia el meridiano cero de Greenwich. Desde entonces el globo terráqueo esta dividido igualmente en 24 zonas longitudinales, o husos horarios (nombre que Fleming tomó de la forma que tienen los husos de hilar).

lunes, 3 de marzo de 2014

EL REY BICÉFALO



Hace tiempo ya hablamos de como la cabeza de Goya todavía está en busca y captura para depositarla junto a los demás restos de su cuerpo. Pues bien, mientras que a uno le falta a otros les sobra, y si no que se lo digan a Jaime I de Aragón. En 1952 al entonces caudillo Francisco Franco no se le ocurrió otra cosa que trasladar los restos de todos los reyes de Aragón al Monasterio de Poblet. Pues bien, cuando se abrió la tumba del gran conquistador medieval, que entonces dormía placidamente en la catedral de Tarragona, se descubrió que ¡tenía dos cráneos! ¿Cómo era posible que este monarca tuviera dos testas coronadas? Se cree que la aparición de una cabeza de más se debe a que debido a saqueos y otras tropelías cometidas durante años alguien la depositó otra al lado de la real. Lo curioso del asunto es que Jaime I todavía sigue en posesión de dos cráneos ya que hasta el momento no se ha demostrado cual es la buena y cual la mala.

domingo, 2 de marzo de 2014

BREVE HISTORIA DE LA REVOLUCIÓN FRANCESA - Íñigo Bolinaga



Liberté, Égalité, Fraternité.

Según algunos historiadores la historia del mundo es cíclica, es decir, todo lo que aconteció volverá a suceder. Sub sole nihil nove est, o lo que es lo mismo nada hay nuevo bajo el sol. En cambió otros estudiosos de Clío, entre los que humildemente milito, opinan que la historia es un camino desde los orígenes y que ha ido cambiando a través de encrucijadas en los que la humanidad ha elegido el camino a seguir. Lo que daría pie a cientos de ucronías, algunas bastante absurdas, por ciertoo. Pero, además existen opciones de sentido tan importantes, fechas tan significativas, que el pasar a través de ellas hace que cambie todo el sentido y la forma de comprensión del ser humano. Una de éstas es sin lugar a dudas 1789, La Revolución Francesa. El inmenso y sangriento puente que cambió el mundo moderno y dio paso al contemporáneo. A partir de ese momento ya nada en la historia sería igual pues las concepciones de clase, las pétreas pirámides estratificadas de relación social se vinieron abajo alumbrando un nuevo futuro. Así pues llama la atención que una de las revoluciones más importantes de la historia, junto con la industrial o la rusa, no tenga una aparición muy boyante dentro de nuestra historiografía española y sean pocos los autores que se han metido de lleno a escribir una obra sobre la revolución francesa para conocimiento general de los lectores. Harto curioso pues este hecho es uno de los que más han influido dentro de la historia de España. Así pues damos la bienvenida a la obra Breve Historia de la Revolución Francesa escrita por Iñigo Bolinaga y editado por Nowtilus.

sábado, 1 de marzo de 2014

ÉRASE UNA VEZ EN FRANCIA - Fabien Nury y Sylvain Vallée



Amigo, ¿no oyes los gritos sordos del país que ha sido encadenado? Amigo, ¿no oyes el vuelo negro de los cuervos sobre nuestros llanos? (El canto de los partisanos)

Aquel mes de Mayo de 1940 París no era una fiesta. No había pintores en Montmartre ni música alegre en el Folies Bergere. Solo un eco metálico proveniente de los Campos Elíseos que imponía un silencio sepulcral sobre la ciudad. Cientos de botas alemanas remachadas con clavos desfilaban delante del Arco del Triunfo y hacían caer lagrimas de desdicha a los parisinos que con odio en la mirada veían desfilar a sus eternos enemigos comprendiendo que a partir de ese momento ya no eran un pueblo libre y que todo su mundo iba a cambiar hacia peor, directos hacia la sombra de la esvástica. Las calles de París se iban a convertir por un lado en lugar de descanso y francachela entre aguerridos militares alemanes y espumosas copas de champagne acompañadas de alegres parisienne, y, en cambio, por otro lado la oscuridad de las esquinas, sótanos y oficios gubernamentales se iban a transformar en sucursales del soborno, trafico de arte, dinero sucio y comercio indigno de personas. El reino del crimen en una ciudad que se pudría y en la que vivía uno de los personajes más ambiguos y controvertidos de esta historia: Joseph Joanovic, Joano para los amigos. Un humilde chatarrero que tras su humilde trabajo escondía todo un imperio.