sábado, 31 de mayo de 2014

EL ORIGEN DE WALL STREET



Es uno de los lugares más conocidos y famosos del mundo entero. Situado en la isla de Manhattan (Nueva York), entre Broadway y el East River se encuentra una estrecha calle conocida como Wall Street en donde se halla la Bolsa de Valores. Verdaderamente es el corazón financiero no solo de Estados Unidos sino también de todo el mundo entero. Pero ¿por qué se llama así? Evidentemente su nombre no le fue otorgado por puro azar sino que detrás tiene toda una historia muy interesante. Parece ser que en el siglo XVII esta calle era el límite norte de la ciudad de Nueva Ámsterdam, que con el tiempo sería rebautizada como Nueva York. En 1652 los colonos holandeses construyeron una pared de madera y barro para soportar los ataques de los indios Lenape y los británicos que ansiaban su territorio. Tiempo después, cuando estos últimos ocuparon la ciudad decidieron en 1699 derribar este muro, aunque conservando el nombre original. Durante el siglo XVIII creció allí un gran árbol al lado de la antigua muralla dando cobijo bajo sus ramas a todo tipo de intermediarios, comerciantes y especuladores que hacían allí sus negocios. Justamente allí fue donde nació la Bolsa de Comercio de Nueva York.

viernes, 30 de mayo de 2014

LA GUERRA DE LOS PASTELES



Unos años después de conseguir su independencia, el gobierno de México tuvo uno de sus primeros desencuentros internacionales. En este caso con la todopoderosa Francia. Se sabe que este conflicto que empezó en Abril de 1938 y terminó a mediados del año siguiente comenzó con una serie de desencuentros derivados de las protestas del gobierno mexicano con respecto a las ventajas comerciales que estaban consiguiendo los comerciantes franceses en el nuevo país. Una de las cosas que más llaman de este breve enfrentamiento es el nombre que se le dio: La Guerra de los Pasteles. ¿Por qué? Según se cree el detonante de esta mini guerra empezó cuando un comerciante francés que regentaba un pequeño restaurante se quejó a sus representantes en México de que un grupo de oficiales del ejercito de Santa Anna no le habían pagado los pasteles que se habían comido tras una opípara comida. Éstos recogieron esa queja y la trasladaron a Francia. Esa, y no otra, fue la gota que colmó la paciencia y condujo a franceses y mexicanos a enfrentarse con fusiles y sables por una cuenta impagada.

jueves, 29 de mayo de 2014

¡OTRA, OTRA, OTRA!



Cuando Felipe V se dirigía a Madrid, tras convertirse en el nuevo roi d’spagne, ante los españoles se habría una nueva etapa de promesas de cambio. Y era tal la felicidad que en muchos lugares por donde pasaba hacían fiestas y luchaban con ahínco por ver aunque fuera solamente la mano de su majestad saliendo por una ventana de la carroza. Pero en la iglesia de un pueblo ocurrió un hecho tan curioso que no nos hemos de olvidar de consignarlo en la pequeña Historia de España. Sucedió que el Soberano asistió a la actuación de un coro y le gustó tanto el cantó de aquellos mozalbetes que no se le ocurrió otra cosa que darles a cada uno, e incluso a su director, unas monedas como propina. A cambio pidió que le cantarán de nuevo aquella pieza tan bonita que le había agradado. Rápidamente así lo hicieron y cuando terminaron este bis el director se inclinó ante el nuevo rey diciéndole lo siguiente:

¿No podría Su Majestad repetir también?

Y, claro, para no quedar mal delante de toda la corte el joven Felipe V tuvo que apoquinar otra vez una nueva propina. Fue un alivio que el monarca no pidiera un concierto entero pues sino se hubiera arruinado antes de llegar a sentarse en el trono de España.

miércoles, 28 de mayo de 2014

LOS DUELISTAS - Joseph Conrad



Siempre me ha parecido acertado que las grandes esencias se guarden en frasquitos pequeños. Y mi última lectura, que les ofrezco hoy aquí, me lo confirma: Los Duelistas, de Joseph Conrad.
Las personas a las que les gusta el cine enseguida sabrán de qué va el asunto. Pero a las personas a quienes no les suene el título les comentaré de qué trata este excelente libro. Primero nos tendríamos que centrar en el autor: Joseph Conrad. Su nombre real en polaco era Józef Teodor Konrad Nałęcz-Korzeniowski. Nació el 3 de diciembre de 1857 en Berdyczów, en la actual Ucrania.

martes, 27 de mayo de 2014

LOS LOROS PIRATAS



Junto con la pata de palo, el parche en el ojo y la bandera de tibias cruzadas, el loro es uno de los iconos más famosos en las historias de piratas. Estas aves no son un capricho de novelistas o pintores sino que en verdad era muy habitual verlos en hombros de aquellos aguerridos lobos de mar. A los piratas les gustaban los animales exóticos y preferían los loros porque eran muy vistosos, les podían enseñar hablar, se podían conseguir a buen precio en los puertos caribeños o ingleses, y además eran menos sucios que los monos o los perros. Un testigo de la época nos relata la gran abundancia de loros que existían a bordo:

Eran de colores amarillo y rojo, mezclados de un bastante tosco, y tenían un parloteo muy gracioso; pocos eran los hombres que subían a bordo sin la compañía de uno o dos de ellos. Así que con nuestras provisiones, los baúles, las jaulas para gallinas y las de los loros, nuestros barcos estaban repletos de cachivaches, con los que pretendíamos navegar.

viernes, 23 de mayo de 2014

SER MÁS FEO QUE PICIO



Dícese de la persona que por su condición física es muy poco agraciada. Según cuenta Sbarbi en su Gran Diccionario de Refranes, Picio fue una persona real, natural de Alhedín (provincia de Granada), y de profesión zapatero. Un día fue condenado a muerte y justamente cuando se hallaba en capilla la noche antes de ejecución, un soldado le comunicó que le habían indultado. Tanta fue su impresión que en poco tiempo se le cayó el pelo, las cejas y las pestañas, quedándole una cara horrenda llena de tumores y bultos. Después de esta transformación se mudó a Lanjarón, en donde le expulsaron debido que no pisaba nunca la iglesia y porque no se tapaba la calva ni la cara con un pañuelo para evitar que las demás personas con las que se cruzaba no se asustaran de él. Al final se afincó en Granada donde acabó pasando sus últimos días de vida.

No hay que olvidar tampoco que en Andalucía este refrán es más largo e incluso tiene más retranca: “eres más feo que Picio, a quien, de feo que era, le dieron la Unción con caña, por lo asustado que estaba el cura.”

jueves, 22 de mayo de 2014

EL ORIGEN DE LA DECLARACIÓN DE LA RENTA



La dichosa Declaración de la Renta es sin lugar a dudas uno de los calvarios más grandes que tienen que pasar la mayoría de los españoles una vez al año. Este impuesto tan odiado ¿Cuándo empezó a cobrarse? Hemos de buscar su origen en la Segunda República, en una ley promulgada en 1932. Entones se la llamó Contribución General y fue idea del Ministro de Economía Jaime Carner el cual opinaba que este impuesto nos igualaba con otras leyes parecidas habidas en Europa y nos hacía más modernos y solidarios. Después de la Guerra Civil no fue abolida pero quedó sin efecto hasta 1964 cuando Franco, ante las penurias económicas derivadas de la dura posguerra, la hizo resucitar cambiándole el nombre por el de Impuesto General. Las siglas IRPF (Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas)  llegó en la década de los 70, y a partir de 1996 sus beneficios fueron cedidos a las Comunidades Autónomas.

miércoles, 21 de mayo de 2014

UN DEDO DE MENOS



España siempre ha sido un país obsesionado por venerar las reliquias de los santos. Desde la Edad Media, ricos y pobres en le Península Ibérica ha hecho lo imposible por conservar o retener dentro de sus iglesias cualquier trozo de hueso para mostrarlo a sus fieles y de esta manera ganar prestigio. Uno de los santos más zarandeados y vapuleados ha sido el santo patrono de Madrid, San Isidro quien ha lo largo de los siglos ha viajado de un lugar a otro de la capital a las casas de los más poderosos que han querido beneficiarse de sus santas cualidades. La obsesión por tener algún hueso de este santo ha sido tan grande que muchos reyes y reinas se han querido quedar con ellos. Por ejemplo se dice que en el siglo XIV la esposa de Enrique II de Trastámara quiso arrancarle el brazo entero para llevárselo a palacio. E incluso Carlos III, a pesar de ser un monarca ilustrado, también quiso beneficiarse de los poderes del santo y para ello no dudó en compartir su lecho con la momia de San Isidro para que le curara una enfermedad.

Pero esta locura idólatra no supera lo que pasó en el reinado de los Reyes Católicos cuando Isabel de Castilla decidió viajar a Madrid para rezar al santo labrador. Mientras la reina y varios miembros de la Corte se postraban ante la efigie de San Isidro, una de sus damas se acercó al catafalco y al ver que los demás estaban ensimismados en sus plegarias acercó su boca a los dedos del pies y fingiendo un beso, de un rápido mordisco se llevó entre sus dientes el dedo pulgar del pie derecho. Según cuenta la leyenda cuando la comitiva abandonaba Madrid, al intentar cruzar el Manzanares los caballos no quisieron seguir y aunque se les azuzó para continuar no consiguieron moverles un centímetro. Al instante se descubrió el motivo de aquel milagro cuando la  dama sacó de su equipaje aquel dedo huesudo. Rápidamente la reina ordenó que devolvieran la reliquia de vuelta a la ciudad y la metieran en un saquito de terciopelo que pusieron alrededor de su cuello. Pero pasaron los siglos y aquel saquito se perdió sin saberse a donde había ido a parar. Actualmente a San Isidro todavía le falta el dedo pulgar del pie derecho y así quedará para la eternidad.

martes, 20 de mayo de 2014

EL VUELO DE DIEGO MARÍN AGUILERA



Siempre se ha dicho que fueron los hermanos Wright los primeros humanos en volar con un aparato más pesado que el viento. Y aunque los libros lo dicen así, es justo desmentir esta afirmación ya que en verdad fue el burgalés Diego Marín Aguilera (1757 – 1599) quien surcó primero los cielos en la Historia. Diego era natural de Coruña del Conde (Burgos) y pastor de profesión. De observar el movimiento de los pájaros es de donde le vino el ansia de elevarse por encima del suelo y ver el mundo desde lo más alto. En el tiempo libre que le dejaba el cuidado de las ovejas hacía de mecánico y era tan hábil que no solo era requerido por los lugareños para que les arreglara algún azadón estropeado sino que también inventaba herramientas que les facilitara el trabajo.

Un buen día pensó en construir un aparato volador y ver hasta donde podía llegar. Quiso que tuviera la forma de un águila gigante y no dudo en ponerle unas alas  de dos metros, hechas de varillas de hierro y forradas de plumas con un sistema articular para guiar la nave. En el centro puso un fuselaje de madera y un asiento, en donde estaría el piloto, y finalmente una cola para equilibrar el vuelo. Así pues el 15 de Mayo de 1793 subió el aparato, vestido con un traje emplumado, a la peña más alta del castillo de Coruña del Conde decidido a volar lo más lejos posible. Ya se lo dijo a su amigo Joaquín Barbero y su hermana, que hacían de testigos: “Voy a Burgo de Osma, de allí a Soria y volveré pasados unos días.” Acto seguido se lanzó, y aunque parecía que se iba a precipitar al vació consiguió volar unas 431 varas castellanas, o 360 metros, que viene a ser lo mismo. (Cien más que los que consiguieron los hermanos Wright  110 años después). Hubieran sido muchos más pero en mitad de vuelo uno de los pernos que cogían las alas se soltó lo que produjo que Diego Marín tuviera que aterrizar forzosamente en un valle cercano. Su amigo y su hermana lo encontraron allí, sentado en la hierba, junto al aparato volador bastante enfadado y prometiéndose a si mismo que al día siguiente volvería hacerlo.

Pero no fue así ya que sus vecinos se mofaron de él e incluso le llamaron loco. Acabaron quitándole su preciado ingenio y en un prado lo quemaron. En la actualidad, poco a poco, se está volviendo a recuperar su figura, y desde el 2009 existe en el Aeropuerto de Burgos una placa homenajeando este hecho. E igualmente no hace mucho el Ejército del Aire instaló en el pueblo natal de Diego Marín Aguilera un monumento para que nadie se olvide de este maravilloso precursor de la aeronáutica en España.

lunes, 19 de mayo de 2014

COMPAÑEROS EN LA OSCURIDAD



Durante los cuarenta años que estuvo Francisco Franco como Jefe de Estado de España, uno de los motes que le pusieron (y que nadie se atrevía a decirle a la cara) era Paco Rana, ya que muchas veces aparecía en el NO-DO inaugurando presas y pantanos por toda la Península para acumular agua y así evitar la dureza de las sequías, o como él decía en sus discursos “la pertinaz sequía”. Pero aun así que nadie piense que Franco estaba siempre inaugurando pantanos todo el día a diestro y siniestro, sino que también estrenaba otros complejos como por ejemplo centrales eléctricas. Y es justamente en éstas donde se desarrolla la historia que principio a contarles. Se cuenta que el día de la inauguración de una central eléctrica en el Pirineo uno de los periodistas que cubrían el evento acabó perdiéndose por las entrañas de aquel mastodóntico lugar. Y lo peor de todo es que mientras buscaba la salida acabó yéndose la luz. Al darse cuenta de la gravedad de la situación no se le ocurrió otra cosa que decir en alto: “Pues me he perdido y ahora a ver cómo salgo de aquí”. Al instante, una voz dijo cerca de su oído: “Lo mismo digo. No se preocupen, ya vendrán”. Efectivamente, al poco rato volvieron a encenderse las luces y el periodista se quedó asombrado al descubrir que su misterioso acompañante no era otro que el Caudillo el cual también se había perdido.

domingo, 18 de mayo de 2014

LAS HORCAS CAUDINAS



Esta expresión que nos habla de cuando una persona ha caído en un aprieto y que para salir de él debe aceptar unas condiciones duras y humillantes, proviene de la historia militar, en concreto de una triste derrota sufrida por los romanos en el  321 a.C a mano de los samnitas. Ocurrió en la Segunda Guerra Samnita cuando ambos pretendían controlar el Sur de Italia. En territorio samnita existía un doble desfiladero cerca de una localidad llamada Caudium por el que los soldados romanos debían pasar para enfrentarse a sus enemigos. Los cónsules Tito Veturio Calvino y Espurio Postumio que comandaban las tropas de Roma discutieron el día anterior en si pasar por el centro de los desfiladeros para llegar más rápido ante el enemigo o rodearlos por las montañas cercanas y aunque tardaran algo más llegarían de manera más segura. Pero unos pastores, que en verdad eran espías samnitas, les convencieron para que fueran directos por el largo desfiladero. Cuando iban a entrar en el segundo se encontraron con que estaba cegado por un buen numero de troncos y rocas. Los romanos, al ver que por encima de ellos había muchos samnitas apuntándoles con arcos y lanzas, decidieron volver atrás, pero igualmente la salida ya estaba cerrada con el mismo material de antes. Como era lógico los romanos se rindieron y pactaron las condiciones de paz con los samnitas. Éstos les propusieron que les dejarían salir vivos de allí si desfilaban pasando todos medio desnudos bajo un yugo en señal de derrota. Ambos cónsules aceptaron comenzando una de las mayores humillaciones del ejército romano. Primero pasaron sus generales y después la tropa al completo bajo un yugo confeccionado con tres lanzas a modo de puerta. Desde ese día nacieron dos dichos: meterse en las Horcas Caudinas para hablar de cuando uno cae en una trampa, y hacer pasar a alguien por el yugo (o aro). De ambas salió la actual expresión Pasar las Horcas Caudinas.

sábado, 17 de mayo de 2014

CIVILIZACIONES PERIDAS - Tomé Martínez Rodríguez



El misterio es la cosa más bonita que podemos experimentar. Es la fuente de todo arte y ciencia verdaderos. Albert Einstein

De Egipto, Roma, Grecia, e incluso Mesopotamia sabemos mucho. Y también tenemos conocimientos básicos de otras culturas como las precolombinas u oceánicas. Esa pequeña sabiduría que atesoramos, la que hemos aprendido con datos y fechas exactas hace que los historiadores, o aficionados a la historia estemos instalados en una zona de confort tranquilo pues pensamos que nada hará tambalear lo que con tanto esfuerzo se ha conseguido esclarecer. Pero, hay momentos, ocasiones o lugares en los que aparece algo que no debería estar ahí, que no encaja y que nos hace replantearnos muchas cosas que ya teníamos aseguradas en nuestro cerebro. Descubrimientos científicos y arqueológicos que tiran hacia atrás otras teorías antiguas, o elementos físicos que no corresponden con la fecha en que ha aparecido. De todos estos descubrimientos y hallazgos es de lo que trata el libro de Tomé Martínez Rodríguez Civilizaciones perdidas, en los que analiza aquellos yacimientos arqueológicos y otros misterios de la antigüedad que todavía están siendo estudiados por los expertos en la materia y a los que el ser humano no ha encontrado una explicación definitiva.

viernes, 16 de mayo de 2014

LOS GUSTOS CULINARIOS DE HITLER



Uno de las cosas que más sacaban de quicio a los generales y colaboradores de Adolf Hitler era su vegetarianismo. El Führer no consumía nunca carne ni permitía que nadie lo hiciera, o que fumara a su lado o se presentara ante él apestando a alcohol. En sus charlas de sobremesa, tras una comida, le gustaba dar su punto de vista sobre las bondades de la comida vegetariana. Opinaba que el hombre, desgraciadamente, se había vuelto carnívoro “porque en la época glacial lo obligaron a ello las circunstancias. Lo incitaron también a cocer los alimentos, costumbre que tiene hoy día”. Por tanto el estado natural del hombre es volver a comer solamente vegetales ya que eso hará que los niños del ahora se conviertan en hombres “puros” en el futuro y puedan vivir más.

Pero aunque Hitler era un amante de las verduras, no era un vegano consumado ya que adoraba los platos hechos o condimentados con pescado. El mismo decía: “Alemania consume anualmente unos doce kilos de pescado por habitante. Japón, entre cincuenta y sesenta kilos. ¡Todavía tenemos margen!”. Es por ello que el dictador alemán fuera un amante de la comida mediterránea en la que existe un equilibrio dietético entre carnes y verduras. De vuelta de un viaje a Italia una de las primeras cosas que dijo a sus allegados al llegar a Berlín fue que “los pueblos meridionales no conocen la alimentación a base de carne, ni la cocción. He vivido maravillosamente en Italia. La cocina de Roma…¡qué delicia!”.

jueves, 15 de mayo de 2014

LA MALDICIÓN DE BELA GUTTMAN



Anoche el Futbol Club Sevilla consiguió su tercera corona europea y eso me ha hecho recordar una de las grandes leyendas del fútbol. No pierdan detalle porque es de lo más interesante. A comienzos de los años sesenta el equipo de fútbol portugués Sport Lisboa e Benfica, más conocido solamente como Benfica, era el rey de este deporte en Europa, pues en solo dos temporadas, la 60/61 y 61/62 habían conseguido ganar de manera consecutiva dos Copas de Europa. Esta bonanza deportiva y económica hizo que el entrenador del equipo luso decidiera en 1962 pedir un aumento de sueldo por la buena gestión que había hecho con la plantilla. Pero cuando la directiva se negó a ese aumento Bela agarró la puerta y se marchó del club, no sin antes proferir esta terrible maldición:

Sin mí, el Benfica no ganará un título en 100 años.

Y aunque los directivos se rieron en su cara, esta profecía se ha cumplido a rajatabla desde entonces. En total el equipo portugués ha perdido 8 finales continentales: 5 de Champions League (dos incluso seguidas) y 3 Europa League (lo que anteriormente se llamaba Copa de la Uefa). Año tras año el peso de aquella maldición ha ido pesando en el club, y aunque hace poco le erigieron una estatua en el estadio da Luz de Lisboa, la derrota contra el Sevilla no hace otra cosa que aumentar las consecuencias de una mala gestión deportiva de hace mucho tiempo. Y es que ya son 52 años los que el Benfica no coloca ninguna copa en sus vitrinas.

Fuente: As

EL ROBO DE LA MONA LISA



A finales del siglo XIX la obra pictórica más famosa de Leonardo da Vinci, La Gioconda, más conocida como La Mona Lisa, no era el cuadro que actualmente atrae a miles de personas al Museo del Louvre, sino que solamente era una pintura reconocida por intelectuales y expertos en el mundo del arte. Pues bien ese status iba cambiar la madrugada del lunes 22 de agosto de 1911 cuando un trabajador italiano de aquel lugar, llamado Vicenzo Peruggia decidió robar el cuadro el día de cierre del museo escondiendo el lienzo dentro de su abrigo. Y aunque parezca increíble pasaron varias horas hasta que los guardias se dieron cuenta de la sustracción pues pensaban que la ausencia del cuadro se debía a que a lo mejor lo estaban fotografiando en otra sala para fines publicitarios. Desde ese momento las autoridades clausuraron el museo durante una semana para investigar el caso a fondo y hallar al culpable.

Al principio la policía quiso que el robo se mantuviera en secreto, pero pronto en los periódicos de medio mundo comenzaron a aparecer en primera plana la fascinante historia de la desaparición de La Mona Lisa. Se elucubraba con la identidad del saqueador, si sería un rico millonario o un excéntrico ladrón de guante blanco, e incluso aparecieron también cientos de dibujos satíricos en los que éste se burlaba de la ineptitud de la policía. Curiosamente aquella publicidad no solo atrajo a cientos de parisinos a ver el vacío que había dejado el cuadro en cuanto abrieron las puertas del Louvre, sino que también propició toda una clase didáctica pues en los mismos periódicos no se hablaba de otra cosa que de la historia y orígenes del cuadro de Leonardo da Vinci sino que incluso ya lo comparaban con otros lienzos importantes de Rembrandt o Velázquez. Por tanto La Mona Lisa, de la noche a la mañana, se había convertido en la reina de todas las pinturas y en todo un icono del mundo del arte.

Pero fueron pasando los meses y el cuadro no aparecía por ningún lado por lo que el entusiasmo inicial se fue poco a poco atemperando. El caso cayó en el olvido hasta el 29 de Noviembre de 1913 cuando un comerciante de arte florentino llamado Alfredo Geri recibió una carta anónima, firmada con el seudónimo de Leonardo, en la que le informaba que tenía en su posesión el lienzo robado y que se lo vendía por 500.000 liras. El marchante de arte se puso en contacto con la policía, y cuando ambos se reunieron en una cita pactada procedieron arrestar al ladrón, que no era otro que Vicenzo Peruggia. De nuevo el caso de La Mona Lisa saltó a las primeras planas de todos los periódicos, y allí los lectores pudieron conocer los verdaderos motivos por los que Vicenzo había querido robar el cuadro: denunciar el expolio que habían sufrido las obras de arte italianas al ser sacadas del país durante siglos. Aunque eso sí, también deseaba quedarse con los miles de liras que debía darle el comerciante de arte. Como se puede ver Vicenzo era todo un “patriota”. El gobierno italiano no quiso hacer sangre con el asunto y devolvió amistosamente el cuadro a las autoridades francesas, las cuales a cambio decidieron hacer un tour con el cuadro por diferentes ciudades como Florencia, Roma y Milán. Después La Mona Lisa volvió a su hogar, en donde todavía se esta riendo de todo el mundo.

miércoles, 14 de mayo de 2014

EL ÁRBOL CAÑÓN



En Madrid, en el Parque del Retiro se encuentra el árbol más viejo de la capital. Según cuentan las leyendas (y sus jardineros) este impresionante árbol llamado ciprés calvo, aunque en verdad es un ahuehuete mexicano, fue traído por Cristóbal Colón en uno de sus viajes, e incluso algunos creen que es el mítico árbol donde Hernán Cortés lloró en la jornada conocida como La Noche Triste (30/06/1520) cuando los aztecas acabaron con la vida de la mitad de sus soldados al ser expulsados de Tenochtitlán. Pero en verdad su nacimiento fue algo más tardío pues fue plantado allí en 1633 cuando el Conde-Duque de Olivares inauguró este parque madrileño, conocido en un futuro como el Retiro, para descanso del Rey Planeta, Felipe IV.

Según parece durante la Guerra de Independencia algunas tropas francesas se alojaron en el Parque del Retiro y arrasaron gran cantidad de árboles menos el gran ciprés calvo. Como era tan alto no dudaron en poner allí un puesto de observación y a su lado, en una horcadura, un cañón para disparar contra la ciudad. Actualmente este viejo árbol todavía es el rey del Retiro, a pesar de que las autoridades han tenido que ponerle una valla de hierro a su alrededor ya que algunos vándalos han intentado acabar con su vida echándole sal en sus raíces, y que grupos pertenecientes a oscuras sectas hayan hecho rituales bajo sus ramas.

martes, 13 de mayo de 2014

EL CAPRICHOSO ORÁCULO DE DELFOS



A veces únicamente queremos escuchar lo que nos interesa, y sea por una u otra razón, no deseamos oír toda la verdad. Pues bien esto es lo que le pasó al Creso, rey de Lidia, cuando fue al Oráculo de Delfos a preguntar a la Pitia si debía o no invadir Persia y atacar con todo su ejercito al de Ciro el Grande. Nada más entrar en trance ésta le predijo el futuro en unos versos muy crípticos que decían:

Si atacas, destruirás un gran reino

Y verdaderamente que se cumplió esta profecía, pues el rey Creso destruyó un reino… el suyo propio. Ciro el Grande tomo Sardes, la capital de los lidios el 546 a. C después de catorce días de asedio. Pero esta historia todavía no había terminado pues a veces el destino, o los dioses, son bastante caprichosos ya que cuando las tropas persas estaban pasando a cuchillo a todos los habitantes de la ciudad uno de aquellos soldados se encontró con el rey Creso y, pensando que era un ciudadano más, levantó su espada para matarle, pero uno de sus hijos, que era sordomudo, le gritó en el ultimo momento:

¡Soldado, no mates a Creso!

En ese momento, el rey se acordó de que el Oráculo de Delfos fue quien también le había vaticinado que llegaría un día que su joven hijo sordomudo hablaría cuando le llegara el día más funesto de su vida. Rápidamente le pusieron unas cadenas y lo llevaron ante Ciro quien dictaminó que lo condujeran a una pira funeraria para ejecutarlo. Pero cuando los leños estaban empezando arder, cuenta la leyenda que Creso se arrepintió de todos sus males e invocó a Apolo quien derramó una lluvia torrencial apagando al momento la pira. El rey persa se conmovió tanto ante este gesto que mandó le quitaran las cadenas perdonándole la vida. Unos dicen que a partir de entonces Creso se convirtió en asesor personal de Ciro y otros en cambio opinan que le mandó exiliado, a una satrapía lejana para que expiara sus culpas.

lunes, 12 de mayo de 2014

¡VIVA VERDI!



Mientras que Garibaldi y el rey Vittorio Emanuelle II conseguían unificar Italia a base de estrategia militar y fervor patriótico, Giussepe Verdi hacia lo mismo pero poniéndole banda sonora a miles de italianos que deseaban ser libres. Y en tanta estima le tenían al compositor de inmortales operas como Nabucco, La Traviata o Rigoletto, que durante la lucha muchos patriotas hacian pintadas en las paredes en las que ponía:

¡¡¡VIVA V.E.R.D.I!!!

Los austriacos, ignorante al creer que se trataba de alabanzas al músico, no se daban cuenta de que delante de sus narices habían escrito lo siguiente:

Vittorio Emanuelle Re DItalia”

domingo, 11 de mayo de 2014

EL SÍNODO DE LA MUERTE



A finales del siglo IX la situación del papado era bastante caótica. Por ejemplo desde el 872 hasta 965 se habían ido sucediendo en el trono de San Pedro un total de ¡24 papas!. Lo que constata que en aquella época heredar el Anillo del Pescador no garantizaba una vida muy duradera pues muchos de ellos eran encarcelados, envenenados, muertos a martillazos o exiliados a la fuerza en cualquier confín de Europa. Y además en aquel siglo, a las típicas luchas de poder entre las grandes familias de Roma se le añadía el interés que tenían éstas por conseguir el poder en Italia y su lucha por evitar las injerencias dentro de ella por parte de los emperadores de Alemania.

Es en este mundo convulso cuando aparece nuestro protagonista, Formoso, que a comienzos de nuestra historia era obispo de la diócesis de Porto (zona cercana al puerto de Ostia). Éste viajó por toda Italia, Bulgaria, Constantinopla y acabó asentándose en la corte carolingia, donde tomó partido por un personaje un tanto oscuro de aquella dinastía: Arnulfo de Carintia. Pero esta amistad en vez de traerle parabienes le llevó, cuando regresó a Roma, a ser excomulgado por el Papa Juan VIII. Temiendo por su vida huyó al norte de Italia, en concreto a Lombardía, hasta que pasara la ira del Vaticano. Y pronto escampó pues en poco tiempo otro papa, Marino I, levantó el castigo al congraciarse con él.

En el 891 Formoso llegó a ocupar el sitial de San Pedro y tuvo que lidiar con un problema heredado del anterior mandato. Parece ser que Guido de Spoleto había sido coronado rey de Italia por el anterior papa, consiguiendo a la vez que cuando éste muriera fuera sucedido por su propio hijo Lamberto. A Formoso todo este tejemaneje le pareció preocupante por lo que no dudó en llamar en su auxilio a Arnulfo de Carintia, quien en poco tiempo consiguió poner sitio a Roma, y en consecuencia derrotar a los Spoleto. Todo parecía volver a la normalidad pero un buen día Formoso murió de forma sospechosa, existiendo bastantes pruebas de que fuera envenenado por los Spoleto quienes le consideraban un traidor.

Al poco fue elegido un nuevo papa, Bonifacio VI, el cual duró muy poco tiempo, siendo sucedido por Esteban VI y, aunque había sido un antiguo seguidor de Formoso, pronto acabó pasándose a las filas de Lamberto de Spoleto en cuando éste volvió de su destierro. En una reunión convenció al nuevo papa de que debían condenar a Formoso por sus actos, aunque estuviera muerto, y que debería hacerse mediante una condena pública en el que estuviera presente toda la curial papal en un sínodo especial. A principios de 897 proceden a desenterrarle y con toda pompa y circunstancia es conducido al sínodo en donde están presentes todos los obispos y cardenales que en esos momentos había en Roma. Para que la ceremonia fuera más grandiosa le visten con sus insignias papales, le sientan en el trono e incluso le ofrecen la posibilidad de tener un abogado defensor. En cuanto estuvo todo preparado proceden a leerle los cargos que le inculpan siendo el más importante aquel que dice que su elección fue hecha de manera ilegal. Rápidamente, el sínodo firma el acta de deposición y revoca todos los títulos conseguidos y acciones hechas durante su papado. Los alguaciles le arrancan la ropa al cadáver y le cortan los tres dedos con los que impartía bendiciones urbi et orbi. Al final le atan unas cuerdas y arrastran el cuerpo del finado Formoso por la calle, proceden a quemarlo y para concluir lo tiran al Tíber para que duerma con los peces.

Para sorpresa de los de los enemigos de Formoso, la respuesta por parte del pueblo fue bastante negativa pues en cuanto terminaron con esta cruel acción toda la ciudad se rebeló contra ellos consiguiendo encarcelar a Esteban VI y estrangularlo en su propia celda. Tiempo después otro nuevo papa, Juan IX, rehabilitó la imagen de Formoso y emitió un decreto por el que se prohibía juzgar a los muertos. Y por cierto, el castigado cuerpo de nuestro protagonista fue rescatado por un pescador, pudiéndose de esta manera ser enterrado de nuevo en el Vaticano.

sábado, 10 de mayo de 2014

LA HISTORIA DE JOHN HENRY



La Revolución Industrial no solo trajo al mundo un futuro mejor, sino también un montón de miedos y recelos por parte de los trabajadores que veían como una sola maquina podía hacer el trabajo de diez hombres a la vez. Hasta los mismos caballos también supieron ver que con el tiempo serían sustituidos por potentes engendros de hierro a vapor. Pues bien, de estos recelos nació uno de los mitos más importantes de los Estados Unidos: la historia de John Henry y su lucha contra las máquinas. Cuenta la tradición que John nació como esclavo en Missouri en 1840 y ya desde su más tierna infancia quiso trabajar en el acero, sobre todo construyendo ferrocarriles por toda América. Y lo consiguió, ya que cuando se acabó la Guerra de Secesión consiguió un puesto de peón en una empresa ferroviaria, siendo el mejor y más rápido clavando al suelo los rieles por donde pasarían las futuras locomotoras.

En este punto la historia se bifurca según quien la cuente. Así que optaré primeramente por la narración más común y finalmente les pondré la historia alternativa. Se dice que una vez que estaba trabajando en la línea férrea entre Chesapeake y Ohio el dueño de la empresa, para agilizar el trabajo, consiguió comprar un martillo a vapor pues pensaba coloraría los clavos en menos tiempo ahorrándose a la vez un montón de salarios. Los trabajadores viendo el problema que se les venía encima decidieron protestar, pero el dueño no les hizo caso, hasta que un día John Henry se presentó ante él y le retó  a una competición: él contra la máquina. Si ganaba no habría suplantar a ningún trabajador, y si en cambio perdía la empresa podía hacer con ellos lo que deseara. La competición consistía en que ganaría aquel que martilleara el mayor número de rieles y los clavara al suelo fijamente. Según parece John Henry consiguió, gracias a sus brazos de hierro, fijar más rieles, pero cuando terminó murió de un ataque cardiaco (algunos dicen que de un derrame cerebral).

En cambio otros opinan que cuando la empresa Talcott (pues así se llamaba) estaba colocando la línea ferroviaria entre Chesapeake y Ohio se toparon con una gran montaña conocida como El Gran Ben (Big Ben Mountain). Al intentar excavarla murieron más de 1000 trabajadores además de que se estaba tardando tres años en intentar llegar al otro extremo. Un día se presentó en la obra un vendedor de martillos a vapor y consiguió convencer al capataz de las maravillas de aquel invento. Al igual que la historia anterior los trabajadores sintieron temor por sus puestos de trabajo y John Henry aceptó también el reto de vencer a la máquina. Ya no solo se trataba de fijar rieles sino también de terminar de perforar la montaña. Aquel titán de ébano ganó e igualmente murió al final, aunque aquí esta versión añade una nota melancólica ya que cuando sus compañeros aupaban el cuerpo sin vida de su compañero el martillo a vapor seguía trabajando hacia delante emitiendo un lúgubre pitido simbolizando de esta manera como las máquinas no tienen corazón.

viernes, 9 de mayo de 2014

LA SEGURIDAD SOCIAL EN TODO BAJO EL CIELO



Los médico de la antigua China, no cobraban nada a los enfermos durante las visitas que hacían a sus casas. Entonces ¿de qué vivían? Parece ser que los chinos pagaban a sus médicos con una especie de seguro vitalicio. Consistía en que éstos recibían cada mes una paga fija por los ciudadanos que estuvieran sanos gracias a él. Es decir que cuantas más personas consiguiera sanar más emolumentos tendrían cada mes. Y cuando enfermaban el médico solo tenía que visitarlos pero no recibir nada ya que estaba pagado de antemano. Pero si alguno pedía dinero al enfermo durante la sanación podía ser denunciado y posteriormente ejecutado. De esta forma los gobernantes del Imperio Chino obligaban a sus profesionales a que fueran expertos profesionales y se dedicaran en cuerpo y alma en tener a sus pacientes en forma… si querían cobrar a fin de mes.

jueves, 8 de mayo de 2014

EL ORIGEN DEL TOPÓNIMO “BRASIL”



En unos meses, durante el verano de 2014, se va a celebrar en Brasil el tradicional Mundial de Fútbol que reúne cada cuatro años a los mejores equipos del mundo de ese deporte. Y aunque muchas personas van a acudir allí a animar a sus compatriotas, una gran mayoría de ellos desconocen el por qué aquel país se llama de esa manera. Les explico: durante la época de los descubrimientos, los portugueses al mando de Pedro Alvares Cabral llegaron, tras una dura travesía por el Océano Atlántico, a una tierra desconocida y de inmediato comenzaron a colonizarla en nombre de su rey. Pero ¿cómo llamar a lo descubierto? Un grupo de exploradores portugueses se adentraron en la inhóspita selva y encontraron un árbol con una madera de color rojizo tan vivo que no dudaron en bautizar aquellas tierras con el nombre de Brasil porque aquel color tan encarnado les recordaba una brasa ardiendo. Existe otra teoría, en mi opinión complementaria a la anterior, según la cual los portugueses pusieron ese nombre debido a que aquel color rojizo les recordaba a un pigmento rojo utilizado en la Edad Media en Europa que en la zona de la Toscana era conocido como verzino, en Venecia, berzi y en Génova brazi.

Sea por el color rojo que semejaba una brasa o por el recuerdo de un antiguo tinte medieval, los exploradores no dudaron en sacar beneficio de aquella madera llamada palo-Brasil exportando un gran número de esos troncos a Europa para hacer tintes. Gracias al comercio entre ambos continentes la “Isla del Brasil” (hasta el siglo XVIII los mismos portugueses afirmaban que esta colonia estaba rodeada de ríos que la separaban de América) prosperó económicamente, y tanta fue la demanda que casi se llegó a la extinción de este árbol.

Por cierto, el gentilicio brasilerio viene del siglo XVI y se llamaba así a las personas que comerciaban con aquella madera. Más tarde ese nombre pasó a los portugueses que iban a Brasil buscando fortuna.

miércoles, 7 de mayo de 2014

ALFONSO XIII VISITA LAS HURDES



Ya antes de lo hechos que voy a proceder a contarles, a principios del siglo XX existieron personas como el obispo de Plasencia, Francisco Jarrín, el deán de la Catedral, José Polo Benito, o el hispanista Maurice Legendre en 1910, que habían denunciado las condiciones deplorables en que vivían las gentes de la zona de Hurdes, al norte de Extremadura, rodeados de enfermedades, miseria y analfabetismo. Esta situación era tan alarmante que el hispanista hizo campaña entre los intelectuales de su tiempo para que constataran en primera persona aquella terrible situación en la que malvivían los jurdanos. En 1913 el mismo Legendre junto con Miguel de Unamuno visitaron la comarca, y como resultado de ese viaje en 1922 Gregorio Marañón junto con los médicos Bardaji y Goyanes encabezaron una Comisión Sanitaria para ver en que podían paliar esta situación.

Pero el informe que presentaron ante Alfonso XIII fue tan demoledor, que éste decidió ir en persona a las Hurdes para ver con sus propios ojos en que estado de miseria se encontraba aquellas gentes. Este periplo comenzó el 22 de Junio de 1922 cuando el rey, acompañado de Gregorio Marañón, algún que otro ministro y ayudas de cámara salieron de Madrid. La primera parada la hicieron en Villar de Plasencia cuando tuvieron que abandonar los automóviles en donde iban y tomar unos caballos pues el camino por donde debían transitar no era propio de vehículos a motor sino de cabras. La comitiva, rodeada de una gran expectación paso por los pueblos de La Zarza, El Casar o Granadilla. Allí descansaron por la tarde y el alcalde aprovechó la ocasión para presentar al monarca al hijo del poeta Gabriel y Galán el cual había podido estudiar Derecho en el Escorial gracias a una beca real. Después de una colación siguieron camino y cuando se hacía de noche llegaron a Casar de Palomero en donde Alfonso XIII durmió en la casa de Acacio Terrón (actualmente esta casa tiene una placa que anuncia este hecho).

El día 23 la comitiva real siguió recorriendo la zona visitando las pedanías, villorrios y pueblos donde el rey pudo observar la gran ruina en que se encontraban las Hurdes. En Casares de las Hurdes pasaron la última noche y el 24 tras atravesar Valle de las Baruecas y enfilar hacia Salamanca por la Sierra de Francia emprendió regreso a Madrid. Pero aunque Alfonso XIII se conmovió hasta lo más profundo por las situaciones que había vivido, todas las promesas hechas no fructificaron pues en nada cambió el modo de vivir de los jurdanos. La única consecuencia positiva fue la publicidad que se dio al viaje del monarca en todos los periódicos españoles dando a conocer la gran pobreza de las Hurdes. En 1932 el cineasta Luis Buñuel filmó el documental Tierra sin Pan que denuncia el abandonó de la zona, e incluso todavía en 1944 el hispanista Legendre siguió denunciando esta situación. Actualmente Las Hurdes es una zona que ha cambiado muchísimo, destacando la belleza de sus paisajes y la historia de unas gentes que tanto sufrieron en aquellos años de miseria y enfermedades.

martes, 6 de mayo de 2014

EL BANDO DE LA INDEPENDENCIA



El primer hombre que llamó a la insurrección nacional contra los franceses el 2 de Mayo de 1808 fue el Alcalde de la muy Noble Villa de Móstoles, Andrés Diego Torrejón García. Éste, junto con su otro compañero en el cargo, Simón Hernández, al ver las terribles consecuencias que había tenido el levantamiento popular en Madrid, mandó redactar una proclama a Juan Pérez Villamil en la que comunicaba a todo el mundo la masacre que las tropas de Napoleón habían hecho en la capital de España, pidiendo además que se auxiliara a los supervivientes madrileños e incitando a que todos cogieran las armas para acabar con la ocupación francesa y así vengar no solo los crímenes producidos sino también la traición que habían sufrido los españoles por parte de sus “aliados” de más allá de los Pirineos. A este comunicado se le conoce con el nombre del Bando de la Independencia, y dice lo siguiente:

Señores de la justicia de los pueblos a quienes se presentare este oficio, de mí el alcalde ordinario de la villa de Móstoles.
   
Es notorio que los franceses apostados en las cercanías de Madrid, y dentro de la Corte, han tomado la defensa sobre este pueblo capital y las tropas españolas; de manera que en Madrid está corriendo a estas horas mucha sangre. Somos españoles y es necesario que muramos por el rey y por la patria, armándonos contra unos pérfidos que, so color de amistad y alianza, nos quieren imponer un pesado yugo, después de haberse apoderado de la augusta persona del rey. Procedan vuestras mercedes, pues, a tomar las más activas providencias para escarmentar tal perfidia, acudiendo al socorro de Madrid y demás pueblos, y alistándonos, pues no hay fuerza que prevalezca contra quien es leal y valiente, como los españoles lo son.
   
Dios guarde a vuestras mercedes muchos años.
Móstoles, dos de Mayo de mil ochocientos ocho.

    Andrés Torrejón
    Simón Hernández

También existe una versión abreviada, casi telegráfica de este bando, muy conocida en la Historia de España:

¡La patria está en peligro. Madrid perece victima de la perfidia francesa. Españoles acudid a salvarla! Mayo, 2 de 1808. El Alcalde de Móstoles.

Rápidamente ambos alcaldes fueron detenidos y llevados ante Joaquín Murat para que fueran juzgados por el delito de sedición. Pero aunque fueron condenados a la pena capital, es decir, a ser fusilados en un frío paredón al amanecer, pudieron librarse pagando una multa de 30.000 reales y afirmando que a ellos se la hizo firmar un hombre no conocido, que se apareció con tropa en Móstoles la tarde del 2 de mayo. Años después, en 1812, Andrés Torrejón murió junto con otras 190 en su localidad en la gran hambruna que se produjo en Madrid y pueblos de alrededor.

lunes, 5 de mayo de 2014

JUSTICIA ENTRE PIRATAS



Uno de los mayores miedos que tenían los pasajeros de los barcos que iban y venían por el mar Caribe era la aparición en el horizonte de otro barco con bandera pirata, y no solo porque podían acabar con sus vidas sino también porque podían igualmente morir pero después de pasar una serie de torturas. Y en eso lo piratas, corsarios o bucaneros eran de lo más imaginativos. Pero no hay que olvidar que también dentro de aquellos barcos existía un duro código para quien contraviniera la ley de a bordo o mostrara alguna deslealtad al capitán de turno. Por ejemplo existía una pena llamada maroon (nombre derivado de la palabra “cimarrón” o carne que los bucaneros cocinaban y tostaban en los alrededores de Tortuga) que consistía en abandonar en una isla diminuta a un hombre solamente con una pistola y un poco de pólvora (imagínense para qué) junto con una cantimplora. Otro castigo era el keelhauling, más conocido universalmente como “pasar por la quilla”. Con una maroma se hacía mover al criminal de popa a proa, o viceversa, por debajo del barco haciendo que este rozara la espalda por aquel armazón. O bien moría de asfixia, ya que los que tiraban la soga lo hacían despacito tomándose su tiempo, o descuartizado por el gran número de astillas y conchas que había pegadas ahí abajo.

Aun así, estas leyes igualmente servían para los capitanes, evitándose de esta manera que existieran arbitrariedades. Una de estos castigos tenía el curioso nombre de “sangrar y sudar” y consistía en que la tripulación al completo pinchara el trasero del capitán con una aguja de coser velas, y cuando hubieran terminado el ritual se le metiera en un barril lleno de cucarachas, sanguijuelas y otros bichos para que lo desangraran a base de bien.

domingo, 4 de mayo de 2014

EL PONY EXPRESS



Aunque el salvaje Oeste contó con varios medios de comunicación como el telégrafo, el tren o el barco a vapor, el más famoso de todos ellos, y que más ha calado en la imaginación popular fue el mítico Pony Express. Este servició postal a caballo nació de la necesidad de que los mensajes entre el Este y el Oeste de los recientes Estados Unidos fueran más rápidos, debido a que, por ejemplo, un mensaje en 1845 podía tardar en llegar a California unos seis meses, e incluso todavía en 1860 la empresa de diligencias Butterfield Overland Mail lo lograba en unos 25 días.

Así pues desde Washington creyeron necesario crear un servicio de correo a caballo entre Missouri y California que fuera lo más rápido posible. A los tres socios fundadores del Pony Express Russell, Majors & Wadell (que también eran dueños de las tres principales empresas de diligencias), el estado federal les indicó que los enlaces postales debían hacerlo por el centro del país para ahorrar tiempo, y que el correo no debía tardar en llegar más de diez días teniendo una salida a la semana como mínimo. Les daban a estas tres empresas 75 días para crear todo el servicio, lo cual fue les obligó hacer un esfuerzo titánico de implementación del servicio en poco tiempo. Debían cubrir alrededor de 3165 kilómetros de recorrido, y que el cambio de caballo ser hiciera entre 15 y 24 kilómetros. Para ello serían necesarios 190 relevos, o lo que es lo mismo 190 instalaciones con un buen número de caballos frescos en sus cuadras a la espera de que llegara el enlace. Se pusieron anuncios en todos los estados pidiendo jinetes pero aunque había muchos no todos valían. Los riders del Pony Express según reza el anuncio debían tener los siguientes requisitos: “se necesitan jinetes jóvenes, delgados (no más de 56 kilos), resistentes, a ser posible no mayores de 18 años, dispuestos a asumir riesgos mortales a diario (…) preferiblemente huérfanos…” y todo ello por 25 dólares a la semana. En un abrir y cerrar de ojos la naciente empresa consiguió reunir a los 500 jinetes que les hacía falta pues la paga era muy buena. Hay que precisar que el requisito de pedir “jinetes delgados” se debía que el raudo caballo debía llevar no solo al jinete sino también las sacas de correo en su grupa y cualquier peso innecesario podía hacer retrasar la entrega. Además la empresa permitía que, debido al temor de que aparecieran indios salvajes o salteadores, estos riders pudieran llevar dos revólveres o una carabina marca Colt para defenderse, aunque tiempo después se les redujo el armamento a un solo revolver para que llevaran menos peso.

El Pony Express tenía su sede central en Patee House, en la ciudad de Saint Joseph (Missouri), ya que allí fue donde comenzó a operar el 3 de Abril de 1860. Su primer servicio consistió en una saca con 49 cartas. A lo largo de su efímera existencia (solo duró unos 18 meses) el Pony Express vivió muchas aventuras, y surtió al imaginario publico con un montón de historias inolvidables, aunque también estuvo plagado de un buen número de  jinetes muertos. Esta mítica empresa de mensajería echó el cierre el 24 de Octubre de 1861, haciendo su último viaje el 21 de Noviembre de aquel mismo año. La mala gestión de los directivos del Pony Express y la aparición del telégrafo acabaron por enterrar un servicio que aunque duró pocos años acabó de entrar de lleno en la mitología inmortal del Oeste.

Fuente: Breve Historia de la Conquista del Oeste, de Gregorio Doval

sábado, 3 de mayo de 2014

LOS PUEBLOS INMUNDOS



En la mayoría de mapas de la Edad Media y el Renacimiento, aparecen dibujados en el ángulo superior del Oriente unos hombres de apariencia salvaje que están encerrados tras unas altas montañas por las que no pueden salir. Se trata de los famosos 22 Pueblos Inmundos de la Tierra. El por qué de estos pueblos se debe a una antigua leyenda atribuida al gran conquistador macedónico Alejandro Magno. Según se cuenta cuando sus tropas estaban avanzando por Asía se encontraron con una serie de tribus de los más abominables los cuales tenían unas costumbres horribles y execrables. Alejandro, viendo el peligro que existía si las ignoraba y pasaba de largo decidió combatirlas y tras una serie de arduas batallas terminó arrinconándolas en los confines de Asia detras una cadena de montañas. Y para asegurar que no se escaparan por el único paso que existía construyó una especie de puerta mágica conocida como La Puerta de Alejandro Magno.

Pero la leyenda dice que al final de los tiempos, en el Apocalipsis, aquellas tribus malditas se escaparan y por la voluntad del Señor se abrirá aquella puerta dejando que se unan a las huestes del Anticristo para acabar con toda la raza humana. Esta narración que apareció en la Antigüedad Tardía pasó con el discurrir de los siglos a convertirse en uno más de los temores medievales y de nuevo la leyenda de los pueblos inmundos surgió con fuerza en la Baja Edad Media, aunque con la variante del antisemitismo, pues aquellas tribus fueron sustituidas por las Diez Tribus de Israel. Es por ello que en la cartografía medieval y renacentista la Puerta de Alejandro pasara a llamarse Iudei Clausi (Los judíos encerrados). Incluso aparecen en mapas del siglo XV y XVI o en prestigiosos mapamundis hechos por Waldseemüller, aquel que puso el nombre a América, o por el gran cartógrafo que acompañó a Cristóbal Colón en su viaje de descubrimiento, Juan de la Cosa.

viernes, 2 de mayo de 2014

LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL CONTADA PARA ESCÉPTICOS - Juan Eslava Galán



«No había señales de vida de ningún tipo. Ni un árbol, con excepción de unos pocos tocones muertos, que resultaban extraños a la luz de la luna. Ni un pájaro, ni siquiera una rata o una brizna de hierba. La naturaleza estaba tan muerta como los canadienses cuyos cuerpos permanecían donde habían caído el otoño anterior. La muerte se había escrito a lo grande por todas partes». Soldado R. A. Colwell.

Hace cien años comenzó en un caluroso verano de 1914 una de las mayores locuras de la Historia, la guerra que iba a acabar con todas las guerras, es decir la Primera Guerra Mundial. Comenzó siendo un tira y afloja entre los Imperios Centrales, Alemania y Austria Hungría y los países democráticos de Francia e Inglaterra y la menos democrática Rusia. Poco a poco ese conflicto que tenía visos de durar unos meses, (“¡En Berlín/París por Navidad!”) se fue enquistando en un mar de trincheras embadurnadas de barro, y oleadas de muertes en ambos bandos. Ninguno sabía como salir de ese atolladero y fue entonces cuando aparecieron los nuevos inventos de destrucción como el tanque, los raudos aviones de combate, las espectaculares bombas de destrucción masiva, los panzudos zeppelines o el temible gas que achicharraba la piel y los pulmones… Toda una nueva gama de armas al servició de la Muerte.

Todo comenzó con un disparo en Sarajevo y desde entonces, incluso nada más terminar el conflicto, han salido al mercado cientos de libros que han narrado el devenir de aquellos cuatro años de locura colectiva. Y precisamente este no iba a ser menos, por lo especial que representa: el Centenario de la Primera Guerra Mundial. Lo interesante de un ensayo histórico no es solamente lo veraz y especializado que sea sino el cómo éste está escrito. Y la forma en que Juan Eslava Galán ha descrito este conflicto en La Primera Guerra Mundial contada para escépticos, es soberbia. Cumple perfectamente el requisito que se le pide a un gran historiador, es decir ser preciso, sino que también sabe adobarlo con un sentido común difícil de encontrar en otros libros de la misma temática.



Huyendo de banderías inútiles Eslava Galán trufa todo el devenir de la guerra con uno de los factores más olvidados en otros ensayos históricos: el factor humano. Nos habla de cómo vivían los soldados, aquella carne de cañón en manos de generales vanidosos e ineptos, y de cómo vivían (mejor decir sobrevivían) en aquel mar de fuego y acero. Además de conocer las grandes batallas, nombres míticos y hazañas impresionantes el lector aprenderá un buen numero de hechos insólitos y curiosidades que no se borraran de su mente en ningún momento. Se lo aseguro.

La Primera Guerra Mundial contada para escépticos de Juan Eslava Galán, un libro sobre uno de los grandes desastres de la Historia explicado de manera diferente y precisa que le hará vivir con intensidad el conflicto con el que se abrió el Siglo de Hierro.

jueves, 1 de mayo de 2014

UNA MUJER DE ARMAS TOMAR



En el año 1109 los soldados cristianos de Ávila salieron en dirección al puerto de Menga para hacer una incursión contra los moros de la zona. Cuando los musulmanes se enteraron de que la ciudad estaba desprotegida no dudaron en atacarla, pero no contaba con que dentro de sus murallas se iban a encontrar con una auténtica amazona que podría frustrar sus planes. Días antes de que los hombres abandonaran Ávila sus ciudadanos habían elegido como gobernadora a Jimena Blázquez, que era la mujer del alcalde. En vísperas del ataque, viendo desde lejos que el ejército moro estaba a punto de tomar la ciudad no dudó en pedir a todas las mujeres que se vistieran con ropas de guerrero, subieran con teas ardiendo a las murallas y desde ellas tocaran fuertemente los cuernos de guerra para demostrar que la ciudad estaba erizada de caballeros valientes. Se dice incluso que la propia Jimena dirigía el ataque desde la Puerta de San Vicente. Los moros, al ver que un esplendido ejército guardaba las murallas no se atrevieron a atacar quedando todo el mundo a salvo. Desde entonces las mujeres tienen derecho a participar en las reuniones del Ayuntamiento de Ávila.